En España siguen viviendo más mujeres que hombres: a 1 de enero de 2026, había censadas 25.237.515 mujeres, frente a 24.333.210 hombres, según el INE. En 2025, la población femenina aumentó menos (+199.587 mujeres censadas) que la masculina (+242.841 hombres), aunque las mujeres han aumentado más desde 2020 (+1.130.133 frente a +1.122.542 hombres) y en lo que va de siglo (+4.593.672 mujeres desde el año 2000, frente a +4.506.871 hombres). Pero hay un dato importante: crecen las mujeres inmigrantes, no las nacidas en España, cuya población ha caído este siglo (-100.202 nacidas en España entre 2000 y 2025). Este ha sido el gran cambio demográfico: en el año 2.000 vivían en España 452.413 mujeres nacidas fuera (el 2,18% de todas las mujeres) y en 2026 están censadas 5.111.724 mujeres nacidas fuera (el 20,25%), 1 de cada 5 mujeres.
jueves, 5 de marzo de 2026
8-M y discriminación mujeres: lenta mejoría
Este domingo se celebra el 8-M, el Día de la
Mujer, cuya discriminación olvidamos el resto del año. Este 8-M
celebramos que hay más mujeres que nunca trabajando, menos paradas
y que su “brecha” salarial con los hombres sigue
reduciéndose. Pero tenemos más mujeres inactivas, menos trabajando,
con peores contratos, empleos y sueldos, más paradas cobrando menos desempleo,
con pensiones más bajas y más mujeres mayores dependientes sin ayudas… Demasiadas
discriminaciones, que apenas mejoran. Y tienen varias causas, que
urge resolver: la atadura de los cuidados (a hijos y padres), el desigual
acceso al trabajo y a los mejores empleos junto a las interrupciones en
su carrera laboral, que recortan sus pensiones, además de la poca
colaboración en casa de los hombres (“ayudan” pero no comparten
tareas). Es hora de tomar medidas más efectivas, en los cuidados,
las guarderías, la selección de personal y la negociación de los convenios,
para mejorar de verdad la situación de las mujeres. Tenemos que acabar con la
discriminación de media España. Enrique Ortega
En España siguen viviendo más mujeres que hombres: a 1 de enero de 2026, había censadas 25.237.515 mujeres, frente a 24.333.210 hombres, según el INE. En 2025, la población femenina aumentó menos (+199.587 mujeres censadas) que la masculina (+242.841 hombres), aunque las mujeres han aumentado más desde 2020 (+1.130.133 frente a +1.122.542 hombres) y en lo que va de siglo (+4.593.672 mujeres desde el año 2000, frente a +4.506.871 hombres). Pero hay un dato importante: crecen las mujeres inmigrantes, no las nacidas en España, cuya población ha caído este siglo (-100.202 nacidas en España entre 2000 y 2025). Este ha sido el gran cambio demográfico: en el año 2.000 vivían en España 452.413 mujeres nacidas fuera (el 2,18% de todas las mujeres) y en 2026 están censadas 5.111.724 mujeres nacidas fuera (el 20,25%), 1 de cada 5 mujeres.
Hay pues más mujeres que hombres y también más
mujeres en edad de trabajar (con más de 16 años) : 21.702.500
mujeres frente a 20.612.700 hombres, en diciembre de 2025.
Pero este desequilibrio se corrige si miramos las personas que tienen entre
16 y 64 años, la franja de edad en que normalmente se trabaja: hay 15.974.600 mujeres y
16.115.000 hombres, porque hay muchas más mujeres que hombres con más
de 65 años (son más longevas). A partir de aquí, empiezan las
discriminaciones a la mujer. La primera, que hay más mujeres “inactivas”,
que ni trabajan ni buscan trabajo, que “tiran la toalla” aunque están en
edad laboral, básicamente porque se dedican a “las tareas de la casa, a cuidar
a los hijos (y maridos) o a padres y adolescentes “dependientes” (el 75% de los
cuidadores son mujeres). A finales de 2025 había 9.921.300 mujeres inactivas
frente a 7.453.600 hombres. A lo claro: hay 2,5 millones de mujeres que han
renunciado de entrada a trabajar fuera de casa.
A causa de esta alta inactividad, la tasa de
actividad de las mujeres españolas (trabajan o buscan trabajo entre los 16
y 64 años) es del 72,30%, frente al 80,08% de los hombres: son 11.781.300
mujeres “activas” frente a 13.159.100 hombres, según la EPA 2025. Una
tasa de actividad muy inferior a la de las mujeres europeas: allí
eran “activas” el 75,3% de las mujeres de 20 a 64 años, frente al 75,8% en
España en esa edad, muy inferior a la tasa de actividad femenina en Alemania
(80,2%) o Francia (77,5%), aunque es menor en Italia (61,9%), según
Eurostat (2024). Tras la pandemia aumentaron más las mujeres “activas”
(+937.200 desde 2019) que los hombres (+844.400), por la llegada de mujeres
inmigrantes y porque más mujeres mayores, con hijos “criados”, buscan ahora trabajo.
