La forma de comprar y pagar ha cambiado radicalmente, más en los últimos 5 años que en los 50 años anteriores, según VISA, con un mayor protagonismo de los pagos digitales (sin movimiento de efectivo), que se han duplicado desde 2022. Y la consultora PwC prevé que para 2030, los pagos electrónicos se tripliquen en el mundo, hasta superar los 3 millones de operaciones. En España, sólo el 57% de los consumidores siguen usando el dinero en efectivo para pagar sus compras, mientras un 27% utiliza sus tarjetas y un 15% paga con sus móviles, según un reciente informe del Banco de España e Ipsos. Y respecto a los pagos entre particulares, el 57% se hacen en efectivo, pero un 37% se hacen ya por Bizum, un 2% por transferencia bancaria y un 1% por otros medios de pago.
jueves, 8 de enero de 2026
Más control de Bizum y tarjetas
Desde el 1 de enero, Hacienda obliga a los bancos a
enviarle un listado mensual de los movimientos de Bizum que hagan
profesionales y empresas (no los particulares), para controlar
pagos que pretendan evadir al Fisco. Y también están obligados a informar de
las tarjetas de crédito cuyos movimientos superen los 25.000 euros anuales,
para cotejarlas con los ingresos que declaran sus propietarios. Se trata de
medidas para controlar mejor los pagos que se hacen por Bizum y
tarjetas, que se han multiplicado en los últimos años frente a los pagos en
efectivo y las transferencias. Entre tanto, los bancos de España y otros 15 paises
trabajan para crear un Bizum europeo que empezaría a funcionar entre verano
y Navidad de este año 2026, revolucionando los pagos internacionales. Y el BCE
trabaja en crear el “euro digital”, que será realidad a partir de
2029, mientras China opera con el yuan digital desde 2020 y USA apuesta
por las criptomonedas. Entre tanto, los pagos en metálico pierden peso. Enrique Ortega
La forma de comprar y pagar ha cambiado radicalmente, más en los últimos 5 años que en los 50 años anteriores, según VISA, con un mayor protagonismo de los pagos digitales (sin movimiento de efectivo), que se han duplicado desde 2022. Y la consultora PwC prevé que para 2030, los pagos electrónicos se tripliquen en el mundo, hasta superar los 3 millones de operaciones. En España, sólo el 57% de los consumidores siguen usando el dinero en efectivo para pagar sus compras, mientras un 27% utiliza sus tarjetas y un 15% paga con sus móviles, según un reciente informe del Banco de España e Ipsos. Y respecto a los pagos entre particulares, el 57% se hacen en efectivo, pero un 37% se hacen ya por Bizum, un 2% por transferencia bancaria y un 1% por otros medios de pago.
El uso de dinero en efectivo es cada vez menor entre
los más jóvenes y es todavía mayoritario entre los mayores de 45 años, según
el Banco de España. Así, los jóvenes de 18 a 24 años pagan
mayoritariamente por móvil (39% compras), seguido del pago en efectivo (32%) y
con tarjeta (28%), mientras los mayores de 45 años pagan
mayoritariamente en efectivo (el 58% entre 45 y 54 años, el 66% entre 55 y 64
años y el 79% los mayores de 65 años), seguido de los pagos con tarjeta (del 32
al 19%) y con poco peso de los pagos por móvil (del 10 al 2%). Pagan más en
efectivo los hombres (61% compras) que las mujeres (54%) y los
que tienen menos estudios (77% de las compras entre los que tienen sólo
estudios básicos, 53% con estudios medios y sólo el 39% de las compras quienes
tienen estudios superiores).
Con todo, los españoles somos los europeos que
más preferimos pagar con dinero en efectivo, un 26,40% (30,2% los jóvenes),
frente al 21,90% de preferencia en todos los paises de la zona euro, aportando
menos por los pagos con tarjeta (el 48,79% en España frente al 54,82% en la
zona euro) y con un porcentaje similar entre los que no tienen preferencia por ninguno
de estos dos sistemas de pago (23,51% en España frente al 22,85% en la zona
euro), según
el informe SPACE del BCE, que también revela que dos tercios de españoles
(63%) y europeos consideran importante mantener el efectivo como medio de pago
en el futuro.
La realidad es que se imponen los pagos digitales, sobre
todo por tarjeta y móvil, mientras bajan los pagos en efectivo. Los datos revelan
un salto tremendo en el número de tarjetas en circulación, que ya rondan los
100 millones en España. Las tarjetas de crédito han pasado de 16,06
millones en el año 2000 a 44,82 millones en 2008 y un máximo de 52,35 millones
en 2017, para bajar después a 37,25 millones en 2019 y 43,10 millones en 2024, según
el Banco de España. Y las tarjetas de débito han pasado de 29,74
millones en el año 2000 a 31,57 millones en 2008, 48,35 millones en 2019 y
51,42 millones en 2024. En conjunto, había 94,52 millones de tarjetas en 2024 y
95,43 millones en septiembre de 2025, casi 2 tarjetas por habitante (y casi
3 tarjetas por adulto).
