La “emergencia climática” se ha mostrado con virulencia este verano en Europa, sobre todo en el sur, con temperaturas nunca vistas antes, tremendas sequías y múltiples incendios. Las olas de calor han provocado 35.000 muertes en el continente, mientras la falta de lluvias ha reducido drásticamente el caudal de los grandes ríos europeos (como el Rin y el Danubio), dificultando el importante transporte fluvial y cerrando centrales nucleares (por falta de agua para refrigerarlas) en Hungría y Rumanía. Además, la sequía y el calor han multiplicado los grandes incendios en Europa, sobre todo en España, Francia, Portugal, Italia y Grecia, con 7.682 incendios y 666.704 hectáreas quemadas, según Copernicus. Y han dañado los cultivos europeos (maíz, arroz, trigo y soja) y la ganadería.
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lunes, 7 de septiembre de 2026
Verano 2026: emergencia climática y migratoria
Hemos sufrido el verano más caluroso y seco de
la historia. Europa ha sido la “zona cero” de esta “emergencia
climática”, con 35.000 muertes por calor, grandes incendios, sequía y ríos sin
agua, aunque en España ha sido peor: 5.235 muertes, la mitad de
las hectáreas quemadas en Europa, y daños en infraestructuras, cultivos y
ganado, que encarecerán los alimentos. La otra emergencia del verano, la
migratoria: 80.000 inmigrantes “invadiendo” Ceuta, ante la desatención de
Europa, un problema sin fácil solución ante millones de jóvenes africanos sin
futuro. España debería acordar un Pacto de Estado frente a la emergencia
climática y la inmigración ilegal, pero PP y Vox son cada vez más
negacionistas y xenófobos, como muchos políticos en Europa. También urge un
Pacto para resolver el grave problema de la vivienda y acordar una nueva
financiación autonómica que refuerce sanidad, educación y servicios
públicos. Pero seguirá el bloqueo político y los problemas sin
resolver. Menos mal que la economía va bien, aunque muchos españoles no
lo noten. Será un otoño complicado. Las olas de calor han provocado en España 5.235 muertes este año
La “emergencia climática” se ha mostrado con virulencia este verano en Europa, sobre todo en el sur, con temperaturas nunca vistas antes, tremendas sequías y múltiples incendios. Las olas de calor han provocado 35.000 muertes en el continente, mientras la falta de lluvias ha reducido drásticamente el caudal de los grandes ríos europeos (como el Rin y el Danubio), dificultando el importante transporte fluvial y cerrando centrales nucleares (por falta de agua para refrigerarlas) en Hungría y Rumanía. Además, la sequía y el calor han multiplicado los grandes incendios en Europa, sobre todo en España, Francia, Portugal, Italia y Grecia, con 7.682 incendios y 666.704 hectáreas quemadas, según Copernicus. Y han dañado los cultivos europeos (maíz, arroz, trigo y soja) y la ganadería.
España ha sido el país europeo que más ha
sufrido esta emergencia climática, con una temperatura récord (+2,5
grados que la media) y una sequía sin precedentes, que han provocado 5.232
muertes (un récord histórico, según
la estadística MoMo) y miles de incendios que han quemado 308.081
hectáreas, casi la mitad (46,2%) de toda la superficie quemada en Europa,
muy por delante de Francia (106.042 Has. quemadas), Italia (95.234 Has),
Portugal (70.519 Has) y Grecia (31.872 Has), según
Copernicus, con 5 (Huelva, Ávila, Guadalajara, Huesca y Madrid) de los 10
grandes incendios europeos. Un clima que, además de encarecer la factura eléctrica,
ha provocado enormes
pérdidas en la agricultura y la ganadería, muy afectadas por las
lluvias y borrascas (enero y febrero), las heladas (marzo) y el granizo (abril),
el calor extremo (de mayo a agosto) y la falta de pastos, más los incendios, que
han dañado a 15.800 hectáreas de cultivos (según
Agroseguros), sobre todo cereal, viñedos, olivares, cítricos, frutos secos
y ganado, lo que encarece muchos alimentos.
Todos estos problemas, desde las muertes por calor a los grandes
incendios y la pérdida de cultivos no son un problema coyuntural,
de este verano, sino algo
estructural, derivado de la “emergencia climática”, que
irán a más en el futuro. Por eso, el presidente Sánchez pidió, en medio del
incendio de Guadalajara, un
gran Pacto de Estado sobre la emergencia climática, con
medidas para reducir las emisiones, potenciar las energías renovables y mejorar
la prevención contra los incendios en invierno, dado que España
invierte 4 veces más en apagar incendios (cuesta 10.000 euros/Ha) que en limpieza
y prevención (cuesta 3.000 euros por Ha). Los expertos creen que bastaría
actuar sobre el 5% de los 27 millones de hectáreas forestales para
reducir drásticamente el riesgo de incendios. Pero el PP, que gobierna en 11
autonomías (en 4 con Vox), no
quiere ningún Pacto climático, mientras defienden posturas negacionistas y contra
el Pacto verde europeo.
La otra gran emergencia del verano ha sido la
migratoria: a finales de julio, unos
80.000 inmigrantes cruzaron ilegalmente la frontera de Ceuta,
convocados por las redes sociales y ante la inacción de Marruecos (o su intervención activa, según un informe policial español), alentados por
webs ligadas a Rusia, Israel y la ultraderecha USA, interesados en atacar al
gobierno Sánchez y dividir Europa. Una
crisis que ha colapsado Ceuta, por la tardía e ineficaz respuesta del
Gobierno y porque hay que cumplir las leyes (españolas y europeas) para “expulsar”
y acomodar a adultos y menores inmigrantes. Lo suyo sería un acuerdo
político para resolver este grave problema migratorio, pero el PP (y
Vox) lo están utilizando para dar la puntilla al Gobierno y apuntalar sus
políticas antinmigración cara a las próximas elecciones, obviando que la inmigración
ilegal ha bajado en España en los últimos años y es inferior a la de otros
paises, según
Frontex: 240.714 inmigrantes ilegales entre enero 2021 y junio 2026 en
España, frente a 479.161 por Italia, 342.828 por los Balcanes occidentales (Bulgaria,
Rumanía, Hungría y Croacia) y 262.718 entradas irregulares por Grecia.
Al margen del problema concreto de Ceuta, estamos ante
otra emergencia “estructural”, que va a continuar, empujada por dos
factores. Uno, la enorme diferencia de renta entre España (34.210
euros/habitante) y paises como Marruecos (3.972 euros/habitante) o Somalia (681
euros/habitante), el verdadero “efecto llamada”. Y el otro, que África es un
continente con millones de jóvenes sin futuro, dispuestos a todo por saltar a
Europa (a través de España): el 23% de los marroquíes tienen de 15 a 29 años
y en
los paises del Sahel (Mauritania, Mali, Níger, Burkina Fasso y Chat), el
70% de la población tiene menos de 24 años… Una “bomba demográfica”
que no se puede parar en ninguna frontera. Y que exige, no sólo muros y
barreras, sino una política de ayudas económicas y colaboración con los
paises de origen, acuerdos para traer temporalmente cupos de
inmigrantes y más recursos para la atención e integración de menores e inmigrantes
con derecho de asilo.
Las dos emergencias (climática y migratoria) no
son un problema específico de España, aunque aquí sean más graves, por
el mayor calentamiento del Mediterráneo y por ser el país frontera con Africa.
Pero la emergencia climática y migratoria son dos
de los grandes retos de Europa este siglo, junto a la demografía y la
tecnología. Por eso, urgen políticas y medidas para todo el continente. Pero en
los últimos años, la nueva Comisión Europea está dado marcha atrás en ambas
políticas, forzada por la extrema derecha y la radicalización de la derecha
tradicional: crecen
las posturas negacionistas y se devalúa el Pacto Verde, mientras se
deteriora la política migratoria europea, con propuestas como desviar
inmigrantes a campos en terceros paises (como Italia en Albania). Sólo la
vicepresidenta europea, la española Teresa
Ribera, ha propuesto emitir deuda europea y crear un
impuesto a las petroleras para financiar inversiones climáticas. Y en
el tema migratorio, la Comisión y 22 paises criticaron a España por la invasión de Ceuta, sin aportar ayudas de Frontex para afrontar un
problema que es tan europeo como español, porque Ceuta es la frontera sur de Europa.
