Tabaco: menos ventas, más beneficios
En 2025 se vendieron en España 48 millones menos de
cajetillas de tabaco, tras subir las ventas de 2021 a 2024. Pero las
tabaqueras aumentaron sus ingresos (+4,4%), por la subida de precios y la
mayor venta de tabaco de liar y cigarrillos electrónicos, disparando sus
beneficios, a costa de un consumo pernicioso, que provoca 50.000 muertes
al año en España y una factura sanitaria extra de 8.000 millones. El
consumo de tabaco ha bajado, pero todavía hay 12 millones de españoles que
fuman, 8,3 millones diariamente. Y ayuda que España sea uno de los
paises europeos con el tabaco más barato, mientras Bruselas estudia subir y
armonizar los impuestos al tabaco, muy diferentes por paises. Mientras, en el
Congreso espera una Ley contra el tabaquismo (difícil de aprobar) que
aumenta los espacios libres de humo (a terrazas de bares y playas) y pretende frenar el consumo de menores, aunque no aumenta impuestos ni obliga a un etiquetado
neutro, como piden los médicos. El tabaco mata: hay que
erradicarlo sin contemplaciones.
Enrique Ortega
Las ventas de tabaco en España bajaron ligeramente en
2025, tras haber subido de 2021 a 2024: se vendieron 2.095 millones de
cajetillas, un 2,2% menos que en 2024 (-48 millones de cajetillas),
menos de la mitad de las cajetillas vendidas en España en 2008 (4.514
millones), según
los datos del Mercado de Tabaco (Hacienda). Casi dos tercios de estas
cajetillas se han vendido en Cataluña (441,4 millones), Andalucía
(355,3 millones), Comunidad Valenciana (252,5 millones) y Madrid (230,5
millones), mientras las ventas conjuntas en La Rioja (14,38 millones de
cajetillas), Cantabria (27,12), Asturias (45,5), Extremadura (49) y Navarra
(50,6 millones) fueron la mitad de las ventas en Andalucía.
Pero aunque las ventas de cajetillas bajaron en 2025, los
ingresos de las tabaqueras aumentaron un +4,4%, hasta alcanzar unas
ventas récord de 13.711 millones de euros, casi 2.000
millones más que antes de la pandemia (11.865 millones en 2019). La venta de
cajetillas supuso el grueso del negocio, con 11.267 millones de
ingresos (+3,61%), el récord desde 2010, ventas concentradas en Madrid (1.537
millones de euros), Cataluña (2.989) y Andalucía (2.281 millones). Las 10
marcas más vendidas fueron Marlboro (17,34% de las ventas), Camel
(12,59%), Winston (8,97%) Lucky Strike (6,94%), Fortuna (6,93%),
Chesterfield (5,59%), Winston Classic (5,41%), West Brooklyn (5,14%), Nobel
(3,34%) y Ducados negro (2,39%), según el Mercado de Tabacos. Y sorprende que
crece más la venta de cigarros puros (552,6 millones, +5,32%), el tabaco
de liar (1.421 millones vendidos, +6,15%) y el tabaco de pipa
(470,88 millones, +19,55% de aumento).
Gracias a este aumento de ventas (más ingresos con menos
cajetillas), las grandes multinacionales del tabaco han seguido aumentando
sus beneficios en España, con sus importaciones de tabaco desde
donde lo producen (sólo Altadis tiene una fábrica en España, en Cantabria). En
2024, la tabaquera líder, la norteamericana Philip Morris (que vende
Marlboro y Chesterfield) rozó los 743 millones de ventas (+8%) en España y ganó 58,9 millones de euros
(+14,4%). La japonesa JTI (que vende Camel y Winston) ingresó 666
millones y tuvo unos beneficios de 14,2 millones (+6,8%). Y Altadis, la
antigua Tabacalera integrada en el grupo británico Imperial Brands (que vende
Fortuna, West Brooklyn, Nobel y Ducados), ingresó 511 millones y tuvo 112,1
millones de beneficios (+256%), unos beneficios que habrán aumentado en 2025.
