lunes, 30 de junio de 2014

Cambia el recibo de la luz (y subirá)


El 1 de julio vuelve a cambiar el recibo de la luz: nos cobrarán cada día el precio que tenga la luz en el mercado eléctrico, lo que supondrá  un tobogán de tarifas. Y será imposible saber lo que vamos a pagar. Eso sí, nos dan la opción de pagar un precio fijo anual elevadísimo o contratar una tarifa plana mensual o anual y si consumimos más, pagaremos la diferencia. Al final, quedamos en manos de un mercado eléctrico que es un enigma y donde las compañías pueden manipular precios, por lo que ya se ha abierto un expediente. De hecho, ahora que van a quedar libres, los precios se han duplicado y pagaremos la luz más cara este verano (quizás un 5%). Además, las eléctricas dejan de pagar el bono social y nos lo cargan a nosotros (210 millones). Así, pagando costes extras por todos los lados, tenemos la tercera luz más cara de Europa. Hay que exigir transparencia de una vez por todas.
enrique ortega

Durante el primer semestre de 2014, hemos pagado la luz con un sistema provisional, establecido por el Gobierno en diciembre, para salir al paso del susto que nos dieron las eléctricas con la última subasta, que fijaba un aumento de tarifas del 11,5%. Industria intervino y fijó una subida del 2,8%, estableciendo un precio fijo para la luz de enero a junio (48,48 euros por Mwh). Al final, como la luz subió menos en el mercado durante el primer trimestre, las eléctricas nos tienen que devolver 310 millones de euros, que nos llegarán con el recibo de junio (unos 20 euros de media por usuario). Y el Gobierno dice que la luz también ha costado menos que el precio fijado durante el segundo trimestre. Si es así, las eléctricas tendrán que hacernos otra devolución más, quizás en agosto, de otros 150 millones (otros 10 euros). Es un dinero nuestro, unos 460 millones que hemos pagado de más por la luz estos seis meses (las eléctricas le pueden haber sacado, al 4%, un “jugo” de 9 millones…).

Ahora, desde el 1 de julio, cambia el sistema para fijar la subida de la luz: el precio se establece cada día, según la cotización del kilowatio en el mercado eléctrico entre compañías (pool). El Gobierno quería que pagáramos el precio que tiene la luz cada minuto del día, según cuando la consumimos. Pero los contadores no están preparados: de los 27.8 millones de clientes, sólo 7,9 tienen instalados contadores inteligentes. Pero resulta que sólo la tercera parte de ellos (2,2 millones) permiten la lectura horaria a distancia. Al final, las eléctricas tienen hasta finales de 2018 para tener preparados todos los contadores, así que pagar la luz por horas tendrá que esperar. Mientras, el Gobierno ha hecho “un apaño”: cruzará el precio medio diario de la luz en el mercado eléctrico con tres perfiles de consumidores (normales, con tarifa nocturna y con coche eléctrico) para “estimar” su consumo por horas y facturar (se puede ver el precio diario por horas en esta calculadora de REE). Pero será una estimación media, que no coincidirá con el consumo horario de cada uno de nosotros.

Este es el nuevo sistema por el que pagarán ahora la luz la mayoría de usuarios, los 17 millones que tienen contratados menos de 10 kilovatios y tienen tarifa regulada (ahora se llama precio voluntario pequeño consumidor, PVPC). Pero el usuario tiene dos opciones más para pagar la luz. Una, contratar una tarifa de precio fijo en el mercado regulado: las eléctricas tienen obligación de ofrecerles una tarifa fija anual, según su nivel de consumo. Pero se han  cubierto en salud y es altísima, para “no pillarse” y disuadir al usuario: está entre 701 y 723 euros para un consumo de 3.000 kilovatios (ver tarifas Web CNMC), unos 100 euros más de lo que saldría recibo a recibo. Y además, cobran una penalización si se rescinde antes del año. La otra opción, la que buscan las eléctricas, es que el usuario se pase al mercado libre, no regulado. Aquí ofrecen tarifas planas, por meses o años (como en el teléfono): una cantidad fija a pagar y si nos pasamos de consumo, nos cobran aparte (y mucho) el consumo extra. Ojo a estas dos alternativas, porque tienen mucha letra pequeña (la Comisión de la Competencia les investiga  por “publicidad engañosa”) y salen más caras.

