lunes, 26 de mayo de 2014

El ajuste suave del fútbol español


Con la resaca de la Champions y la Liga, veamos las cuentas del fútbol español, medio quebrado desde hace 15 años. El Gobierno presume de haber empezado a sanearlo: es verdad que la temporada 2012-2013 tuvo beneficios, por primera vez desde 1.999. Pero se debe a que los Clubs han vendido jugadores y todo lo que han podido, porque los gastos de personal y comisiones siguen creciendo. Y la deuda sube en Primera división, con 720 millones pendientes de pago a Hacienda y otros 18 millones a la Seguridad Social. El fútbol sigue en números rojos: su pasivo es mayor que su activo. El Consejo Superior de Deportes y la LFP tienen un Plan de ajuste suave, que sólo rebaja 300 millones de deuda al año, de los 3.573 millones que deben. Mientras empresas y ciudadanos llevan cinco años de ajuste duro, el fútbol sigue gastando y sin desinflar su burbuja. Nadie se atreve a pincharla.
enrique ortega

Es alucinante, pero el fútbol español ha estado en pérdidas desde 1.999 (que se sepa), sin que ningún Gobierno hiciera nada, ni con Aznar ni con Zapatero. En 2010, la UEFA aprueba el Fair Play Financiero, para intentar poner orden en los Clubs europeos, que estaban en bancarrota (la mitad perdían dinero, -1.200 millones de euros). Y la Liga de Fútbol Profesional (LFP) lo aprueba un año después para España (julio 2011), dando tres años a los Clubs para ajustar sus cuentas. Pero a la vista de las suspensiones de pagos (28 Clubs entraron en concurso desde 2004), se acelera el proceso y el 25 de abril de 2012, el Gobierno Rajoy acuerda con la LFP un Protocolo que obliga a los Clubs a presentar al Consejo superior de Deportes (CSD) sus cuentas de la temporada 2012-2013.Y el 30 de enero de 2013 dan otra vuelta de tuerca, con un Reglamento que obliga al equilibrio presupuestario desde julio de 2013: limita sus gastos y sus fichajes y puede incluso bajarles de categoría si incumplen.

El balance del primer año de ajuste, la temporada 2012-2013, es desigual. Por un lado, el fútbol español cerró con 106 millones de beneficios, porque los 20 Clubs de 1ª ganaron dinero (+143,5 millones) ya que los 22 Clubs de 2º A perdieron (-37,5 millones). Y este beneficio se debió a los ingresos extraordinarios por venta de jugadores y otros ingresos (inmuebles), además del gran salto en los ingresos por TV (+153 millones en 1ª), porque los ingresos ordinarios cayeron y crecieron incluso los gastos de personal (en 1ª) y en comisiones. En definitiva, que ajuste poco. Y la deuda de los Clubs se recortó sólo en 202 millones (el 80%, por el recorte en 2º división), quedando en la meteórica cifra de 3.573,5 millones. De ellos, 720 millones los deben a Hacienda (sólo 30 menos que un año antes, por la 2ª división, ya que los Clubs de 1ª aumentaron esta deuda en 167 millones) y 18,23 millones a la Seguridad Social (creció en 300.000€). Eso sí, baja un tercio la deuda con los bancos (les deben 682 millones) y también las deudas con jugadores, Clubs y proveedores.

En conjunto, lo importante es que los Clubs siguen en números rojos, con desequilibrio financiero: el pasivo supera al activo en -1.054 millones (-1006 la 1ª división), dos veces y media el agujero de 2009 (-392,3 millones). Y sólo 7 de los 42 Clubs de 1ª y 2ªA tienen las cuentas saneadas:  cuatro en Primera (Madrid, Barça, Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao) y tres de Segunda A (Numancia, Huesca y ahora Osasuna, que pagará su descenso). El ajuste es pues insuficiente y les falta capital. Y mucha transparencia: el CSD ha pedido a los Clubs este 2014 información sobre muchos temas que desconoce: sueldos de directivos y altos ejecutivos, desglose preciso de las deudas, ingresos extraordinarios (operaciones urbanísticas), pago de comisiones a agentes por traspasos y fichajes (caso Neymar) y papel de fondos e inversores extranjeros.

