2025 ha sido un año histórico para las empresas de alimentación y gran consumo, que facturaron 131.000 millones de euros, un +5,8% más que en 2024, no tanto porque hayan vendido más (+2,5%) como por la subida de precios de lo que vendieron (+3,2%) , según los datos de la consultora NIQ (antigua Nielsen). Todas las secciones vendieron más, pero especialmente los alimentos frescos (las ventas subieron un 9,3% en valor), sobre todo huevos (+6,6%), frutas (+5,5%), carnes (+3,8%) y verduras (+3,1%), aunque también aumentaron las ventas de productos envasados (+4,3% en valor), sobre todo alimentos refrigerados y congelados (+4,3% en volumen) y bebidas no alcohólicas (+3,1% en valor). Y hubo un cambio en los consumidores, por las subidas en bares y restaurantes: aumenta más el consumo de comida y bebida en el hogar que fuera.
lunes, 23 de febrero de 2026
Menos híper, más súper con marcas blancas
En 2025, los españoles batimos un récord de gasto en
alimentación (+5,8%): compramos algo más pero sobre todo hemos pagado más
por la subida de precios (+3,2%). Una subida que arrastramos
desde la pandemia: los alimentos han subido +38,5% desde 2020
a hoy, más del doble que los sueldos. Este consumo se concentra en los
super que ofrecen “marcas blancas”, en especial Mercadona, que copa
el 27% del mercado y que visitan el 93,2% de los compradores. Con
las subidas, las familias comparan más los precios y van más veces al súper
para hacer compras más pequeñas. Y pierden cuota los hipermercados,
mientras se recuperan las tiendas de barrio, no las
de alimentación. Ahora, los precios de los alimentos seguirán
altos, porque los fabricantes acaban de subir sus precios y por los
efectos del cambio climático: las fuertes lluvias de este
año han dañado muchas cosechas y acabaremos notándolo en subidas
de frutas, hortalizas, aceite, cereales y carnes. Con todo, comer será cada
vez más caro. Los hiper pierden compradores y ventas, los supermercados ganan
2025 ha sido un año histórico para las empresas de alimentación y gran consumo, que facturaron 131.000 millones de euros, un +5,8% más que en 2024, no tanto porque hayan vendido más (+2,5%) como por la subida de precios de lo que vendieron (+3,2%) , según los datos de la consultora NIQ (antigua Nielsen). Todas las secciones vendieron más, pero especialmente los alimentos frescos (las ventas subieron un 9,3% en valor), sobre todo huevos (+6,6%), frutas (+5,5%), carnes (+3,8%) y verduras (+3,1%), aunque también aumentaron las ventas de productos envasados (+4,3% en valor), sobre todo alimentos refrigerados y congelados (+4,3% en volumen) y bebidas no alcohólicas (+3,1% en valor). Y hubo un cambio en los consumidores, por las subidas en bares y restaurantes: aumenta más el consumo de comida y bebida en el hogar que fuera.
La alimentación es el 2º mayor gasto de los
hogares, tras la vivienda. En 2024 (último dato del INE), el gasto
medio de las familias españolas en alimentación fue de 5.391 euros, el 15,8%
del gasto total (39.944 euros), frente a los 4.286 euros que nos
gastábamos en 2019 (entonces era el 14,17% del gasto total), según la Encuesta de
Presupuestos Familiares. Y este peso de los alimentos ha subido más en
las familias con ingresos bajos (destinan el 19,4% de su presupuesto a
alimentación) y medios (gastan el 17,9% en alimentación) que en las
familias con más ingresos (gastan un 12% en alimentación), con lo que la subida
de precios y el mayor gasto en alimentación estos años se ha repartido
de forma desigual.
En 2025, el gasto medio en alimentación era ya de 6.259
euros por familia, según
la OCU, aunque varía mucho según el tamaño de la ciudad donde se viva (las
grandes ciudades son más caras). Y también varía mucho según dónde se
compre: la diferencia puede llegar a ser de 1.132 euros de media entre
los establecimientos más caros (Sánchez Romero, Supercor y Sorli Discau) y los
más baratos (Dani, Alcampo, Tifer y Family Cash), siendo esta diferencia mucho
mayor en Madrid y otras grandes capitales.
La fuerte subida de los alimentos estos años ha modificado
los hábitos de compra de los consumidores, según
el estudio de WorldPanel. Por un lado, casi el 70% de los compradores compara
precios antes de hacer la compra, visitando más tiendas y supermercados
(visitan hasta 6 establecimientos al año) y complementando compras en
varios sitios, según los precios. Por otro, siguen
ganando terreno las “marcas blancas” (los productos con marca
del súper, no del fabricante), que suponen el 45,6% de las ventas de la
gran distribución (eran el 32% en 2018). También ganan peso en las ventas las ofertas,
promociones (2x1 o 3x2) y las tarjetas de fidelización y descuento. Otra
tendencia que avanza es ir más veces a comprar (240 compras por
hogar en 2025) y hacer compras más
pequeñas cada vez. Y además, crecen mucho las ventas de platos
preparados en los supermercados: en 2025, los platos preparados facturaron
3.750 millones, un 11% más que en 2024.
