miércoles, 17 de octubre de 2012

Las inundaciones de los recortes


Nuevas inundaciones en el sudeste español, hace tres semanas, con 13 muertos y 120 millones en pérdidas. Riadas sobre riadas: en los últimos 25 años, España ha sufrido 15 grandes inundaciones, con más de 250 muertos y 20.000 millones de pérdidas. Y la mayoría se han repetido en los mismos pueblos de Andalucía, Levante y Cataluña. La culpa no es sólo de la lluvia, sino también de la especulación urbanística y los recortes. Los Ayuntamientos han permitido construir en los cauces de los ríos y en zonas inundables. Y ni se limpian los cauces ni se hacen obras contra las riadas, por los recortes: las inversiones en obras hidráulicas se han reducido a la mitad desde 2010. Y hay presas y encauzamientos que llevan diez años pendientes por falta de recursos. Hay que tomar medidas urgentes antes de la próxima riada.
enrique ortega

Recuerdo cuando era niño, la conmoción en toda España por las inundaciones de Valencia (octubre 1957), con más de 400 muertos. Desde entonces (y antes), las grandes riadas se han repetido sin tregua (ver listado página 29) : septiembre 1961 en el Vallés (794 muertos), octubre 1973 en todo el sudeste (250 muertos), octubre 1982 en Alicante, Valencia y Cataluña más la riada por la rotura de la presa de Tous, agosto 1983 en el País Vasco (30 muertos), noviembre 1987 en las cuencas del Júcar y Segura, septiembre y noviembre 1989 en Málaga (5 muertos), Levante y Baleares, diciembre 1995 en Andalucía, agosto 1996 la riada de Biescas (87 muertos), otoño 1996 en Huelva, Cádiz y Sevilla, septiembre 1997 inundaciones en Alicante y en noviembre graves riadas en Badajoz, octubre 2000 inundaciones en el litoral mediterráneo (7 muertos), marzo 2002 riadas en Tenerife (8 muertos) y en abril y mayo inundaciones en la Comunidad Valenciana, octubre 2005 en Cataluña (4 muertos), 2007 en Andalucía y litoral mediterráneo (6 muertos), enero 2009 en Cataluña y Levante (11 muertos), agosto 2010 en Levante y septiembre 2012 en Andalucía y Levante (13 muertos).

España es uno de los países europeos con más riesgo de inundaciones, por su régimen fluvial y el tipo de territorio, un riesgo centrado en Andalucía (22,5% del riesgo total), Comunidad Valenciana y Murcia (19,6%) y Cataluña (18,6%). Según un estudio del Consorcio de Compensación de Seguros, entre 1987 y 2001 se perdieron una media de 745 millones por año en inundaciones, 11.921 millones en total. Y estiman que los daños van a aumentar, hasta 857 millones anuales entre 2004 y 2033. Con ello, España ha perdido ya más de 20.000 millones (y más de 250 muertos) por riadas en los últimos 25 años. Y perderá otros 17.140 millones (y más vidas humanas) en las próximas dos décadas.

¿No se puede hacer nada para evitarlo? La culpable de las inundaciones es la lluvia intensa, la gota fría, que trae una gran pluviosidad en poco tiempo. Pero el hombre tiene mucha culpa, al haber ocupado con viviendas y carreteras zonas que eran ríos y cauces y que se inundan periódicamente, causando estragos. En los años 80 y 90, con el boom inmobiliario, los Ayuntamientos dieron licencias para construir en cauces, como los aledaños del río Antas, en Vera (Almería), inundados ahora y en 1973 y 1.989. Los geólogos insisten en que no se ha cumplido la Ley del Suelo, que obliga a incluir mapas de riesgos naturales en los Planes de ordenación urbana, prohibiendo construir en zonas inundables. Además, con la nueva Ley de Costas aprobada hace dos semanas por el Gobierno, se legalizan por 75 años las construcciones al lado del mar que se hayan inundado “menos de 5 veces”, una medida que puede agravar las inundaciones futuras, dado que el cambio climático favorecerá la subida del nivel del mar.

Ahora, poco se puede hacer contra la especulación del pasado, salvo derruir lo construido o protegerlo con obras. Y aquí, el problema son los recortes presupuestarios de los últimos años, que han impedido invertir en obras anti-riadas: presas, embalses, canalizaciones, encauzamientos y motas de defensa, limpieza y adecuación de cauces. Por un lado, el Estado ha recortado a la mitad el presupuesto de obras hidráulicas, de 3.398 millones (2010) a 1.446 (2013), con una fuerte rebaja en las inversiones de las Confederaciones Hidrográficas (de 572 a 384 millones). Además, en los últimos años, la mayoría de este presupuesto ha ido a desaladoras, trasvases y abastecimiento de aguas, no a obras anti-riadas.

Por otro lado, los recortes de Ayuntamientos y autonomías han dado la puntilla a obras contra las riadas que esperan incluso desde hace diez años. La Junta de Andalucía no ha realizado la mayoría de las obras previstas en el Plan de prevención de inundaciones 2002-2015 (1.235 millones) en 1.099 puntos de riesgo de 428 municipios, según denuncia el Defensor del Pueblo andaluz. Y en la Comunidad Valenciana, donde 299 de los 542 pueblos tienen riesgo inundaciones, los recortes paralizan obras presupuestadas incluso desde 1998, como la presa de Vilamarxant, pensada para evitar una nueva riada a Valencia. Y el recorte del 60% en el presupuesto de la Confederación del Júcar paraliza muchas pequeñas obras para evitar riadas, como la mota de defensa en Albalat de la Ribera (Valencia). Y son muchos los Ayuntamientos, en Andalucía, Murcia y Comunidad Valenciana, que no tienen dinero para limpiar cauces, como el del río Antas, en Vera (Almería), recientemente inundado.

La gota fría no se puede evitar, pero los recortes presupuestarios están frenando obras que podrían evitar algunas riadas, daños y muertes. Es urgente poner en marcha un Plan de choque contra las inundaciones, con cuatro medidas. Una, derruir viviendas y construcciones en las zonas de mayor riesgo, donde las obras sean más costosas que las indemnizaciones. Dos, poner en marcha un Plan de inversiones prioritarias en obras anti-riadas, con ayudas de la Unión Europea (Fondos FEDER, que se acaban en 2013). Tres, revisar toda la normativa urbanística y de costas, para frenar construcciones en zonas de alto riesgo. Y cuatro, invertir en prevención, desde la elaboración de mapas de riesgo rigurosos (no los tendremos hasta diciembre de 2013, en cumplimiento de la Directiva europea) hasta la inversión en sistemas de alerta e información. Aquí también juegan en contra los recortes: a la Agencia Española de Meteorología le han reducido un 32,6% su presupuesto desde 2011.

Es tercermundista que en pleno siglo XXI haya trágicas inundaciones cada año en los mismos sitios, con muertos y pérdidas millonarias. La naturaleza manda, pero el hombre debe hacer algo para evitarlo en lo posible. Poner orden en el urbanismo, invertir más en obras de defensa y advertir mejor a la población afectada. Es más lógico y más barato que lamentar después las pérdidas. Pero a nuestros gobernantes se les olvida. Hasta la próxima riada.

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