Ante este nuevo curso político, hay otra
emergencia pendiente, junto a la climática y migratoria: la
vivienda. Su precio se ha vuelto a disparar en agosto (+15,6% anual),
alcanzando los 3.166 euros por m2 (253.270 euros un piso de 90m2), según
Fotocasa, un precio que sube a 6.624 euros/m2 en Madrid, 5.375 en
Barcelona, 5.250 euros en Palma, 4.387 en Málaga y 4.226 en Bilbao. Eso obliga
a contratar hipotecas de más importe, que además son más caras
porque sigue subiendo el Euribor: 2,952% en agosto (2.114% en agosto
de 2025), lo que encarece en 70 euros al mes una hipoteca tipo de 178.000
euros. Y si hablamos del alquiler, sigue subiendo (+5,8% anual en agosto),
hasta 15,10 euros /m2 (1.359 euros un piso de 90 m2), según
Idealista, que se disparan hasta 23,3 euros/m2 en Madrid o 20,2 euros en
Barcelona.
La mayoría de las autonomías, gobernadas por el PP (y Vox)
no aplican los topes al alquiler que permite la Ley de Vivienda
en las zonas “tensionadas”, topes
que se aplican ahora en 317 municipios de Cataluña (302), Navarra (21),
País Vasco (11) y Galicia (2), con algunas bajadas
en 22 de ellos, a costa de una menor oferta. Ahora queda ver el efecto del nuevo
Plan
de Vivienda 2026-2030, aprobado por el Gobierno en abril y que ha sido
criticado por las autonomías gobernadas por el PP, aunque han aceptado recibir
las ayudas que contempla (4.200 millones de fondos estatales, a cambio de que
las autonomías inviertan otros 2.800). El 28 de agosto, el
Gobierno transfirió el primer pago a las autonomías, de 800 millones,
destinado a promover vivienda protegida y rehabilitación.
En paralelo, Sumar trabaja para negociar con los grupos políticos
un decreto
de vivienda que el Gobierno presentará este mes de septiembre. Incluirá
una prórroga extraordinaria de los contratos de alquiler (2 años
más para los que venzan antes 30 junio 2028), una subida del IVA (del 10 al
21%) a los pisos turísticos y el endurecimiento de las multas por publicidad,
normas para frenar los abusos en los alquileres de temporada y por habitaciones
y beneficios fiscales a los caseros que bajen la renta a sus inquilinos. El
problema está en salvar
el doble veto al decreto por parte de Junts y de Podemos, que persiste
en la retirada de la reforma de la Ley del Suelo (imprescindible para agilizar
muchos planes urbanísticos).
Mientras las peleas políticas impiden pactar
una política de vivienda que aumente el suelo urbanizable y la financiación de
viviendas protegidas, también dificultan resolver otro reto pendiente: la
mejora de la sanidad, la educación, la Dependencia y los servicios públicos,
gestionados por las autonomías, que se quejan de falta de recursos. Para
paliarlo, el Gobierno volvió a presentar el viernes 4 su propuesta del nuevo
sistema de financiación autonómica, para sustituir al vigente (de 2009).
El nuevo modelo cambia los criterios de pago por población
ajustada, amplía la autonomía fiscal de las comunidades, blinda la solidaridad
interterritorial y consigue que nadie ingrese menos que ahora, con un aumento
global de la financiación a las autonomías de 20.975
millones sobre el modelo actual.
Pero las autonomías del PP rechazan también el nuevo sistema, a
pesar de que el
actual perjudica a 4 autonomías, que reciben menos de la media (Murcia,
Comunidad Valenciana, Andalucía y Castilla la Mancha). El Gobierno aprobó el viernes el nuevo sistema, sólo con el apoyo de Cataluña y
Canarias, y pretende que entre en vigor el 1 de enero, aunque necesita que lo apruebe antes el Congreso (?).
Otro reto de los próximos meses será el Presupuesto para
2027, tras 3 años con Presupuestos prorrogados (2024, 2025 y 2026). El
presidente Sánchez
reitera que van a presentarlos en septiembre o en octubre, pero parece
imposible que cuente con los apoyos necesarios para aprobarlos. Entre
tanto, el Gobierno busca “atajos” para mantener la maquinaria del Estado y las
ayudas a la economía: son las
“modificaciones de crédito”, retoques que hace a las partidas del
Presupuesto 2023, aumentando algunos gastos a costa de recortar otros. En el
primer semestre de 2026, estos “cambios” han sido de 77.281 millones de euros,
más que en todo 2025 (76.943 millones) y 2024 (52.300 millones), cambios
destinados a cubrir más gastos en deuda (sube el pago de intereses), pensiones,
Defensa e incentivos empresariales.
A pesar del bloqueo político y la incapacidad total de
pactar acuerdos que afronten la emergencia climática o migratoria, el grave
problema de la vivienda, la mejora del Estado del Bienestar y los servicios
públicos o la financiación autonómica, la realidad es que la economía española
sigue creciendo, mucho más que la del resto del continente y la de muchos
paises del mundo: el PIB español creció un 0,7% entre abril y junio, según
publicó el INE el 30 de julio, una décima más que en el primer trimestre
(+0,6%), lo que supone un crecimiento anual del +2,7% (cercano al 2,8%
que crecimos en 2025), frente al +1,2% que crece la UE-27, empujados
por el turismo, la inversión y el consumo privado (ahora algo más débil).
Eso sí, España crece más que la mayoría de
paises por el gran aumento de la población (somos 2.775.351
habitantes más que en 2019), gracias a los inmigrantes, que han aportado casi
la mitad del crecimiento económico español (el 47%) entre 2022 y 2025, según
Funcas. Crecemos más, pero porque hay más gente trabajando (+3.301.000
ocupados que en 2019), con lo que no crece tanto el PIB por habitante,
la riqueza que se crea por cada español y que mide nuestro nivel de vida.
En 2025, este PIB/riqueza por habitante fue de 38.272 euros, el
92% de la media de la UE-27 (41.600 euros/habitante), según
Eurostat. Eso explica que España, la cuarta mayor economía de la UE (por
PIB) baje al puesto 15º por el PIB por habitante, por detrás de los
grandes paises de la UE y de otros menores como Irlanda, Malta, Chipre o
Chequia. Así que crecemos
más, pero producimos menos por habitante, porque tenemos una baja
productividad, un reto histórico pendiente.
Por esto, los
españoles notan menos el fuerte crecimiento, porque al producir menos por
habitante, los sueldos y el nivel de vida son más bajos que en Europa: el
salario hora en España es de 26,4 euros, frente a una media de 34,9
euros en la UE-27, 45 euros en Alemania, 44,3 euros en Francia y 32
euros/hora en Italia, según
Eurostat. Y encima, tenemos más inflación que la media europea, en general
y ahora, con lo que los españoles pierden poder adquisitivo, al subir menos los
salarios (+3,02% hasta julio) que los precios: la inflación se ha disparado en
España al +4,3%
en agosto (por la subida de los carburantes y la luz), mientras la inflación en la zona euro es del 3,3% , con menores subidas en Francia
(2,4% en julio), Alemania (2,8%) e Italia (2,9%), según Eurostat.
En definitiva, los españoles volvemos a la rutina
con un país obsesionado por Ceuta y que no ha interiorizado el
tremendo verano de calor e incendios que hemos sufrido, como si
fuera algo “normal e inevitable”. Y sin exigir a los políticos que se pongan
de acuerdo en lo fundamental, en frenar las muertes por calor y los incendios,
la llegada de inmigrantes irregulares o la imposibilidad de encontrar una vivienda.
Y seguiremos sufriendo las esperas para conseguir una cita del médico de
cabecera o del especialista, porque hay autonomías que apenas gastan en sanidad,
como tampoco en educación, mientras presumen de bajar impuestos (a los
más ricos). Y llevamos 7 años con un sistema de financiación autonómica
caducado, que agrava las desigualdades entre regiones. Y 3 años sin
Presupuestos, por la imposibilidad de pactar prioridades de gastos e
ingresos. Y con una economía que crece, pero que muchos españoles no notan,
por sus bajos salarios y la alta inflación. Un otoño complicado…
La “emergencia climática” se ha mostrado con virulencia este verano en Europa, sobre todo en el sur, con temperaturas nunca vistas antes, tremendas sequías y múltiples incendios. Las olas de calor han provocado 35.000 muertes en el continente, mientras la falta de lluvias ha reducido drásticamente el caudal de los grandes ríos europeos (como el Rin y el Danubio), dificultando el importante transporte fluvial y cerrando centrales nucleares (por falta de agua para refrigerarlas) en Hungría y Rumanía. Además, la sequía y el calor han multiplicado los grandes incendios en Europa, sobre todo en España, Francia, Portugal, Italia y Grecia, con 7.682 incendios y 666.704 hectáreas quemadas, según Copernicus. Y han dañado los cultivos europeos (maíz, arroz, trigo y soja) y la ganadería.
