jueves, 30 de enero de 2014

El ahorro familiar, por los suelos


Los españoles ahorramos menos que nunca desde 2007. Y nos hemos “comido” el ahorro que acumulamos en los primeros años de la crisis. Las familias (un tercio con la mitad de sus miembros en paro) viven al día y no pueden ahorrar, lo que les dificulta pagar sus deudas, sobre todo las hipotecas: uno de cada tres hogares tiene pendiente pagar su casa. Al final, la caída de salarios, las pensiones congeladas, la subida de precios básicos e impuestos y el empleo precario impiden que las familias españolas ahorren y eso puede agravar los desahucios y, sobre todo, impedir que se reanime el consumo, la única vía para crecer y crear empleo. Con las familias asfixiadas, sin poder ahorrar y con problemas para llegar a fin de mes, no hay recuperación posible. Hay que abrir la mano con los salarios más bajos, renegociar hipotecas y crear empleos dignos para que las familias ahorren y consuman.
enrique ortega

Antes de la crisis, los españoles ahorraban poco (un 11% de su renta), porque la mayoría gastaba sin temor o utilizaba su  remanente para comprar piso o cambiar de casa. Pero cuando vieron las orejas al lobo, en 2008, empezaron a ahorrar contra reloj, para prepararse ante lo peor: el ahorro subió sin parar, hasta un récord del 17,8% de la renta en diciembre de 2009. A partir de ahí, con 2 millones de empleos perdidos (y cayendo más) y los salarios a la baja, los españoles se vieron obligados a “tirar de sus ahorros” para sobrevivir y pagar deudas. Y en septiembre de 2013, el ahorro había caído ya al 10,5% de la renta, el nivel más bajo desde 2007, según el INE.

El ahorro de las familias está por los suelos, básicamente, porque han caído drásticamente sus ingresos, por la dramática caída del empleo (3.687.400 empleos perdidos desde septiembre de 2007) y la escasa subida (e incluso bajada) de salarios y pensiones, junto a los recortes de subvenciones y ayudas públicas (becas, subsidios). Los hogares han tenido menos ingresos y han afrontado subidas de precios e impuestos (IRPF e IVA), mientras pagaban sus hipotecas, con lo que se han comido parte de sus ahorros. En 2013, la renta disponible de las familias volvió a caer, por los menores ingresos (caída de salarios, congelación de pensiones y recorte de subsidios), mientras subían los precios de productos básicos (luz +3,5%, transporte público urbano +3,7%, interurbano +2,6%, alimentos +1,2%, carburantes +1,7%, enseñanza y gastos médicos +1,9%), las tasas (universitarias hasta el 50%) e impuestos locales (IBI) y autonómicos, además de mantenerse la subida del IRPF. Total que los españoles ingresan menos, consumen menos y ahorran menos.

España ahorra menos que el resto de Europa porque los españoles tienen también menos renta disponible: 18.000 euros de media, un 33 % menos que austriacos o noruegos (27.000 euros), un 25% menos que alemanes (26.000€) o franceses (24.000€) y un 10% menos que los italianos (19.700€). Pero además, tradicionalmente hemos ahorrado menos que muchos países europeos (un 11% de la renta disponible frente al 16% de Alemania, Francia o  Suiza) porque los españoles dedicaban su remanente a comprar casa: el 83% de los españoles son propietarios, frente al 60% en la UE y el 44% en Alemania. Con todo, ahora, con la crisis, también cae más el ahorro en España (y en Irlanda y la Europa del sur) que en el resto de Europa. Y eso, porque está cayendo la renta disponible, mientras sube en Centroeuropa.

La caída del ahorro ha sido diferente según las familias. Donde más ha caído ha sido entre las familias con menos rentas, que también tenían menos colchón de ahorros (no pueden cortar más sus gastos básicos y han de “tirar del ahorro”), entre las familias sin hipoteca (las que están pagando su piso, conservan lo más posible sus ahorros por si tienen que utilizarlos para pagar al banco) y entre los jóvenes con trabajo temporal y poca formación, según un estudio del Banco de España. Ahora, 4 de cada 10 españoles no son capaces de ahorrar nada, mientras sólo un 15% ahorra periódicamente, según un informe de Kelisto.es.