Quien también se beneficia del tabaco es Hacienda,
que tuvo en 2024 una recaudación récord por los impuestos al tabaco (especiales
e IVA): 8.900
millones de euros. Una recaudación que ha aumentado en 2025,
porque subió en enero el impuesto especial sobre el tabaco (se
habían recaudado
6.696 millones hasta noviembre) y se estrenó en 2025 el nuevo impuesto
especial sobre los líquidos de los cigarrillos electrónicos (que recaudó
otros 370 millones hasta noviembre). Así que el tabaco podría reportar a
Hacienda unos 9.400 millones de ingresos, una recaudación que también
beneficia a las autonomías: se llevan el 58% de lo que paga el
tabaco por impuestos especiales y la mitad de los que paga por IVA.
También se benefician del tabaco las mafias
que lo importan ilegalmente o que lo producen en fábricas clandestinas. El contrabando
de tabaco preocupa cada vez más a las tabaqueras y a Hacienda, porque estiman
que supone el 10,2% del consumo, entre contrabando, comercio
ilícito y falsificaciones, lo que supone unas pérdidas fiscales de 934 millones
en 2025. La subida anual de los precios del tabaco y los nuevos canales de
venta (Internet y paquetería) han aumentado el contrabando (no sólo de
cajetillas, también de picadura para liar) y multiplicado las fábricas
ilegales: en
2025 hubo 110 operaciones relevantes contra el contrabando de tabaco (el
triple que en 2024) y se desarticularon 15 fábricas ilegales. Donde más
prolifera el contrabando de tabaco es en Andalucía (el 23,7% de las
cajetillas analizadas), donde están 9 de las 10 ciudades con más
contrabando de España (la 10ª es Badajoz, con el 26,7% de las
cajetillas detectadas como ilegales o de contrabando).
Vistas las ventas y el negocio del tabaco, analicemos el
consumo, que ha seguido bajando en España pero sigue siendo muy alto.
En 2024, el 36,8% de los españoles de 15 a 64 años habían fumado en los
últimos 12 meses, porcentaje que ha bajado del 46,8% en 1997 al 41,7% en 2007 y el 39,4% en 2019, según
la Encuesta Edades 2025, aunque en personas es una cifra muy elevada: 12
millones de españoles que han fumado en el último año. Y si miramos los
que fuman a diario, el porcentaje era en 2024 del 25,8% de las
personas entre 15 y 64 años, muchos menos que el 34,9% de 1977, el 29,6% de
2007 y el 31,3% de 2019. Pero ojo, son 8,3
millones de españoles que fuman a diario, un número muy elevado,
sobre todo en Extremadura (41,7% población 15-64 años fuma a
diario), Comunidad Valenciana (36,4%), Castilla la Mancha (30,7%)
y la Rioja (28,9%, siendo algo menos en Cataluña (24,3%) y Madrid (22,3%) y
bajo en Cantabria (18,5%) o Navarra (19,7%).
Y hay otros
datos preocupantes. La edad media para empezar a fumar sigue
en 16,6 años (como en 1997), aunque el mayor consumo diario se da entre
los 35 y 64 años (30,2%). El tabaco de liar ya supone el 16,1% del
consumo diario (otro 10,8% fuman cajetillas y tabaco de liar, mientras el 73,1%
fuma sólo cajetillas) y crece año tras año, más entre los jóvenes por su menor
precio. También crecen los cigarrillos electrónicos (dañinos para la
salud, según los médicos y expertos), que han probado el 19% de la población,
aunque sólo lo fuman a diario el 1,3%. Y lo
más llamativo de la Encuesta Edades: el 67,7% de los fumadores “se han
planteado dejar de fumar”, aunque sólo el 44% lo han intentado de verdad (más
mujeres que hombres).