La tendencia a comprar cada vez más “marcas blancas”,
generalmente más baratas, sigue haciendo crecer más a los
supermercados “de surtido corto”, frente al resto de supermercados
e hipermercados, que ofrecen marcas blancas y de fabricantes. Así, en 2025, el
supermercado que más cuota ha ganado es Mercadona
(+0,6%), que ya supone el 27% de todas las ventas de alimentación (más perfumería
y limpieza). Su crecimiento en 2025 se ha apoyado en el aumento de las grandes
cestas (el 30%), las ventas en libre servicio de pescado y marisco, el aumento
de ventas de perfumería e higiene (+11%) y sobre todo el tirón de sus platos
de comida preparada, que supera en facturación (19% del total) a los bares
y restaurantes. Lo más llamativo de Mercadona no es sólo que venda más de la
cuarta parte de los alimentos que se compran en España sino que además, un
93,2% de los compradores visitan sus tiendas y un 29% son fieles y acostumbran
a comprar en Mercadona.
Junto a Mercadona, los
grandes súper “de ciclo corto”, que basan su negocio en marcas blancas son la
cadena alemana Lidl (6,9% de cuota, +0,5% que en
2024), que se consolida en las grandes cestas por sus precios y tarjeta de
fidelización, Dia (3,8% de cuota, +0,1%), que se consolida como
cadena de referencia en proximidad, con muchas ofertas y promociones, y la
alemana Aldi (2% de cuota, +0,2%), la que más ha crecido en
compradores. También son importantes los
supermercados regionales, que concentran un 18,5% de cuota
(+0,4% en 2025), destacando Consum (3,6% de cuota, +0,2%), con
gran penetración en Levante y Cataluña, junto al Grupo IFA (9,9% de cuota,
igual que en 2024), BonÁrea, BM, AhorraMas, Dinosol, Bonpreu, Lipa o Alimerka,
cuya mayor ventaja es la cercanía, la oferta de
alimentos frescos y la buena relación calidad/precio.
Dentro del Top
10 hay 3 hipermercados que han perdido cuota o se han
estancado en 2025. El mayor, Carrefour, el 2º gran distribuidor
tras Mercadona (3 veces mayor),con una cuota del 9% (-0,7% que en 2024).
Le sigue Alcampo, el puesto 7º del ranking, con una cuota del 2,8%
(por debajo de Lidl, Dia y Consum), que ha perdido un 0,2% en 2024. Y el
tercero, el Grupo Eroski, el 4º en el ranking, con un 4,3% de cuota
(la misma que en 2024). En los tres casos, no consiguen ganar clientes y cuota,
básicamente porque apuestan menos por
las marcas blancas, aunque tratan de abrir tiendas de proximidad y mejorar sus
ofertas. Hay un cuarto hipermercado, la
cadena norteamericana Costco, que lleva 10 años en España
(acumulando 150 millones de pérdidas), operando con almacenes gigantes (en
Madrid, Bilbao, Sevilla y Zaragoza), donde vende productos en formato mayorista
(y carburantes), cobrando por ser socio (tiene 750.000, que pagan 36 euros al
año).
Junto a estas grandes marcas de la distribución, están
cogiendo fuerza unos nuevos operadores, los
súper “ultra low cost”, que venden los alimentos y productos
que otros rechazan (porque tienen una caducidad próxima, con defectos o
excedentes de los fabricantes), lo que les permite ofrecer fuertes descuentos,
del 50 al 80%. El mayor operador es PrimaPrix, con 3,5 millones
de compradores en 2025 , que facturó 350 millones en 2024 en sus 280 tiendas, con
35 nuevas aperturas anuales. El otro grande es Sqrups, que tiene una
oferta variable según los fabricantes. Facturó 29,5 millones en 2025 en sus 121
tiendas y aspira a tener 1.000 tiendas en 2033. Ambos aprovechan la 2ª vida
de productos que no tienen otra salida, a precios superbajos, que cada vez
atraen a más compradores.
Y quedan las tiendas tradicionales de barrio,
que se hundieron tras la pandemia y el auge de las marcas blancas y las ventas
online, pero que parece que se están recuperando y ganan
terreno, aunque no las de alimentación, cuyas ventas crecen menos
que los super, empujadas por la cercanía y los productos frescos, pero con
dificultades para competir ante la subida de precios, costes y alquileres.
Una novedad importante en el mercado de los alimentos y
grandes distribuidores es que las
grandes industrias les han subido los precios, un +0,1% de media el
1 de diciembre, por primera vez desde julio de 2024, según el índice de
producción industrial del INE. La industria alimentaria justifica esta primera
subida a los distribuidores en que están bajando sus márgenes
(del 6,8% en 2024 al 6,1% en 2025), mientras los distribuidores (super a
híper) han subido sus márgenes a un máximo histórico (5,8% en 2025,
frente al 5,2% en 2024 y el 3,8%, el margen mínimo de 2013), según el Observatorio de
márgenes empresariales. De hecho, la asociación de consumidores CECU acaba de denunciar ante la Comisión de la Competencia (CNMC) la subida de estos márgenes de los supermercados, acusándoles de "oligopolio" y prácticas abusivas para "inflar el precio de los alimentos".
