lunes, 28 de noviembre de 2016

Salarios: perderán poder adquisitivo en 2017


Sindicatos y empresarios tienen que acordar en diciembre las subidas salariales para 2017.UGT y CCOO piden aumentos del 1,8 al 3% y la patronal no quiere subir del 1,5%. Mientras, la inflación repunta y Bruselas prevé que España sea uno de los tres países europeos donde los trabajadores pierdan poder adquisitivo, en 2017 y 2018. Eso cuando la crisis ha estancado los salarios: bajaron un 0,7% entre 2008 y 2014 y sólo subieron 84 céntimos entre 2010 y 2014. El sueldo más habitual no llega a 1.000 euros netos y cobramos un 28% menos por hora que en Europa, con enormes diferencias según sexo, edad, contrato, sector y autonomía. Y con un salario mínimo de miseria (655 euros), la mitad que en Francia. Llegó la hora de que suban los salarios, cuando los beneficios empresariales llevan tres años creciendo. Y no sólo por justicia, también por economía: unos sueldos decentes reanimarán el crecimiento y el empleo y salvarán las pensiones. No podemos ser la China de Europa.

enrique ortega

Los salarios han sido, después del empleo, los grandes perdedores de esta crisis. Entre 2008 y 2014, el sueldo medio bruto de los españoles ha crecido sólo en 81 euros al mes (de 21.883 euros a 22.858, según el INE), un 4,4%. Pero este aumento se lo ha comido con creces la inflación (+10,7 % de subida del IPC entre 2008 y 2014), con lo que los salarios reales medios cayeron un 6,3% durante la crisis. Y si miramos el precio del trabajo, una nueva estadística que acaba de sacar el INE  (el IPT) para medir el coste salarial (al margen de tipos de contratos y horas trabajadas), bajó un 0,7% acumulado entre 2008 y 2014. Como  los precios (el IPC) subieron esos 7 años un 10,7%, al final los españoles perdieron un 11,4%  de poder adquisitivo entre 2008 y 2014.


Al analizar más de cerca qué ha pasado con los salarios en esta crisishay dos periodos muy diferentes. Entre 2007 y 2011 (con Zapatero), los sindicatosno se dieron por enterados” de la crisis y los salarios medios subieron un 12,3% en esos cinco años (de 20.390 a 22.899 euros brutos), con fuertes subidas en 2007 (+4,21%), 2008 (+3,60%), 2009 (+ 2,24%), 2010 (+2,16%) y 2011 (+2,29%). La contrapartida fue que los empresarios se “defendieron” con despidos: 2.565.000 empleos perdidos entre 2007 y 2011. A partir de 2012, con Rajoy y la reforma laboral, la situación cambia totalmente  y los salarios se estancan e incluso bajan un 0,1% (de 22.899 euros en 2011 a 22.858 euros en 2014, último dato del INE).

Así que el ajuste de los salarios se ha centrado en los últimos cuatro años, con subidas mínimas de los convenios en 2012 (+1,16%), 2013 (0,53%), 2014 (+0,57%), 2015 (+0,48%) y 2016 (+1,06% hasta octubre, según Empleo). Baste un ejemplo. El salario más habitual, el que cobran más españoles, ha subido 84 céntimos de euro entre 2010 (16.498 euros brutos) y 2014 (16.490 euros), según la última Encuesta de estructura salarial del INE 2014. Y si analizamos el periodo 2007-2014, la subida nominal de salarios del 4,4% esconde grandes diferencias entre trabajadores. Así, el 40% de asalariados peor pagados (unos 6 millones de trabajadores) han visto bajar sus salarios (entre el -3 y el -15%), mientras el 30% de trabajadores mejor pagados veían subir sus sueldos (entre el +3 y el +10,4%), sobre todo ese 10% de trabajadores (1,5 millones) que ganan más de 4.784 euros brutos al mes (sus sueldos han subido un 33,8% entre 2006 y 2015).

Así que el ajuste salarial “ha ido por barrios, atacando más a los trabajadores peor pagados que han salvado su empleo. Pero en conjunto, nos hemos quedado con unos sueldos bastante bajos: el sueldo más habitual de los españoles es de 16.490 euros brutos al año (2014, último año con datos oficiales del INE), que se traduce en unos 950 euros netos en 14 pagas. O sea, que el español medio es mileurista. Y según los últimos datos de la EPA 2015, un 30% de los asalariados (4,42 millones) cobra menos de 1.215,7 euros brutos al mes (996 netos), un 40% (5,9 millones) gana entre 1.215,7 y 2.136 euros brutos y sólo un 30% (otros 4,42 millones de asalariados) ganan más de 2.136 euros brutos. Y entre los que menos ganan hay que recordar a trabajadores y autónomos que cobran el salario mínimo (655 euros) o menos, unos 6.580.000 españoles, 1 de cada 3 ocupados, según el estudio realizado por el profesor Florentino Felgueroso con datos de 2015 del INE.

Pero estos salarios son medios y los hay mucho más bajos (y más altos), con 8 grandes diferencias entre trabajadores, según las estadísticas del INE. La primera, por sexo: las mujeres ganan un 23,2% menos que los hombres (19.744 euros brutos frente a 25.727). La segunda, por tipo de contrato: los trabajadores temporales cobran un 36,6% menos que los indefinidos (15.680 euros frente a 24.746) y los que trabajan a tiempo parcial ganan un 63,7% menos que los que trabajan a jornada completa (9.794 euros brutos anuales frente a 26.965). La tercera, por la edad: los jóvenes de 20 a 24 años ganan el 44,2% menos que el resto (11.835 euros brutos frente a 22.858). La cuarta, por su nacionalidad: los extranjeros no comunitarios ganan un 35,6% menos que los españoles (14.720 euros brutos frente a 22.858).La quinta, por la autonomía donde trabajen: en Extremadura se gana un 31% menos que en el País Vasco (19.180 euros brutos frente a 27.786). La sexta, por el sector donde trabajen: en la hostelería se gana la cuarta parte que en las eléctricas (13.636 euros brutos frente a 51.034) y en el comercio menos de la mitad que en la banca (19.771 euros frente a 40.696 euros). La séptima, por el puesto de trabajo que se ocupe: un operario de base gana la cuarta parte que un director general (13.338 euros frente a 52.512 euros). Y la octava, según trabaje en el sector público o privado: la Administración pública paga un 37% más (29.456 euros frente a 21.450 la empresa privada).

Y ya no es sólo que los sueldos sean desiguales y bajos, sino que están muy por debajo de los sueldos europeos. El salario medio por hora (sin cotizaciones) era en España de 15,8 euros en 2015, frente a 19 euros en la UE-28 y 22 euros en la zona euro, según Eurostat. Eso significa que los trabajadores españoles cobran por hora trabajada un 28,2% menos que en la zona euro, un 36,8% menos que los alemanes (25 euros por hora), un 32,6% menos que los franceses (23,44 euros), un 26,1% menos que los británicos (21,38 euros)  y un 22,02% menos que los italianos (20,26 euros por hora trabajada). Y si comparamos salarios medios, también hay una diferencia sustancial: el salario bruto ordinario es de 1.640 euros en España frente a 1.995 euros en la Europa de los 28, un 17,8% menos, según el IV Monitor anual de salarios de Addeco, con datos de 2015. Y si nos fijamos en el salario mínimo, la diferencia es abismal: 757 euros en 12 pagas (655 en 14) en España, frente a 1.458 euros mensuales en Francia, 1.473 en Alemania o 1.510 en Reino Unido. Además, los trabajadores españoles peor pagados son, tras los portugueses, los occidentales que más han visto caer sus salarios entre 2010 y 2014 (un -14%), según un reciente informe de la OCDE sobre los 34 paises más desarrollados (+1,6%). 

Con este panorama, y tras el sacrificio salarial de 2012 a 2016, los sindicatos afrontan ahora la negociación salarial para 2017, donde exigen subidas del 1,8 al 3%, para recuperar parte de lo perdido ahora que las empresas tienen ya beneficios. Pero la patronal no parece que acepte subidas por encima del 1,5%, tras el 1,08% que están subiendo los convenios en 2016. El problema es que la inflación está “despertando” y se espera que los precios suban en 2017 y 2018, lo que no han hecho estos años, con lo que los salarios podrían perder poder adquisitivo. De hecho, las últimas previsiones de otoño de la Comisión Europea, difundidas en noviembre, señalan que España será uno de los tres paises europeos (junto a Italia y Austria) donde los trabajadores perderán poder adquisitivo en 2017: un -0,4%, porque los precios subirán un 1,4% y los salarios un 1%. Y también lo perderán en 2018, otro -0,1%.

No es sólo que los sueldos tienen que subir más en 2017 porque subirá la inflación (un 1,4% de media, frente a la bajada del -0,1% en 2016). Es que además, los sueldos tendrían que empezar a recuperar su trozo de pastel en el reparto de la riqueza nacional (PIB): si en 2008, antes de la crisis, los salarios se llevaban el 51,6% de la renta, en 2015 se han llevado sólo el 47,8%, un 4% menos del pastel. Y mientras, los beneficios empresariales han pasado del 42,82% de la renta en 2008 al 43,09% del PIB en 2015, según la Contabilidad Nacional del INE, siendo el tercer trozo, los impuestos, quien también ganan pastel (del 8,8% al 9,23%). Así que los trabajadores ya se llevan menos de la mitad de la tarta (que crece) y las empresas llevan tres años cogiendo más trozo de pastel con sus beneficios. Es hora de repartir mejor.

Pero subir ahora más los salarios no es sólo una cuestión de justicia. Es también una necesidad de la economía, para consolidar la recuperación. Porque si los salarios son bajos, si el sueldo más habitual ronda los 1.000 euros y muchos ganan menos, será difícil que los trabajadores y sus familias gasten y consuman. Y así, las empresas venderán menos y crearán menos empleo, porque creceremos menos de lo que podríamos si los sueldos fueran más altos. Es fácil de entender. Y más si vemos los datos que da el INE, de cómo viven las familias con los bajos sueldos españoles: un 13,7% llega con mucha dificultad a fin de mes, un 39,45% de las familias no pueden afrontar gastos imprevistos, el 40,6% de los hogares no se puede ir ni una semana de vacaciones y un 9,4% de las familias se ven obligadas a retrasar el pago de la hipoteca, el alquiler, la luz o el gas. Así, con esta penuria de salarios, resulta más difícil que España crezca más y cree más empleo estable y no precario.

Pero hay más. Los salarios precarios son un torpedo en la línea de flotación de las pensiones, porque el 92% de los empleos creados desde 2014 son temporales y a tiempo parcial, con sueldos entre un tercio y dos tercios más bajos que los normales (ya bajos). Y así, cotizan muy poco a la Seguridad Social. Baste este dato: la mayoría de los trabajadores por cuenta ajena (un 52%, casi 7 millones de asalariados) cotizan por trabajos temporales o a tiempo parcial, según datos de Empleo. Y de los 3,2 millones de autónomos, un 40% cotizan por bases más bajas que las de los asalariados. Así se explica el mínimo crecimiento de ingresos de la Seguridad Social, a pesar de que se crea empleo, y que el “agujero” (déficit) de las pensiones llegará a 18.950 millones de euros a finales de 2016. Con salarios más altos, subirían las cotizaciones y las pensiones tendrían más ingresos y menos déficit.

En resumen, que los sueldos deben subir más en los próximos años, empezando por el salario mínimo : de momento, el Congreso ha aprobado tramitar una Ley para subirlo a 800 euros en 2018 y a 950 euros para 2020, con el voto en contra del PP y la abstención de C´s. Hay que subir los sueldos no sólo para mejorar el nivel de vida de las familias sino para que se consolide la recuperación, aumente el empleo y se salven las pensiones. Por justicia y por economía. No vale decir que necesitamos sueldos bajos para competir en Europa y en el mundo. Ya los tenemos más bajos. Y además, no sólo hay que mirar los costes salariales, sino también hay que rebajar otros costes (energía, crédito, transportes, impuestos y tasas…) y mejorar la organización de las empresas y sus productos (calidad e innovación) para competir mejor. No podemos jugar a ser la China de Europa en salarios para crecer, a costa de contratos y sueldos precarios. Tenemos que poner en marcha una economía y unas empresas con futuro, que puedan pagar sueldos decentes. Es lo mínimo.

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