miércoles, 24 de abril de 2013

Emprendedores: espejismo para jóvenes en paro


El Gobierno ha puesto en marcha un Plan de empleo juvenil cuya mayor apuesta es que los jóvenes desempleados se hagan “emprendedores”, cobrando el paro de una vez para montar una empresa con cotizaciones rebajadas. Un falso atajo para casi 2 millones de jóvenes parados, porque la mayoría acabarán cerrando su “chiringuito”, tras dejar sus estudios y comerse el paro: el 91% de estos negocios no sobreviven más de tres años y medio. Pero “emprender" se ha puesto de moda, en las autonomías y en el Gobierno, que aprobará este mes una Ley de Emprendedores, como “receta mágica” contra la crisis. La realidad es que crean poco empleo y empresas con poco futuro, sobre todo tiendas, bares y webs. Hay que fomentar nuevos negocios, pero con proyectos viables y no por la urgencia del autoempleo o para hacer marketing (demagogia política) a costa de los emprendedores. Y sobre todo, reanimar la economía y no hacer más recortes, como los de este viernes. Porque para emprender hay que vender.
 
enrique ortega

En España hay 1.860.000 jóvenes (menores de 30 años) sin trabajo, que sólo tienen por delante cuatro opciones: buscar trabajo sin conseguirlo, seguir estudiando, irse a otro país a buscar empleo o montar un negocio. El Gobierno, tras el tirón de orejas de Bruselas (tenemos el 52% de paro juvenil, el doble que la UE), ha puesto en marcha, con foto en Moncloa, un Plan de empleo juvenil con dos patas: incentivos (pocos) a la contratación de jóvenes y medidas para que se hagan “emprendedores”, para que cobren el paro de una vez y monten su negocio, pagando menos cotizaciones (50€ los 6 primeros meses).

La Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven es un atajo para rebajar la cifra de parados jóvenes, animándoles a que se hagan empresarios. El primer problema, como siempre, es que se hace con poquísimos recursos: 1.700 millones en cuatro años para todo, 425 al año, de los que un tercio son para autoempleo (161 millones). El Gobierno estima crear 30.000 nuevos autónomos jóvenes en estos 4 años, frente a casi 2 millones de jóvenes en paro. El segundo problema es que muchos de ellos, angustiados por no trabajar, están ahora tentados a cobrar el paro de una vez y montar un negocio, sin un plan, sin medios y sin experiencia (el 26,8% de los emprendedores carecen de estudios). La mayoría montan una tienda, un bar, una franquicia o una web, que sólo les emplea a ellos. Y el riesgo es que dejen sus estudios y buscar un empleo acorde a su formación para acabar comiéndose el paro y cerrar. Eso sí, el Gobierno consigue que en ese tiempo desaparezcan de la lista del paro.

Está claro que España debe avanzar en el emprendimiento joven, porque sólo un 4% de los negocios (autónomos) los llevan menores de 30 años. Pero como una opción profesional más (“ser empresario”), no por la urgencia del autoempleo. Afrontar el grave problema del paro juvenil exige tomar otras medidas: educativas (conseguir que muchos jóvenes retomen los estudios que abandonaron, fomentar la Formación Profesional), formativas y de reciclaje (535.000 jóvenes en paro no han acabado la ESO y más de la mitad de los parados no hablan idiomas) y con contratos más incentivados que vinculen trabajo y aprendizaje. Y sobre todo, hace falta acabar con los recortes, que la economía crezca, que haya demanda, porque si las empresas no venden no contratan jóvenes (ni medio gratis como ahora).