Ahora, el CSD tiene una hoja de ruta para el ajuste del fútbol español (el Plan de sostenibilidad) que pretende liquidar la deuda con Hacienda y la Seguridad Social para 2020 (ya le gustaría a empresas y contribuyentes tener 7 años para pagar) y la deuda restante (2.835 millones), con un “ajuste suave”, a razón de 300 euros por año las tres próximas temporadas: 100 por recorte de gastos, 100 por venta de jugadores y 100 por entrada de capital extranjero. EL Gobierno confía en que Fondos de inversión o millonarios extranjeros (como el magnate de Singapur que ha comprado el Valencia) salven al fútbol, algo que no gusta a la UEFA. Ya  en los dos últimos años, una docena de Clubs de 1ª y de 2ª A han obviado un ajuste más duro porque han fichado hasta 54 jugadores con dinero de fondos extranjeros, que compran porcentajes de un jugador, evitan parte del pago al Club y ganan ingentes comisiones(opacas) al comprar y vender.

España es una potencia mundial en fútbol, con los dos Clubs que más facturan (Madrid y Barça) y una Liga que es la tercera por ingresos, tras la inglesa y la alemana. Pero el fútbol español está económicamente enfermo: sigue en números rojos, 22 Clubs están en suspensión de pagos, varios equipos han desaparecido (Salamanca, Badajoz, Palencia) y otros están en situación financiera muy crítica (Racing o Xerez, descendidos a 2ª B), mientras la LFP ha tenido que pedir un crédito de 18 millones para que algunos Clubs paguen las deudas que tienen con sus jugadores (incluidos dos de 1ª, el Betis y el Valladolid). Y eso que, con todo, los Clubs españoles no son de los peores de Europa: la UEFA tiene bajo vigilancia a 76 Clubs europeos (ninguno español), por incumplir el Fair Play financiero. Y acaba de sancionar con 60 millones, por sus pérdidas, al Manchester City y al Paris Saint Germain (PSG).

Aun así, el fútbol español tiene un serio problema estructural: salvo dos Clubs y medio (Madrid, Barça y Athletic de Madrid si sigue en racha), al resto no les salen las cuentas y tratan de salir adelante con ingresos extras que se agotan: venta de jugadores, entrada de inversores y Fondos extranjeros, operaciones urbanísticas y ayudas públicas (por las que Bruselas ha expedientado al Madrid, Barça, Athletic de Bilbao, Osasuna, Valencia, Hércules y Elche). Pero los ingresos ordinarios no despuntan. Los ingresos por entradas (aunque sean  más caras que en otros países) bajan, por la menor asistencia a los estadios (25.000 asistentes en 1ª frente a 35.000 en GB y 45.000 en Alemania) y la competencia de los partidos televisados (muchos piratas). La TV aporta menos ingresos a los Clubs que en otros países (775 millones frente a 1.300 en GB o 1.000 en Italia) y peor repartidos (38% para los dos grandes, que ingresan 7 veces más que el que menos). Y pinchan también los patrocinios y ayudas de la mayoría. Mientras, hay presión por  fichajes y gastos: en 2013-2014, la inversión en fichajes se ha triplicado, hasta 400 millones, según Prime Time Sport.

Hace falta sanear de verdad el fútbol, ajustando todos los gastos (sobre todo en directivos e intermediarios, así como en estadios faraónicos), consiguiendo ingresos estables (no con “trampas”, ya sea vendiendo jugadores o comprando a través de Fondos) y capitalizando los Clubs con aportaciones de socios e inversores estables. Y no darles un trato de favor (7 años) en el pago de la deuda a Hacienda y a la Seguridad Social. No puede admitirse un ajuste suave para el fútbol en un país asfixiado por los recortes, donde la mitad de los españoles ingresa menos de 1.000 euros al mes y ve como la mitad de los 1.000 jugadores de 1º y 2ª A ganan todavía más de medio millón de euros al año. Y donde Messi va a ganar, entre fijo y variables, 63.000 euros diarios. Es una provocación, se mire como se mire.

El fútbol español sigue en números rojos, según sus propias cuentas opacas. Y el Gobierno trata de poner orden sin demasiada dureza, con un ajuste suave, confiado en los inversores extranjeros y en la exportación de jugadores. No quiere ser duro con el deporte rey, clave para adormecer a un país agobiado de problemas y necesitado de ilusionarse. Pero el problema de fondo sigue ahí, sin resolver, y cualquier día la burbuja puede volver a estallar, con más Clubs en bancarrota. Hay que ser más rigurosos con el ajuste del fútbol, para que el problema no nos caiga encima a todos, como siempre. Poner el cascabel al gato. Aunque sea adorable.

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