lunes, 13 de julio de 2020

Recesión: jóvenes, mujeres y sur Europa, peor


Llevamos 3 semanas en la “nueva normalidad”, con mucha movilidad y más turistas, y preocupan algunos de los 73 rebrotes surgidos, sobre todo en Lérida, Lugo y Guipúzcoa, que obligan a nuevos confinamientos. Los contagios crecen, entre personas más jóvenes y un 60% son asintomáticos, más difíciles de detectar. Y el 94,8% de españoles siguen sin anticuerpos, lo que nos hace muy vulnerables. Mientras, el Gobierno sigue aprobando ayudas (a familias, el transporte y la Ciencia) para animar la recuperación, aunque debería aprobar Planes específicos para buscar salidas a los dos grupos más afectados por esta recesión: las mujeres y los jóvenes. Es también lo que debería hacer Europa esta semana, en la Cumbre sobre el Fondo de Reconstrucción: ayudar a los países del sur (Italia, España y Francia), sumidos en una recesión más profunda que el resto, lo que aumentará las diferencias en Europa, ya importantes. Frente a una pandemia desigual, urgen medidas específicas para sacar del agujero a los colectivos y paises más débiles. Por una recesión menos desigual que la de 2008.


enrique ortega

El coronavirus va a cumplir seis meses y medio y parece cada día más virulento: el jueves 9 de julio volvió a batir otro récord, 227.000 contagios diarios en el mundo, 20 veces más que el 14 de marzo, al inicio del estado de alarma en España. Pero al día siguiente, 10 de julio, lo superó de nuevo: 229.900 contagios. Y ya ha contagiado a 12.910.357 personas en 188 paises, saltando de los 11 a los 12 millones de contagios en sólo 5 días, frente a 8 días que tardó en sumar el millón anterior, 12 días los anteriores y tres meses que tardó en alcanzar el primer millón, según los datos de la Universidad Jhons Hopkins.

El epicentro de la pandemia sigue en América, tanto en Estados Unidos (3.304.942 contagiados, +64.741 diarios) como en Latinoamérica (3.395.000 contagiados), donde más crecen ahora los contagios, sobre todo en Brasil (1.864.881 contagiados, +48.619 diarios), Perú (326.326 contagiados, +3.537 diarios), Chile (315.041, +3.133 diarios), México (299.750 contagiados, +7.280 diarios), Colombia (145.362, +5.335 diarios), Argentina (100.166 contagiados) y Ecuador (67.870, +797 diarios). El coronavirus gana terreno también en Asia y Oriente Medio, con 878.254 contagiados en India (+26.506 diarios), 257.303 en Irán (+2.691 diarios), 251.625 en Pakistán (+2.751 diarios), 183.795 en Bangladesh (+3.360 diarios), 232.259 en Arabia Saudí (+3.036 diarios) o 103.598 en Qatar, más 212.293 en Turquía (+1.024 diarios). Y avanza también en África (585.150 contagiados), con un récord en Sudáfrica (276.242 contagiados, +13.674 diarios), seguida de Egipto (82.070), Nigeria (32.558), Ghana (24.518) y Argelia (19.195). Y la pandemia se mantiene en Europa (2.740.643 contagiados), destacando los contagios en Rusia (720.036, +6.635 diarios), Reino Unido (291.154 contagiados, +642 diarios), España (253.908, +333 diarios), Italia (243.061, +229 diarios), Francia (208.015, +621 diarios) y Alemania (199.919 contagiados, +395 diarios).

La pandemia se ha cobrado ya 569.128 muertos en el mundo, la cuarta parte en Estados Unidos (135.205 muertes), seguido de Brasil (72.100), Reino Unido (44.904), México (35.006), Italia (34.954), Francia (30.007), España (28.403 muertos), India (23.174), Irán (12.829), Perú (11.870), Rusia (11.318), Bélgica (9.782) y Alemania (9.071). Los paises con más muertos por habitante (muertes/100.000 hab.) son Bélgica (85), Reino Unido (67), España (60), Italia (58), Suecia (54), Francia (44) y EEUU (40), aunque España tiene una tasa de letalidad (muertos/contagios) más baja (11,2) que Francia (17,6), Bélgica (15,7), Reino Unido (15,5), Italia (14,4) y Holanda (12,1) y mayor que Alemania (4,6), según Sanidad.

En España, después de tres semanas de “nueva normalidad”, los nuevos contagios han sido +2.944 la última semana (+2.028 la semana anterior), saltando de 78 el lunes a 257 el miércoles y 333 el viernes (Sanidad no publica datos del fin de semana hasta hoy), nuevos contagios concentrados en Aragón (35,78 nuevos por 100.000 habitantes últimos 14 días), Cataluña (34,64), Castilla la Mancha (11,86) y Navarra (12,38), las cuatro autonomías con más contagios nuevos que la media española (11,47 por 100.000 habitantes en las últimas dos semanas, frente a 8,08 el 21 de junio, cuando acabó el estado de alarma). También han aumentado las nuevas hospitalizaciones (de 138 a 150 y 156 en la última semana), pero apenas llegan nuevos pacientes a las UCIs (han bajado de 10 el lunes a 6 el miércoles y 8 el viernes). Y ha habido 10 nuevos muertos la última semana (21 la anterior), con 28.403 fallecidos oficiales por la COVID 19.

El aumento de la movilidad y el inicio de las vacaciones ha provocado ya 103 rebrotes, de los que 73 rebrotes están activos, aunque los que preocupan son tres, en la comarca leridana de Segriá (donde una jueza ha paralizado el confinamiento de 160.000 personas, poniendo en apuros el sistema sanitario local), en A Mariña de Lugo (80.000 confinados) y en Ordizia (Guipúzcoa), sin olvidar los rebrotes de Aragón (Huesca y Zaragoza), Granada, Albacete o Badajoz. En la mayoría de los casos, el origen de los contagios son reuniones de familiares o amigos o ligados a temporeros que trabajan o viven en condiciones infrahumanas. Y otra novedad es que muchos nuevos contagiados son asintomáticos(el 60%), se producen entre personas más jóvenes (47 años de media en hombres y 50 mujeres) y tienen menos virulencia (la mitad de los casos se resuelven sin ir al hospital). Pero en algunas zonas (Lérida), los centros de salud carecen de medios para un correcto seguimiento y rastreo de los contagios.

