miércoles, 2 de enero de 2013

La luz sube por triplicado en 2013

Con el año nuevo, vuelve a subir la luz a 20 millones de usuarios, a la mayoría por triplicado. A todos nos sube un 3%, por aumento de costes y para que las eléctricas repercutan los nuevos impuestos que les ha puesto el Gobierno. A la mayoría les sube además otro 3% para penalizar el consumo. Y a los usuarios que viven en nueve autonomías con  impuestos medioambientales a las eléctricas, también se los repercuten en el recibo. En total, una subida del 8% para la mayoría, que se suma al 13,95 % que subió la luz en 2012 (incluyendo el IVA). Con ello, el recibo ha subido un 73% desde 2008, más del triple que en el resto de Europa, donde somos el tercer país con la luz más cara. Y a pesar de eso, tenemos 29.000 millones de deuda con las eléctricas, que también pagamos con el recibo. Mientras, el Gobierno es incapaz de recortarles costes y estudia liberalizar el precio de la luz.






En el galimatías que es el recibo de la luz, menos de la mitad de la factura (45%) es el coste de producirla (24,8%), transportarla (4,6%) y distribuirla (16,2%). Y la otra mitad larga (55%) son otros costes, “peajes que ha puesto el Gobierno y que pagamos los usuarios con el recibo: impuestos (20%), ayudas a las energías renovables (22%), pago de la moratoria nuclear de 1983 (3%), pago de la deuda a las eléctricas (6%), compensación a Endesa por el mayor coste de producir luz en las islas, Ceuta y Melilla (3%) y un amplio resto donde compensamos a las grandes empresas consumidoras, el transporte y el ahorro energético.

El Gobierno no toca ahora la mitad de los peajes y deja que suba la mitad de los costes, un 3% para el primer trimestre. Subida que recoge no sólo el aumento de costes  en el mercado eléctrico, sino que las eléctricas repercuten también parte de los 7 nuevos impuestos a la generación de electricidad  que empiezan a pagar el 1 de enero (3.000 millones).

Esta es una subida para todos los usuarios. La segunda subida es un recargo a los usuarios que consuman luz un 10% por encima de la media. Pagarán un precio extra sobre el kilovatio que depende de la potencia contratada, en siete tramos entre 3 y 10 kilovatios. Así, por ejemplo, entre 4 y 5 kilovatios (consumidor medio), el recargo se paga a partir de consumir 247 kilovatios: 0,00136 euros por kilovatio extra en el primer tramo (hasta 291 kilovatios), 0,00276 euros en el segundo tramo (292-336 kv), 0,00483 euros en el tercero (337-381 kv), 0,0759 euros por kilovatio en el cuarto y 0,001104 euros en el quinto (más de 427 kv).

El Gobierno, que aún no ha aprobado el recargo, dice que lo hace para promover el ahorro energético, pero las asociaciones de consumidores denuncian que es una subida encubierta, que pagarán la mayoría de consumidores: una subida extra del 1% al 8%, que supone un aumento medio de otro 3% en el recibo. Y critican que el criterio de consumo sea global y no per cápita, lo que penaliza a las familias con más miembros frente a los que viven solos. Además, penaliza especialmente la tarifa nocturna (la de más ahorro), ya que el recargo por consumo se aplica sobre consumos mucho más bajos, lo que les supondrá un aumento en el recibo del 9,3 al 15,2 %. La Comisión Nacional de la Energía (CNE) ha pedido al Gobierno que retire este recargo, porque penaliza a 8 millones de usuarios y resulta difícil aplicarlo.

La tercera subida se aplicará a los consumidores que vivan en las nueve autonomías que han puesto impuestos “medio ambientales” a los residuos y la producción, transporte o distribución de electricidad: Extremadura, Castilla y León, Castilla la Mancha y Murcia (las que tienen más impuestos), más Canarias, Galicia, Asturias y, recientemente, Comunidad Valenciana y Cataluña. En total, 200 millones en impuestos que acabaran pagando los usuarios de estas autonomías en el recibo de la luz, gracias a un real decreto que aprobó el Gobierno en julio pasado para atajar el déficit.