Para este año 2014, las previsiones son que el ahorro de las familias siga cayendo, por debajo del 10% de la renta, dado que los ingresos seguirán congelados o a la baja (salarios caerán un 1%, las pensiones suben un 0,25% y habrá muchos parados que pierdan el subsidio) y  los precios básicos siguen subiendo (luz, transporte, carburantes, alimentos, enseñanza y sanidad), como los impuestos y algunas cotizaciones sociales, mientras el poco empleo que se cree será temporal y precario, con ingresos mileuristas (como para ahorrar).

La caída del ahorro, además de agravar el panorama de muchas familias (no pueden hacer frente a gastos imprevistos, desde cambiar de coche a ayudar a un hijo), es una bomba de relojería para la banca y la economía: dificulta que los españoles, muy endeudados (una de cada tres familias está pagando su hipoteca) paguen sus deudas. De hecho, la deuda de las familias españolas aumentó en 260.000 millones de euros en los años del boom (2005-2008) y aunque han devuelto 125.783 millones con la crisis (a costa de comerse el ahorro), aún les queda devolver más de la mitad de la nueva deuda, 134.217 millones.

Una deuda difícil de pagar, porque han caído drásticamente el empleo y los ingresos y los precios de las casas (-40% desde 2007), que además no se pueden vender ni perdiendo (1 de cada 10 viviendas hipotecadas valen hoy menos que su préstamo), porque no hay compradores ni crédito. El FMI ya advirtió en verano del grave riesgo de esta enorme deuda privada (familias y empresas) sobre la banca, con un nivel de morosidad que ya ha superado el 13% y que no se frena. Ello debería obligar al Gobierno a promover con la banca planes de renegociación de la deuda, con aplazamientos y bajadas de tipos, con ayudas especiales para las familias más vulnerables (1 de cada 20 familias no puede pagar), para evitar los desahucios. Y hacer otra política económica: sólo con un crecimiento del empleo y los salarios, no con la austeridad a ultranza, las familias podrán hacer frente a una deuda pendiente que todavía está en 798.039 millones de euros (70% son hipotecas).

El pago de esta deuda (desapalancamiento) todavía podría llevar a las familias una década, según los expertos. Y mientras, esta losa de la deuda de las familias es el principal obstáculo para que consuman. Y el consumo es el principal motor del crecimiento (aporta el 57% del PIB). En definitiva, si las familias no recomponen sus ingresos, con más empleo y mejores salarios, no podrán pagar sus deudas y a la vez consumir. Y si no compran, las empresas no venden y no crean empleo. Con una economía paralizada, creciendo al 0,3%, y con unos salarios y pensiones perdiendo poder adquisitivo, no hay recuperación posible.

Al final, volvemos a lo mismo. Cae el ahorro porque las familias se están comiendo sus reservas y porque no pueden ahorrar con sueldos y pensiones mileuristas. Y así, ni pagan sus deudas (con lo que más bancos pueden tener problemas, que nos caerán encima) ni consumen, con lo que no se crece ni se crea empleo para mejorar rentas. Un círculo vicioso que sólo se puede romper acabando con la austeridad, reanimando la economía, subiendo los salarios más bajos y bajado impuestos a los que menos ganan, para que mejoren las rentas y las familias puedan pagar sus deudas y consumir, reanimando las ventas, la inversión y el empleo. Un camino que España debe emprender ya, con ayuda de Europa. En lugar de eso, Bruselas está forzando más ajustes para 2014, 2015 y 2016. Así, no habrá ni ahorro ni consumo ni recuperación. Seguiremos estancados. Con mucho paro y poco empleo precario.

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