El problema de fondo sigue siendo que la mayoría de españoles no estamos inmunizados, porque sólo el 5,2% de los analizados en la tercera oleada del Estudio de seroprevalencia tenían anticuerpos. Y además, hay un 13% de analizados que antes tenía anticuerpos contra el coronavirus y ahora ya no los tiene. En definitiva, que somos muy vulnerables ante los rebrotes y ante una temida  2ª ola del virus en otoño, lo que debería forzar al Ministerio de Sanidad y a las autonomías a preparar ya un Plan de contingencia para septiembre, con medios, camas de hospital y UCIs y más médicos y centros de salud reforzados. Y, sobre todo, preparar un Plan para las residencias, donde un informe interno del Gobierno revela que han muerto 27.359 mayores (9.008 confirmados por COVID 19 y otros 9.830 por síntomas compatibles pero sin test). Urge preparar un Plan de alerta temprana, Planes de contingencia y garantizar la asistencia sanitaria en las residencias, para evitar repetir el drama.

Mientras intentamos superar el verano sin nuevos confinamientos, el Gobierno busca cada semana aprobar nuevas ayudas, para tratar de reanimar la economía y frenar la emergencia económica y social. La semana pasada, el Consejo de Ministros amplió hasta el 30 de septiembre las ayudas vigentes para las familias más vulnerables: moratorias de alquileres e hipotecas y garantía de los servicios básicos (luz, agua, gas, Internet) a los que tengan problemas para pagar los recibos. Y dos Planes para inyectar más dinero a dos sectores básicos: 1.800 millones para ayudar a las empresas de transporte y otros 1.564 millones para apoyar a la Ciencia y fomentar la capacidad innovadora de las empresas, especialmente en el campo de la salud y la investigación biosanitaria.

Más “gasolina” para la reactivación de la economía, tras la ampliación de los ERTEs, los nuevos créditos ICO y los Planes sectoriales para el turismo o el automóvil. Pero se echa en falta Planes de choque específicos para los colectivos más vulnerables, las mujeres y los jóvenes, los que más están sufriendo los efectos económicos de esta pandemia, según acaban de confirmar el Banco de España y el BCE, debido a que la recesión afecta más a sectores muy feminizados (turismo, hostelería y comercio) y a los trabajos más precarios (jóvenes y mujeres). Y recordemos que jóvenes y mujeres fueron también los que más sufrieron la anterior crisis de 2008, según el Banco de España.

Los datos son muy explícitos. Empezando por las mujeres: de los 859.988 empleos perdidos por la pandemia en España, entre el 12 de marzo y el 30 de junio, 521.885 empleos los perdieron mujeres (-5,78%) y 338.103 hombres (-3,28%), según los datos de afiliación a la Seguridad Social. Los hombres perdieron más empleos (-524.500) que las mujeres (-423.396) en lo peor de la recesión (marzo y abril), pero luego han recuperado empleos entre mayo y junio (+186.397), mientras las mujeres los han seguido perdiendo (-98.489), a pesar de la vuelta a la actividad en muchos sectores. Y hay otro dato muy evidente, la evolución del paro: entre finales de febrero y finales de junio, los parados registrados en España aumentaron en 616.836 personas (de 3.246.047 a 3.862.883), de ellos 319.000 parados nuevos son mujeres y 296.990 son hombres, según los datos del SEPE. Y ahora, hay 57 mujeres en paro (2.215.918 paradas) por cada 43 hombres (1.646.965 parados registrados).

Vayamos a los jóvenes: de los 947.896 empleos perdidos en el primer embate de la pandemia (entre el 12 de marzo y el 30 de abril), 330.000, un tercio de estos empleos los perdieron los jóvenes (16 a 29 años). Y de los 87.908 afiliados recuperados en mayo y junio, con la vuelta parcial a la actividad, sólo 14.648 empleos (un 16,6% del total)  los recuperaron los jóvenes, según los datos de afiliación  de la SS. Al final, de los -859.988 empleos perdidos por la pandemia (entre el 12 de marzo y el 30 de junio), los jóvenes han perdido -315.352 empleos, un 36,66% del total (cuando sólo tienen el 13,2% de los empleos). Y por si no estuviera claro, veamos los datos de paro: de los 616.836 nuevos parados registrados (entre finales de febrero y finales de junio), los parados menores de 25 años han aumentado un 31,25% (+81.710 parados) y los parados mayores de 25 años han crecido casi la mitad, un 17,92% (+535.126 parados), según Trabajo.

Así que la pandemia y la recesión provocada son graves para todos, pero sobre todo para las mujeres y los jóvenes, porque eran más vulnerables dada su tremenda precariedad laboral: el 71,2% de los jóvenes españoles tienen contratos temporales, frente al 43,3% en Europa. Y el 27,7% las mujeres españolas,  frente al 14,7% en la UE-28, según este estudio de la Fundación BBVA e Ivie. Y ambos colectivos tienen una elevada proporción de contratos a tiempo parcial, también muy vulnerables en cualquier crisis: los tienen el 30,5% de las mujeres y el 37,4% de los jóvenes menores de 25 años. Y además, hay una gran concentración de mujeres en los sectores más afectados por la pandemia: hostelería, turismo, comercio, educación y actividades administrativas, lo que llevó a que de los 3 millones de trabajadores en ERTEs a finales de mayo, el 53% fueran mujeres, según este estudio de IVIE. Y en el caso de los jóvenes, el 33% trabajan en hostelería y comercio (frente al 22,2% de los trabajadores de 30 a 64 años), según este estudio del Observatorio de la Juventud.