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lunes, 3 de agosto de 2026
Libros de geopolítica, vivienda y economía
El verano tenemos más tiempo para leer, así que aprovecho
para aconsejarles 5 libros recientes, que ayudan a explicar temas
económicos de actualidad, desde los conflictos geopolíticos a la vivienda,
pasando por las élites que dominan el poder político y económico en España. El
primero es una especie de Atlas visual que explica con mapas y gráficos
las tensiones geopolíticas en el mundo, desde la energía a las tierras
raras. El segundo libro explica la llegada al poder de “los depredadores”,
desde Trump y Milei a Putin, apoyados en los nuevos conquistadores
tecnológicos. El tercero se centra en el grave problema de la vivienda,
planteando el conflicto entre caseros e inquilinos y algunas soluciones
heterodoxas. El cuarto repasa nuestra historia, desde Al Ándalus
hasta hoy, explicando cómo las distintas oligarquías han “chupado” del
Estado y de los españoles. Y se complementa con un 5º libro, que analiza las élites que han
controlado el poder económico en España desde 1939 hasta hoy. Espero que
alguno les interese. ¡Buen verano¡
El primer libro, “Las fuerzas que mueven el mundo: la geopolítica y la economía mundial en mapas” es más un Atlas que un libro al uso, porque consta de múltiples mapas que ayudan a explicar los principales problemas geopolíticos actuales, desde el reparto del petróleo y el gas por paises a las tierras raras o los chips. Su autor es un colectivo, el Orden Mundial, un equipo especializado en el análisis de la economía internacional. A lo largo de sus 205 páginas, en gran formato, aportan múltiples mapas con leyendas, textos y datos que sirven para entender “de un vistazo” los grandes problemas económicos y geopolíticos del mundo actual. Tras una introducción donde resumen como está cambiando el mundo desde la pandemia (siempre con mapas), analizan los nuevos rumbos políticos, los gigantes tecnológicos, la crisis climática y los problemas comerciales globales, explicando la reorganización de los flujos de mercancías. Es muy importante el bloque que dedican a los recursos que sustentan la economía mundial y su distribución, desde el petróleo al uranio, las tierras raras y los chips, sin olvidar los recursos pesqueros y los alimentos. Otro apartado informa sobre los conflictos en el mundo y los puntos problemáticos, desde el mar de China al Ártico. También detalla la emergencia climática (en mapas) y el declive de la democracia en el mundo, anticipando las “nuevas fronteras”: los polos, los océanos y el espacio. Y destina un capítulo al papel de España en el mundo, también con múltiples mapas y datos, incluido un mapa sobre el uso del español en el mundo.
Tras este Atlas sobre la geopolítica actual, un libro que analiza
los cambios en el poder mundial: “La
hora de los depredadores”, de Giuliano de Empoli, un ensayo de
un sociólogo y asesor político italiano que conoce muy bien los entresijos de
la política internacional y que escribió en 2023 una novela imprescindible, “El
mago del Kremlin”, sobre Rusia y el poder de Putin. En este libro
explica la llegada al poder en el mundo actual de los nuevos líderes
(los “depredadores”) , que no respetan las reglas ni las instituciones y
ejercen el poder a su antojo mediante la fuerza bruta, el engaño y la
colaboración de los tecno oligarcas que controlan las redes sociales y la
inteligencia artificial.
El libro de Empoli, que es un ensayo pero se lee como una
novela, explica el acceso de estos lideres tecnológicos y políticos al
poder, con ejemplos concretos: el príncipe Mohamed bin Salman en Arabia
Saudita, Bukele en El Salvador, Trump en EEUU y el escándalo de Cambridge Analitics,
Elon Musk y su apoyo a la extrema derecha alemana, Sam Altman y el acenso de
OpenAI… El autor, que se ha movido en la ONU y foros internacionales
como asesor político del italiano Mateo Renzi explica los entresijos de cómo
actúan estos personajes en las instituciones internacionales y con los
demás gobiernos, detallando las claves de cómo gana terreno su “nuevo
orden”, que está llevando al mundo al caos.
Tras estos dos libros, que pueden ayudarnos a entender mejor
el complejo mundo que tenemos, un tercer libro sobre el mayor problema de los
españoles, la vivienda: “Generación
inquilina”, de Javier Gil, un sociólogo investigador del CSIC
que trata de explicar qué pasa con la vivienda y plantea alternativas de
solución, ciertamente heterodoxas. La primera parte del libro analiza
el problema de fondo de la vivienda, que considera estructural y político, no
coyuntural: la vivienda ha generado una “economía rentista”,
donde la vivienda es una inversión para unos caseros con altos ingresos,
inmobiliarias y fondos de inversión, que controlan las Leyes y normativas en su
beneficio, perjudicando a una “generación inquilina” que no tiene ningún
poder ni influencia y que vive cada vez peor porque les transfiere una
parte creciente de su renta, aumentando la desigualdad en España.
En definitiva, señala Gil, la vivienda no sube por
factores demográficos (más jóvenes y familias) o de escasez (faltan
viviendas) sino porque es un activo financiero con el que se
especula. Y sube porque hay mucha liquidez y una creciente demanda
especulativa que dispara los precios. Y explica el comportamiento de los
Fondos de inversión, inmobiliarias, grandes fortunas o ahorradores,
que han convertido la vivienda en un activo muy lucrativo (más que la Bolsa o
la deuda). Así que cuanto más suba la vivienda y el alquiler, más
rentabilidad y más demanda, alimentando la especulación. Por eso cree
que la solución no es construir más viviendas: eso alimentará la especulación.
Bueno, confío en que alguno de estos 5 libros le interese. ¡
Buen verano y hasta septiembre !
El primer libro, “Las fuerzas que mueven el mundo: la geopolítica y la economía mundial en mapas” es más un Atlas que un libro al uso, porque consta de múltiples mapas que ayudan a explicar los principales problemas geopolíticos actuales, desde el reparto del petróleo y el gas por paises a las tierras raras o los chips. Su autor es un colectivo, el Orden Mundial, un equipo especializado en el análisis de la economía internacional. A lo largo de sus 205 páginas, en gran formato, aportan múltiples mapas con leyendas, textos y datos que sirven para entender “de un vistazo” los grandes problemas económicos y geopolíticos del mundo actual. Tras una introducción donde resumen como está cambiando el mundo desde la pandemia (siempre con mapas), analizan los nuevos rumbos políticos, los gigantes tecnológicos, la crisis climática y los problemas comerciales globales, explicando la reorganización de los flujos de mercancías. Es muy importante el bloque que dedican a los recursos que sustentan la economía mundial y su distribución, desde el petróleo al uranio, las tierras raras y los chips, sin olvidar los recursos pesqueros y los alimentos. Otro apartado informa sobre los conflictos en el mundo y los puntos problemáticos, desde el mar de China al Ártico. También detalla la emergencia climática (en mapas) y el declive de la democracia en el mundo, anticipando las “nuevas fronteras”: los polos, los océanos y el espacio. Y destina un capítulo al papel de España en el mundo, también con múltiples mapas y datos, incluido un mapa sobre el uso del español en el mundo.
Para el autor, la solución al problema de la vivienda no es
edificar más sino reordenar el mercado y acabar con la economía rentista,
frenar la demanda especulativa y proteger la demanda residencial, facilitando
el acceso a la vivienda a los que no tienen un techo y frenando las compras
especulativas de viviendas. Pero duda que el Gobierno (este y cualquier
otro) se ponga del lado de los inquilinos, que tienen menos peso
político y numérico que los propietarios, Fondos y empresas
inmobiliarias, con lo que no se atreven a imponer controles y cambiar el
modelo de la economía rentista por uno que considere la vivienda como un
derecho y un bien social. Por eso, propone que los inquilinos se organicen
(Javier Gil es miembro y asesor del Sindicato de Inquilinos) y que multipliquen
sus protestas contra los abusos en la vivienda, con la propuesta de una
posible huelga de pago de alquileres, como medida de presión para que
la vivienda sea un bien social.
El 4º libro, “El
Estado pesebre”, de Carlos Arenas Posadas, un historiador
económico de la Universidad de Sevilla, es un libro de historia, pero de
otra historia: de cómo las élites y las oligarquías han “parasitado” las
cuentas públicas (se lo han “llevado crudo” de forma “legal”) en
España, desde la época de Al Ándalus al franquismo y la transición democrática.
Es una nueva versión (desconocida) de cómo las élites sociales y los grandes
negocios han prosperado siempre en este país a la sombra del Estado. O más
bien, cómo el Estado ha sido “parasitado” por las oligarquías, ha sido el
verdadero “pesebre” de nuestra historia. Un demoledor repaso
histórico de quienes han sido los sucesivos depredadores del dinero
público, desde la Edad Media, el imperio, la reconversión liberal, la
Restauración, la República, el franquismo y la transición demográfica, con
distintos nombres y similares comportamientos.
