El ahorro no renta
La mayor parte de la gente no puede ahorrar,
porque muchos sueldos y pensiones son bajos y se los come la inflación. Pero los
que sí ahorran tienen otro problema: apenas sacan rentabilidad
a su dinero. Las familias españolas tienen 1,1 billones en cuentas
corrientes y depósitos que apenas les rentan, para beneficio de los grandes
bancos, que en 2025 ganaron 34.000 millones (+7%). Lo mismo pasa en
Europa, donde las familias tienen 10 billones en cuentas y depósitos
sin casi rentabilidad. Y además, los que invierten se llevan su dinero a
EEUU (300.000 millones al año). Por esto, la Comisión Europea ha recomendado
a los paises que lancen una nueva Cuenta de ahorro e inversión, para
fomentar que el ahorro se dirija a empresas y proyectos europeos innovadores.
El Gobierno español ha abierto consultas para perfilar esta
cuenta, pero la banca intenta “desinflarla”, para que no atraiga
dinero de depósitos, Fondos y Planes que les reportan altos beneficios. Atentos
a esta futura cuenta, donde Europa se juega financiar su futuro.
Enrique Ortega
Los europeos somos los ciudadanos occidentales que
más ahorramos, sólo superados por algunos paises del Golfo y Asia. En
el tercer trimestre de 2025, los ciudadanos de los 20 paises
euro ahorraron el 15,1% de su
renta bruta disponible (el 14,6% la UE-27), muy por delante del 5% que ahorraron en EEUU, el 3,5% de
Canadá, el 10% en Reino Unido, el 1% en Japón o el 5% en Corea del Sur
(ojo: 43,4% es la tasa de ahorro en China). El ahorro de los
europeos (UE-27), alto desde hace décadas, se
disparó con la pandemia (pasó del 12,7% de la renta bruta disponible en
2019 al 25,1% en 2020, el récord del siglo), para bajar después
en 2021 (16,6%) y 2022 (12,71%), al dispararse la inflación tras
la invasión de Ucrania. Pero luego ha subido en 2023 (13,70%), 2024
(14,54%) y 2025 (14,6% en el tercer trimestre de 2025), según
Eurostat. Las causas
de este alto nivel de ahorro de los europeos son que priorizamos la
seguridad frente a la rentabilidad, empujados por el progresivo
envejecimiento y la baja formación financiera. Además, el BCE señala
que en los últimos años han aumentado los ingresos de una parte de los europeos
por rentas de intereses, dividendos y alquileres, aumentando su
capacidad de ahorro.
Dentro de Europa, el país con la mayor tasa de ahorro es Alemania
(ahorran el 19,4% de su renta), seguido por Francia (18,6%), Austria
(17,34%), Paises Bajos (14,77%) y Bélgica (14,02%), por
delante del ahorro en España (el 12,8% de la renta bruta disponible al
inicio de 2025), que supera en ahorro a Italia (12%) y Portugal (12,4%), según
Eurostat. La media de ahorro en Europa (UE-27) está en el 14,6%, la más
alta desde 2021 (17,69%).
En España, la tasa de ahorro de los hogares ha sido
tradicionalmente baja, con una
media de ahorro del 8,7% de la renta bruta disponible entre 1999
y 2019, básicamente porque los sueldos son más bajos que en el resto de
Europa, la inflación alta y muchas familias han optado por comprar una vivienda
antes que ahorrar. Pero en 2020, con la pandemia, se frenó el consumo y se
disparó el ahorro, hasta el 14,8% de la renta bruta disponible en 2020 (7,4%
en 2019). Posteriormente, el ahorro ha ido bajando, en 2021 (13,8%),
2022 (7,2%) y 2023 (11,7%), para subir algo en 2024 (13,6% de ahorro). Y volvió
a bajar en 2025, alcanzando un 12% de ahorro sobre la renta
bruta disponible el tercer trimestre de 2025, según el INE.
Esta mayor tasa de ahorro en España (12% frente al
8,7% de media entre 1999 y 2019) se
explica por varias razones: hay más gente trabajando
(casi 2,5 millones más que en 2019), con contratos más estables y algo mejor
pagados, que ahora han ganado algo poder adquisitivo por una inflación
más moderada (+3,5% subieron los salarios en 2025, frente a una inflación
media del 2,7%) y hemos tenido unos tipos de interés altos (por encima
del 4% una buena parte de 2023 y 2024), lo que anima al ahorro, junto a las
fuertes subidas de las Bolsas.
Pero ¿quién puede ahorrar en España? Sólo el 43,7%
de los españoles ahorran de forma habitual, mientras el 19,4% no ahorran nunca
y el 36,9% sólo algunos meses, según
un estudio de Triodos Bank. Y entre estos que ahorran algo, el 39,5% solo
consiguen ahorrar el 10% de su salario y sólo el 20,3% ahorran el 20% de sus
ingresos, el porcentaje que recomiendan los expertos y que pocos pueden cumplir,
básicamente porque la
mayoría tiene bajos salarios (el 70% de los asalariados gana menos de 2.659
euros brutos) y pensiones
(la mitad son inferiores al salario mínimo, menores de 1.184 euros mensuales),
mientras la inflación se ha disparado en los últimos años (+23,5%
entre 2020 y 2025), sobre todo los
alquileres (+35%).
Si ahorrar es difícil, el gran problema que tienen
los que lo consiguen es sacar una cierta rentabilidad a sus ahorros,
algo que la mayoría no consigue. Básicamente, porque un tercio del ahorro de
los españoles (el
32,81% en 2025, según INVERCO) está en cuentas corrientes y depósitos, que apenas
dan rentabilidad: en diciembre de 2015, según
el Banco de España, las familias tenían 1.094.300 millones metidos
en cuentas a la vista (con el 0,14% de rentabilidad) y depósitos a plazo
(1,64% de rentabilidad), una cifra de “ahorro conservador” que ha
aumentado tras la pandemia (había 853.200 millones en cuentas y depósitos en
2019). Eso significa que este
ahorro no renta nada (los escasos intereses se los come la
inflación). Y los ahorradores no los mueven a otro lado por miedo al
riesgo y porque no tienen “cultura financiera” (España es
el 4º país europeo con menos formación financiera).
Otra parte del ahorro (567.500 millones en 2025, el 17,06%
del total) lo tienen las familias en Fondos
de inversión, un producto que está siendo rentable estos años pero por
el que pagan altas comisiones anuales a las gestoras (bancos). Y otra parte del
ahorro (390.515 millones, el 11,74% del total) está en
Bolsa, en acciones, que estos años reportan altas plusvalías (el Ibex ha
subido un +49,27% en 2025), pero que es una inversión poco elegida por los
ahorradores, por miedo a otra debacle: sólo el 12% de los españoles invierte
en Bolsa, frente al 19% los europeos y el 55% los norteamericanos.
Y otra parte del ahorro va a contratar Planes
de pensiones y seguros de vida o de ahorro, donde había 255.329
millones de euros en 2025 (el 7,7% del total invertido). En conjunto, los
activos financieros de las familias, la inversión de su ahorro alcanzó
los 3.324.603 millones de euros en 2025 (3,3 billones), según Inverco, el
triple de lo que tenían a principios de siglo (1,03 billones) y un 31,8%
más del valor de sus activos en 2019. Pero el problema, insisto, en que la
mayor parte de este dinero renta poco a los ahorradores, salvo en Bolsa
(últimamente) y algunos Fondos (con altas comisiones).
Esta baja
rentabilidad de buena parte del ahorro le
viene muy bien a la banca, que apenas remunera las cuentas corrientes y
depósitos, no sólo ahora (donde lo más que ofrecen por un depósito a plazo, con
muchos condicionantes, es el 2%) sino
cuando el tipo oficial del dinero superaba el 4%. Gracias a eso y al aumento de
las comisiones (por Fondos, acciones y seguros, más tarjetas y cuentas), la
banca española lleva varios años con altísimos beneficios, en buena
parte gracias a los ahorradores: en 2021, los 6 grandes bancos (Santander,
BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja) ganaron 20.003 millones, en 2022
otros 20.850 millones, en 2023 ganaron 26.088 millones (+26%), en 2024 otros 31.768
millones (+21,7%) y en
2025 han ganado 34.000 millones (+7%). Si sumamos, el beneficio
de los 6 grandes bancos ha sido de 132.709 millones en los últimos 5 años…
Pero esta baja rentabilidad del ahorro no es un problema
sólo de España. En Europa se estima que los ahorradores tienen
concentrados 10
billones de euros en depósitos con bajos rendimientos, lo que
supone un 31,2% del ahorro en inversiones con baja rentabilidad, un porcentaje
que es casi la tercera parte en EEUU (sólo tienen el 12% en cuentas y depósitos
con bajo interés). Pero además, Europa tiene otro problema:
ahorramos mucho, pero una buena parte de ese ahorro se va fuera,
sobre todo a las empresas tecnológicas y a las Bolsas de EEUU. El informe
Letta ya alertó hace un par de años que si los europeos ahorran 1,2
billones al año, la cuarta parte (300.000
millones anuales) se van a EEUU.
Así que el problema del ahorro en Europa es doble: un
34% está poco remunerado y la cuarta parte se fuga a USA,
mientras nuestro continente tiene un déficit de inversión, sobre todo en nuevas
tecnologías e innovación. Por eso, el 18 de marzo de 2025, la Comisión Europea
lanzó una iniciativa, la
Unión de Ahorro e Inversiones, “para canalizar cientos de miles
de millones de euros de nuevas inversiones hacia la economía europea”. El
objetivo es avanzar en la integración financiera de Europa (ahora hay 27
mercados diferentes), con una estrategia apoyada en 3 ejes: avanzar hacia un
mercado financiero único, ofrecer a los ahorradores unos activos financieros
más atractivos y dirigidos a Europa (con el sello “Finance Europe”)
y mejorar la educación financiera de los europeos (sólo el 18% tienen un alto
nivel).
Avanzando en esta Estrategia, la Comisión Europea
aprobó el 30 de septiembre de 2025 una Recomendación a los
paises miembros para “lanzar una cuenta de ahorro e inversión
en toda la UE”, para conseguir el traspaso de buena parte del dinero que
está colocado en cuentas y depósitos sin casi rentabilidad a los mercados de
capitales (Bolsas), con un segundo objetivo de que ese ahorro se quede en
Europa, para financiar las enormes inversiones necesarias en
reindustrialización, Defensa, tecnología, digitalización y energías renovables,
donde Europa necesita invertir 750.000 millones de euros anuales, según
el Informe Draghi.
Tras esta Recomendación, son los paises los
que tienen la competencia de crear esa nueva Cuenta de Ahorro e Inversión
con el sello “Finance Europe”. La Comisión sólo exige
tres condiciones a esa Cuenta: que la cartera de inversiones incluya al
menos un 70% para empresas europeas, que el horizonte de inversión contemplados
sea al menos de 5 años y que una parte sustancial de la Cuenta se invierta en
Bolsa.
El Gobierno español ha
abierto en enero un periodo de reflexión
sobre esta nueva Cuenta europea de ahorro e inversión, dirigido a las Bolsas,
los bancos e instituciones, también abierta a particulares. Y tras cerrar este
proceso el 30 de enero, el ministro de Economía estudia ahora una propuesta
para enviar a Bruselas, como los demás paises. El problema va a
estar en la banca (española y europea), porque esta Cuenta le
puede quitar mucho del ahorro que ahora está (improductivo) en cuentas
corrientes y depósitos, desviándolo a la renta fija (deuda) y a las Bolsas. Por
eso, ahora están
presionando para “desinflar” esta Cuenta, en España y en el resto
de Europa, y quitarle atractivos (uno de ellos será su fiscalidad, su
tributación, que Bruselas quiere sea baja y con incentivos al ahorro dirigido a
inversiones europeas).
Esta futura Cuenta de ahorro e inversión europea parece
“un tema técnico”, pero es clave para Europa y para España, porque puede
ayudar a conseguir dos objetivos claves: que los europeos
ahorren con más rentabilidad y que Europa cuente con la inversión de los
europeos, reteniendo
aquí el ahorro necesario
para modernizar la economía europea y conseguir competir
con USA y China. El ahorro es la gasolina de la inversión y
necesitamos que compense más ahorrar y que ese dinero no se fugue
y se quede en Europa. Por eso es clave que esta Cuenta europea sea atractiva,
sencilla y rentable. A ver qué pasa.
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