lunes, 15 de julio de 2013

Becas: menos ayudas para menos estudiantes


Muchos jóvenes y sus familias están preocupados porque no saben si van a poder ir a la Universidad el próximo curso, dado que ahora tienen más difícil conseguir una beca y les han bajado el importe, mientras vuelven a subir las tasas universitarias un 20%. Y como ha cambiado el sistema de becas, no sabrán cuánto cobran hasta 2014, con el curso avanzado. Se teme que 85.000 universitarios pierdan su beca este año, tras los 35.000 que la perdieron el curso pasado. El Gobierno Rajoy busca ahorrar también en becas, repartiendo menos a cada becario (recortan entre 500 y 2.000 euros), aunque España gasta en becas menos de la mitad  que la OCDE. Y no sólo se recortan las becas universitarias, incluidas las Erasmus y las Séneca (se suprimen): también las becas a Bachiller y FP, las becas autonómicas para libros, transporte y comedores escolares, a pesar de que ha reaparecido el hambre infantil.
enrique ortega

El ministro Wert ha mantenido otro pulso con la comunidad educativa (rectores, profesores, padres y alumnos) e incluso con sus propias autonomías, por la política de becas, pero al final se ha salido básicamente con la suya: habrá recortes, suavizando la exigencia de nota a los becarios en Bachiller y FP pero mucho menos en la Universidad. Lo importante es que las becas se recortan para todos: menos cuantía (entre 500 y 2.000 euros por beca) para menos estudiantes, porque muchos quedarán fuera por las mayores exigencias de nota. Un recorte que se disfraza con la excusa de “promover la cultura del esfuerzo”, pero cuya razón es económica: con la crisis, hay más familias con menos ingresos que cumplen los requisitos para solicitar una beca, así que se trata de repartir menos entre más, recortando a todos.

Al final, la política de becas para el próximo curso sufre tres cambios. El primero, endurecer las calificaciones exigidas a los becarios: un 5 para FP (Wert planteó un 5,5), un 5,5 para Bachillerato y FP Superior (quería un 6), un 5,5 para la matrícula gratuita en la Universidad (Wert planteó un 6,5) y un 6,5 para las becas universitarias (no se rebaja), además de la exigencia de aprobar todo en Humanidades y Ciencias Sociales (el 90% con 6,5 de nota media), Ciencias de la Salud (o el 80% con 6,5 nota media) y Ciencias (o el 80% con nota de 6). Los rectores critican que estas exigencias son excluyentes e injustas, porque no se puede pedir más nota a los que tienen menos recursos. Además, hay estudios que demuestran que los universitarios con menos recursos obtienen peores notas, entre otras cosas porque muchos se ven obligados a trabajar a la vez.

El segundo cambio, el más importante, se da en el sistema de becas: ahora, cada beca tendrá una parte fija (1.500 euros) y una parte variable. La parte fija se da a todos los que cumplan los requisitos (ingresos y notas) y la variable sale de repartir lo que queda (tras pagar la parte fija y las matrículas gratuitas), según la renta de las familias, las notas y el presupuesto disponible. Y así en los tres tipos de becas que hay: beca salario (antes estaba entre 2.040 y 3.500 euros y ahora queda en 1.500 euros más lo que toque de reparto en la parte variable), beca de residencia (para los que estudian en otra autonomía: antes estaba entre 2.556 y 6.995 euros y ahora queda en 1.500 euros más lo que toque de variable) y beca básica (que exime de pagar matrícula, la beca de escolaridad de 581 euros para Bachillerato y FP que ahora queda en 200 euros). El problema no es sólo que la parte fija (asegurada) sea poco dinero, sino que la parte variable sólo se conocerá  cuando se reparta lo que queda (ya en 2014), con lo que el importe total de  la beca es una incertidumbre que los estudiantes no conocerán en septiembre, cuando tengan que matricularse.