El historiador hace un detallado repaso de nuestra historia
para revelar como los estamentos nobiliarios, eclesiásticos, militares,
plutócratas y oligarcas se han enriquecido en el pesebre de los distintos
Estados y Gobiernos, utilizando la violencia física, material y moral, la
impunidad, las patrañas, los falsos victimismos, trampantojos y bulos dirigidos
a legitimar su poder. Y a lo largo los distintos siglos y épocas, desfilan por
el libro los protagonistas de lo que el autor llama “el gran Comedero”:
señores, frailes, obispos, inquisidores, virreyes, militares, usureros, aristócratas,
burgueses, asentistas, reyes, políticos, altos cargos de la Administración, agricultores,
industriales, lobistas, banqueros, comisionistas, fondos buitres… Y así hasta
hoy, con los casos de corrupción repetidos en el siglo XXI. ¿Y
ahora qué? El autor responde que cambiar una trayectoria milenaria no es
sencillo, pero aboga por una mayoría social que promueva reformas para lograr un
cambio verdadero. Nada fácil…
El 5º libro, “Las
élites que dominan España”, ahonda en este tema de los que
controlan el poder, con un análisis centrado entre 1939 y hoy,
del franquismo a la democracia. Su autor es Andrés Villena Oliver, un
sociólogo y profesor de Economía en la Complutense, cuyo libro tiene una
reveladora historia: iba a ser publicado por Ariel (Planeta), pero fue
descartado en el último momento por la editorial (no se sabe la razón) y se ha
publicado en otra (Libros del KO), con una “aureola” de libro “medio prohibido”
que ha disparado sus ventas. La tesis del autor es que la élite española
de poder se compone de tres elementos (capital, empresas y Estado) que
llevan décadas conectados entre sí por puertas giratorias. Es más, sostiene que
la estructura de poder que se generó en la España franquista
se ha mantenido en lo fundamental, con pocos cambios en los grandes
poderes, tanto la banca y las grandes empresas como los grandes cuerpos de
funcionarios que controlan el Estado, algo que trata de justificar a lo largo
del libro, desde 1.939 hasta hoy, con una investigación documentada sobre lobbies
empresariales, bancos, sagas familiares, instituciones políticas y medios de
comunicación. Setenta años de historia en los que tecnócratas, financieros,
altos funcionarios y empresarios actúan “como piezas de una misma
maquinaria, diseñada para que nada esencial cambie”.
El libro analiza la estructura del poder en tres bloques.
El primero, la dictadura y las redes del poder durante el franquismo,
con los cambios de la tecnocracia a partir de 1959. Luego, los cambios de poder
en la transición, con las crisis bancarias y los cambios en las grandes
empresas. El segundo bloque detalla los cambios en la estructura del poder con la
llegada del PSOE en 1982, que supuso la renovación del capitalismo español.
Después analiza la llegada de Aznar, las privatizaciones, el
clientelismo y el “milagro inmobiliario”. En el tercer bloque, analiza la época
tecnocrática de Zapatero, la crisis política del 15-M y el final del
bipartidismo, hasta el ascenso de Sánchez y la evolución de su Gobierno.
Como conclusión, dice que “la
democracia ha operado como una carcasa, gracias a la cual las élites han
maximizado beneficios y poder”. Y plantea que sólo los colectivos sociales pueden generar nuevas oportunidades. Que la
respuesta está “en la gente”.
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jueves, 30 de julio de 2026
EPA junio 2026: a por los 23 millones trabajando
Los recientes datos de empleo y paro confirman que la
economía española lleva 6 años creando empleo (hay 22,77 millones de
personas trabajando, casi 3 millones más que antes de la pandemia) y bajando
el paro, ahora por debajo del 10% (9,87%), algo que no
sucedía desde marzo de 2008, con 6 autonomías por debajo del 8%. El motor
de este pujante empleo es el fuerte crecimiento de la economía, empujado
por el consumo, el turismo, las exportaciones, los Fondos europeas y los
inmigrantes (ya hay 3,75 millones de extranjeros trabajando). Ahora se
espera alcanzar los 23 millones de ocupados este año y superar los 24
millones en 2029. Pero no podemos
“dormirnos en los laureles”, porque tenemos más paro y
menos empleo que Europa. Además, la incertidumbre internacional podría
reducir el crecimiento y el empleo. Urge estar vigilantes y preparar medidas
para fortalecer el empleo si hay problemas en los próximos meses. Hay que reciclar a los
parados de larga duración y reformar de una vez las oficinas de empleo, que
funcionan mal. Enrique Ortega
El 2º trimestre del año suele ser bueno para el empleo, por la Semana Santa (cayó en abril) y por los contratos previos al verano. Este año 2026, tras un primer trimestre donde cayó el empleo (-170.300), el 2º trimestre ha seguido la tradición y se han creado 486.000 nuevos empleos, según la EPA publicada este martes, algo menos que la primavera de 2025 (+503.000 empleos). Con ello, se afianza la recuperación del empleo iniciada en el verano de 2022, tras la pandemia, y la ocupación en España va camino de los 23 millones de personas: había 22.779.000 personas trabajando a finales de junio, la mayor cifra de ocupados de nuestra historia. Y 2.974.100 personas más trabajando que a finales de 2019.
Para valorar el carácter histórico de los 22,77 millones de
ocupados basta hacer un
repaso al empleo en los últimos 60 años: en 1965 había 12
millones de personas trabajando en España (12.024.150) y una cifra similar
a la muerte de Franco (12.857.720 en 1975), para caer después a un mínimo
histórico en 1985 (11.004.200 trabajando, por la reconversión industrial) y
remontar a finales de siglo (14.689.830 ocupados en 1999). A partir de
ahí, los ocupados crecen, hasta 16,6
millones en 2002, 18,9 millones en 2005 y se alcanza el máximo en
septiembre de 2007 (20.753.500 ocupados). Con la crisis financiera, el
empleo cae año tras año hasta alcanzar el
mínimo en diciembre de 2013 (17.135.200 ocupados). Luego se
recupera poco a poco, para cerrar 2019 con 19.966.900 trabajadores. Y la
pandemia hunde el empleo a otro mínimo en 2020 (18.607.300 ocupados en
junio). Pero a partir de este suelo, el empleo se recupera con fuerza y supera
los 20 millones en marzo de 2022 (20.084.799) y los 21 millones en junio
de 2023 (21.056.600), para superar ahora los 22,77 millones de trabajadores, 10
millones más de personas trabajando que hace 60 años.
En el 2º
trimestre, el aumento del empleo ha sido gracias a los servicios (+397.400 empleos), sobre todo la
hostelería y el turismo, pero también han creado empleo la construcción (+56.600) y la
industria (+38.200), cayendo
sólo en la agricultura (-6.200 empleos). El empleo se ha creado básicamente en el sector privado (+501.600 empleos)
y se ha perdido en el sector público (-15.600 empleos),
por el fin de contratos en enseñanza y sanidad, según la EPA de junio.
La creación de empleo se ha repartido casi por igual entre los hombres (+236.300 empleos) que entre las mujeres (+249.700).
Y ha sido porcentualmente mayor la creación de empleo entre los menores de
25 años (+120.500 empleos) y entre
los que tienen de 25 a 39 años (+201.200 empleos). Esta vez, la mayoría del
empleo creado ha sido para extranjeros (+356.300 empleos, por el efecto
de la regularización: ya hay 3.756.900 extranjeros
trabajando en España) y ocupados con doble nacionalidad (+102.100
empleos: hay 1.249.100 trabajando), creciendo menos el empleo de los españoles
(+143.800). Por autonomías, donde
más creció porcentualmente el empleo fue en Baleares (+108.000), aumentando mucho
en Cataluña (+130.800), Andalucía (+63.400) y Madrid (+62.100), cayendo sólo el
empleo en Canarias (-25.100) y Galicia (-6.100).
La importante mejora del empleo en el 2º trimestre (+486.000
empleos) no se traducido toda en una bajada
similar del paro (-213.300 parados),
porque en paralelo han aumentado los españoles activos,
las personas que buscan trabajo ahora: los
“activos” han aumentado en +272.700
personas, impidiendo bajar más las cifras del paro. Es un proceso que se ve
trimestre a trimestre (hay 452.500 personas más buscando trabajo que hace un
año). Y hay un récord histórico de adultos “activos” (trabajando y buscando trabajo): 25.274.300
activos, 2,11 millones más que antes de la pandemia
(23.158.800 “activos” a finales de 2019). Todo apunta a que seguiremos así, con
lo que en los próximos meses sucederá lo mismo que ahora: el paro bajará menos de lo que
sube el empleo.