Si en España la pandemia se ha cebado en las mujeres y los jóvenes, en Europa, los “paganos” de esta crisis son los paises del sur, por un mayor peso del turismo, el comercio y la hostelería, por su mayor precariedad laboral y por el mayor peso de las pymes (más vulnerables). La Comisión Europea acaba de confirmarlo en su Informe económico de verano (8 julio), que empeora la recesión este año para los paises del sur sobre la previsión que hicieron el 6 de mayo : la economía caerá un -11,2% en Italia (estimaron que caería -9,5%), un -10,9% en España (-9,4% antes) y un -10,6% en Francia (-8,2% antes). Y en cambio, mejoran las previsiones para los paises ricos del norte, que caerán menos de lo previsto antes, gracias a las ingentes ayudas que han podido destinar contra la recesión: -6,3% caerá PIB de Alemania (-6,5 antes), -7,1% Austria (-5,5% antes), -6,8% Holanda (igual), -5,3% Suecia (-6,1% antes),-5,2% Dinamarca (-5,9% antes) o -6,3% caerá el PIB de Finlandia (igual que en mayo).

El resultado de esta recesión desigual será que habrá “una recuperación a 2 velocidades, que “las divergencias entre los paises de la zona euro están creciendo”, según alertó la semana pasada el Comisario Gentiloni. A lo claro: que si hoy ya tenemos una Europa rica y una pobre (Holanda tiene el 130% de la riqueza media de la UE, Dinamarca el 129%, Austria el 126%, Alemania el 123%, Francia el 104%, Italia el 97%, España el 91% y Grecia el 69%, según Eurostat), en los próximos años tendremos aún  más diferencias, porque Alemania y Holanda se recuperarán de la recesión a finales de 2021 y España e Italia tardarán hasta 2023. Para evitarlo, la Comisión reitera la urgencia de aprobar el Plan europeo de reconstrucción, 750.000 millones que deben ir prioritariamente a la Europa del sur.

Este Fondo y su reparto serán el tema central de la Cumbre Europea del 17 y 18 de julio en Bruselas. España se juega recibir 140.000 millones (77.000 en ayudas directas y 63.000 en créditos), pero los paises ricos del norte (Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca), apoyados por Alemania, se muestran “tacaños” con el Fondo, porque van a pagar más de lo que recibirán. Y van a intentar recortar la cantidad, anticipar la devolución y, sobre todo, aumentar las exigencias (Planes de reformas y “ajustes”) a los paises que reciban las ayudas.

Y ahora, España lo tiene peor, una vez que Nadia Calviño no ha conseguido la presidencia del Eurogrupo, porque han vencido los conservadores (PP europeo y liberales) y los paises pequeños, encabezados por Holanda, el líder de los tacaños. De nada vale argumentar que si son más ricos tienen que ayudar a los paises más dañados. Ni que si ahora pagan estas ayudas, luego se beneficiarán más que nadie de la recuperación del sur, multiplicándonos sus ventas e inversiones: de hecho, Alemania y los paises del Norte son los que más se han beneficiado del mercado único, según los propios datos de la Comisión Europea. Pero tienen el dinero y, por tanto, la sartén por el mango en esta negociación del Fondo europeo.

Otra vez más, Europa está en la encrucijada y se juega su futuro. Y en España, dependemos mucho de ese dinero para pagar la reconstrucción, aunque debemos contar con más recursos propios, que sólo pueden venir de subir algunos impuestos, como ha propuesto incluso el Banco de España. Y los expertos de Fedea, que proponen un recargo en el IRPF para 2021, un “coronatributo”, similar al que impuso Rajoy en el impuesto sobre la Renta entre 2012 y 2014, que sirvió para ingresar 5.000 millones extras anuales. Y creen que también podrían subirse algunos tipos reducidos del IVA, como propuso el Banco de España, junto a la reducción de exenciones en el impuesto de Sociedades, donde España ingresa 8.575 millones menos al año que la media, según acaba de informar la OCDE. Y también ayudaría subir los impuestos al tabaco, alcohol y carburantes, más bajos en España. Un debate que será la clave de los Presupuestos 2021, a presentar en septiembre.

En resumen, que tenemos abiertos varios frentes, aunque el principal reto es contener el virus y prepararse para un otoño preocupante, porque un repunte de contagios obligaría a un nuevo confinamiento y agravaría la recesión. Y a partir de ahí, se trata de pelear en Europa y en España por conseguir más recursos para la reconstrucción, concentrándolos en modernizar la economía y ayudar a los sectores y colectivos más afectados, sobre todo a los jóvenes y las mujeres, los paganos de esta crisis. Otra vez. 

jueves, 9 de julio de 2020

Alto riesgo de que bajen los sueldos


La alerta la ha dado el líder de CCOO: “hay un riesgo muy grande de intensa devaluación salarial en la segunda mitad del año”. Unas horas después, el presidente de la patronal CEOE reclamaba en el Congreso mayor flexibilidad para hacer ajustes salariales. Y por si no estuviera claro, una encuesta revela que el 60% de las empresas bajarán o congelarán sueldos hasta final de año. Es otra consecuencia del coronavirus: muchas empresas dirán a sus trabajadores que no les suben el sueldo este año o que se lo bajan, “a cambio” de mantenerles su empleo. Quizás parezca “justificado”, pero es un grave riesgo para la reconstrucción, porque si los salarios se congelan o recortan será más difícil reanimar el consumo y la recuperación económica que tanto necesitamos. Por eso, aunque habrá que estudiarlo empresa a empresa, las que puedan deben actualizar salarios, aunque sea poco, dado que la inflación será negativa este año. Y sobre todo, mejorar los sueldos más bajos.

enrique ortega

Ya antes del coronavirus, las subidas de sueldos se desinflaron. En los convenios colectivos firmados en enero y febrero de 2020, las subidas pactadas fueron del +1,97%, inferiores a la subida acordada en todo 2019, que fue del 2,28%, según las estadísticas de Trabajo. Pero es más representativa la subida salarial global, que refleja el INE en su Encuesta trimestral de coste laboral. Y la del 4º trimestre de 2019, reflejaba una subida salarial media anual del +1,8%, inferior a la de los trimestres tercero (+1,9%) y segundo (+2,1%) y similar al primero (+1,7%). Esta menor subida salarial, antes de la pandemia, reflejaba un cierto debilitamiento de la economía a finales de 2019, que ahora se ha convertido en la mayor recesión sufrida en España desde el final de la Guerra Civil.