El tercer cambio, que ya entró en vigor el curso 2012-2013, es que los estudiantes tendrán que devolver su beca salario si no aprueban la mitad de las asignaturas. Los rectores estiman que la medida puede afectar ya a unos 30.000 becarios, que tendrían que devolver este año unos 63 millones de euros. Y si no, Educación podrá embargar sus cuentas.

Con estos cambios, habrá unos 85.000 alumnos que perderán su beca el próximo curso, según la simulación de algunos expertos. Y hay que sumar otros 35.000 estudiantes que pueden haber perdido su beca el curso pasado, por los mayores requisitos que impuso Wert en notas (del 5 al 5,5 para matrículas gratuitas) y porcentaje de aprobados. Eso supondría rebajar del 23% al 16% los universitarios con beca, bajando al porcentaje de hace diez años. Y gastar en becas para 2014 un tercio menos que dos años antes (-425 millones), cuando España invierte en becas menos de la mitad que otros países (0,11 % PIB frente a 0,29% de media en la OCDE).

El Gobierno Rajoy mete un tajo a las becas (entre 500 y 2.000 euros por becario) cuando la crisis está recortando los ingresos de las familias, con 6,2 millones de parados y un sueldo bruto anual más frecuente de 15.500 euros, según el INE. Y coincide además con una subida de las tasas universitarias: un 66% de media (+540 euros) el curso pasado  y volverán a subir este curso 2013-2014 (un 20% en Madrid, por ejemplo) y el próximo, según el proyecto del Gobierno. Además, el próximo curso se suprimen las becas Seneca (que reciben 2.224 jóvenes, para fomentar la movilidad entre Universidades) y se recortarán otra vez las becas Erasmus europeas.

La consecuencia de todo ello es que muchos jóvenes tendrán que dejar la Universidad, algo que ya está pasando según denuncian los rectores. Y eso cuando no hay trabajo para los jóvenes (53,2% paro) y cuando el paro entre universitarios es mucho menor (12,3%). Además, esta política de becas empeorará la equidad de la Universidad española, donde los hijos de familias humildes están infrarrepresentados: los hijos de trabajadores manuales son menos (26%) que los hijos de padres universitarios (40% alumnos). Y muchos estudiantes de familias pobres no van a la Universidad (89% podrían tener becas y no las tienen) o porque no tienen nota suficiente (menos rentas suelen conllevar peores notas) o porque se ven obligados a trabajar (la mitad que en la UE) para ayudar a mantener a sus familias (y más con el paro actual).

Al ministro Wert no le preocupa que baje el número de universitarios, porque siempre recuerda que España tiene más licenciados que Europa: un 40,1% de los jóvenes son universitarios frente al 35,8% en la UE. Y es verdad. Hacen falta más jóvenes en Formación Profesional. Pero la manera de desviar alumnos a FP y no a la Universidad no debe ser recortando becas para que no vayan los de menos renta con menos nota. Eso es clasismo: la Universidad para los hijos de familias que pueden pagarla sin beca y el resto, a FP. Es el trasfondo de la política de becas y de la reciente reforma educativa del PP.

El problema, además, es que no sólo se recortan las becas universitarias. También se reducen las becas de escolaridad para Bachillerato y FP (de 581 a 200 euros), las becas de idiomas (tras suprimirse en 2013 las becas para estudiar idiomas el extranjero) y las becas autonómicas para libros, transporte y comedores escolares, lo que agobiará el próximo curso a muchas familias, algunas con problemas incluso para dar de comer a sus hijos.

La crisis ha acarreado pobreza y desigualdad y exige aumentar el gasto en becas, para que las familias sin trabajo o con menores ingresos consigan mantener a sus hijos estudiando. O simplemente, permitirles pagar el transporte escolar, comprar libros o comer cada día. Son ayudas asumibles (bastarían 1.000 millones más al año) e imprescindibles para ayudar a las futuras generaciones, que no pueden ser las que más sufran esta crisis. Se deben pagar.  

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