lunes, 23 de junio de 2014

Una mini-reforma fiscal con muchas trampas


El Gobierno Rajoy hace propaganda de que baja los impuestos. Pero poco: baja el IRPF en dos plazos, aunque a cambio dejará a las autonomías que nos suban "los impuestos verdes". Y a las empresas, les baja el tipo escaparate en dos años, pero la mayoría ya pagan menos. Y no toca (de momento) los demás impuestos.Han aprobado unos retoques fiscales plagados de trampas. Al final, frente a los 30.000 millones que nos han subido los impuestos estos tres años, Rajoy los baja ahora 9.000. Seguimos pagando más. Y no toca los impuestos de los ricos (las SICAV pagan un 1%) ni de las grandes empresas (pagan el 4%), culpables ambos del 70% del fraude fiscal. Mientras, las familias pagan el 90% de los impuestos. Esa es la reforma que habría que hacer y no hacen. Además, como España recauda poco y tiene mucho déficit, el Gobierno tendrá que hacer más ajustes en 2015, recortando gastos y subiendo impuestos (IVA), como exige Bruselas. Aunque ahora digan que no, como en 2011.
 
enrique ortega

Rajoy ganó las elecciones de 2011 prometiendo que no iba a subir los impuestos. Y a la semana, empezó a subirlos, aumentando la recaudación de más de 30 impuestos, con una subida total de 30.851 millones entre 2012 y 2014, según Hacienda (a sumar a los 20.097 millones que nos subió Zapatero entre 2010 y 2011). Ahora, a 17 meses de las próximas elecciones, ofrece bajar impuestos, pero sólo algunos y poco. Y aunque lo vende como una “reforma fiscal”, se trata de meros retoques, plagados de “trampas”, para intentar cuadrar el círculo: bajar impuestos a la vez que promete bajar el déficit. Algo imposible sin subir otros impuestos y recortar más el gasto. Es justo lo que hará en 2015, sin que se note.

Esta “reforma fiscal” del Gobierno Rajoy se centra en el impuesto que más se nota, el IRPF, que supone el 40% de la recaudación total. Y hace la rebaja en dos años: 3.000 millones en 2015 y otro tanto en 2016, para venderlo antes de las elecciones aunque la mitad de la rebaja la notemos después. Primera trampa. Aprueba dos cambios importantes. Uno, reducir de 7 a 5 los tramos en que uno está según los ingresos. El otro, rebajar los tipos a pagar: menos para las rentas bajas (del 24,75% al 19) y más a las altas (del 52% al 45). Ambas medidas favorecen más a los que más ganan, a los que declaran más de 60.000 euros (3,8% contribuyentes). Segunda trampa. Y rebajan también los tipos (del 21/27 al 19/23%) a las rentas del capital (intereses bancarios, dividendos y plusvalías Bolsa), que suelen cobrar los más ricos. De paso, crean una nueva ayuda (100 euros al mes) para  familias numerosas y con discapacitados, pero siguen sin descontar el efecto de la inflación (no deflactan tramos, mínimos y deducciones), penalizando a todos.

En Sociedades, el impuesto que pagan las empresas, bajan los ingresos en 3.000 millones en dos años, al rebajar el tipo  (del 30 al 28% en 2015 y al 25% en 2016): Pero este es el “tipo escaparate”, que no pagan la mayoría de empresas por las jugosas deducciones: el tipo real ronda el 10%. Tercera trampa. En principio, la rebaja no beneficia a las pymes y  habrá que ver cómo afecta a las grandes empresas, que sólo pagan un tipo efectivo del 4%. Y la banca sana paga el 5% (2013), por los jugosos “créditos fiscales” (deducciones por pérdidas y saneamientos). Y las multinacionales, ni eso.

En el resto de impuestos, la mitad de lo que pagamos, apenas hay cambios. De momento, no sube el IVA (como piden la Comisión Europea, FMI, Banco de España y la Comisión de expertos fiscales), salvo para algunos productos sanitarios (por sentencia del Tribunal europeo), lo que encarecerá la sanidad pública y las cuotas de los seguros médicos privados. Y no se suben ahora los impuestos a los carburantes (Bruselas lleva años pidiéndolo, porque son de los más bajos de Europa), al alcohol y tabaco, que pueden subir con los Presupuestos 2015. Cuarta trampa. Además, para compensar a las autonomías de la rebaja del IRPF, les dejarán que nos saquen 2.000 millones nuevos en "impuestos verdes" los dos próximos años, según el Plan de Estabilidad enviado a Bruselas. Rebajan unos y nos cobran más otros. Quinta trampa.

En definitiva, sólo algunos retoques de cara a las elecciones (rebaja media del 12,5% en dos años en el IRPF) y no una reforma fiscal en profundidad, como reclamaba Bruselas y planteó la Comisión de expertos fiscales. Unos retoques centrados en el IRPF y en las familias que viven de un sueldo, las que pagan el 90% de todos los impuestos, frente al 10% que pagan empresas, bancos y grandes fortunas, según Intermón Oxfam. Y que no resuelve el problema fiscal de fondo que tiene España: somos el segundo país de la zona euro que menos recauda, tras Irlanda (un paraíso fiscal): un 37,8% del PIB (2013), frente al 46,8% de la UE-18, según Eurostat. O sea, que recaudamos 90.000 millones menos de lo que nos toca. Y eso, porque hay mucho fraude y muchos pagan bastante menos de lo que deben.

