miércoles, 26 de diciembre de 2012

Móviles: fuerte crisis y nueva guerra de tarifas


Esta Navidad se multiplican las ofertas de móviles, una nueva batalla de la guerra de tarifas que dura ya año y medio. Pero ni con esas. El número de móviles lleva nueve meses cayendo: hay 2 millones menos este año. Y también se gasta menos, a pesar de que el teléfono es lo único que ha bajado en el IPC el último año. Con menos móviles y menos consumo, arreciará la guerra de los móviles, aunque haya operadoras que se queden por el camino y otras ganen menos. Al final, las cuentas no salen y si tienen que invertir más, para que no se bloquee  Internet, saldrá de nosotros, los clientes. Sobre todo de los que tienen smartphones, los que acceden a Internet, datos y vídeos, que son los que pagan más con el móvil. Ojo a las ofertas con mucha letra pequeña : nadie regala nada.  
enrique ortega

Hay más móviles que españoles (53,7 millones) y aunque no nos separamos de ellos ni para dormir, también están en crisis. En febrero empezó a caer el número de líneas móviles y ya son nueve meses continuados de pérdida de contratos : - 2.039.000 hasta octubre. Y sigue cayendo la  venta de móviles (-20% este año, tras -10% en 2010), por la crisis, las menores subvenciones de las operadoras y el aumento del tiempo exigido de permanencia (de 12 a 24 meses).

Además de haber menos móviles y menos contratos, gastamos menos: el gasto en móviles se ha reducido un 25,4% en el último año (de 33 a 30,3 euros al mes), según el último informe  TIC. Han caído sobre todo los SMS (por WhatsApp), las tarjetas prepago (inmigrantes y jóvenes) y los “pinchos”, porque la gente aprovecha a conectarse en el trabajo o en casa. La crisis y la guerra de tarifas han ayudado también a bajar precios: las tarifas de teléfono son lo único que baja en el IPC en 2012 y se han reducido ya un 50% desde 2007. A ello ha ayudado la imposición de Bruselas para que las operadoras reduzcan el coste de las llamadas y acceso a Internet que se hacen desde o hacia el extranjero, que bajaron en julio (y bajarán más en 2013 y 2014).

Los usuarios tratan de ajustar su factura del móvil y siguen cambiándose de compañía (475.000 en octubre), volviendo al nivel de infidelidad de hace un año (500.000), aunque desde junio las operadoras sólo tienen un día para hacer contraofertas (antes eran cuatro). La guerra de precios, iniciada en junio de 2011, no ha parado y aunque ahora se utiliza menos el gancho de regalar terminales para captar clientes (Movistar apenas lo hace y Vodafone, Orange y el resto, con menos ayudas y más exigencias), sigue la guerra de ofertas low cost, ahora centrada en paquetes todo incluido (móvil, fijo y ADSL), un galimatías donde resulta difícil comparar y donde hay demasiada letra pequeña: cuota mensual fija, recarga mínima (tarjetas), límites de llamadas o de teléfonos a llamar, consumo mínimo, compromisos de permanencia, alto precio consumo extra de datos… Demasiadas “trampas” y reclamaciones.

La guerra de tarifas ha redibujado el mapa del móvil, haciendo daño a los grandes, sobre todo a Telefónica (Movistar ha perdido 4,8 millones de clientes, pasando del 45% de cuota en 2007 al 36,77% actual), pero también a Vodafone (-2 millones de clientes, pasando del 30,5% al 27,15%) y a Orange (de 22,5% en 2007 al 21,37% ahora), en beneficio de los nuevos operadores que entraron a partir de 2006: Yoigo (de la sueca Telia Sonera, que pasa del 1% al 6,19% de cuota) y los operadores móviles virtuales, que dan servicio apoyándose en la red de los demás (Pepephone, MasMóvil, Simyo, Lycamobile, Lebara, Carrefour, Día y muchos otros, que ya tienen casi 4,57 millones de clientes, un 8,52% de cuota). Y en el último año, han entrado con fuerza Jazztel y Ono.

La guerra de ofertas ha provocado ya una mayor rebaja en la factura del móvil (-18,50% en 2011 y otro -10% este año) y debería bajar más en 2013, porque desde abril entra en vigor la rebaja de tarifas mayoristas (que cobran los grandes operadores a las empresas virtuales) impuesta por Bruselas: las tarifas pasarán de 4 céntimos minuto (4,98 Yoigo) a 1,09 céntimos en julio, una caída muy significativa, aunque los usuarios sólo se beneficiarán de un 20% de la rebaja (0,6 céntimos sobre un precio medio de 8 céntimos minuto). Con todo, queda mucha rebaja por hacer, ya que las tarifas de móviles en España son todavía un 50% más elevadas que en Europa (en 2011 eran un 60% más, según Eurostat).

Pero no va a ser fácil que la guerra de tarifas y las bajadas continúen mucho más. Primero, porque están dañando mucho las cuentas de las compañías: una docena de operadores virtuales han caído en los dos últimos años e incluso los grandes tienen problemas. A Telefónica le ha caído un -12,9% el negocio móvil en España (sube en Alemania y Reino Unido) y otro -14,2% a Vodafone España (que está hablando de despidos, tras haberle inyectado su matriz 12.460 millones desde 2009 para sanearla). Y segundo, porque las operadoras necesitan hacer fuertes inversiones (150.000 millones hasta 2020 en Europa) para que no se colapsen las redes (el tráfico en Internet se va a multiplicar por 18 en cinco años, según Cisco) y para instalar redes 4G que permitan ofrecer Internet de alta velocidad (+ 100 megas).

De momento, las operadoras se dedican a hacer caja vendiendo parte de su capital (23% de Telefónica Alemania en 2012 y el 10/15% de Telefónica Latinoamérica en 2013) o todo ( KPN ha vendido Symio a Orange y Telia Sonera busca comprador para Yoigo), además de pedir al Gobierno pagar menos impuestos (tributar el 6,9% sobre facturación en vez del 10,8% actual) y no financiar a RTVE (lo tienen recurrido ante el Tribunal europeo de Luxemburgo). Además, Telefónica y 40 operadoras europeas han presentado una propuesta a la Comisión donde piden que una parte de la inversión en redes la paguen los grandes usuarios: Google, Facebook, Twitter y Apple.

Pero entre tanto, los que pagamos (aunque menos) somos los usuarios, sobre todo los que utilizan el móvil para acceder a Internet y usar servicios de datos, vídeos o aplicaciones. De hecho, un 40% de los internautas acceden a través del móvil y los teléfonos inteligentes (smartphones) son una “droga” que nos han facilitado las operadoras para engancharnos al  consumo más caro, el de datos, el único cuya factura crece: el pago por banda ancha móvil ha pasado de 10,7 a 12,7 euros al mes de media. Y en Telefónica, por ejemplo, los ingresos por datos (un tercio de su negocio móvil) son los que más crecen este año, un 14,2%.

En resumen, pagamos menos por llamadas pero más por acceder a Internet, sobre todo por los servicios más sofisticados de los smartphones. Los que debían  pagar más son las empresas y usuarios profesionales, ya que el 80% de los internautas utilizan poco la red. Que paguen más los que más usan la autopista. Pero es más fácil sacar un euro más a muchos millones que no estudian su factura que a pocos con fuerza para negociar. Es también la ley del móvil.

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