La 2ª gran discriminación es que hay menos mujeres
trabajando. No sólo porque hay menos mujeres “activas” (buscando trabajo)
sino porque las que buscan tardan más en encontrar trabajo y lo
encuentran peor que los hombres, a pesar de estar más formadas (según
las estadísticas educativas), aunque tienen menos estudios “técnicos” (carreras
STEM: Ciencia, Tecnología,
Ingeniería y Matemáticas). A finales de 2025 había 10.457.500 mujeres
ocupadas, frente a 12.005.800 hombres, según la EPA. Son más
mujeres que nunca trabajando (eran 5,8 millones ocupadas en el año
2000, frente a 9,9 millones de hombres, pero sigue habiendo más hombres
trabajando (+1,54 millones), aunque hay más mujeres. Y otra vez, la tasa
de empleo femenino en España (66,5% población de 20 a 64 años)
es inferior
a la europea (70,8%) y a la de Alemania (77,7%) o Francia (72,2%),
superando a Italia (57,4%).
Con todo, las mujeres han conseguido llevarse
más nuevos empleos que los hombres tras la pandemia: trabajan ahora 1.299.200
mujeres más que a finales de 2019, frente a 1.197.200
nuevos empleos conseguidos por los hombres estos 6 años. Eso sí,
la mayor parte de estos nuevos empleos “ganados” por las mujeres han sido para
las mayores de 50 años (+920.500 empleos, el 70,85% del total), junto a
las de 45 a 49 años (+176.100), mientras perdieron empleo las mujeres de 35 a
44 años (-284.700 entre 2019 y 2025) y apenas ganaban empleo las chicas más
jóvenes (+158.800 empleos). En resumen, quienes consiguieron trabajo
estos 6 años son mujeres mayores, que dejaron de trabajar en
su momento y han vuelto, sobre todo en los servicios: empleo doméstico y
cuidados mayores y niños, hostelería, comercio, campo y trabajos eventuales,
muchas mujeres inmigrantes.
Los datos revelan que las mujeres copan menos del 50% de los
empleos en 73 de los 100 sectores económicos. Y aquí tropezamos con la 3ª
gran discriminación de las mujeres: trabajan en sectores más precarios y
peor pagados, con contratos de menos calidad, peores puestos y categorías. El
tipo de contrato es clave. Primero, las mujeres copan los contratos a
tiempo parcial, por horas o días: de los 3.089.700 asalariados a tiempo
parcial (menos jornada) que había a finales de 2025, 2.250.700 eran mujeres
(el 72,84%), según la
EPA . Y si trabajan mucho más a tiempo parcial que los hombres no es
porque quieran: la mayoría dicen que es porque no han encontrado trabajo a tiempo completo. Y 389.371 mujeres trabajan a tiempo parcial para
cuidar a un familiar (11 veces más que los hombres).
Y segundo, las mujeres tienen más contratos temporales
que los hombres: 1.633.600 mujeres con contrato temporal a finales de
2025, frente a 1.265.500 hombres “temporales. Y aunque han caído con la reforma
laboral (había 2,21 millones de mujeres con contrato temporal en 2019), crece
el porcentaje (eran el 50,31% del total en 2019 y ahora son el 56,34%).
Además, el 44% de las mujeres trabaja en los 7 sectores
económicos con los sueldos más bajos. Y de las 10 actividades con peores
nóminas, 7 tienen una mayor proporción de mujeres que de hombres
trabajando, según un
estudio de CCOO: servicio doméstico, hostelería, sanidad, cuidados,
actividades auxiliares, actividades artísticas y recreativas, comercio.
Pero además, hay muchas más mujeres que hombres trabajando en las
categorías laborales más bajas y en los empleos menos cualificados,
ocupando también menos puestos directivos, una muestra de la
menor promoción de la mujer en las empresas: sólo el 34,5% de las mujeres
trabajadoras ocupan puestos de gerentes y directivos.
Esta mayor precariedad de los contratos y la mayor actividad
en sectores y puestos peor pagados conduce a la 4ª gran discriminación de
las mujeres: tienen peores sueldos que los hombres. El sueldo medio bruto
de los hombres era de 2.593 euros mensuales en 2024, frente a 2.163,2
euros las mujeres, según
el Decil de Salarios de la EPA. Eso supone una “brecha salarial” para
las mujeres del 16,58%, “brecha” que ha ido bajando tras la pandemia, ya
que era del 18,58% en 2019. Una mejoría que se explica por la fuerte subida
del salario mínimo (SMI) desde 2018 (+66%, de 735 a 1.221 euros en
2026), que afecta sobre todo a las mujeres (son
el 61% de los 2,5 millones que cobran el SMI), y por los Planes de igualdad en algunas empresas (no en la mayoría). Una mejora de la
brecha salarial que se está dando en toda Europa, donde es más baja (12%).