España es el décimo país del mundo con más fraude fiscal, estimado en 72.700 millones por Tax Research (para 2012). Y un 70% de este fraude procede de las grandes empresas y de las grandes fortunas, según los técnicos de Hacienda (GESTHA). Los más ricos tributan como empresas (con jugosas deducciones y vías “legales” de fraude)  o a través de SICAV: hay 413.264 grandes patrimonios en 3.051 SICAV, con 9,10 millones de euros por persona. De hecho, hay ya 116.400 españoles millonarios (más de 1 millón de dólares), un 27% más que antes de la crisis, según la consultora Cap Gemini. En cuanto a las grandes empresas, sólo pagan de media un 4% de sus beneficios, según Hacienda. Y los bancos, un 5% en 2013. Y las multinacionales, aún menos: las sucursales de Google, Apple, Microsoft, Amazon, eBay, Facebook y Yahoo pagaron sólo 25 millones de impuestos en los últimos tres años.

Esta “mini-reforma” fiscal de Rajoy no afronta el problema del fraude ni pone los medios para reducirlo (publicarán las listas de morosos, pero no de defraudadores). De hecho, los recortes han desarmado más la inspección tributaria, que dedica sólo un 20% de sus recursos a vigilar a grandes empresas y a los más ricos (el 80% de los inspectores se dedican a particulares, autónomos y pymes). Unos recursos de inspección que son la mitad que en otros países, tanto en dinero (0,13% PIB frente al 0,22% de Francia, 0,23% de Reino Unido, 0,24% de Italia o 0,28% de Alemania) como en personal (tenemos 510 inspectores por millón de habitantes frente a 1.200 en Francia o Alemania).

Al final, el hecho de que los más ricos, empresas, bancos y multinacionales paguen menos obliga a que los demás, la mayoría, paguemos más. Por eso, mientras no se acometa la lucha contra el fraude (“legal” e ilegal), no se podrán bajar los impuestos a los que más pagamos. Y el Gobierno Rajoy, como no quiere enfrentarse a esa minoría de poderosos contribuyentes, trata de salir del paso y afrontar las elecciones con “el cuento de la lechera”: vamos a crecer más y eso aumentará la recaudación, incluso bajando el IRPF. Y no quiere subir el IVA y otros impuestos, porque confían en tres vías para reducir el déficit público: el ahorro por la rebaja de la prima de riesgo (hasta 5.000 millones), el aumento del PIB al incluir la economía ilegal (prostitución y drogas) y la venta del 49% de AENA (2.500 millones extras).

Pero las cuentas no salen y son muchos (Comisión Europea, FMI, OCDE, Fitch, Banco de España, Comité de sabios) los que le han reiterado al Gobierno Rajoy que no puede cumplir con la rebaja del déficit prometida a Bruselas sin subir impuestos, no bajarlos. Y por eso insisten en que suba el IVA o los impuestos a los carburantes. De hecho, como ha recordado el gobernador del Banco de España, España tiene que reducir su déficit público en 55.000 millones entre 2014 y 2017. Y sólo en 2015, lo tiene que recortar en 20.000 millones según la Comisión Europea. Así que es imposible bajar impuestos. Salvo que, en paralelo, se suban otros y se recorten más los gastos. Que es lo que acabará haciendo Rajoy. Sexta trampa, la peor.

Todo apunta a que ahora bajan el IRPF y sociedades (cara a las familias y empresas), pero que en septiembre, con el Presupuesto 2015, el Gobierno tendrá que hacer un doble ajuste. Por un lado, seguir haciendo recortes, forzando a otros en las autonomías (sanidad, educación y dependencia). Y por otro, subir algunos impuestos indirectos, los que menos se notan, desde los carburantes o el alcohol a los impuestos verdes y algunos retoques en IVA. Y forzarán a autonomías y Ayuntamientos a que suban sus impuestos, sobre todo el IBI, sucesiones, "impuestos verdes" y tasas. Si no, no les saldrán las cuentas, aunque la economía crezca más. Y Bruselas se lo exigirá.

Sólo queda otro camino: recaudar más, luchando eficazmente contra el fraude, sobre todo en IVA (somos el país europeo que menos recauda) y sociedades, y haciendo que paguen más los que menos pagan : ricos, grandes empresas, bancos y multinacionales. Si recaudáramos como el resto de Europa, ingresaríamos 90.000 millones más, no habría déficit y podrían bajarse los impuestos a la mayoría, a la vez que dedicar recursos a reanimar la economía, crecer más y crear más empleo. No luchando contra el fraude, al final tendremos que pagar más impuestos, aunque nos bajen el IRPF por las elecciones. Y volverán los recortes, porque no se recauda suficiente. Es el círculo vicioso que resulta de sumar el fraude fiscal y la austeridad. La trampa de fondo.

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