Al que le toquen las tres subidas, la luz les subirá un 8% en el primer recibo de 2013.Un aumento que se suma a la fuerte subida de la luz en 2012: un 10,95% entre julio y octubre, más otro 3% de subida del IVA en septiembre. Y si añaden las subidas anteriores, el recibo de la luz ha subido ya un 73% desde 2008, más del triple de la subida de la luz en la Unión Europea (+22%). Con ello, los españoles pagamos la luz más cara de Europa, tras Chipre y Malta, según Eurostat: 16 céntimos por kilovatio a principios de 2012, frente a 12 céntimos de media en la UE. Y las empresas pagan una tarifa industrial (35% del consumo total) que es la sexta más cara de Europa (tras Italia, República Checa, Eslovaquia, Chipre y Malta).

A pesar de esto, los españoles debemos a las eléctricas 29.000 millones de euros, un caso único en el mundo, según la consultora PWC. Es una deuda acumulada desde 2002, justificada  porque nos han subido las tarifas menos de lo que les subían los costes reconocidos por la Ley eléctrica de 1.997 (Gobierno Aznar). Una hipoteca que tenemos los consumidores y que pagamos a 15 años: la deuda se convirtió en títulos, “papelitos” que compran los inversores y cuyos intereses y amortizaciones pagamos en el recibo de la luz, unos 3 euros al mes hasta 2025.

Para 2013, el Gobierno se había comprometido a que no creciera esta deuda eléctrica, igualando los pagos a los costes (que las eléctricas suben un 11%, hasta los 20.695 millones). Pero al final, ha tirado la toalla y el déficit seguirá creciendo, aunque tratará de enjugar la mayor parte con los nuevos impuestos (3.000 millones), que acabaremos pagando en el recibo, con ingresos por la subasta de CO2 (450 millones), con impuestos autonómicos (200 millones, que también pagaremos) y con 2.270 millones de “ingresos extraordinarios”, que no detalla, pero que coinciden con el pago del principal y los intereses de la deuda eléctrica en 2013 (y que pagamos con el recibo de la luz). El Gobierno asume su fracaso en impedir que siga creciendo la bola de la deuda en lugar de frenar los costes eléctricos, deja que suban y que los paguemos los usuarios.

Además, prepara para 2013 una nueva reforma, que contempla liberalizar la tarifa de la luz, o bien a todos los usuarios (20 millones que tienen contratados entre 3 y 10 kilovatios) o bien a una parte (entre 5 y 10 kilovatios). Con ello quieren quitarse el problema de tener que fijar la tarifa de la luz cada trimestre, lo que consideran “un resquicio del franquismo”, dejando que el precio de la luz lo fije libremente el mercado (como el agua, el teléfono, los carburantes y tantas cosas, donde ya sabemos qué ha supuesto la liberalización).

Lo que no afrontan es reformar a fondo el mercado eléctrico español, para quitarle unos costes “heredados del franquismo” (esos sí). Sobrecostes de hidroeléctricas y nucleares ya amortizadas, subvenciones encubiertas al transporte, a la distribución y a las grandes empresas consumidoras (200 millones), compensaciones dudosas  y extracostes del gas y energías renovables que han alimentado una gran burbuja eléctrica que pagamos todos: sobra electricidad (hay 100.000 Mw instalados cuando consumimos 40.000 Mw).

No puede ser que paguemos la luz más cara que el resto de europeos, que suba año tras año  y encima estemos endeudados con los que la producen, que siguen repartiendo beneficios. Hay que rebajar el coste de la luz y pagar por lo que realmente vale. Pero ya. Porque pagamos ahora cada mes lo que antes (2007) en dos meses. Miren sus recibos.

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