Esta tremenda recesión ya se refleja en los salarios de los primeros meses de 2020. Por un lado, apenas se han firmado convenios por el confinamiento: entre enero y mayo se firmaron 107 nuevos convenios, que afectaban a 63.529 trabajadores, la tercera parte de los convenios firmados en los cinco primeros meses de 2019 (314 convenios para 395.475 trabajadores). Y la subida media pactada estos meses, para estos trabajadores y los que ya habían firmado un convenio plurianual antes (en total, 6.531.600 trabajadores)  ha sido del +1,96%, inferior a la subida de 2019 (+2,27%). En este año, las mayores subidas se han dado en Administración Pública, Defensa y SS (+2,83%), actividades artísticas (+2,74%), información (+2,37%), actividades administrativas (+2,36%), educación (+2,30%), actividades profesionales (+2,29%), construcción (+2,21%) y hostelería (2,20%). Y suben menos este año los convenios de sanidad (+0,95%), agricultura (+1,68%), comunicaciones (+1,68%) y finanzas (+1,73%), según los datos de Trabajo. Por autonomías,  donde más suben los convenios es en Baleares (+2,93%), Madrid (+2,21%), Asturias (+2,16%), Castilla la Mancha y Canarias (+2,06%), subiendo menos en la Rioja (1,52%), Murcia (1,54%) y País Vasco (1,68%).

Pero la mayoría de los trabajadores no han firmado un convenio este año (6,5 millones frente a 16,5 millones de asalariados), bien porque se han retrasado su negociación (en 2019 hubo 10,13 millones de trabajadores con convenio) o bien porque cada vez hay más trabajadores  “fuera de convenio” (temporales, por obra, a tiempo parcial…). Por eso, el mejor indicador es la Encuesta trimestral de coste salarial del INE. Y la última publicada, del primer trimestre de 2020, revela un estancamiento de los salarios entre enero y marzo, antes del grueso de la pandemia: subieron un +0,7% anual, frente al +1,8% de subida anual en el 4º trimestre de 2019 y la menor subida desde el 2º trimestre de 2018. Esto se debe a que entraron en funcionamiento, a partir del 14 de marzo, los primeros ERTEs, que rebajan los salarios (un 70% los primeros 6 meses y un 50% después), que paga la SS y no las empresas (que se ahorran también cotizaciones).

Con ello, el coste salarial total (salario base, complementos y pago horas extras) pasó de 2.039 euros en diciembre de 2019 a 1.889 euros en marzo de 2020, 150 euros menos al mes, por los primeros efectos de los ERTEs. Y si tomamos sólo el coste salarial ordinario (sin complementos ni horas), ha subido sólo 26 euros mensuales (de 1.668 en diciembre a 1.694 en marzo). Es el primer efecto salarial de la pandemia, que se verá mejor cuando el INE publique los datos salariales del 2º trimestre. Ahora, los datos de marzo de 2020 revelan un menor aumento salarial en la industria (+0,5% en el último año, con 1.935 euros de coste salarial total) y algo más en la construcción (+0,7%, con 1.641 euros) y los servicios (+0,9%, 1.842 euros de coste salarial total), destacando mayores salarios que la media (1.889 euros de coste salarial total) en Madrid (2.342), País Vasco (2.262), Navarra (2.072), Cataluña (2.010) y Asturias (1.950 euros), muy alejados de Extremadura (1.554 euros, un tercio menos que en Madrid), Canarias (1.628) y Murcia (1.687 euros).

En definitiva, que el primer efecto del coronavirus han sido sueldos más bajos en el primer trimestre, que serán aún más bajos en el 2º trimestre, al generalizarse los ERTEs (recuerden que los sueldos que se cobran son el 70% de la base reguladora). Y eso después de subidas más bajas ya a finales de 2019 y de años de devaluación salarial por la crisis de 2008, que no han sido compensados por la recuperación. El sacrificio salarial hecho por los trabajadores es muy evidente, con subidas salariales del +0,50% en 2014 al +1,44% en 2017. Y aunque subieron más en 2018 (+1,73%) y 2019 (+2,28%), el coste salarial ordinario (sin complementos ni horas) de finales de 2019 era de 1.668 euros, sólo 40 euros más al mes que a finales de 2014, según el INE,  a pesar de estos años de recuperación. Una subida ridícula en 5 años (+2,4%), que se ha comido la inflación (+4,8%).

Este es el salario medio, porque si tenemos en cuenta las horas trabajadas, el coste salarial por hora efectiva ha subido 1,33 euros, de 18,60 euros a finales de 2008 a 19,93 euros en marzo de 2020 (+7,15% en 5 años largos), según los datos del INE. Y con ello, el salario por hora en España se aleja del salario en Europa: era de 21,8 euros por hora a finales de 2019, frente a 27,7 euros de media en la UE-27, 31,4 euros en la zona euro, 28,5 euros en Reino Unido, 28,8 euros en Italia, 35,6 euros en Alemania, 36,6 euros en Francia o 44,7 euros en Dinamarca, según Eurostat. Y lo peor es que esta diferencia salarial con la mayoría de Europa ha aumentado, a pesar de la recuperación: si el 2008 ganábamos por hora trabajada el 69,5% que Alemania, a finales de 2019 ganamos el 61,3% que ellos.