Con todo, emprender se ha convertido en la receta mágica contra la crisis, en boca de  expertos y muchos políticos, junto a grandes empresas y bancos que hacen marketing (y demagogia) con su presunto (y ridículo) apoyo a emprendedores. De hecho, todas las autonomías tienen programas para emprendedores, con más asesores que nuevos empresarios. Y el Gobierno Rajoy lleva un año prometiendo una Ley de Emprendedores, que dice aprobará a finales de abril. La medida estrella es crear empresas por Internet con un euro de capital, en 24 horas y por 40 euros. Promete simplificar la burocracia, dar ayudas fiscales, reducir cotizaciones y conseguir vías de financiación (fondos, capital riesgo, microcréditos)  para que muchos españoles se hagan empresarios.

Está bien, no viene mal que haya más emprendedores, pero no deja de ser otro espejismo. Primero, porque hay mucha mortalidad en los nuevos negocios: sólo el 9% llegan a cumplir los tres años y medio, según el último estudio GEM. Y como uno de cada cuatro emprendedores está en paro, lo hacen con poca experiencia y formación, sin capital (5.000 euros es lo habitual), sin crédito y creando poco empleo (57% sólo el suyo y otro 36% con 1 a 5 empleados), en empresas poco innovadoras (90% con escasa tecnología), que no exportan (el 75%, nada). Mimbres que llevan a muchos negocios poco competitivos y sin futuro.

Además, los emprendedores se encuentran con un entorno hostil, que se ha llevado por delante a 571.000 autónomos desde 2007 (quedan unos 3 millones). Y eso porque están sufrido especialmente tres problemas: morosidad (2 de cada 3 autónomos no consiguen cobrar de empresas y Administraciones públicas, que les deben 4.811 millones), subida de impuestos (IVA, IRPF, aumento retenciones profesionales de 6 puntos desde enero y supresión de tributar por módulos a carpinteros, albañiles, cerrajeros, fontaneros y transportistas) y, sobre todo, falta de crédito: dos de cada tres autónomos ya ni lo piden y los que lo hacen se encuentran con que a la mitad no les dan nada y a otra cuarta parte menos de lo que necesitan (y carísimo).

En definitiva, que los emprendedores en España lo tienen bastante crudo con la crisis como para animar a más a intentarlo. Y sobre todo, que la solución al empleo no pasa sólo por crear más pymes, porque en España hay demasiadas (aunque no sea “políticamente correcto” decirlo): un 95% de empresas tienen menos de 10 empleados y sólo tenemos 3.305 empresas con más de 250 trabajadores (0,1%), cuando en Alemania hay 8.995 (0,5%). Y este raquitismo empresarial tiene negativas consecuencias, porque los estudios demuestran que las grandes empresas son más productivas, más innovadoras, más exportadoras y con un empleo más estable. Por eso, el Gobierno debería fomentar la fusión de empresas, junto a la reindustrialización, porque la industria es el sector que asegura más empleo y competitividad.

Eso no quiere decir que haya que abandonar a las pymes ni a los autónomos. Cada uno tiene su papel y las grandes empresas tiran de las pequeñas. Y está claro que debe haber más jóvenes que apuesten por ser empresarios, como en el resto de Europa u EEUU. Pero no puede engañarse al personal haciendo creer que el emprendimiento es la panacea para el empleo, como critican los sindicatos. Ni para jóvenes ni para mayores. Hay que apoyar las nuevas iniciativas empresariales, pero las que se vean viables y sean innovadoras. El resto, la mayoría, deberemos buscar empleo, de nuestra profesión a ser posible, trabajando en una empresa bien gestionada y con futuro.

Para todo ello, para que  se creen nuevos empresarios y contraten las empresas actuales, hace falta que la economía crezca, que haya demanda, que se venda. En lugar de reanimar la economía (como han hecho EEUU, Japón, China o Brasil ), Bruselas sigue empeñada en la austeridad, en que España haga más reformas (recortes) y suba impuestos, con lo que nos hundiremos más en la recesión, este año y quizás también en 2014. Si Rajoy les hace caso y mete más la tijera este viernes , la economía se retraerá más y así no habrá empresas que salgan adelante, ni viejas ni nuevas. Porque para emprender hay que vender. Así de simple.

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