lunes, 11 de julio de 2016

Empresas sin vacantes y sueldos más desiguales


España ha crecido algo menos esta primavera, por la incertidumbre electoral y la crisis mundial. Y a pesar de que bajen los parados registrados (estadística engañosa), se está creando menos empleo: sólo en hostelería, turismo y comercio, un empleo muy precario y con salarios que han bajado un 0,2% en el primer trimestre. Y se agravan las diferencias salariales: hoy, un trabajador temporal (92% de los nuevos contratos) gana un 36% menos que uno indefinido. Y los que trabajan por horas (35% nuevos empleos)  ganan un 63% menos que los de jornada completa. Todo ello, porque hay muchos parados (4,7 millones) y pocos empleos: el 93,7% de las empresas no tienen vacantes y no piensan contratar. Y somos el tercer país de Europa con menos empleos vacantes, tras Grecia y Portugal. Con ello, los parados de larga duración aumentan. Un círculo vicioso que sólo se puede romper creciendo más y con políticas activas de empleo, con más formación y una profunda reforma de las oficinas de empleo. Ese es el gran reto de esta Legislatura.
 
enrique ortega

Seis meses de parón político en España a la espera de las segundas elecciones y  una crisis internacional que no mejora han pasado factura a la economía, como no podía ser de otra manera: las empresas han paralizado inversiones y empleos y el crecimiento ha bajado una décima, al 0,7% en el segundo trimestre, según la previsión del Banco de España. Y ahora, el Brexit, los resultados electorales del 26-J y la indefinición política y económica en Europa no van a ayudar a crecer ni a crear empleo en los próximos meses. Las empresas ya anticipan un cierto parón en la contratación: un 93,7% aseguran que no tienen vacantes, que no necesitan trabajadores, según la última encuesta trimestral de coste laboral del INE, publicada el 16 de junio. De hecho, reconocen que sólo tienen 69.028 vacantes, casi todas ellas (88,5%) en el sector servicios (hostelería, turismo y comercio). Y la mitad de ellas en Madrid, Cataluña y Andalucía, más en pymes que en medianas y grandes empresas.

Las empresas reconocen que no tienen puestos vacantes porque no necesitan más empleados, a la vista de las ventas. Esta situación contrasta con el resto de Europa, donde las empresas tienen más empleos vacantes, un 1,8% en la UE-28 frente al 0,7% en España, según datos de Eurostat. De hecho, España es el tercer país europeo con menos empleos vacantes en las empresas, sólo por delante de Grecia (0,2%) y Portugal (0,7%) y muy por detrás de Bélgica (2,6% vacantes), Alemania o Suecia (2,5%) o Reino Unido (2,4%). En definitiva, que las empresas españolas no están pensando en contratar y de ahí que los nuevos contratos que se hacen sean temporales y para cubrir huecos, no porque las ventas o las ampliaciones del negocio justifiquen aumentar las plantillas.

Como no hay mucho empleo y sí muchos parados (4.791.400, según la EPA, la única estadística seria y homologada en Europa, por lo que los 3.767.054 parados registrados de junio son una estadística engañosa, que no contempla todo el paro real), el poco empleo que ofrecen las empresas es muy precario (92% temporal y 35% a tiempo parcial) y con bajísimos salarios. De hecho, el coste salarial ha bajado un 0,2% en el primer trimestre de 2016, según el INE, y se sitúa en 1.635 euros brutos al mes (poco más de 1.300 euros netos). Y hay sectores, como la hostelería (donde más crece el empleo) donde los salarios han bajado (un 1,6% en 2014, según el INE).