Y además, otro grave problema es que la precariedad laboral y el elevado desempleo han provocado que los nuevos empleos se contratan con sueldos mucho más bajos que los antiguos. Así, un Informe de Adecco e Infoempleo revela que un 56% de las empresas reconocen que pagan menos a los nuevos empleados que a los antiguos. Los salarios de los trabajadores con menos de 1 año de antigüedad son, de media, un 23% inferiores a los que llevan más de 10 años en la empresa: 20.086 euros anuales frente a 28.598 euros, para el mismo puesto de trabajo. También varían mucho según categorías, con aumentos superiores al 4% en directivos y mandos intermedios. Y en las empresas del IBEX, la diferencia entre los sueldos más altos y el sueldo medio es de 123 veces.

Al margen de las enormes diferencias salariales, el hecho cierto es que han aumentado en la última década los salarios bajos. De hecho, el 75% de los trabajadores con menos de 34 años son mileuristas, ganan menos de 1.047 euros brutos al mes, según el INE. Y también son mileuristas el 30% de las mujeres (frente al 11,5% de los hombres). Los trabajadores peor pagados son los que tienen contrato temporal (ganan un 30% menos: 18.056 euros frente a 25.775 euros los fijos) y a tiempo parcial (ganan de media un 40% menos: 11.171 euros frente a 28.070 de media los trabajadores a tiempo completo). Y España es el tercer país de Europa con más porcentaje de “trabajadores pobres”, tras Grecia y Rumanía, según la OIT: el 13% (casi 2,5 millones de trabajadores) ganan menos de 8.400 euros anuales, menos del 60% de la media de ingresos de los españoles.

Con todo este “panorama previo” tan preocupante, la pandemia va a empeorar los salarios de los españoles, porque muchas empresas van a argumentar ahora su “penosa situación” para no subir salarios este año y el próximo sino bajarlos. Ya ha dado la alerta el líder de CCOO, Unai Sordo: “hay un alto riesgo de devaluación salarial en la segunda mitad del año. Los empresarios tienen todas las herramientas a su alcance para bajar los salarios con motivo o sin motivo. Y eso hay que frenarlo porque es lo peor que le puede pasar a la economía española para su recuperación”. Por eso, el dirigente sindical exigía al Gobierno eliminar los aspectos más lesivos de la reforma laboral de Rajoy, que permite a las empresas descolgarse de los convenios que les obligan a aplicar determinadas subidas salariales, la prevalencia del convenio de empresa y, sobre todo,  la posibilidad de “bajar sueldos por la modificación sustancial de las condiciones laborales”.

El temor sindical a una devaluación salarial no es infundado, como demostró la intervención del presidente de la patronal CEOE , Antonio Garamendi, en la Comisión de Reconstrucción del Congreso, el 12 de junio, reclamando “más facilidad para hacer ajustes salariales”: pidió más flexibilidad para aplicar descuelgues de los convenios colectivos que obligan a determinadas subidas salariales, aumentar la movilidad funcional y geográfica de los trabajadores y poder incrementar la distribución irregular de jornada. A lo claro: las empresas piden más facilidades para no subir sueldos, aumentar y modificar la jornada y cambiar el tipo de trabajo o el destino de sus trabajadores por la recesión.

Por si no quedara claro, una reciente Encuesta realizada por la consultora JPMG, ha revelado que casi el 60% de las empresas consultadas bajarán o congelarán el sueldo de consejeros, directivos y empleados en la segunda mitad de 2020, mientras que sólo el 4% de las empresas aseguran que van a subir los sueldos en lo que queda de año. La mayoría de los encuestados (34%) prevén además que reducirán la retribución variable a los que tienen “bonus”, otro 23% retrasará o modificará su pago y sólo el 24% lo mantendrán.

Hay además otra alerta sindical, esta vez de UGT, que teme que algunos empresarios aprovechen la aprobación del ingreso mínimo vital (IMV) para “devaluar más los salarios”, contratando a trabajadores que tengan derecho al mínimo vital y que les salgan ahora “más baratos”, ya que pueden pagarlos menos ante la seguridad de que la Seguridad Social les va a complementar el resto hasta el mínimo vital que les corresponde. Por eso, los sindicatos están muy vigilantes ante elReglamento que ha de desarrollar la normativa del ingreso mínimo vital (IMV), para evitar el posible fraude de algunos empresarios.

Con todo, sindicatos y patronal deberán negociar estos meses los convenios pendientes para 2020 (que ya van a la baja) y, sobre todo, a partir de septiembre, las subidas salariales para 2021 y años siguientes, dado que se termina el Acuerdo de Negociación Colectiva (ANC) firmado el 5 de julio de 2018 por tres años entre CEOE, CEPYME, UGT y CCOO. Un Acuerdo que ha encauzado las subidas salariales pactadas en 2018, 2019 y 2020: un +2% de aumento anual más otro +1% ligado a las mejoras de productividad. Y además, un pacto para subir el salario mínimo interprofesional (SMI) a 14.000 euros (1.000 al mes) en 2020, acuerdo que no se ha conseguido entre las fuerzas sociales (mientras el Gobierno lo subió en febrero a 950 euros) y que corre peligro de cumplirse ahora con la recesión.

La negociación salarial es uno de los temas a negociar en el pacto social que recientemente han firmado sindicatos y patronal con el Gobierno Sánchez. En el texto no hay ninguna referencia a los salarios, pero está claro que para sindicatos y patronal es un tema básico, máxime si quieren renovar su Acuerdo de negociación colectiva (ANC). Y ambas partes tendrán que ser flexibles pero cortar el camino a las empresas que quieran aprovechar la recesión para aumentar la precariedad laboral y devaluar los salarios. Por una razón muy clara: si se bajan los salarios de forma generalizada, se pondrá en peligro la recuperación. Porque para que repunte el consumo y la actividad, los trabajadores y sus familias tienen que poder gastar y eso es incompatible con bajas generalizadas de salarios. Eso sí, podría contemplarse la congelación de sueldos en las empresas con problemas, dado que la inflación nos va a ayudar: los precios caerán entre -0,1 y -0,2% este año, según el Banco de España, lo que permitiría no perder poder adquisitivo si se congelan salarios. Pero si se quiere reanimar la economía, las empresas que puedan deben subir salarios.