La “brecha salarial”, aunque ha mejorado,
sigue siendo muy desigual por edad, nivel de estudios,
sectores y empleos, tamaño empresa, tipos de contrato, puestos de trabajo y
sector de actividad, complementos y autonomías, según
este estudio del Instituto de las Mujeres. La brecha salarial de las
mujeres es mayor entre los trabajadores más jóvenes (20-24 años) y entre
los mayores de 40 años, más entre las inmigrantes (22,7%) que
entre las españolas (16,30%), más entre los que tienen poca formación
(29,5%) que entre los universitarios (16,7%), más en la industria y los
servicios que en la construcción, más en las actividades
administrativas (29,55%), sanidad y
servicios sociales (23,8%), actividades científicas y técnicas (22,8%),
comercio (22,44%), finanzas y seguros (20,52%), inmobiliarias (19,89%),
industria (17,10%), energía (16,67%) y hostelería (16,18%), más según la antigüedad,
pluses y complementos (que cobran menos las mujeres) y más en las pymes
que en las grandes empresas. Y por
autonomías, la mayor brecha salarial se da en Navarra (20,68%),
Asturias (20,06%), Murcia (19,15%), Aragón (19,14%) y Cantabria (18,59%),
siendo intermedia en la Comunidad Valenciana (16,92%), Cataluña (16,75%),
Madrid (16,55%) y Andalucía (16,14%) y baja en Canarias (4,74%), Baleares
(8,76%), Extremadura (11,91% y País Vasco (12,81%).
Y pasamos a otra gran discriminación de las mujeres, la
5ª: hay más mujeres en paro que hombres. A finales de 2025 había en España 2.477.100 parados EPA, de
los que 1.323.800 eran mujeres paradas y 1.153.300 hombres
desempleados. El paro femenino cayó en 2025 la mitad que el
masculino (-38.800 frente a -79.500), aunque ha caído algo más
desde 2019 (-362.000 frente a -352.800 el masculino), sobre todo entre
las mujeres de 25 a 54 años (-354.500 paradas) , mientras subió el paro entre
las mujeres mayores de 55 años ( +19.900 paradas), porque intentar ahora
recolocarse y aportar ingresos al hogar. Con todo, la tasa de paro femenina (11,24% en 2025) es mayor que la masculina
(8,76%) y casi duplica la tasa de paro
de las mujeres europeas (6%), siendo mucho mayor el paro en las
mujeres jóvenes (24,1% de paro en España y 14,8% en la UE-27).
No es solo que haya más paradas que parados, es que
además, las mujeres cobran menos desempleo, la 6ª discriminación, porque
la mayoría han cotizado menos años y por sueldos más bajos. Así, en 2025, había
452.994 mujeres cobrando una prestación de desempleo contributiva y 410,820
hombres. Y estas paradas cobraban de media 31,24 euros de paro al día (937,20
euros mensuales), frente a 36,35 euros diarios que cobraban los
parados hombres (1.087,5 euros mensuales). Eso supone una “brecha en
el desempleo” del -13,83% (en 2024 era el 14,20%), según
los datos del SEPE. Pero hay más: esta brecha en el desempleo contributivo
(el paro asistencial es igual para hombres y mujeres: 480 euros mensuales) es mayor
entre las paradas con más edad: sube el 17,2% en las paradas
de 50 a 54 años, al 20,72% en las de 55 a 59 años y al 21,72% en las paradas de
más de 60 años.
Y tras una vida con menos actividad y menos empleo peor
pagado, las mujeres se jubilan con peores pensiones, la 7ª discriminación. Por
un lado, la pensión media de los hombres es de 1.629,91 euros
frente a los 1.130,24 euros de las mujeres, según
los datos de la Seguridad Social al 1 de febrero de 2026. Una “brecha
de pensiones” del -30,66%, que se ha reducido los últimos años
gracias a la subida del SMI y de algunos sueldos, más el
complemento de brecha de género que el Gobierno aplica desde febrero de
2021. Y en las pensiones de jubilación, la pensión media de las
mujeres es de 1.259,6 euros, una “brecha” del -29,56% sobre
la jubilación media de los hombres (1.778,08 euros mensuales). Sólo en las pensiones
de viudedad, las mujeres cobran más que los hombres (1.003,89
euros frente a 666,10 euros).