Los salarios bajan o se estancan porque los nuevos empleos se están concentrando en el sector servicios (4 de cada 5 nuevos empleos), sobre todo en la hostelería, el turismo y el comercio, donde casi todos los contratos son precarios, o bien temporales (92%) o a tiempo parcial, por horas (el 35% de los nuevos contratos). Y precisamente, estos contratos son los peor pagados. Así, un trabajador con contrato temporal cobra de media un 36,64% menos que un trabajador con contrato indefinido (15.680 euros brutos frente a 24.746 euros), según las recientes estadísticas del INE (para 2014). Y un trabajador empleado por horas gana un 63,68% menos que uno contratado a jornada completa (9.794 euros brutos frente a 26.965 euros). Y esto no se debe sólo a que trabaje menos horas, es que además le pagan mucho menos la hora trabajada. Así, un trabajador de hostelería a tiempo completo gana 9,23 euros por hora y a tiempo parcial cobra 8,85 euros por la misma hora. Y lo mismo en comercio: 11,7 euros la hora a tiempo completo y 9,05 euros la hora a tiempo parcial, según el INE.

El resultado de la falta de vacantes y el escaso empleo disponible es que los que encuentran ahora trabajo tienen contratos muy precarios y cobran mucho menos que sus colegas de empresa con contratos antiguos más estables. La consecuencia es que ha aumentado la desigualdad salarial en España como nunca antes, según datos del INE. No sólo entre hombres y mujeres (ganan, de media, un 23,26% menos: 19.744 euros brutos frente a 25.727 euros los hombres), sino sobre todo entre temporales y fijos, entre a tiempo completo y a tiempo parcial, entre sectores (13.636 euros brutos en hostelería y 19.771 euros en comercio frente a 51.034 euros de sueldo medio en las eléctricas o 40.696 euros en la banca) y entre los puestos directivos (52.512 euros brutos) y los empleos sin cualificación (12.199 euros).

Y al final, como un 25% de todos los que trabajan (18.029.600 españoles) tienen ya empleos precarios, el sueldo medio de los españoles es muy bajo: el sueldo más frecuente era en 2014 (último dato del INE) de 16.490,80 euros brutos al año, que traducido en neto (menos cotizaciones y retención IRPF), supone ganar 942 euros en 14 pagas. O sea que somos un país donde el sueldo más frecuente es el de mileurista. Y los salarios españoles se alejan de Europa: si en 2008 cobrábamos el 32% menos que los europeos, en 2015 cobramos un 39 por 100 menos (15,8 euros por hora frente a 21,8 euros en la eurozona, según Eurostat). Y eso supone que la mayoría de las familias tienen problemas para llegar a fin de mes y consumen lo justo. Y por ello, las empresas apenas aumentan ventas y no invierten en nuevos proyectos. Y no tienen vacantes: mantienen sus plantillas, salvo para tapar huecos. No contratan.

Y mientras, hay 4.791.400 españoles en paro, esperando un empleo que no llega y teniéndose que conformar con empleos por horas, días o semanas, muy mal pagados. Eso provoca que cada vez haya más parados de larga duración, con más tiempo sin trabajar, lo que reduce mucho sus posibilidades de ser contratados. El paro de larga duración (más de 1 año) alcanza ya a más de la mitad de los parados: son 2.763.600 parados, el 57,67% del total (EPA marzo2016). Y de ellos, 2 millones llevan ya más de 2 años parados y un millón y medio más de tres años, la mayoría sin cobrar el desempleo (el 55% de todos los parados EPA, 2.643.867 parados, no cobraban el paro en marzo de 2016).

El problema de los parados de larga duración es grave, porque muchos de ellos tienen más de 45 años y corren el riesgo de no trabajar nunca más. De hecho, el paro de larga duración se concentra en las mujeres (52% del total), los mayores de 45 años, los parados con poca formación, los que trabajaron antes en la construcción  y los jóvenes sin experiencia. España es, con Grecia, Portugal, Italia e Irlanda, uno de los cinco paises la zona euro con más parados de larga duración y uno de los 10 paises UE-28 que superan el 50% de “paro viejo”, mientras en Bruselas no toman medidas para buscar una salida a este grave problema que afecta a casi la mitad (48,2%) de los 21 millones de parados europeos, según Eurostat.

El tema de fondo es que buena parte de este paro de larga duración no tiene salida si no se implanta en Europa (y sobre todo en España) una política decidida para reciclar a estos parados, con cursos de formación y políticas activas de empleo, que requieren recursos y medios que Europa no busca. Y mientras esto pasa, un 40% de las empresas europeas se quejan de que no encuentran los trabajadores que necesitan, según datos aportados por la Comisión Europea. Y eso, porque un 40% de la población europea carece de conocimientos digitales básicos, mientras 70 millones de europeos (el 14%) no tienen suficiente capacidad de lectura, escritura y cálculo, según datos de Eurostat.