Estamos en una pandemia y en una recesión profunda, donde la prioridad debe ser "salir vivos y con trabajo". Pero si es posible, también deberíamos aspirar a no salir con sueldos peores, dado que ya eran bajos y muy desiguales antes. El objetivo debería ser “repartir los sacrificios” y que no pasara como con la crisis anterior: que las empresas recuperaron con creces sus beneficios de 2008 (+68.376 millones de beneficios en 2019, un +14,3%) pero los trabajadores ganan (coste salarial total)  8 euros menos que en 2008. Además, lo que ha pasado con la crisis de 2018 es que los trabajadores han perdido parte del pastel de la renta (del 49,04% del PIB al 45,83%), mientras lo ganaban las empresas. Ahora, habría que “salir juntos del agujero”, pero de forma solidaria, no perdiendo los de siempre. Amén.

lunes, 6 de julio de 2020

Pacto social sí, acuerdos políticos no


Llevamos 15 días en la “nueva normalidad” y los contagios apenas han aumentado (319 más que en las dos semanas anteriores), aunque se multiplican los rebrotes, serios en Lérida, Lugo y Huesca. El riesgo aumenta ahora, con las vacaciones de muchos españoles y la llegada de turistas de Europa y otros 12 paises. Mientras, el paro subió la quinta parte en junio y aumentó el empleo, con 1,5 millones de españoles abandonando los ERTEs. Y el Gobierno ha aprobado más ayudas: 50.000 millones para inversiones, salvar empresas y un Plan Renove para comprar coches. Más “gasolina” para reanimar la economía, que habrá que pagar subiendo algunos impuestos, como ha pedido el Banco de España (IVA, sociedades y “verdes”). Pero el PP se niega a pactar estas subidas y la reconstrucción económica, lo que dificultará aprobar los Presupuestos 2021. En cambio, se firmó el viernes un importante Pacto social, entre Gobierno, sindicatos y patronal, para promover la recuperación y el empleo. Este es el camino: dinero y acuerdos para salir juntos del agujero.


enrique ortega

La pandemia ha cumplido ya 23 semanas y no se frena. Al contrario, el 1 de julio batió otro récord de contagios, 218.000 en un solo día, 20 veces los contagios mundiales por coronavirus al inicio del estado de alarma (14 de marzo), según los datos de la Universidad Johns Hopkins, que revelan cómo pasar de los 10 a los 11 millones de contagios ha costado sólo 6 días, frente a 8 días los anteriores y los 3 meses que tardó en alcanzarse el primer millón. Hoy son ya 11.450.247 los contagiados en 188 paises.

El epicentro de la pandemia sigue en América, tanto en Estados Unidos, con 2.888.730 contagiados (con un rebrote de 54.557 diarios los últimos días) como en Latinoamérica (2.780.000 contagiados), donde aún no se ha alcanzado el pico de contagios, con récords diarios en Brasil (+48.105), que tiene 1.603.055 contagiados, Perú (302.718 contagiados), Chile (295.532), México (256.848), Colombia (113.685), Argentina (77.815), Ecuador (61.958), Bolivia (39.297) y Panamá (38.149). Y el coronavirus sigue avanzando en Asia y Oriente Medio, con 697.414 contagiados en India, 240.438 en Irán, 231.818 en Pakistán, 205.758 en Arabia Saudita y 99.799 en Qatar, más 205.758 en Turquía. Y avanza en África (440.512 contagiados), especialmente en Sudáfrica (196.150 contagiados), Egipto (75.253) y Nigeria (28.711). En Europa (2.662.701 contagiados), la pandemia avanza rápido en Rusia (680.283 contagiados, +6.718 diarios),  Suecia (+1.241 contagios diarios y 71.419 totales), Francia (+659 diarios y 204.222 contagiados)  y Reino Unido (+576 diarios y 286.931 contagiados), creciendo poco en Alemania (+446 diarios y 197.523 contagiados), Italia (+201 diarios y 241.211 contagiados) o España (+174 diarios y 250.545 contagiados).

El coronavirus ha provocado ya 534.273 muertes en  el mundo, la cuarta parte en Estados Unidos (129.947 fallecidos), seguido de Brasil (64.867 muertes), Reino Unido (44.305), Italia (34.861), México (30.639), España (28.385 muertes), India (19.693), Irán (11.571), Perú (10.589), Rusia (10.145), Bélgica (9.771) y Alemania (9.006). Los paises con más letalidad (muertos/contagiados) son Francia (18%), Bélgica (15,9), Italia (14,4), Reino Unido (14), México (12,3), Holanda (12,2) y España (11,3), según los datos de Sanidad.

En España, el levantamiento del estado de alarma (21 de junio) ha aumentado los contagios, pero no de forma preocupante: han sido 4.120 nuevos en los últimos 13 días (21 de junio al 3 de julio), frente a 3.801 los 14 días anteriores (7-21 de junio), según Sanidad. O sea, 319 más en las últimas dos semanas, centrados en las 6 autonomías que tienen una mayor tasa de contagios que la media española (8,76 contagios por 100.000 habitantes en los últimos 14 días): Aragón (37,52), Cataluña (18,62), Navarra (16,36), Madrid (12,35), Castilla la Mancha (10,23) y Castilla y León (9,75 contagios por 100.000 habitantes). En contrapartida, Ceuta lleva sin ningún contagio nuevo desde el 18 de junio y tampoco Asturias desde el 26 de junio. Los nuevos contagios subieron la semana pasada, de 84 el lunes a 149 el miércoles y 174 el viernes, último dato de Sanidad hasta los que publique hoy. Las nuevas hospitalizaciones rondaron entre las 137 y 141 semanales (sobre todo en Madrid, Cataluña, Castilla y León, Aragón y Murcia) y los ingresos en UCI semanales variaron entre 9 y 13 (en Madrid, Cataluña y las dos Castillas). Los muertos aumentaron en 21 la última semana (7 en Madrid y 4 en Cataluña), totalizando ya 28.385 fallecidos, según los datos de Sanidad del viernes.