Queda otra discriminación, la 8ª: la desigualdad en Dependencia,
debido a que las mujeres viven más años que los hombres (86,53 años de
media frente a 81,38 años) y por tanto tienen más riesgo de ser
dependientes al final de su vida y necesitar ayuda. De hecho, casi
2 de cada 3 dependientes con más de 80 años son mujeres (el 62,66% en
2025). Y por eso, sufren más que los hombres los problemas
de la Dependencia, tanto el retraso en las ayudas (a finales de 2025 había
258.167 dependientes en listas de espera y 32.704 mayores murieron
el año pasado antes de recibirlas) como en su escasa cuantía o servicio
(pocas residencias y más ayudas low cost, como la teleasistencia o la ayuda a
domicilio).
Y por si fueran pocas estas discriminaciones, las mujeres
sufren otra más, la 9ª de la lista: la discriminación que sufren en su
propia casa, porque cargan con la mayor parte de las tareas del hogar y de
los cuidados de niños y padres, complicando más su vida laboral. De hecho, el
45,86% de las mujeres cargan con la mayor parte de las tareas del hogar,
algo que sólo hacen el 14,92% de los hombres. Y otro 34,96% realizan una
parte importante de las tareas,
aunque compartida. Esto significa que el 80,82% de las mujeres cargan con
las tareas del hogar, frente al 48,61% de los hombres. Y un 51,37% de los
hombres (unos 12 millones) confiesan que “hacen poco o nada”, según la última Encuesta
del INE (2021). Además, el 40,2% de las mujeres se ocupan “mayoritariamente”
de los niños, frente al 4,8% de los hombres. Y un 48,3% cuida a los mayores
(frente al 20,5% de los hombres).
En resumen, un preocupante panorama, donde
persisten las discriminaciones año tras año, aunque algunas mejoren lentamente,
por lo que la igualdad tardará décadas. Por eso, urge
tomar medidas en tres terrenos claves. Uno, en los cuidados, tanto de
los niños como de los mayores dependientes. Eso exige mejorar la
atención a la infancia, desde las guarderías a la gratuidad de la
enseñanza de 0 a 3 años, junto a la multiplicación de guarderías en empresas y
centros públicos, para facilitar el trabajo de las mujeres y la conciliación
familiar. Por otro lado, hay que dotar de más financiación y mejorar la
gestión de la Dependencia, para reducir las listas de espera y facilitar la
atención externa a los mayores dependientes en sus casas, quitando presión a
las mujeres. En segundo lugar, hay que lograr un pacto laboral en las
empresas para mejorar el acceso laboral de las mujeres y reducir
las diferencias laborales y salariales en los convenios. Y en tercer
lugar, todas las políticas públicas deben fijarse como objetivo reducir
las discriminaciones de las mujeres, desde la educación al empleo, el desempleo,
las ayudas sociales y la jubilación.
Al final, cada año pasa lo mismo con el 8-M: se
habla mucho de la discriminación de la mujer y se hacen manifestaciones
de protesta, pero se
avanza poco. Y menos cuando la derecha y la ultraderecha
ponen en duda esta desigualdad y promueven que a los hombres no les
preocupe. Estamos ante uno
de los grandes retos de este siglo, junto a la emergencia climática,
la demografía o la tecnología. Afrontarlo y resolverlo a medio plazo no
debería depender de las posturas políticas porque es un objetivo justo
y necesario: lograr que nadie sea discriminado por nacer mujer. Conseguir
la igualdad para media España. Ganaríamos todos.
En España siguen viviendo más mujeres que hombres: a 1 de enero de 2026, había censadas 25.237.515 mujeres, frente a 24.333.210 hombres, según el INE. En 2025, la población femenina aumentó menos (+199.587 mujeres censadas) que la masculina (+242.841 hombres), aunque las mujeres han aumentado más desde 2020 (+1.130.133 frente a +1.122.542 hombres) y en lo que va de siglo (+4.593.672 mujeres desde el año 2000, frente a +4.506.871 hombres). Pero hay un dato importante: crecen las mujeres inmigrantes, no las nacidas en España, cuya población ha caído este siglo (-100.202 nacidas en España entre 2000 y 2025). Este ha sido el gran cambio demográfico: en el año 2.000 vivían en España 452.413 mujeres nacidas fuera (el 2,18% de todas las mujeres) y en 2026 están censadas 5.111.724 mujeres nacidas fuera (el 20,25%), 1 de cada 5 mujeres.
Etiquetas:
8-M,
brecha salarial mujeres,
Día de la Mujer,
discriminación mujeres,
empleo mujeres,
mujer trabajadora,
mujeres dependientes,
paro mujeres,
pensiones mujeres,
sueldo mujeres,
trabajo cuidados
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario