lunes, 30 de diciembre de 2013

Lo que nos espera en 2014


El Gobierno ha bautizado 2014 como “el año de la recuperación”. Pero la mayoría de los españoles creen que será “igual o peor”. Y las previsiones de la Comisión Europea y el FMI, confirman que 2014 será el 6º año de la crisis, algo mejor que los nefastos 2012 y 2013, pero lejos de una recuperación: crecimiento mínimo, pérdida de empleo, paro estable, salarios bajando, subidas de precios (luz), más desigualdad y más pobreza. Seguiremos pagando más impuestos (la rebaja, si hay, será para 2015) y habrá nuevos recortes, en funcionarios, sanidad, educación y gasto social. Y Rajoy podría regalarnos en 2014 tres “reformas”: en el subsidio de paro (más recortes), en el despido (más barato) y en la contratación (en diciembre acaban de aprobar medidas para facilitar más los contratos a tiempo parcial, precarizando más el empleo). Todo por recortar gasto y cumplir las exigencias de Bruselas y la OCDE. Aunque esa política debilite el crecimiento y el empleo. No será un buen año.
enrique ortega

Los españoles tomaremos este año las uvas con bastante pesimismo sobre 2014, según el último Barómetro del CIS: la mayoría de los españoles ven que 2014 será igual (39,5%) o peor (29,5%) que 2013. Y mantienen el paro y la crisis económica como su principal problema. Es el ánimo de los ciudadanos, que, sin saber de economía, notan en sus carnes la crisis y no ven expectativas de mejoría. Igual que la Comisión Europea y el FMI, cuyas previsiones sobre España para 2014 se resumen así: será un año algo mejor que 2013, pero con un crecimiento tan mínimo que volverá a caer el empleo y el paro será casi igual, mientras seguirán bajando los salarios y se incumplirá el déficit público. Y crecerán la pobreza y la desigualdad. 

Empecemos por el crecimiento. El Gobierno Rajoy cree que la economía puede pasar de caer en 2013 (-1,4% probablemente) a crecer un +0,7% en 2014, gracias a una ligera recuperación del consumo (difícil, con casi 6 millones de parados, salarios a la baja y el alto endeudamiento de familias y empresas) y al tirón del turismo y las exportaciones (entorpecido por el bajo crecimiento de Europa, la pérdida de fuelle de los países emergentes y un euro que supera los 1,37 dólares, comiéndose los sacrificios salariales). Por todo esto, los organismos internacionales creen que creceremos menos: un +0,5% la Comisión Europea y la OCDE y un +0,2% el FMI.

Del crecimiento depende el empleo. El Gobierno confía en que aumente en 2014, pero los demás piensan que España seguirá perdiendo empleo en 2014, por 5º año consecutivo: la Comisión Europea apuesta por una pérdida de -105.000 empleos y el FMI de -123.000, por el bajísimo crecimiento de 2014. Y mantienen la tasa de paro por encima del 26% (bajaría dos décimas, porque habrá menos gente buscando trabajo), mientras el Gobierno lo baja al 25,9% (26,6% en 2013). Y los sindicatos temen que en 2014 haya más despidos: 200.000 en los Ayuntamientos (por la reforma local) y otros en industria aeronáutica (Airbus anunció 600 despidos en España), naval y servicios.

Los salarios, que bajan desde 2010, volverán a caer en 2014, un -1,7% según la Comisión Europea. Esta rebaja salarial está siendo mayor en los salarios más bajos: han caído un 17% con la crisis, mientras los altos bajan menos o incluso suben un 1%, según Fedea. Y  hay autonomías, como Extremadura, Galicia, Murcia o Andalucía, donde se gana hasta un 26% menos que en Madrid o el País Vasco.Con ello, aumenta la desigualdad entre españoles, la mayoría (7,5 millones de trabajadores) con sueldos mileuristas, que tienen muchos problemas para llegar a fin de mes, porque muchos están endeudados (una de cada tres familias paga hipoteca, con muchos problemas) y el resto afrontan subidas en productos y servicios básicos (luz, agua, transportes, carburantes, tasas universitarias, alimentos…).Con ello, hay ya 10 millones de españoles en el umbral de la pobreza (13,1 millones según Eurostat), que irán a más, porque en 2014 habrá más parados sin subsidio (en octubre había 3.279.000 parados EPA que no recibían ninguna ayuda). Y los pensionistas verán subir su pensión un 0,25% en 2014 (entre 50 céntimos y 6,3 euros al mes), que se comerá con creces la inflación.

En 2014, el Gobierno Rajoy seguirá obsesionado por recortar el déficit público, algo que no ha logrado cumplir ni en 2012 ni en 2013, a pesar de los recortes, porque la recesión ha hundido la recaudación. Ahora tocará ajustar otros 11.000 millones, para bajar el déficit al 5,8%, más un recorte extra de 2.500 millones que ha pedido Bruselas en diciembre. Para ello, volveremos a pagar más impuestos estatales, autonómicos y municipales, aunque se hable de bajada de impuestos (si la hay, difícil si se quiere recortar más el déficit, será para 2015, año electoral). Y además, habrá nuevos recortes, en funcionarios, en sanidad (recorte cartera básica de prestaciones y nuevo medicamentazo), educación (se recortan 536,6 millones más, junto a becas y ayudas de comedor, libros y transporte), Dependencia (cada día hay 100 ancianos menos con ayudas) y servicios sociales (la reforma local pondrá en riesgo la atención a 7 millones de españoles necesitados).

Todo esto ya nos “suena”, porque llevamos varios años sufriendo los recortes y subidas de impuestos. Pero en 2014, el Gobierno Rajoy nos sorprenderá con algunas “reformas”, que es como llama a los cambios que suponen pérdida de derechos. Por un lado, toca ahora reformar las pensiones no contributivas, las que no tienen relación con lo que se cotiza. En el Plan de Inclusión Social 2013-2016, aprobado en diciembre, el Gobierno dice que tiene intención de “reorganizarlas”, así que podemos temernos lo peor. Y por otro lado, la troika (FMI, BCE y Comisión Europea) y la OCDE han reclamado en diciembre al Gobierno que haga reformas, sobre todo en dos campos: nueva reforma laboral y en el seguro de desempleo.

El Gobierno ya les ha hecho caso, aprobado en diciembre medidas para favorecer la contratación a tiempo parcial, algo que pedía la patronal CEOE. Se trata de repartir el poco trabajo que hay, con dos personas por cada puesto a mitad de jornada: así parece que se crea el doble de empleo (y baja doblemente el paro). Son los mini-jobs que tienen 4,6 millones de alemanes, con mini-sueldos. Una medida que va a precarizar aún más el empleo en España, donde el 92% de los nuevos contratos son temporales, de poquísima duración (40% por  menos de 1 mes y 24% por menos de una semana) y un tercio de ellos son ya a tiempo parcial (en hostelería, tareas administrativas y servicios).

Pero hay más “reformas” en preparación. Por un lado, una vuelta de tuerca a la reforma laboral de 2012, con tres puntos concretos: aumentar el periodo de prueba contratos (a 1 año), regular el despido colectivo improcedente (ahora no es posible) e impedir legalmente (salvo casos excepcionales) que los jueces puedan frenar un ERE, como ahora. Además, podría abaratarse el despido improcedente (ahora 33 días), como propone la OCDE.

La otra reforma será la del seguro de desempleo, que supone 32.000 millones de gasto. La troika y la OCDE sugieren que el paro no dure 2 años y forzar más las condiciones para cobrar el desempleo, con lo que se avecinan nuevos recortes (tras los que hizo Rajoy en 2012). Y eso cuando sólo el 45% de los parados EPA cobran algún subsidio (2.625.700 parados en octubre), casi la mitad (44%) de ellos el subsidio asistencial (426 euros). Otra vuelta de tuerca para ahorrar a costa de los parados, la mitad de ellos con mínimas posibilidades de encontrar trabajo (por edad y baja formación), mientras cada año se gasta menos en conseguir emplearlos (el SEPE sólo coloca al 3%), en políticas activas de formación e incentivos a su contratación.

En definitiva, nos encontraremos en 2014 con una economía estancada, que apenas crea empleo y el que ofrece es temporal, por horas y mal pagado. Recogemos lo que el Gobierno Rajoy ha sembrado con su política de austeridad a ultranza. Con casi 6 millones de parados (más de la mitad sin cobrar nada), 13,7 millones de trabajadores con el sueldo congelado o bajando y temiendo por su empleo, más 9 millones de pensionistas congelados, el consumo no tira y las empresas no venden, por lo que, asfixiadas por sus deudas y la falta de crédito (escaso y caro), no crean empleo y muchas siguen despidiendo o  cerrando. Y los recortes del Estado, autonomías y Ayuntamientos los sufren los ciudadanos en sus bolsillos y miles de empresas. Al final, es imposible así, sin consumo privado y sin gasto público, crecer y crear empleo. Y vamos al ralentí, sobreviviendo, la mayoría mal.

Para salir del pozo, hay que cambiar de política, empezando por Europa, que apenas crece (+1,1% previsto en 2014, frente a +2,6% EEUU y +5,1% los países emergentes) y debería terminar con la austeridad para reanimar las economías, sobre todo del sur. Y en España, terminando con los recortes, renegociando las deudas de empresas y familias, subiendo algunos salarios a cambio de mejorar la productividad,  ingresando más de quien más tiene (ricos y empresas) y poniendo al sector público al frente de reanimar la economía, con una política decidida de formación e incentivos al empleo. Sólo así, consumiendo e invirtiendo más, podremos crecer más y crear suficiente empleo, el primer problema de los españoles. Si Europa y Rajoy no cambian, 2014 será otro año de crisis. Y los que nos quedan (hasta 2018, según el FMI).

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