Volviendo al nuevo sistema de precios regulados, que cobra la luz por lo que cuesta cada día, tiene un problema de fondo: el mercado eléctrico es muy volátil: el español es el que tiene más altibajos en Europa y en 2013 tuvo días con la luz a 90 euros Mwh y días con precio cero. Y además, las eléctricas influyen mucho en el precio, al poner en marcha o parar unas u otras centrales. Precisamente, la Comisión de la Competencia ha abierto un expediente a Iberdrola por “presunta manipulación de precios” en diciembre. Y curiosamente ahora, cuando los precios van a liberalizarse, el mercado eléctrico lleva un mes subiendo el precio de la luz, que se ha duplicado entre abril (26,44 €Mwh) y junio (52 €Mwh). Y el mercado de futuros augura que la subida seguirá en julio agosto y septiembre, con un precio estimado de 54,53 €Mwh, un 12,5% de subida sobre el precio fijado por el Gobierno para el primer semestre.

O sea que, ahora que dejan que el mercado fije “libremente” el precio diario de la luz, ese mercado sube sin parar. ¿Casualidad? Dicen que es porque hay menos electricidad de origen hidráulico (no llueve) y eólico (más barata) y porque las renovables, al recortarles el Gobierno las ayudas, producen ahora luz más cara. Sea por lo que sea, el caso es que las eléctricas nos van a cobrar más cara la luz: si se mantienen estas subidas en el mercado (el precio repercute un 40% en el recibo), la luz nos subiría un 5% entre julio y septiembre.

Y eso sería lo que sube el coste de producir electricidad, que es sólo una parte del recibo (37,48%). En febrero subió ya la parte fija de la factura, lo que se paga por la potencia instalada (que ahora supone un 60% del recibo, cuando hace un año suponía el 35%). Eso significa que, al margen de lo que nos suban por consumo, estamos pagando mucho más por tener el contrato, consumamos o no. Y también pagan más este año los 2,5 millones de familias que tienen el bono social: se les cobra ahora una cuota fija y se les reducen los descuentos. Además, queda por ver lo que nos sube el Gobierno antes de fin de año la otra parte del recibo (un 41,14% que va a pagar transporte, comercialización y subvenciones, siendo el 21,38% restante del recibo los impuestos). En esta parte, el Gobierno nos va a cargar el coste del bono social (ha pasado desapercibido): 221 millones que hasta ahora pagaban las eléctricas pero que, como ganaron el recurso en el Supremo, ya no tienen que costear y que ahora pagaremos todos con el recibo (nos sale unos 15 euros anuales).

Así que en los recibos del verano pagaremos más cara la luz, por unas y otras cosas. Y aunque este año 2014 podría cerrarse con una escasa subida o incluso bajada (tras la rebaja de la primera mitad del año), la luz ha subido ya un 60% desde 2007 y los consumidores pagamos la tercera luz más cara de Europa (tras Irlanda y Chipre, dos islas): el precio medio de 2013 fue de 0,1752 €/kW frente a 0,1370 €/kW en la UE-28, según Eurostat. O sea, que pagamos la luz doméstica un 27,8% más cara. Y las empresas españolas, un 20% más que las alemanas. Moderamos los salarios para que nuestras empresas compitan mejor y ese sacrificio se lo come la luz (y los gastos financieros de los créditos, también más altos en España).

Pagamos la luz más cara porque el mercado no funciona bien (las eléctricas cobran más de lo que deben por los kilovatios que producen con las centrales hidráulicas y nucleares, un precio garantizado por Aznar en 1997), porque pagamos muchos costes extras (subvenciones al transporte, a la distribución, a las grandes industrias, al pago del déficit de tarifa, al uso del carbón, al parón nuclear, a las renovables, al bono social…) y porque tenemos el doble de centrales de las necesarias (sobran casi todas las centrales de gas, que estamos pagando en el recibo sin que apenas funcionen). Un desmadre al que el Gobierno no quiere poner coto, porque sería recortar ingresos a las poderosas eléctricas, las más rentables de Europa. Y mientras, nosotros pagamos de más en el recibo, sea con el sistema que sea.

Así que estamos en las mismas, aunque el sistema y el recibo cambie: pagamos la luz más cara de lo que cuesta. Sólo hay una solución: hacer una auditoría de costes transparente, recortando unos a las eléctricas y pasando otros al Presupuesto y no al recibo. Si no, seguiremos pagando de más. Y ahora además, un precio distinto cada día. Doble locura.

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