Con la “nueva normalidad”, aparecen cada día rebrotes por casi toda España: ha habido más de 60 rebrotes activos, aunque sólo 13 preocupaban a Sanidad, sobre todo en Lérida (200.000 personas confinadas), la Marina de Lugo (70.000 confinados) y Huesca (80.000 confinados), además de Santander, Albacete, Castellón, Navarra, Girona, Málaga, Granada, Murcia, Valladolid y Madrid , mientras destaca que las autonomías están controlando y acotando bien estos rebrotes, detectando contactos y haciendo más test PCR: la última semana se han hecho 200.986 nuevos test y ya van 3.644.458, una media de 77 test PCR por cada 100.000 habitantes, aunque se hacen de forma muy desigual por autonomías (ver reparto). El origen de estos rebrotes es triple: reuniones de familiares y amigos donde no se respetan las normas (mascarilla y distancia), fábricas y mataderos en condiciones precarias de trabajo o habitabilidad (inmigrantes) y residencias. Y los nuevos contagios son más jóvenes (50 años de media, antes 60) y menos graves.

Ahora, en julio, con muchos españoles ya de vacaciones, el riesgo de rebrotes aumenta sensiblemente. Y más con la llegada de turistas, no sólo de Europa (las fronteras están abiertas desde el 21 de junio) sino de terceros paises, tras dar luz verde la Unión Europea a la entrada de visitantes de 12 paises (Australia, Corea del sur, Canadá, Georgia, Japón, Montenegro, Nueva Zelanda, Ruanda, Tailandia, Túnez, Serbia y Uruguay), más China, Argelia y Marruecos (si abren sus fronteras a Europa, hoy cerradas). Pero ojo: sólo 4 de estos 12 paises aceptan hoy turistas españoles (Corea, Túnez, Serbia y Montenegro), por lo que hay que negociar la reciprocidad con el resto. También preocupa que Marruecos abra sus fronteras, quizás el 10 de julio, porque España tendría que organizar la Operación Paso del Estrecho, con la que 3 millones de magrebíes procedentes de Europa atravesaron la Península el año pasado, lo que podría crear problemas en Algeciras.

De momento, el sector turístico espera que lleguen 11,8 millones de turistas a España entre julio y septiembre, el 80% por los aeropuertos de la costa y Mallorca, pocos vía Barajas. El control en  aeropuertos y puertos es triple: se exige a los visitantes haber rellenado antes un formulario online con sus datos y lugar de estancia (les proporciona un código QR sin el que no pueden entrar en España), se les toma la temperatura al llegar y se les hace “un control visual”, que si detecta “algo extraño” les conduce a un “control secundario”, donde se les toma de nuevo la temperatura y una evaluación cínica (no se les hace test). Ojo: son pruebas que no sirven para detectar a los asintomáticos, el 40% de los contagiados. Y si tiene síntomas, se deriva al turista a un centro sanitario. Estas tareas las hacen los funcionarios de Sanidad Exterior (600 personas, de los que sólo 150 son sanitarios), aunque AENA les ha reforzado con 1.000 subcontratados de apoyo (de Quirón Prevención e Interserve).

No parece personal suficiente para afrontar la avalancha de 11,8 millones de extranjeros, que se van a concentrar en los aeropuertos del Prat, Mallorca, Málaga, Alicante y Valencia, aunque hay 46 aeropuertos por los que pueden entrar. Y lo mismo por  los puertos, en especial Barcelona, Algeciras, Málaga, Valencia, Alicante, Almería o Bilbao. Otra duda es si los municipios turísticos donde van, la mayoría en la costa mediterránea y Baleares, tienen Planes de contingencia en caso de rebrotes. Y si sus centros de salud podrán detectar y contener los contagios y sus hospitales atender a los posibles turistas contagiados y a los millones de españoles que se van a desplazar a destinos de playa. Un alto riesgo.

Mientras media España está de vacaciones o piensa irse en agosto y septiembre, la mayoría sigue preocupada por su trabajo y sus ingresos. Los últimos datos de la “emergencia económica” son “menos malos” y algo esperanzadores, dentro de la profunda recesión en que estamos. El paro en junio aumentó en 5.107 desempleados, la quinta parte que en mayo (+26.000). Y se crearon 68.208 empleos, el 2º mes de mejora de afiliación a la SS en esta pandemia (tras los 97.462 nuevos afiliados de marzo). Además, hay 1,56 millones de trabajadores que han salido ya de los ERTEs, donde todavía quedan 1,83 millones. Y la actividad mejora ligeramente, como indican las ventas de coches, que cayeron en junio un -36,7%, la mitad que en mayo (-73%). Y otro dato destacable: el índice de confianza del sector manufacturero (PMI) mejoró en junio hasta los 47 puntos, cerca de los 50, que es el lístón a superar para volver a la expansión y el crecimiento.

Pero no basta con ir algo mejor, tras tocar fondo en un profundo agujero: este tercer trimestre debería empezar a crecer la economía y para eso hay que mantener las ayudas. Ya lo advirtió el gobernador del Banco de España en el Congreso, el 23 de junio: “la retirada prematura de estímulos aumentaría el riesgo de daños duraderos”. El Gobierno le ha hecho caso en dos de sus peticiones: ampliar los ERTEs (hasta el 30 de septiembre) y aumentar los créditos ICO. El viernes, el Consejo aprobó avales para conceder otros 40.000 millones de créditos a las empresas, esta vez no para mantener su liquidez sino para que hagan nuevas inversiones en digitalización y economía verde. Y además, aprobó un Fondo de rescate de 10.000 millones, para salvar empresas estratégicas solventes (entrando en su capital si lo necesitan y lo piden), como podrían ser Iberia, Vueling y otras. Es lo que ha hecho Francia con Air France, Alemania con Lufthansa y Portugal con TAP.

