jueves, 26 de mayo de 2016

España, líder europeo en abandono escolar


Es otro de los datos (como el paro, el déficit, la deuda o la pobreza) de los que no va a presumir Rajoy en la próxima campaña electoral: España es el país europeo con más tasa de abandono escolar, el 20% de nuestros jóvenes dejan sus estudios y acaban con trabajos precarios o en el paro juvenil (también el más alto de Europa). El abandono escolar ha bajado con la crisis, porque muchos jóvenes sin trabajo han vuelto a estudiar, pero aún duplica el de Europa. Y es especialmente grave porque el 40% de los jóvenes españoles sólo tienen la ESO (o menos), frente al 29% en Europa. Y un 30,7% Bachillerato o FP frente al 45% en la UE. O sea, tenemos más fracaso escolar, menos formación y más paro juvenil. Para resolverlo, hay que prevenir el abandono escolar en primaria y atajarlo en la ESO, con más medios y más profesores, implantando además un Plan de choque para recuperar a los estudiantes que lo dejaron. Sin estudios y formación, los jóvenes españoles tienen aún menos futuro.
 
enrique ortega

La burbuja inmobiliaria y el boom del turismo de los años 90 y 2000 fueron un peligroso “espejismo” para muchos jóvenes españoles, que dejaron sus estudios para ganar dinero rápido en la construcción o en la hostelería. Y así fue subiendo el porcentaje de abandono escolar, hasta llegar a un récord en 2004: el 32,2% de los jóvenes de 18 a 24 años (uno de cada tres) había dejado sus estudios al final de la ESO y muchos ni habían terminado la educación secundaria obligatoria. Con la recesión de 2008, la tasa de abandono escolar empezó a bajar, porque muchos de estos jóvenes poco formados fueron los primeros parados de la crisis y algunos volvieron a estudiar. El resultado fue que el abandono escolar bajó en una tercera parte y se colocó en el 20% (19,97%) a finales de 2015según la EPA.

El Gobierno Rajoy atribuye esta mejoría del abandono escolar a sus políticas, a la LOMCE, y sobre todo a la decisión de “desviar” a los alumnos con peores notas a la nueva FP básica, evitando así que dejen las aulas. La medida, que entró en vigor en el curso 2014-2015, supone que a los alumnos de 15 años que no están en condiciones de aprobar el 4º curso de la ESO (y excepcionalmente el 3º) se les propone “desviarlos” a un primer eslabón de la Formación Profesional, la FP básica (2 años). Con ello, el Gobierno Rajoy buscaba dos cosas. Por un lado, impedir que estos “malos” alumnos dejen la enseñanza y reducir así unas cifras de abandono escolar que son la vergüenza de Europa. Por otro, formar un año antes “aprendices para trabajar”, con sueldos mínimos: acaban la FP básica con 17 años, en vez de los 18 años que tienen los que acaban la ESO y luego tienen que estudiar FP de grado medio.

Pero muchos expertos creen que la bajada del abandono escolar estos años no tiene que ver con la entrada en vigor de la FP Básica. Primero, porque no ha dado tiempo, ya que sólo se ha aplicado en los dos últimos cursos. Y segundo, porque las cifras hablan de un fracaso en la implantación de la FP básica, dado que se introdujo a toda prisa, en septiembre de 2014, sin casi medios y profesores, con programas improvisados. Y así, si en el curso 2014-2015, el Ministerio esperaba tener 60.000 alumnos en FP básica, al final sólo hubo 34.728 alumnos, el 60%. Y Cataluña y País Vasco no han implantado la FP básica hasta este curso, que también parece tener menos alumnos de lo esperado. Por todo ello, la mayoría de expertos coinciden en que hay menos abandono escolar no por la LOMCE ni la FPO Básica, sino sencillamente por la crisis: los jóvenes no encuentran trabajo y vuelven a estudiar.

Con todo, aunque el abandono escolar haya bajado del 32,2% al 20%, hay que resaltar dos cosas. Una, que ese 20% de abandono son muchos jóvenes: exactamente 631.520 jóvenes de 18 a 24 años que abandonaron las aulas con la ESO o incluso sin terminarla. Y, sobre todo, que ese 20% de abandono escolar es la tasa más alta de toda Europa y casi duplica la media europea, que es del 11%, según los datos que acaba de publicar Eurostat. El objetivo de la Comisión Europea es rebajar el abandono escolar de la UE-28 al 10% para 2020 y ya hay 17 países que lo cumplen hoy (están ya por debajo del 10%), mientras se acercan Alemania (10,1%) y Reino Unido (10,8%). Para España, la Comisión ha fijado el objetivo del 15% de abandono para 2020. En nuestro país, el abandono escolar es más preocupante entre los chicos (24%) que entre las chicas (15,8%). Y está por encima de la media en Baleares (26,7%), Andalucía (24,9%), Extremadura (24,5%), Murcia (23,6%), Canarias (21,9%), la Rioja (21,5%), Comunidad Valenciana (21,4%), Castilla la Mancha (20,8%), Ceuta (29,8%) y Melilla (24,1%).

¿Por qué hay tanto abandono escolar en España? Podría decirse que porque el sistema educativo no funciona bien, no es capaz de evitar la fuga de los estudiantes con problemas. Y eso tiene mucho que ver con situaciones personales y familiares de los alumnos, su situación socio económica, el tipo de centro y los recortes que haya sufrido en estos años. Y sobre todo, tiene mucha influencia en el abandono escolar la pobreza, la penuria económica de los alumnos y sus familias. Así, un reciente informe de la OCDE (febrero 2016) revela que la pobreza casi triplica el fracaso escolar en España: la posibilidad de tener un bajo rendimiento es 2,6 veces mayor entre el alumnado que no acude a colegios favorecidos socioeconómicamente. Y demuestra que los estudiantes de familias con bajos ingresos tuvieron peores calificaciones en matemáticas, según los datos del último informe PISA. Cáritas va más allá y señala que la pobreza puede multiplicar por cinco el fracaso escolar. Y un estudio de la Fundación Adsis revela que el 61% de los adolescentes en riesgo de exclusión social (pobreza) han suspendido tres o más asignaturas, frente al 37% de los estudiantes sin problemas económicos.