España se encuentra a medio camino entre los
paises que más y menos fuman en Europa, el 2º continente que más fuma
(26% de la población, 29% de los jóvenes entre 15 y 24 años). Si contabilizamos
los mayores de 15 años que fuman cada día, la media europea está en el 18,4%,
según
Eurostat. En España son el 19,8% de los mayores de 15 años (8,3
millones), un porcentaje mayor que en Francia (17,8%), Italia (16,5%),
Portugal (11,5%) y paises nórdicos (6,4% en Suecia, 9,9% en Finlandia) y menor
que el porcentaje de fumadores en Alemania (21,9%), Grecia (23,6%) y la
mayoría de los paises del Este (28,7%
fuman a diario en Bulgaria, 18,7% en Rumania, 20,4% en Eslovaquia).
Este distinto consumo de tabaco entre los
distintos paises europeos tiene mucho que ver con las distintas políticas
antitabaco pero sobre todo está relacionado con el precio del
tabaco, muy diferente entre paises. La Directiva europea obliga a aplicar al
tabaco un impuesto especial (con 2 partes, una cantidad fija por
cigarrillo y un porcentaje sobre su valor), con un mínimo, y después, el
IVA de cada país. Pero estos dos impuestos son diferentes país a país. En el
conjunto de la UE-27, el precio medio de la cajetilla es de 6,47
euros, donde el precio base son 1,17 euros y los impuestos son 5,30 euros
(4,14 euros los especiales y 1,16% el IVA). Eso significa que el 82% del
precio final de la cajetilla son impuestos.
Pero esta media esconde grandes diferencias de impuestos por
paises, según
este cuadro de Tax Foundation Europe. Los paises con más impuestos
al tabaco son Irlanda (10,71 euros impuestos por cajetilla), Francia
(8,09 euros), Paises Bajos (7,77 euros) y los paises nórdicos,
mientras España está en el puesto 16º, con 3,13 euros de impuestos
por paquete (79% del precio), parecido a Portugal (3,09 euros), menos que
Italia (3,26 euros)o Alemania (3,80 euros) y un impuesto mayor que en Grecia
(2,74 euros) y la mayoría de paises del Este (sólo 2,03 euros de impuestos por
cajetilla en Bulgaria, 2,93 euros en Polonia o Hungría), que son precisamente
los paises con más porcentaje de fumadores.
Al final, estos mayores o menores impuestos explican las grandes
diferencias de precios del tabaco en Europa, aunque los fabrican las
mismas multinacionales. Así, en noviembre de 2025, un paquete de Marlboro
(la cajetilla más vendida) costaba 17,80 euros en Reino Unido, 15,60
euros en Irlanda, 12,50 euros en Francia, 13,90 euros en Noruega, 10,70
en Dinamarca y 10,30 en Finlandia, los paises más caros (ver cuadro). En España
costaba 5,30 euros, el 9º país más caro, parecido a Grecia (5,40),
Luxemburgo (5,80) y Portugal (6 euros), mientras los precios más bajos estaban en
Bulgaria (3,80 euros), Polonia (4,60), Rumania y República Checa
(4,70), Croacia y Lituania (4,80), Letonia y Eslovaquia (4,90).
El problema que plantean estas divergencias de precios
son las compras transfronterizas:
los franceses pasan la frontera para comprar tabaco en Girona, Italia o
Luxemburgo y los belgas y holandeses pasan a Alemania o a los paises del Este.
Y además, hay más contrabando y fábricas ilegales en los paises con el tabaco
más caro. Eso ha llevado a Francia y otros 15 paises europeos (España entre
ellos) a enviar una
carta a la Comisión Europea, en marzo de 2025, pidiendo una
homogeneización de impuestos y precios del tabaco en Europa. La
Comisión se plantea subir los impuestos, reforzar los controles
aduaneros y endurecer la lucha contra las mafias, lo que podría subir
en 2027 el precio final de las cajetillas unos 2 euros a los paises más
baratos, España entre ellos.