Además, el Gobierno trata de “echar más gasolina” a la reactivación con la aprobación el viernes de otro Plan Renove, 250 millones  para conceder ayudas a los que achatarren su coche y compren uno nuevo: las ayudas a los particulares serán de 800 euros (etiqueta C) a 1.000 euros (Eco) y 4.000 euros (vehículos 0 emisiones) , para las pymes de 650 a 3.200 euros y para grandes empresas de 550 a 2.800 euros, válidas para las compras hechas desde el pasado 16 de junio y hasta el 31 de diciembre. Y aprobó también una moratoria hipotecaria de 1 año para empresas y autónomos del sector turístico.

El problema de estas ayudas, y de los 150.000 millones gastados antes (la mayoría en avales), es que habrá que pagarlas, una parte con deuda pública (este año se emitirán 300.000 millones, 110.000 más de lo previsto antes de la pandemia), otra parte con ayudas europeas (se esperan 140.000 millones, la mitad créditos, pero no estarán disponibles hasta dentro de un año, como pronto, si se aprueban en la Cumbre europea del 17 y 18 de julio) y la mayor parte con ingresos públicos. Y eso obligará a aumentar la recaudación fiscal en 2021, para lo que habrá que subir algunos impuestos.

El Gobernador del Banco de España ya se lo dijo a los diputados el 23 de junio: “habrá que subir algunos impuestos”. Y propuso subir 3 impuestos: el IVA (subiendo los tipos reducidos, en el 10%, y el superreducido, del 4%), los impuestos ambientales (impuestos “verdes”, con los que España recauda 3.500 millones menos de lo que podría, según la Comisión Europea) y “revisar los agujeros” (textual) del impuesto de sociedades (a lo claro: reducir exenciones).  El presidente Sánchez ya ha anticipado que habrá que subir impuestos en 2021 para pagar los extracostes del coronavirus y asegurar un Estado del Bienestar que ya estaba muy deteriorado antes de la pandemia. Y se plantean, por ejemplo, subir el IRPF a los que ganan más de 130.000 euros (son el 2% de contribuyentes).

Los impuestos serán el caballo de batalla de los Presupuestos 2021. El PP propone  “bajar impuestos”, no subirlos (algo que no apoyan ni el Banco de España ni la mayoría de  expertos) y la duda es lo que hará Ciudadanos, para que el Gobierno no dependa sólo de ERC y PNV. Pero la subida de impuestos no es un tema ideológico sino de pura necesidad, basada en los datos: España recauda menos que la media de Europa (39,1% del PIB frente  al 46,2% de media la UE-27 en 2019), concretamente 88.418 millones menos el año pasado. Y por eso tenemos más déficit y más deuda que otros paises, a pesar de que también gastamos menos que Europa (41,9% del PIB frente a 46,7% la UE-27). Así que uno de nuestros problemas de fondo, ya antes de la crisis de 2008 y de esta del coronavirus, es que tenemos un sistema fiscal “lleno de agujeros” (60.000 millones de deducciones y exenciones) y con mucho fraude, que teníamos que reformar ya antes y ahora con más motivo.

Los expertos de FEDEA, los técnicos de Hacienda y la Comisión Europea nos han dicho muchas veces que tenemos un problema de baja recaudación en todos los impuestos: en el IRPF (somos el tercer país que menos recauda, tras Grecia y Portugal: el 7,5% del PIB frente al 10% de media la UE-28) , en el IVA (el 3º país que menos recauda tras Irlanda e Italia: el 6,3% del PIB frente al 6,9% la UE-28), en impuestos especiales (tenemos tipos más bajos en tabaco y alcohol y pagamos 15,8 céntimos menos por litro de impuestos en gasolinas y 11,5 céntimos menos en gasóleos que la media UE-27), en el impuesto de sociedades (recaudamos el 2,3% del PIB frente al 2,5% en la UE, con 3.800 millones de deducciones anuales, que permiten a las grandes empresas pagar el 7,7% de tipo efectivo, frente al 18,37% que pagan las pymes y el 15% la mayoría de contribuyentes) y hasta en las herencias (España recauda 3.25º millones menos cada año que la media europea). Así que hay margen para ingresar más. Y no es una cuestión ideológica, sino de recaudar como europeos, con más eficacia.

Pero la derecha no oye al Banco de España ni a los expertos y ha hecho de la bajada de  impuestos su bandera, en defensa de los que deberían pagar más (multinacionales, grandes empresas, bancos, inversores, grandes fortunas y altos sueldos). Por eso no habrá acuerdo sobre el Presupuesto 2021 ni en la parte económica del Plan de reconstrucción. Eso sí, el PP ha cambiado, por temor a que su obstruccionismo le reste votos, y se abstendrá en el bloque europeo y las mejoras sanitarias, que exigen todos los españoles tras la pandemia: reforzar las plantillas, crear una Agencia de Salud Pública, reforzar la atención primaria y las emergencias y fomentar una industria sanitaria nacional. Pero estas mejoras y las medidas sociales para atajar la recesión exigen más dinero. ¿De dónde saldrá si proponen bajar impuestos?

Mientras en la Comisión de Reconstrucción,  el PP hace el paripé de apoyar algunas medidas de reconstrucción, los nacionalistas (PNV y ERC) piensan en sus próximas elecciones y Ciudadanos hace “contorsionismo político”, los sindicatos y patronal aparcan sus diferencias y firmaron con el Gobierno el viernesun Pacto de reactivación económica y por el empleo”, que incluye cuestiones clave para la reconstrucción: adaptar los ERTEs para proteger el empleo y las empresas, promover el teletrabajo, un pacto por la reindustrialización, digitalizar la economía, reforzar los servicios públicos, asegurar las pensiones, luchar contra el fraude y la evasión fiscal, la transición ecológica  y la modernización de las relaciones laborales. De momento, sólo  son 10 puntos muy generales, para negociar, pero es el mejor punto de partida para salir de esta grave recesión: Gobierno, sindicatos y patronal haciéndose una foto para indicarnos, a los españoles y a Europa, que quieren salir juntos del agujero. Es la mejor noticia de los últimos meses.