El paro
ha bajado en el 2º trimestre (-213.300 parados) gracias a los servicios (-170.300
parados), por el tirón en el turismo, la hostelería y el comercio, y a
los que perdieron su primer empleo hace un año (-57.700 parados ahora), mientras
baja poco el paro en el campo (-22.400), la industria (-10.900) y
la construcción (-5.400), con 53.400 jóvenes que buscan su primer
empleo, según la EPA
de junio. El desempleo baja más entre las personas de 25 a 54 años (-185.100
parados), los de más de 55 años (-47.800) y los de 16 a 19 años (-33.700
parados), aumentando sólo entre los que tienen de 20 a 24 años (+33.700
parados). Y baja el doble el paro entre las mujeres (-145.400) que entre
los hombres (-67.900 parados), reduciéndose lo mismo entre españoles y con
doble nacionalidad (-106.600) que entre extranjeros (-106.600 parados). Por
autonomías, el paro baja porcentualmente más en Baleares (-47.400
parados), destacando la caída en Cataluña (-92.600 parados), Comunidad
Valenciana (-23.200), Galicia (-14.900) y País Vasco (-12.400 parados). Y el
paro sube sólo en Andalucía (+5.400), Murcia (+3.410), Asturias (+900) y Extremadura
(+600 parados).
La cifra total de parados EPA baja de los 2,5
millones (2.495.300 parados a
finales de junio 2025), algo que no pasaba desde junio de 2008 (2.385.700
parados) y que supone 2,5 veces menos de parados que en lo peor de la crisis
financiera (6.278.200
parados en marzo de 2013) Y la tasa de paro baja al 9,87%, según
la EPA, mucho más baja que antes de la pandemia (13,78% en 2019) y la menor
tasa de paro desde marzo
de 2008 (9,60%). Eso sí, todavía duplicamos la tasa de paro europea (6% en la UE-27 en junio) y casi triplicamos la alemana (3,9% de paro), según
Eurostat. También baja este trimestre la tasa de paro de los jóvenes
(menores 25 años), al 23,77% (15,5% en la UE-27).
Hay otros datos preocupantes del paro que también mejoran,
según
la EPA de junio. El primero, que hay 764.200 hogares con todos sus miembros
en paro, 32.700 hogares menos que hace un año. El segundo, que sólo 8 regiones tienen
una tasa de paro superior a la media (9,87%) : Ceuta (22.41% de paro), Melilla
(20,74%), Andalucía (14,56%), Extremadura
(13,22%), Castilla la Mancha (11,81%), Canarias (11,60%), Comunidad
Valenciana (10,88%) y Murcia (10,83% de paro). Y ya tenemos 11 autonomías
con una tasa de paro rozando el 8% e incluso por debajo (6,11% de paro
Baleares, 7,11% País Vasco, 7,34% Cantabria, 7,58% Madrid, 7,90% Cataluña y 7,94%
Galicia). Y el tercero, que bajan los parados de
larga duración, los que llevan más de 1 año sin encontrar trabajo: son 892.500
desempleados, el 35,7 % de todos los parados (eran el 38,8% hace un año).
Esto provoca que a muchos parados se les acabe el desempleo
y no cobren ya ningún subsidio, pasando a una situación de
pobreza extrema. En mayo de 2026, último
dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.686.936 desempleados: menos
de la mitad (47,28%) cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado) de 1.027,4
euros de media y el resto (52,72%) cobraban un subsidio asistencial de 480
euros. Así que sólo el 73,60 de los parados registrados en las oficinas de
empleo (2.291.982 en junio) cobran algún subsidio. Pero en realidad,
con los datos del paro estimado hoy (2495.300 parados), sólo cobran alguna
ayuda el 67,6% de los parados EPA (en
2019 cobraban el 61,5%).
Con todo, lo más positivo sigue siendo la mejor calidad
del empleo que se crea en España, tras la reforma laboral de 2022. Este
primer semestre, el
42,87% de los contratos firmados fueron indefinidos, un porcentaje similar
al de la primera mitad de 2025 (42,67%) y de 2024 (43,56% indefinidos), pero un
porcentaje muy superior a los de 2023 (38,7%), 2021 (10,9%) y la media de 2014
a 2020 (sólo entre el 6 y el 8% de los contratos eran indefinidos). Con ello,
ya hay 16.629.300
asalariados con contrato indefinido, el 84,9% del total,
frente al 74,61% de trabajadores fijos a finales de 2021, antes de la reforma
laboral). Lo que también crece son los contratos a tiempo parcial (por
horas o días), que aumentan (+22.600 en el último año) y superan los 3 millones
de asalariados (3.116.500 en junio), sobre todo por las mujeres (el 71,44% de
estos contratos), que trabajan a tiempo parcial porque no encuentran trabajos a
jornada completa o para cuidar a hijos y mayores.
Ahora, en 2026, el Gobierno y los expertos creen que España
seguirá creando empleo, más que el resto de Europa pero algo menos que
en 2025, porque creceremos algo menos (+2,6%, frente al +2,8% en 2025). El
último cuadro macroeconómico, aprobado
por el Gobierno el 29 de junio, prevé que crezcamos este año más de lo
esperado en abril (+0,4%), a pesar de los conflictos geopolíticos y los altos
precios de la energía, con lo que esperan que el empleo crezca en 2026 un +2,4%
(+539.119 nuevos empleos), algo menos que en 2025 (+605.400
empleos), pero más de los empleos creados en 2024 (+468.100 empleos).
Con ello, la previsión del Gobierno es alcanzar los 23 millones de personas
trabajando a finales de 2026 ( y una tasa de paro del 9,9%). Y esa
estimación prevé que el empleo siga creciendo (menos) en los años siguientes
para superar
los 24 millones de empleados en 2029 (4 millones más que en 2019),
con una tasa de paro entonces del 8,5%.
Los datos indican que estamos en el buen camino para lograr
ambos objetivos. Pero el Gobierno Sánchez no puede “lanzar las campanas
al vuelo” con el empleo y el paro, por dos razones. Una, porque
seguimos siendo el 2º país de Europa (tras Finlandia) con la mayor tasa de
paro: 9,87% en España frente al
5,9% en la UE-27 y el 4,9% en la
OCDE. Y la otra, porque la tasa de empleo en España es mucho más
baja que en Europa: en marzo de 2026, trabajaban el 72,7% de los que tienen entre 20
y 64 años, frente al 76,3% que trabajaban en Europa, el 75,2% en Francia o el
81,5% en Alemania, según Eurostat. A lo claro :que España tiene todavía
1,08 millones de personas menos trabajando que las que deberíamos tener
si fuéramos como la media europea. Y que trabajan 2,6 millones de españoles
menos de los que deberían trabajar si
tuviéramos la tasa de empleo de Alemania.
Ese es nuestro gran reto: reformar y modernizar la
economía para que ofrezca empleo a más gente (entre 1 y 2 millones más)
y eso permita reducir la tasa de paro “a niveles europeos” En eso deberíamos centrarnos a medio plazo,
sin regodearnos en los récords. Y eso implica tomar 2 medidas a corto
plazo, que exigen (¡ cómo no¡ ) un pacto político económico y social.
Una, aprobar un Plan de empleo, para fomentar la contratación de los
parados con más problemas para recolocarse : parados de larga
duración (el 35% de todos los parados llevan buscando empleo más de un
año), mayores de 55 años (son el 20% de los parados) y los parados con poca formación (el 46% de todos los parados
no tienen la 2ª etapa de la ESO o más). Eso exige planes de formación y
reciclaje para orientarles a los empleos que más se demandan e incentivos
a las empresas que los contraten.
Y la otra, reformar de verdad las oficinas de
empleo, porque están
colapsadas (se tarda días en conseguir una cita
previa para solicitar el subsidio) y además no ayudan a los parados a
recolocarse. Se han cumplido 3 años de la Ley de Empleo (entró en vigor el
2 de marzo de 2023) y no ha funcionado: ni se ha hecho un perfil de los parados
ni se les ayuda individualmente a colocarse. De hecho, las oficinas de empleo sólo
colocan al 1,9% de los parados y apenas un 10% de los desempleados hacen
cursos de formación (largos y poco útiles). Y en la web del SEPE sólo hay
registradas 93.395 empresas y 29.777 ofertas de empleo. Urge reforzar la
plantilla de la SEPE (que tiene 2.000 trabajadores menos de los que necesita),
mejorar su sistema informático (pésimo) y cambiar la operativa de estas
oficinas (gestionadas
de forma muy desigual según las autonomías), para que se dediquen menos a
tareas burocráticas y más a recolocar a los parados.