En España también hay empresas que se quejan de que no encuentran los trabajadores que buscan, mientras 4,7 millones de parados no encuentran empleo. Y esto tiene mucho que ver con su baja cualificación: 2 de cada 3 parados españoles no tienen la ESO acabada, según la EPA. Y un 45% de los españoles adultos (25-64 años) tienen un nivel educativo bajo (sólo con la ESO acabada o ni siquiera), frente al 21% en Europa (UE-21) o el 24% de la OCDE (34 paises más desarrollados), y muy lejos de Suecia (12% de adultos poco formados), Alemania (14%), Finlandia (15%), Reino Unido (22%), Irlanda (25%) o Francia (27%), según datos de la OCDE. Así, a los parados y al resto, les resulta difícil acceder a los pocos nuevos empleos que se ofertan: un 42,4% de las ofertas de empleo hechas el último año exigían titulación universitaria y del resto, un 21,6% exigían Formación Profesional y otro 16,8% Bachillerato, requisitos que no cumplen muchos de los parados ni de los jóvenes españoles. Y entre los universitarios, hay ofertas para los que han estudiado Administración de empresas (ADE), Informática, Comercio y Marketing e Ingenierías pero no para los universitarios con Periodismo, Sociología, Ciencias Sociales o Derecho, según un reciente estudio de Adecco.

Así que nos encontramos con un país donde el 20% de los adultos está en paro y con poca formación para encontrar trabajo y donde las empresas tienen pocas vacantes y además no encuentran el trabajador formado que buscan, por lo que hacen contratos precarios y muy mal pagados, aprovechando que hay muchos parados que llevan mucho tiempo sin trabajar y no ingresan nada. Es una situación explosiva, que en nada ayuda a la recuperación de la economía y del empleo: los salarios precarios no mejoran el consumo y el crecimiento, el empleo es muy inestable y los ingresos fiscales y las cotizaciones apenas crecen, complicando las cuentas públicas y el futuro de las pensiones. Así lo resumía yo en la ETB vasca el pasado 20 de junio:

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                                         Javier Gilsanz en la ETB, 20 junio 2016

¿Qué se puede hacer? Por un lado, hay que reanimar la economía, con empleos y salarios más dignos, a cambio de mejoras en la productividad de las empresas. Y una política del Gobierno de gastos e inversiones públicas, que tiren del consumo y la inversión privada, para crecer más que el resto de Europa porque tenemos el doble de paro.  Y por otro, España tiene que apostar por políticas activas de empleo, que dediquen recursos y medios a mejorar la formación y la empleabilidad de los parados. Y eso pasa por más cursos de formación, asesoramiento a los parados y, sobre todo, una reforma a fondo de las oficinas de empleo (SEPE), que sólo colocan al 1,7% de los parados. Reforma que debe incluir más recursos y más personal: España cuenta con 1 funcionario del SEPE por cada 269 parados, frente a 1 por 47 en Alemania (con el 6% de paro), 1 por 36 en Dinamarca o 1 por 22 en Reino Unido. Y además, hay que reformar a fondo la educación, para que los españoles estudien la FP y las carreras que buscan las empresas, no educar para fabricar más parados.

En definitiva, España está metida en un bucle siniestro: las empresas no tienen vacantes, no piensan en ampliar plantillas porque no ven claro el futuro y las ventas crecen poco. Y los pocos empleos que crean son precarios y muy mal pagados, con lo que somos un país de mileuristas, con muchas familias que no pueden consumir ni comprar. Y así estamos en un círculo vicioso de poco empleo, bajos salarios, escaso consumo, poca inversión y poco empleo. Un bucle que debería romper el Gobierno, fomentando el consumo y la inversión pública necesarios, el empleo estable y los salarios dignos, para salir del atolladero. Y, sobre todo, volcándose en la formación de los parados y los jóvenes. Si no, no tienen futuro. Y España tampoco.

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