domingo, 13 de mayo de 2012

Bancos y Cajas: la reforma de nunca acabar


La presión de los mercados, FMI y Bruselas más la nacionalización de Bankia han forzado al Gobierno a una nueva reforma financiera, la cuarta en dos años. Se obliga a bancos y Cajas a hacer más provisiones sobre los créditos del ladrillo y a crear unas inmobiliarias malas donde soltar los inmuebles embargados. Además, se les va a  desnudar, para que los mercados confíen en nuestra banca y en España. Algo que nos va a costar 15.000 millones en ayudas públicas, a sumar a los 34.000 millones ya empleados. Y además, habrá ayudas para las inmobiliarias malas. Un tremendo esfuerzo, en plenos recortes, para corregir una gestión nefasta de las Cajas, que van a pasar de 45 a 5 en beneficio de la banca. Al final, otra reforma que complicará  aún más que este año haya crédito.
enrique ortega

España sigue en el punto de mira de los mercados, con la deuda en máximos, por temor a que la recesión impida rebajar el déficit y pagar la deuda, pero también por las dudas sobre la banca: temen que la recesión empeore sus balances y tengan más pérdidas por el ladrillo y la morosidad de las confesadas. El FMI echó más leña al fuego con un informe que hablaba de morosidad oculta y Standard &Poors lo empeoró rebajando el rating a los 11 principales bancos y Cajas españoles. Y para colmar el vaso, el auditor no quiso aprobar las cuentas de Bankia, forzando su nacionalización.

El Gobierno Rajoy ha querido cortar por lo sano, aprobando una segunda reforma financiera, que obliga a bancos y Cajas a provisionar 28.000 millones los créditos no problemáticos del ladrillo (123.000 millones), después de que en febrero les obligó a provisionar con 54.000 millones los créditos inmobiliarios problemáticos (184.000 millones). Además bancos y Cajas han de crear este año  inmobiliarias malas, con los 80.000 millones que tienen en solares, pisos y locales embargados, para quitarse este muerto de sus balances, buscando inversores que se queden con la mayoría de estas inmobiliarias malas y vendan lo que tienen en 10 años.

Pero la medida más llamativa es que el Gobierno contratará a dos empresas independientes para que, en tres o cuatro meses, hagan dos informes sobre todos los créditos que tienen los bancos y Cajas españoles. Un striptease sin precedentes, que desacredita al Banco de España (el teórico supervisor) y a España. Pero ya estábamos desacreditados desde que Zapatero, en 2009, sacaba pecho en las cumbres del G-20 presumiendo de banca sana mientras sus colegas destinaban miles de millones (la mayoría públicos) a salvar bancos (420.000 millones en Europa y 431.000 millones en EEUU). Y sin embargo, en junio de 2010 aprobaba la primera reforma para sanear las Cajas y una segunda en enero de 2011, con los primeros 15.152 millones en provisiones, reformas que no evitaron la caída e intervención de ocho entidades: Caja Castilla la Mancha (2009), Cajasur (2010), CAM, Unnim, Catalunya Caixa, NovaGalicia y Banco de Valencia (2011), más Bankia. Como para creernos.

En el camino, la banca ha incrementado provisiones en 108.000 millones y el Estado ha inyectado 34.046 millones de ayudas públicas, sin contar avales (otros 81.000 millones). Y con esta cuarta reforma, se dedicarán “hasta 15.000 millones” más de dinero público en créditos (al 10%, a devolver en 5 años) para las entidades que lo necesiten (unos 9.000 millones irán a Bankia). Y eso sin contar las ayudas que habrá que hacer (incentivos fiscales, créditos y avales) a las inmobiliarias malas, porque ningún inversor se va a quedar con estos “muertos” sin ayudas. Podrían ser otros 10.000 millones más.

Todo ello, para que al final, las Cajas y bancos saneados con ayudas públicas vuelvan a privatizarse, en vez de crear un banco público (¡ anatema¡),fortaleciendo al ICO, para asegurar el crédito a pymes y exportadores. Hasta ahora, los grandes se han quedado con las Cajas problemáticas: BBVA con Unnim, la Caixa con Banca Cívica, Sabadell con la CAM, Popular con Pastor, UniCaja con Caja Duero-Caja España e Ibercaja con Caja 3. Y está pendiente la subasta de tres entidades intervenidas: Banco de Valencia, Cataluña Caixa  y NovaGalicia, mientras la última reforma presiona más a las Cajas medianas a fusionarse (BMN con Ibercaja y Liberbank con Unicaja). Así, de los 10 bancos y 45 Cajas que había hace tres años, pasaríamos a 7 bancos y 5 Cajas (hasta que Bankia sea troceada y vendida). Más poder para la gran banca tras un costoso ajuste con ayudas públicas.

¿Responsabilidades?  A repartir, empezando por los gestores de las Cajas, en especial las dos grandes del PP (Caja Madrid y Bancaja), que durante 16 años han hecho y desecho en connivencia con políticos regionales (Esperanza Aguirre y Camps) y con promotores “amigos”, sin olvidar otros políticos regionales (Cataluña, Galicia y las dos Castillas) y municipales, más el silencio de consejeros, sindicalistas y dirigentes patronales. Siguiendo con auditores que han dado por buenas (con jugosas facturas) cuentas maquilladas Continuando con un gobernador del Banco de España que o no sabía (malo) o no tenía autoridad (peor). Un Gobierno Zapatero que pasó del autoengaño a los paños calientes, sin tomar medidas eficaces. Y un Gobierno Rajoy que empezó con una reforma a medias para ahora ir contra reloj. Al final, demasiadas indemnizaciones millonarias, miles de despidos y nadie en la cárcel.

Ahora falta que los mercados se crean la ultima reforma, porque si no iremos a la quinta. Pero lo que nos importa a los españoles es que haya crédito. Y tras dos años de reformas, provisiones y fusiones, el crédito sigue cayendo, tras bajar un 4,2% en 2011. Ahora, con los bancos y cajas preocupados en buscar capital y ayudas más cerrar las fusiones, será aún más difícil que tengan la cabeza y las cuentas para dar créditos. Y si los dan, tienen que encontrar empresas y particulares que los pidan (no hay ventas y la economía está parada) y que sean solventes, ya que la morosidad  está cerca de máximos históricos.

En definitiva, el saneamiento de bancos y Cajas es una condición necesaria pero no suficiente para que haya crédito. La clave es que se reanime la economía, que haya consumo e inversión, que vuelva la confianza. Que se suavicen los recortes y la economía crezca. Sería, además, la mejor manera de sanear la banca. Todo lo demás son ajustes de cara a los mercados, que no se los creen y acaban siendo insuficientes. Espejismos.

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