En definitiva, todos debemos alegrarnos porque siga
creciendo el empleo y haya 22,77 millones de personas trabajando en
España, 10 millones más que hace 60 años. Pero todavía trabaja
menos gente que en Europa (de los que están en edad de trabajar) y muchos
empleos son todavía precarios, demasiados a tiempo parcial y con bajos
salarios. Y, sobre todo, muchos empleos se concentran en los servicios, con
altibajos en las contrataciones, y todavía pocos en la industria, las empresas
tecnológicas y exportadoras, que ofrecen empleos más estables y mejor pagados.
Además, no podemos olvidar que hay
mucha incertidumbre en la economía mundial, por la geopolítica, las
guerras y los nuevos aranceles de Trump, situación que acabará perjudicando al
empleo. Así que habrá que estar vigilantes y dispuestos a tomar medidas
para salvar estos 22,77 millones de empleos y conseguir que sigan creciendo,
hasta esos 24 millones previstos para 2029. Debería ser nuestro gran
reto como país.
El 2º trimestre del año suele ser bueno para el empleo, por la Semana Santa (cayó en abril) y por los contratos previos al verano. Este año 2026, tras un primer trimestre donde cayó el empleo (-170.300), el 2º trimestre ha seguido la tradición y se han creado 486.000 nuevos empleos, según la EPA publicada este martes, algo menos que la primavera de 2025 (+503.000 empleos). Con ello, se afianza la recuperación del empleo iniciada en el verano de 2022, tras la pandemia, y la ocupación en España va camino de los 23 millones de personas: había 22.779.000 personas trabajando a finales de junio, la mayor cifra de ocupados de nuestra historia. Y 2.974.100 personas más trabajando que a finales de 2019.
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lunes, 27 de julio de 2026
Vacaciones 2026: otro verano récord y caro
Media España se va de vacaciones estos días y se encontrará
con otro récord de turistas, nacionales y extranjeros, por tercer
verano consecutivo. Se esperan 43 millones de turistas extranjeros
entre junio y septiembre, 1,5 millones más que el año pasado,
empujados más hacia España por la crisis de Oriente Medio. Y todos pagaremos
más por los hoteles, apartamentos, restaurantes, bares y servicios, con una
subida que supera el 60% desde antes de la pandemia. Pero no importa que
playas, ciudades y pueblos estén saturados: la fiebre por viajar,
aunque sea una semana, no amaina. Y España espera superar los 100 millones
de turistas este año, otro récord que puede costarnos caro, porque hay
zonas de España (Baleares, Cataluña, Costa del Sol y parte de Levante)
supersaturadas y con las poblaciones locales agobiadas por el turismo. Por eso,
el Gobierno y el sector tienen una hoja de ruta hasta 2030 para
conseguir un turismo sostenible, de calidad, más diversificado y
que no destroce los grandes destinos turísticos. ¡Feliz verano! Se esperan 43 millones de turistas extranjeros este verano, 1,56 millones más que en 2025
España espera otro verano récord, el 3º consecutivo, tras una primavera que ha sido excelente para el turismo. Sólo en mayo, visitaron España 10.260.000 turistas extranjeros, +9,5% que en mayo de 2025 y el mejor dato de la serie histórica, con un gasto también récord (13.553 millones de euros), según el INE. Y si analizamos los 5 primeros meses de este año (enero-mayo), han visitado España 36.821.120 turistas extranjeros, +5% que en el mismo periodo de 2025. Son 1,8 millones de visitantes extranjeros más, que se han gastado 50.257 millones de euros (+7,78%), un gasto medio de 1.365 euros por turista, aunque han reducido ligeramente su estancia media (a 7 días), por la subida de precios.
Para el conjunto del verano (junio a septiembre),
el
Gobierno espera que vengan a España 43 millones de turistas extranjeros,
una cifra que supone recibir 1,56 millones más (+6%) de visitantes
foráneos que el verano pasado (41.432.649 turistas extranjeros). Y lo más
importante: se espera que aumente más su gasto (+8%), hasta
los 64.000 millones de euros en estos cuatro meses. De momento, los
hoteleros hablan de una
ocupación media muy alta (90%), no sólo en los hoteles sino
en apartamentos turísticos, casas rurales y campings, un aluvión de turistas
llegados a España sobre todo por avión, dado que las aerolíneas internacionales
han
programado 322.500 vuelos de julio a septiembre, un 6,1% más
que el verano pasado, a pesar del aumento de precios y el encarecimiento del
keroseno.
España es uno de los mayores destinos turísticos del mundo,
pero lo será más este verano porque el sector espera recibir turistas que otros
años viajaban a Turquía, Egipto o islas del Mediterráneo y que el
conflicto de Irán puede desviar a España.
Además, creen que también atraerá turistas el eclipse de sol esperado el
12 de agosto, que ha aumentado las reservas en una franja de la España
interior, desde Galicia a Baleares. Y también ayudará la ligera revalorización
del dólar frente al euro (costaba en enero 1,204 dólares y ahora cotiza
a 1,143 dólares), lo que abarata un 5% las vacaciones en España a
los que paguen en dólares.
En contra de la llegada de turistas a España juega el bajo
crecimiento en algunos paises europeos (sobre todo en Alemania,
que no despega), las
olas de calor (que facilitan el turismo en el norte de Europa
y retrae viajar a la calurosa España), los elevados precios en nuestro
país (algunos destinos en Baleares y la Costa del Sol cuestan
más que el Caribe o Asia) y la saturación de
algunos destinos (Baleares, Barcelona, Costa del Sol), que no
olvidan los extranjeros llegados los últimos años.
Quizás el mayor riesgo del turismo, junto a la saturación en
algunas zonas de costa, sean las subidas de precios, que también afectan
muy negativamente a los turistas nacionales, que optan por tomar
vacaciones menos días a la vista de la subida de hoteles, apartamentos,
bares, restaurantes y el ocio. Los hoteleros dicen que sus precios sólo van
a subir el +5% este verano, pero la realidad es que la alta demanda
ha subido los hoteles hasta un 10%. Y los datos del INE (IPC junio)
revelan que los hoteles y apartamentos han subido un +11,4% anual
(y el 30,4% en lo que va de año), aunque lo peor es que las subidas se han ido
acumulando y hoy un
hotel cuesta un 63% más que antes de la pandemia (2019). También
han subido las tarifas del tren (+6,2% anual), los viajes en autobús
(+6,7%), menos los vuelos nacionales (+4,2%), cayendo en el último año el
precio de los vuelos internacionales (-2,9%), aunque suben en verano. Y los restaurantes y cafeterías
suben un +4,4% anual.
El sector turístico ha aumentado mucho su facturación
en el 2º trimestre (+4,2%) y espera volver a subirla (+3,2%)
en el tercer trimestre, empujados por el aumento de turistas y la
subida de precios, que justifican por las importantes inversiones realizadas
(8.000 millones para mejorar la calidad de los hoteles en la última década). El
motor de su actividad este verano será el aumento de los turistas
extranjeros, aunque también esperan una mayor afluencia de turistas
nacionales, si bien unos y otros reducirán algo su estancia (a 5 días los
turistas nacionales y 7 días de media los extranjeros). Los destinos
donde más aumentará el negocio turístico, según
la patronal Exceltur, serán la Comunidad Valenciana (+12,5% ventas),
Murcia (+9,5%) y Cataluña (+5,9%), aunque también aumentará el
negocio en los destinos urbanos de Madrid (+7,2%), Extremadura (+9,2%) y
Castilla la Mancha (+7,9%), así como algunos destinos de la España verde:
Galicia (+5,2%), Asturias (+4,5%) y País Vasco (+3,9%). Y crecerá menos el
negocio turístico este verano en las islas (+0,3% Canarias y +0,8% Baleares,
muy saturadas), Andalucía (+1%), La Rioja y Cantabria (+1,8%).
Lo llamativo es que, tras este nuevo verano récord, el
sector turístico espera un 4º trimestre muy bueno, con
mayores llegadas de turistas (y mayor gasto) entre octubre y diciembre, a la
vista de que las aerolíneas internacionales han reforzado sus vuelos a España para
el 4º trimestre, aumentando también las reservas hoteleras. Por todo ello, el
Gobierno espera superar este año 2026 los 100 millones de turistas:
el año 2025 llegaron 96.770.515 visitantes extranjeros y si ese número creciera
un 5% (como han hecho los turistas entre enero y mayo), acabaríamos el año
con 101,6 millones de turistas extranjeros… Y con un gasto turístico que alcanzaría
los 121.000 millones de euros (+5,3%). Eso supone que el turismo volverá a ser
uno de los motores de la economía, aportando
228.396 millones al PIB (el 12,9% del total) y manteniendo 3 millones de empleos.