Los que no suben márgenes son los que producen
los alimentos, agricultores y ganaderos, que se quejan de que ellos
cobran poco y la industria y los distribuidores encarecen los alimentos.
Eso se comprueba en los índices de precios que publica mensualmente la
organización agraria COAG, los IPOD.
En el último (enero 2026) se comprueba que los productos agrícolas
multiplican su precio 3,76 veces entre el campo y el súper. Y los productos
ganaderos, 3,38 veces (ver
cuadro de alimentos). Cito algunos ejemplos (enero 2026). El ajo pasa
de 1,30 euros/kg que le pagan al agricultor a 7,87 euros que nos cobran en la
tienda (+505%). La patata, de 0,35 a 1,91 euros/kg (+446%). La naranja,
de 0,32 a 1,82 euros/kg (+469%). El plátano, de 0,48 a 2,33 euros/kg
(+385%). La carne de ternera, de 7,70 a 23,85 euros/kg (+210%). El pollo
de 1,03 a 3,52 euros/kg (+242%). Y el cerdo, de 1 a 6,75 euros/kg
(+568%).
El problema de los alimentos es que no podemos
prescindir de ellos, aunque muchas familias han cambiado su dieta
y consumen menos frutas, verduras, carnes y pescados, lo más caro. Y
sobre todo, que suben cada año, acumulándose unas subidas imposibles.
Así, los alimentos han subido un +38,5% entre enero de 2020 y enero de
2026, según
el INE. Una subida que es muy superior a la del IPC (+22,4% en estos
6 años) y que supera a la subida de las bebidas (+25,5%), a los gastos de
vivienda (agua, electricidad, gas y otros consumos: +25,7%), el transporte
(+15%) y los restaurantes y hoteles (+28,4%). Y una subida de los alimentos que
duplica con creces la
subida de salarios estos 6 años
(+17.15%).
Ahora, en 2026, se espera que los alimentos sigan subiendo más
que el IPC, lo que obliga a los consumidores a seguir comparando
precios y a buscar ofertas y promociones, comprando menos productos frescos y
más envasados (menos sanos), también más platos preparados. Y si los
fabricantes y la industria siguen subiendo precios este año, los super e
hiper nos trasladarán estas subidas a los consumidores. Además, el
clima no ayuda: las fuertes
lluvias de enero y febrero han dañado muchas cosechas, lo que se traducirá
en los próximos meses en subidas extras en algunos alimentos: aceite,
cítricos, hortalizas y frutas, huevos, carnes y cereales. De hecho, tres
productos que han subido mucho (el café, el chocolate y los piensos para
el ganado) se deben a problemas climáticos en paises productores (Brasil y
Vietnam para el café, Costa de Marfil y Ghana para el cacao) o a la guerra de
Ucrania (cereales y piensos). Y esa emergencia climática nos traerá nuevas
subidas de alimentos en 2026.
Cara al futuro, el precio de los alimentos va
a seguir oscilando con la demanda y las épocas del año (en verano y Navidad
siempre serán más caros). Y seguirá a fondo la guerra de precios,
en muchos casos a costa de un deterioro de la calidad de los productos y de
“trampas” (como vender productos al mismo precio pero con menos peso o
volumen). Pero lo más preocupante es que la crisis climática afecta muy
negativamente a la cesta de la compra, porque las olas de calor, la
sequía, las heladas o el granizo y las inundaciones deterioran las cosechas y
fuerzan a subir los precios de los alimentos, sobre todo los productos frescos.
Así que ya lo saben: comer
y beber será cada vez más caro y de peor calidad, mucho
importado. Y dado que la alimentación es nuestro 2º mayor gasto, este
encarecimiento de la comida afectará cada vez más a nuestros bolsillos y
será clave en los vaivenes mensuales de la inflación. Es lo que hay.
2025 ha sido un año histórico para las empresas de alimentación y gran consumo, que facturaron 131.000 millones de euros, un +5,8% más que en 2024, no tanto porque hayan vendido más (+2,5%) como por la subida de precios de lo que vendieron (+3,2%) , según los datos de la consultora NIQ (antigua Nielsen). Todas las secciones vendieron más, pero especialmente los alimentos frescos (las ventas subieron un 9,3% en valor), sobre todo huevos (+6,6%), frutas (+5,5%), carnes (+3,8%) y verduras (+3,1%), aunque también aumentaron las ventas de productos envasados (+4,3% en valor), sobre todo alimentos refrigerados y congelados (+4,3% en volumen) y bebidas no alcohólicas (+3,1% en valor). Y hubo un cambio en los consumidores, por las subidas en bares y restaurantes: aumenta más el consumo de comida y bebida en el hogar que fuera.
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