El abandono escolar en España se concentra, según la OCDE, entre los chicos, los hijos de inmigrantes y de familias pobres, los adolescentes que tienen otro idioma paterno, los jóvenes que viven con sólo un progenitor (familias monoparentales), los niños que no han ido a preescolar y los que han repetido curso. Precisamente, una de las claves de la lucha contra el abandono escolar es detectarlo a tiempo, para evitar que los jóvenes abandonen. Y los expertos plantean que se debe detectar en primaria y atajar en la ESO, porque la mayoría del abandono escolar se produce entre los 12 y los 15 años, según un estudio de CCOO. Y plantean que hay dos “pistas” claras para detectar el futuro abandono escolar: el absentismo (niños que faltan a clase injustificadamente) y la repetición de curso, una lacra en España (un 35% de los estudiantes de 15 años ha repetido curso, el triple que en la OCDE).

El hecho de que España tenga el doble de abandono escolar que Europa explica en buena parte que tengamos el 46,5% de paro juvenil, el más alto de Europa junto con Grecia. Porque uno de los problemas de fondo de España es la falta de formación adecuada de muchos de nuestros jóvenes mientras otros están “demasiado formados” para lo que trabajan. Así, un 40% de los jóvenes españoles (16-34 años) tienen sólo la ESO (o ni siquiera), frente al 29% en Europa (y el 26% en la OCDE). Y sólo el 30,7% estudia Bachillerato o FP de grado medio en España, frente al 45% en Europa (el 50% en Alemania y el 44% en la OCDE). Y sin embargo, un 29,3% de los jóvenes españoles son universitarios, frente al 26% en Europa (y el 30% en la OCDE). En resumen, que tenemos más universitarios que el resto de Europa (que acaban trabajando de cajeras o teleoperadores, un 55% “sobrecualificados”) pero menos jóvenes con formación media y muchos más sin apenas formación, sobre todo porque muchos abandonan. Y son “carne de cañón” del paro y de empleos precarios.

Así que reducir más el abandono escolar, sin trampas ni atajos (como desviar a los “malos estudiantes” a la FP Básica) debería ser una de las prioridades de la próxima Legislatura, para reducir el paro juvenil. Para ello, hay que pactar un Plan urgente contra el abandono escolar (más allá del Plan del Ministerio de Educación) con tres patas. La primera, prevenir y atajar a tiempo el abandono escolar, en primaria y la ESO, con alarmas ligadas al absentismo escolar y los repetidores, así como a los colectivos más vulnerables (hijos de inmigrantes y familias con menos ingresos). La segunda, poner en marcha en cada centro un Plan de lucha contra el abandono escolar, con desdobles, clases de refuerzo, tutorías y programas específicos de formación, que requieren aportar más dinero y más medios (profesores) a los centros, sobre todo a los que tienen más porcentaje de abandono escolar (centros públicos y concertados en zonas conflictivas: alumnos problemáticos y con menos recursos van a centros con más fracaso escolar y al final se retroalimentan). Y la tercera, implantar Programas piloto de recuperación de jóvenes, con Planes de estudios “ad hoc”, facilitando las matriculas (becas y papeleo). Y, en paralelo, conseguir aumentar las plazas públicas en educación infantil (0-3 años), a precios asequibles para las familias, porque está demostrado que los niños que han ido a guardería abandonan menos sus estudios después.

El objetivo debería ser bajar el abandono escolar a la mitad, al 10% en 2020, como el resto de Europa. Se puede conseguir, aunque para eso hace falta un gran Pacto educativo que sume los esfuerzos del Estado, autonomías, centros, familias y alumnos, a los que hay que motivar, con un argumento incontestable: los jóvenes formados están en paro, pero el paro es más del doble entre los jóvenes sin formación. Así que estudiar siempre compensa. Y más cara a un futuro. En la próxima década (2013-2025) va a haber más empleo para los jóvenes que ahora, porque se van a jubilar muchas más personas (7,2 millones de jubilaciones) y habrá nuevos empleos (1,3 millones). En total, entre 8,8 y 10 millones de nuevos empleos disponibles para los jóvenes hasta 2025, según un estudio de la Fundación BBVA e Ivie. Pero el 98% de esos empleos van a ser solamente para los que estén más formados: más de la mitad (58,4%) para los que tengan educación superior (estudios universitarios o FP Superior), un 39,3% para los que tengan estudios medios (bachillerato o FP) y sólo el 2,3% para los que sólo tengan la formación básica obligatoria (ESO), según dicho estudio. Así que los que abandonen sus estudios estarán aún más condenados al paro.

En resumen, hay que frenar el abandono escolar y recuperar a buena parte de los que se han ido. Y eso requiere Planes, dinero, profesores, medios y tiempo. Y que todos nos tomemos la formación, sobre todo de los jóvenes, como el gran reto nacional, la clave para conseguir más y mejores empleos. Nos jugamos mucho con la educación: el futuro de nuestros hijos y nietos. Y por eso, el enorme abandono escolar es uno de nuestros grandes fracasos como país. Si no lo resolvemos, nos estamos cargando el futuro de los jóvenes, ya de por sí bastante preocupante. Así de claro.

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