España superará los 100 millones de turistas en
2026, pero eso provoca una pregunta: ¿es
sostenible esta masificación turística? . Es evidente que hay destinos
turísticos saturados y no sólo las costas e islas en verano (Palma ha protagonizado una masiva manifestación contra la saturación turística), también muchas ciudades en cualquier fin de semana (Barcelona, Sevilla, Córdoba, Málaga,
Palma, San Sebastián, Toledo, Santiago, Alicante…). Viajar
se ha convertido en una “necesidad” tras la pandemia y el turismo
(interior y extranjero) colapsa aeropuertos, trenes, carreteras, hoteles,
restaurantes, bares y zonas turísticas. Muchos expertos y hasta empresarios del
sector creen que ha llegado el momento de parar y reflexionar, de evitar “morir
de éxito”. Urge perfilar un
turismo sostenible, no sólo para los propios españoles residentes
sino para los turistas nacionales e internacionales, que pueden buscar otros
destinos si se “agobian” en España, si nos identifican con “colas” en
aeropuertos, carreteras, playas y restaurantes, con precios superiores a viajar
a destinos más exóticos y lejanos…
Esta reflexión sobre el futuro del turismo en España se ha
plasmado en la “Estrategia
España Turismo 2030”, una “hoja de ruta” para el futuro aprobada por el Gobierno el 21 de octubre de
2025, tras muchos meses de debate con 200 entidades públicas y privadas del
sector turístico. El
objetivo es “transformar el turismo español hacia un modelo
sostenible, equilibrado e inclusivo”, que se pretende conseguir con 5 programas (sobre
destinos, empresas, trabajadores, residentes y turistas) que incluyen 15 metas, entre
ellas, transformar los destinos turísticos, fomentar el turismo verde y de
interior, innovar y digitalizar empresas y aplicar criterios sostenibles para
el medio ambiente, formación continua de los trabajadores, armonizar el turismo
y la vida local de los destinos turísticos (elaborando un Atlas de
“intensidad turística”) y promover un marketing de España como destino
sostenible.
Muchas de estas acciones están en marcha dentro de programas
turísticos aprobados con Fondos europeos, de los que 3.400
millones se han destinado a la reconversión y digitalización del sector
turístico, además de acciones medioambientales y campañas de marketing para
conseguir una diversificación geográfica, temporal y motivacional de los
turistas, para promover el turismo de negocios, verde, cultural, gastronómico o
deportivo, no sólo nuestro sol y playa. En paralelo, las
empresas han realizado fuertes inversiones en hoteles,
infraestructuras, digitalización, energía y medio ambiente, así como en
múltiples ofertas de servicios, lo que permite en muchos casos no cerrar
tras el verano y mantener un turismo permanente. Eso sí, el sector se queja
de la “competencia desleal” de los pisos turísticos (341.000
en mayo) y pide al Gobierno más inversiones en infraestructuras
(aeropuertos, trenes, carreteras y accesos a ciudades, muchos colapsados), una mejora
de la formación y
la incorporación de las nuevas tecnologías, incluida la IA.
En definitiva, que volveremos a “sufrir” otro verano
de récord, con una saturación de turistas y unos precios disparados no
sólo en los destinos de sol y playa sino en muchas zonas del norte de España y
la España interior, que ya tampoco son “un refugio”. Y mientras, la
industria turística necesita seguir “reconvirtiéndose”,
buscando mejorar su oferta y sus precios mientras afronta una necesaria diversificación
geográfica, en el origen (el 83,2% de los turistas siguen siendo
europeos) y en el destino del turismo (el 90,85% de los turistas se
concentran en 6 regiones: Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana,
Baleares, Canarias y Madrid), así como una desconcentración temporal (el
43% de los turistas llegan en 4 meses, entre junio y septiembre), algo que ha
mejorado sensiblemente este año.
En resumen, no
se trata de batir el récord de turistas cada año, como si no
hubiera tope ni existieran problemas medioambientales y de saturación de
infraestructuras. Hay que buscar
un turismo de más calidad, no más turistas, que
sea compatible con la vida de los pueblos y ciudades donde llegan. Es un
difícil equilibrio que exige planificación, inversiones y medidas, pero
sobre todo acuerdos entre Administraciones. Hace falta un
gran Pacto por el futuro del turismo, para que sea sostenible a medio
plazo. Tras tantos récords y ante los 100 millones de visitantes, es hora
de parar, sentarse y repensar el futuro del turismo. Por este camino,
acabaremos teniendo que sacar ticket de reserva para
viajar, ir a un hotel o a un restaurante y bañarnos en la playa… Así no compensa viajar.
España espera otro verano récord, el 3º consecutivo, tras una primavera que ha sido excelente para el turismo. Sólo en mayo, visitaron España 10.260.000 turistas extranjeros, +9,5% que en mayo de 2025 y el mejor dato de la serie histórica, con un gasto también récord (13.553 millones de euros), según el INE. Y si analizamos los 5 primeros meses de este año (enero-mayo), han visitado España 36.821.120 turistas extranjeros, +5% que en el mismo periodo de 2025. Son 1,8 millones de visitantes extranjeros más, que se han gastado 50.257 millones de euros (+7,78%), un gasto medio de 1.365 euros por turista, aunque han reducido ligeramente su estancia media (a 7 días), por la subida de precios.
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jueves, 23 de julio de 2026
España exporta más, pese a Trump
Las exportaciones españolas han crecido este año
(+1,3% hasta mayo), más que las europeas, a pesar de las guerras y los
aranceles impuestos por Trump. Eso sí, han caído las ventas a EEUU
(-2,5%), aunque más las compras (-8,8%), con lo que hemos reducido el
déficit comercial con USA, mientras los aranceles sí han dañado al
conjunto de Europa, que ha reducido a la mitad su superávit con EEUU.
El problema para Europa sigue siendo China, que ha aumentado
su superávit comercial con la UE-27 (160.516 millones de euros, +9,7%) y
con España: tenemos un “agujero” comercial de -17.895 millones,
el 71% de todo nuestro déficit comercial. Ahora, si continúa el conflicto con
Irán y los altos precios de la energía, las exportaciones pueden resentirse
y con ellas, el crecimiento y el empleo. Urge un Plan
para revitalizar las exportaciones europeas y diversificarlas (con acuerdos
como Mercosur). Y promover las ventas españolas en Asia,
Oriente Medio y Latinoamérica, donde ahora caen. Nos jugamos
crecimiento y empleo. Exportaciones españolas a Europa crecen, pero caen las ventas a Asia y América
Los aranceles de Trump, anunciados el 2 de abril de 2025 e implantados finalmente el 1 de agosto pasado, no han sido tan dañinos como se temía. En 2025, el déficit comercial de bienes de EEUU con el resto del mundo aumentó incluso un +2,1%, hasta los 1,24 billones de dólares, una cifra récord. Y este año 2026, el déficit comercial USA se ha reducido un -31% (-434.600 millones de dólares hasta mayo, frente a -633.000 millones entre enero y mayo de 2025), pero en mayo (último dato publicado), el déficit comercial USA ha subido: -105.800 millones de dólares (frente a -91.500 en mayo 2025), el mayor “agujero comercial” en más de 1 año. Y esa podría ser la tendencia de los próximos meses, según los expertos, porque EEUU está aumentando las importaciones de productos de consumo extranjeros, informática, semiconductores, aeronaves, generadores industriales y vehículos, a pesar de los aranceles y las presiones de Trump para que empresas y particulares consuman productos “made in USA”.
En definitiva, lo
que está pasando es que EEUU crece y la inversión de muchas empresas
en tecnología e Inteligencia Artificial (IA) está obligadas a aumentar las
compras en el extranjero de equipos, componentes para Centros de Datos e
infraestructuras tecnológicas, así como coches, bienes de consumo y bienes de
equipo industrial, a pasar de los aranceles. Eso sí, EEUU ha reducido su
déficit comercial con los otros dos grandes bloques comerciales, Europa y China.
En 2025, el retraso en la entrada de los aranceles y
el aumento de las importaciones USA en el primer semestre (para anticiparse a
los aranceles) provocó que el déficit comercial de EEUU con Europa
(UE-27) aumentara incluso, hasta
los 199.600 millones de euros (frente a 198.000 millones en 2024). Este año
2026, las exportaciones europeas sí se han visto reducidas por los
aranceles (sobre todo las ventas de automóviles, acero y aluminio) y, por ello,
el superávit comercial de la UE-27 con EEUU se
ha reducido a la mitad hasta mayo: de +116.999
millones de euros que era el superávit comercial en 2025 a +49.310 en 2026, según
Eurostat. Quien se ha visto menos afectada es China. Si en todo el
año 2025, EEUU tuvo un déficit comercial de -201.500 millones de dólares,
este año lo han reducido a la mitad: era de -58.278 millones de dólares
hasta mayo, frente a -102.310 entre enero y mayo de 2025.