Pero además del precio, la Comisión Europea está preocupada
por el alto consumo de tabaco en Europa, porque provoca 700.000 muertes al
año (8 millones en todo el mundo) y que el 50% de los fumadores mueran
prematuramente, además de ser la primera causa de muchas enfermedades,
desde cardiovasculares y respiratorias a muchos tipos de cáncer (un 30% son por
fumar). En España, Sanidad considera al tabaco como la primera
causa de las muertes evitables y estima que provoca 50.000 muertes al
año (84% son hombres y 3.000 muertes son de fumadores “pasivos”), además de
estar asociado a 35 enfermedades. Y los expertos estiman que el tabaco provoca
un coste
sanitario extra de 8.000 millones de euros anuales (el 8,8% del
gasto total), además de un elevado coste por bajas laborales e invalideces.
Por todo este trágico coste, en vidas y gasto sanitario, la OMS lleva décadas intentando que los
paises luchen más activamente contra el tabaquismo. Ya en 2003, la Asamblea
mundial de la OMS aprobó por unanimidad el Convenio
Marco para el Control del Tabaco (CMCT), un abanico de medidas (reducción de la publicidad, recorte del consumo,
empaquetado genérico, regulación cigarrillo electrónico, protección menores…)
que la mayoría de paises no aplican. En España, la mayoría de
estas medidas promovidas por la OMS se incluyeron en el Plan
integral de Previsión y Control del Tabaquismo 2021-2025, redactado por el
Ministerio de Sanidad en octubre de 2021 y consensuado con los médicos y
asociaciones profesionales en diciembre de 2021. Pero el Plan antitabaco estuvo año y medio guardado en un cajón del Ministerio de Sanidad y no se aprobó hasta el
30 de abril de 2024.
El nuevo Plan
de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2027 pretende
equiparar la regulación de los cigarrillos electrónicos con el tabaco, ampliar
los espacios sin humo, mejorar la investigación sobre la nicotina y la
salud, incorporar medicamentos subvencionados para dejar de fumar y
cooperar con los Ayuntamientos en las ordenanzas sobre el tabaco. Para
desarrollar este Plan, el Gobierno aprobó el pasado 9 de septiembre una nueva
Ley
frente al tabaquismo, que amplía las medidas de la Ley aprobada por
Zapatero en 2005 y los cambios aprobados en 2010. La nueva Ley
prohíbe la venta de cigarrillos electrónicos de un solo uso, regula más
la venta del resto, prohíbe expresamente fumar a los menores, limita más
la publicidad y el patrocinio del tabaco, amplia la información
obligatoria en las cajetillas y, sobre todo, amplía los espacios
donde no se puede fumar: terrazas de bares y restaurantes, playas,
vehículos con conductor, parques infantiles, paradas de autobús, instalaciones
deportivas, exteriores de hospitales, colegios y universidades…
La Ley está en el Congreso, pendiente de las
enmiendas y su aprobación, que no va a ser fácil, dado el rechazo de la
hostelería y una parte de la derecha, que defienden “la libertad” de fumar (y
envenenarse…). Con todo, médicos
y expertos se quejan de que la Ley no contempla dos medidas
claves para reducir el tabaquismo. Una, la
subida de impuestos, para que la cajetilla valga al menos 10
euros, encareciendo además el tabaco de liar y el vapeo, lo que reduciría
el consumo y las enfermedades/muertes. La otra, imponer un etiquetado
genérico neutro, menos atractivo y con más información explícita de
los graves daños de fumar. Además, muchos defienden una tercera medida, más
drástica: prohibir la venta de tabaco a los nacidos después de 2010,
para crear “la primera generación sin tabaco”, como ya
ha hecho Nueva Zelanda (prohíbe la venta a los nacidos a partir de 2009) y quiere hacer Finlandia
(prohibiendo la venta a jóvenes a partir de 2030).
En resumen, se vende menos tabaco pero hay muchos
fumadores y demasiadas muertes porque
falta
voluntad política para acabar con el tabaco, una droga que mata y tiene
enormes costes sanitarios, económicos y sociales. Urge un
Pacto nacional contra el tabaco, entre Gobiernos, médicos,
profesionales y ciudadanos, para limitar al máximo su consumo y cercarlo sin
contemplaciones, porque fumar no tiene nada que ver con la libertad
sino con el suicidio. Hay que tomar las medidas que haga falta para que dentro de una o dos generaciones, casi
nadie fume. Un país sin humo.
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