En contrapartida, los españoles utilizamos menos el
cajero y sacamos menos dinero en efectivo, según
los datos del Banco de España: en el año 2002, se hicieron 899
millones de operaciones en cajeros, por
un importe de 82.024 millones de euros, un importe que marcó un máximo en 2019
(125.188 millones retirados en 908 millones de operaciones) para estancarse
después en 127.485 millones retirados en 2024 (en 683 millones de
operaciones). En contrapartida, los pagos con tarjeta en comercios (a
través de TPV) se han disparado en este siglo, según
el Banco de España: de los 46.828 millones pagados por TPV en 2002 (en 991
millones de operaciones) se pasó a 94.414 millones pagados en 2008, a 161.343
millones pagados en 2019 (en 4,536 millones de operaciones) y 271.528 millones
pagados por TPV en 2024 (en 9.208 millones de operaciones). Así que los pagos
por tarjeta (o móvil) se han triplicado desde 2008, mientras las operaciones se
cuadruplicaron. Y este
año 2025, ya se han pagado en TPV de comercios 210.700 millones de enero a septiembre, otro
récord.
Y queda hablar de otro sistema de pago electrónico que bate
todos los récords: el pago por Bizum:
se lanzó en 2016 y ya tiene casi 30 millones de usuarios en España, que
han realizado 4.210 millones de
operaciones. Es el sistema de pago que más utilizan el 80% de los jóvenes y se
puede pagar con Bizum en 90.000 comercios españoles.
El auge de los pagos digitales por tarjeta, móvil o
Bizum preocupa a Hacienda, porque puede ser una vía de pagos que esconden
ingresos y evaden impuestos, básicamente el IVA. Por eso, el Gobierno
aprobó el 1 de abril de 2025 el
Real Decreto 253/2025 (BOE 2 abril) por el que se modifican las
obligaciones de información de los bancos sobre tarjetas y Bizum de sus
clientes, un cambio que ha entrado en vigor el 1 de enero de 2026.
La nueva norma tiene dos partes. Una afecta a las operaciones
hechas a través de Bizum: se obliga a los bancos a informar
mensualmente a la Agencia Tributaria de la facturación acumulada cada mes y realizada a través de Bizum por empresarios
y profesionales. Así, en febrero, los bancos deberán informar ya de las operaciones
realizadas este mes de enero de 2026, detallando el importe mensual facturado
(no operación a operación) e identificando la cuenta bancaria a través de la
que se efectuaron los pagos. Ante los bulos de que el Fisco iba a
controlar todos los Bizum, Hacienda
ha publicado una nota donde aclara que los bancos no deben informar
de los Bizum entre particulares, sólo los de profesionales y empresas. Se
pretende así evitar que un fontanero, por ejemplo, cobre un servicio por Bizum
y trate así de esconder este ingreso (y el IVA).
La otra parte de la norma afecta a las tarjetas de crédito
y débito: se obliga ahora a los bancos a informar anualmente a
Hacienda sobre todas las
tarjetas cuyos movimientos superen los 25.000 euros al año, ya sea
en gasto total (suma de pagos en comercio o retirada de efectivo) o en abonos
totales (dinero recibido en la tarjeta por devoluciones y cargos). Así,
Hacienda controlará a los que gasten más de esos 25.000 euros al año, porque el
banco estará obligado a informar de que es el titular de esa tarjeta y del
gasto que ha realizado. El objetivo no es recaudar por este gasto, sino tener
el dato para contrastarlo con los ingresos declarados. Así, si
alguien gasta mucho más de lo que dice ingresar, el dato le salta a Hacienda y
puede investigarlo fiscalmente.
Aunque el Decreto habla sólo de tarjetas y cobros
profesionales a través de Bizum, hay que recordar que sigue
vigente otro control, el de transferencias: los bancos deben
reportar movimientos sospechosos o superiores a 10.000 euros y préstamos
superiores a 6.000 euros (según el modificado artículo 38 del Decreto Ley).
Esta es una vía para evitar fraudes, como que un padre haga una transferencia a
su hijo para pagar un coche o la entrada de un piso, que deben formalizarse
como donación o como crédito entre particulares para evitar una sanción de Hacienda.