Tras los aranceles y los conflictos geopolíticos (que han
vuelto a disparar el precio de la energía y otras materias primas), Europa
se ha resentido en su superávit comercial con el resto del mundo, no sólo
con EEUU. Ha habido tres meses (enero, abril y mayo de 2026) en que la
UE-27 tuvo déficit comercial con el resto del mundo, cuando antes
siempre tuvo superávit. Y con ello, entre enero y mayo de 2026, Europa
tuvo un déficit comercial con el resto del mundo de -15.905
millones de euros, algo inédito, dado que en esos primeros meses de
2025 (y de los años anteriores) Europa tuvo un superávit comercial de
+70.100 millones, según Eurostat. La culpa es del mayor coste de
las importaciones energéticas, pero también del aumento de las
importaciones de muchos paises, en especial de China. El déficit
comercial con China ha
aumentado mes a mes y en mayo sumaba ya -160.516 millones de euros, +9,7%
más que el déficit de enero-mayo 2025 (-146.346 millones).
España no ha salido tan mal parada como la
mayoría de Europa por los aranceles de Trump y la nueva crisis energética por
la guerra en Irán. De hecho, las exportaciones han crecido hasta mayo, un +1,3%, más
que en todo 2025 (+0,7%) y más que la subida media en la UE-27
(+0,7% aumentaron las exportaciones europeas entre enero y mayo), aunque crecen
menos que las exportaciones de Alemania (+1,7%), Francia (+3,5%) e Italia
(+3,4%) y más que las de Reino Unido (-10,4%), según
los últimos datos de Comercio. Lo que ha “pinchado” este año
son las exportaciones de alimentos (caen -1,4%), productos químicos
y medicamentos (-8,2%), pero crecen todas las demás, incluidos
los bienes de equipo y automóviles. Las
importaciones crecen el doble (+3,1%, más que en cualquier país
europeo), por la mayor factura energética (el coste de las
importaciones de petróleo se duplicó en mayo) y el crecimiento de
la economía y el consumo, que “tiran” de los productos importados más que en
otros paises.
Pero después de China (-17.895 millones), el mayor déficit
comercial lo tiene España con EEUU, aunque se ha reducido este año,
a pesar de los aranceles y críticas de Trump: ha sido de -4.906
millones de euros hasta mayo,
un 16,7% menos que en los cinco primeros meses de 2025 (-5.890,3
millones de déficit). Y ese menor déficit comercial se debe a que han
caído algo las exportaciones a USA, nuestro 6º mayor cliente mundial
(-2,5%), sobre todo medicamentos y productos siderúrgicos, pero han caído
mucho más nuestras importaciones de EEUU (-8,8%), sobre todo de
energía, maquinaria y equipos de transporte. Así que seguimos con déficit comercial
con USA, pero menos que antes de los aranceles. Todo apunta a que las
exportaciones e importaciones de España a EEUU seguirán cayendo, aunque menos
de lo que se temía, sobre todo en medicamentos, bienes de equipo y alimentos.
Junto al aumento del déficit comercial con China y la
reducción con USA, España consigue este año casi mantener su alto
superávit comercial con Europa (+16.148 millones hasta mayo, -5,8%) e
incluso aumentar ligeramente su superávit comercial con la UE-27 (+11.190
millones hasta mayo, +0,38%). A pesar del bajo crecimiento en Europa y los
conflictos geopolíticos que enturbian el comercio mundial, España
dirige el 75% de sus exportaciones a Europa y mantiene superávit comercial
con 13 paises, entre ellos Francia (+7.930 millones), Italia (+1.457
millones) y Portugal (+7.825 millones), más Reino Unido (+5.680 millones)
. Y España mantiene déficit comercial con otros 13 paises UE, entre
ellos Alemania (-3.491 millones), Paises Bajos (-3.823 millones) y Bélgica
(-242 millones).
Cara al futuro, hay nubarrones
en el horizonte de nuestras exportaciones (y de las europeas),
sobre todo los conflictos geopolíticos que mantienen cara la energía y los nuevos aranceles de Trump (que afectan especialmente a los automóviles europeos, el
acero, el aluminio, medicamentos y algunos alimentos). Y además, un grave problema
que Europa no sabe cómo lidiar: China, que sigue vendiendo más cada año a Europa
(ahora que tiene más dificultades para exportar a EEUU), agravando los
déficits comerciales y poniendo en peligro empleos (la multinacional Volkswagen
plantea recortar 100.000 empleos, el 16% de su plantilla).
El dato de que Europa
tiene este año déficit comercial y no superávit con el resto del mundo
debería haber disparado las alertas en Bruselas, porque las
exportaciones son uno de los motores económicos de la UE (sobre todo de Alemania,
Italia, Paises Bajos, Bélgica o Irlanda, también en España). Si estas exportaciones
están en riesgo y se disparan las importaciones (sobre todo de China y el
resto de Asia), los efectos sobre el crecimiento y el empleo serán
inmediatos, en una coyuntura donde la
UE lleva estancada varios años (creció +0,4% en 2023,+1,1% en 2024,
+1,4% en 2025 y lo mismo se espera para 2026).
En el caso de España, aunque estemos saliendo mejor
parados de los problemas geopolíticos y comerciales, también es urgente
tomar medidas para ayudar a los exportadores, sobre todo porque las
exportaciones crecen gracias a que vendemos más al resto de Europa (+2,6% hasta
mayo), a África (+5,5%) y Oceanía (+61,6%), pero han
“pinchado” nuestras exportaciones a
Norteamérica (-0,3%), Latinoamérica (-7,8%), Asia (-7,6%)
y Oriente Medio (-23,1%). Esto exige más medidas y recursos para
promoción, más financiación a los exportadores y una política exterior
volcada en ganar mercados. Algo que nos importa a todos, porque las exportaciones
aportan un tercio del crecimiento y mantienen 4,6 millones de empleos.
Por eso, urgen medidas para apoyarlas en un año crítico.
Los aranceles de Trump, anunciados el 2 de abril de 2025 e implantados finalmente el 1 de agosto pasado, no han sido tan dañinos como se temía. En 2025, el déficit comercial de bienes de EEUU con el resto del mundo aumentó incluso un +2,1%, hasta los 1,24 billones de dólares, una cifra récord. Y este año 2026, el déficit comercial USA se ha reducido un -31% (-434.600 millones de dólares hasta mayo, frente a -633.000 millones entre enero y mayo de 2025), pero en mayo (último dato publicado), el déficit comercial USA ha subido: -105.800 millones de dólares (frente a -91.500 en mayo 2025), el mayor “agujero comercial” en más de 1 año. Y esa podría ser la tendencia de los próximos meses, según los expertos, porque EEUU está aumentando las importaciones de productos de consumo extranjeros, informática, semiconductores, aeronaves, generadores industriales y vehículos, a pesar de los aranceles y las presiones de Trump para que empresas y particulares consuman productos “made in USA”.
Al crecer más las
importaciones que las exportaciones, el
déficit comercial de España ha aumentado este año, hasta los -25.094
millones de euros en mayo (frente a -21.524,8 millones entre enero y mayo
de 2025). La mayor parte de este déficit comercial se debe al comercio con
Asia (-29.864 millones de déficit), especialmente a nuestro
déficit con China, que crece y supone casi las tres cuartas partes
del total: era de -17.895 millones de euros hasta mayo, frente a
16.533 millones entre enero y mayo de 2025.También son importantes los déficits
comerciales que tenemos con Vietnam (-2.028 millones, algo menos que
en 2025), Japón (-1.786,4 millones, el doble que el año pasado), India
(-1596,4 millones, casi igual que en 2025) y Corea del Sur (-998,3
millones, algo más que en 2025) . Y fuera de Asia, destacan los déficits
comerciales que tenemos con dos paises a los que compramos mucho petróleo y
gas: Nigeria (déficit de -1895 millones) y Argelia (-1.617
millones). Y con Brasil (-1.815 millones de déficit comercial hasta
mayo).
La Comisión Europea, a
la vista de estos datos, debería aprobar un
Plan de choque para apoyar
las exportaciones europeas, que no sólo chocan con los
aranceles de Trump y el empuje exportador de China sino que sufren un
problema de fondo: una menor
competitividad, por la falta de inversiones estratégicas y tecnológicas
en Europa. Y a la vez, seguir avanzando en la búsqueda de nuevos
mercados, sobre todo en Asia, Oriente Medio, África y Latinoamérica.
Precisamente, acaba de entrar en vigor el
acuerdo con Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) y en
mayo ya crecieron las exportaciones europeas a estos paises un +4,2% (mientras
las importaciones sólo crecieron un +1,8%).
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