En definitiva, Hacienda trata con estos cambios de controlar
mejor los pagos por tarjeta o móvil, para reducir el fraude facilitado
por las nuevas formas de pago, básicamente de empresas y profesionales, porque
no afecta a los particulares (salvo que controlarán más a los que gasten en
tarjetas más de lo que teóricamente ganan). Pero en el futuro, los pagos
digitales irán en aumento y con ello las nuevas formas de fraude. En un
futuro, ganarán peso las nuevas tarjetas sin banda magnética (gracias
a la tokenización,
un código aleatorio que sustituye al PIN y reduce el fraude), la
autentificación biométrica, el monedero digital, las divisas digitales o el
open banking (abrir los sistemas financieros a terceros).
Ahora, lo más inmediato va a ser la
creación del Bizum europeo, un sistema de pago en todo el continente que
están ultimando los grandes bancos europeos. El actual Bizum es un
sistema de pago promovido por España, Andorra, Portugal e Italia, al que se
han sumado en una segunda fase Grecia, Polonia, Noruega, Suecia, Dinamarca
y Finlandia. Y esta plataforma trabaja ahora con la iniciativa EPI, integrada
por Francia, Alemania, Bélgica, Paises Bajos y Luxemburgo, para alumbrar un
Bizum europeo, promovido por los bancos de estos 16 paises y que permitirá
el pago por móvil a 390 millones de europeos. La
idea es lanzarlo en el tercer trimestre de 2026, y si se retrasa, en las
próximas Navidades. Primero para los pagos entre particulares y después para
compras online (en 2027) y para pagar con el móvil en comercios físicos (para 2028).
Este Bizum europeo será una revolución total para los
pagos entre particulares y en comercios online y físicos, facilitando y
disparando las operaciones en el continente. Y se adelanta al lanzamiento
del euro digital, que va muy retrasado y que el
BCE prevé lanzar “a partir de 2029”, con el objetivo de facilitar
los pagos en la zona euro (a falta de una verdadera unión financiera, todavía
pendiente), algo que permitirá una mayor autonomía estratégica de Europa
frente a la dependencia actual de los medios de pago USA (Visa y MasterCard).
Este euro digital (emitido por el BCE) debería reforzar la unidad
financiera y económica de Europa, potenciando la competencia e innovación,
aunque tiene también riesgos de ciberseguridad, privacidad de las operaciones y estabilidad financiera.
Pero Europa también va retrasada en la digitalización del
euro, porque hay
ya 60 paises del resto del mundo que se encuentran muy avanzados en la
digitalización de sus monedas, desde China, India o Japón a Reino Unido,
Canadá, Corea del Sur, Brasil o Emiratos Árabes. La llegada de Trump a la Casa
Blanca ha
prohibido el desarrollo del dólar digital para promover como
alternativa las criptomonedas, el gran objetivo de los magnates
tecnológicos y del nuevo poder en USA. Mientras, China
está en cabeza de esta digitalización
monetaria: ya en 2020 lanzó a prueba el “yuan digital”,
respaldado por el Estado, y en 2025 ha creado en Shanghái un Centro de
operaciones internacionales para los pagos digitales que ya realiza pagos con
Singapur, Tailandia, Hong-Kong, Emiratos y Arabia Saudí. Un intento de que el “yuan
digital” sea una verdadera alternativa al dólar en Asia.
En resumen, los pagos digitales tienen una gran peso
en España y en el mundo y cobrarán más importancia en el futuro, donde será
algo raro pagar con monedas y billetes. Eso facilitará
las compras y transacciones, tanto dentro de Europa como en el
resto del mundo, en beneficio de la economía, empresas y consumidores. Pero también
hay riesgos, no sólo de ciberseguridad sino de evasión fiscal, de
que muchos utilicen la tecnología para evadir impuestos (más de lo mucho que ya
evaden). En España, Hacienda
intenta ahora un mayor control de los pagos por tarjeta y Bizum, para evitar
fraudes e impago de impuestos. A muchos no les gusta este mayor control, pero
se hace para controlar a los que defraudan, no a los que hacen un Bizum a un
hijo o a un amigo o a los que pagan con tarjetas sus compras. Más control no
es más “vigilancia”, debería ser menos fraude y más recaudación.
La forma de comprar y pagar ha cambiado radicalmente, más en los últimos 5 años que en los 50 años anteriores, según VISA, con un mayor protagonismo de los pagos digitales (sin movimiento de efectivo), que se han duplicado desde 2022. Y la consultora PwC prevé que para 2030, los pagos electrónicos se tripliquen en el mundo, hasta superar los 3 millones de operaciones. En España, sólo el 57% de los consumidores siguen usando el dinero en efectivo para pagar sus compras, mientras un 27% utiliza sus tarjetas y un 15% paga con sus móviles, según un reciente informe del Banco de España e Ipsos. Y respecto a los pagos entre particulares, el 57% se hacen en efectivo, pero un 37% se hacen ya por Bizum, un 2% por transferencia bancaria y un 1% por otros medios de pago.
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