lunes, 16 de septiembre de 2013

Empeora la Sanidad


Cuatro años de recortes y casi 7.000 millones menos de presupuesto se notan en nuestra Sanidad: cae por primera vez la satisfacción de los usuarios, empeoran las notas de todas las autonomías y se agravan las diferencias entre ellas, aumentan las listas de espera y se recortan servicios. Y eso, aunque la sanidad pública española siga  siendo de las mejores de Europa. Pero ya no soporta más recortes, como los que se esperan para 2014, por el Estado y las autonomías. El Gobierno quiere reducir el catálogo de prestaciones básicas y aumentar el copago para el resto, a la vez que privatiza hospitales. Pero este camino, desmantelará la sanidad pública, en beneficio de los seguros privados. La alternativa es destinar más ingresos para la sanidad (más barata que en la OCDE) y hacer cambios drásticos en su gestión, pactados con los profesionales. Un tratamiento de choque.
enrique ortega

Basta ir a un ambulatorio o a un hospital para comprobar cada día que la sanidad española no es lo que era. Pero un reciente informe de la Fundación en Defensa de la Sanidad Pública (FDSP) ha puesto cifras: la sanidad ha empeorado en todas las autonomías, según un amplio abanico de parámetros analizados. Y lo peor: aumenta la desigualdad en el servicio sanitario entre autonomías, nos atienden muy diferente según donde vivamos. Hay 5 autonomías con buena nota: Navarra (65 puntos sobre 78), Aragón (60), Asturias (59), País Vasco (55) y Castilla y León (54). Tres con servicios sanitarios “aceptables”: Galicia (53 puntos), Cantabria (49), y Andalucía (48). Cinco con servicios “regulares”: Extremadura (47 puntos), La Rioja (47), Cataluña (46), Madrid (44) y Castilla la Mancha (43). Y cuatro con una sanidad “deficiente”: Baleares (41), Murcia (41), Canarias (32) y Comunidad valenciana (30).

Dos Españas para la sanidad. Y lo malo es que el mapa no ha cambiado desde 2009, según los distintos informes de la FDSP: las autonomías con buena sanidad son las mismas que antes de la crisis. Y también las “malas”, con Canarias y Valencia de farolillo rojo. Eso se debe, sobre todo, a que las autonomías con mejor sanidad han recortado menos con la crisis y gastan más en sanidad. No en vano, el País Vasco (1.550 euros por habitante) o Navarra (1.419) gastan un tercio más que la Comunidad Valenciana (965 euros). Y tienen el doble de médicos/enfermeras por mil habitantes (2,38/4,65 frente a 1,63/2,63).

Al final, la valoración de los usuarios ha caído en todas las autonomías, sobre todo en Canarias, Comunidad Valenciana y Madrid, según la FDSP. Algo que confirma en el último Barómetro sanitario, elaborado por el CIS y Sanidad: la satisfacción con la sanidad pública ha caído en 2012, por primera vez desde 2004, bajando la nota a 6,57 puntos. Y se espera que baje más en 2013, por los últimos recortes y copagos.

El peor indicador  son las listas de espera, que han sufrido el mayor aumento desde que Sanidad publica datos. En diciembre de 2012 había 571.395 personas aguardando operación, con un tiempo medio de espera de 100 días (76 en junio 2012) y con un 16,5% de pacientes esperando a operarse más de 6 meses (máximo plazo legal). Y para acudir a un especialista, la espera media es ya de 59 días (53 en junio 2012). Retrasos que agravan la salud de los pacientes y encarecen luego su tratamiento (si no han muerto en la espera).

Todo esto es el fruto de cuatro años de recortes en la sanidad española, agravados por las huelgas y conflictos de finales de 2012. El presupuesto en Sanidad se ha recortado en 6.875 millones desde 2010: 5.365 millones las autonomías (78%) y 1.510 el Estado central (22%). De hecho, Sanidad ha sido la principal partida de ajuste de las autonomías: si han recortado su déficit en 8.715 millones desde 2010, el 61,5% del ajuste total ha sido en Sanidad, cuando esa partida supone sólo un 40/45% de su presupuesto.

Y ¿dónde han sido los recortes? Una parte (1.850 millones) en gastos de personal: recortes de plantilla (despidos de contratados e  interinos, precariedad, no cubrir bajas ni vacaciones, jubilaciones forzosas de médicos), supresión de horas extras (cerrando quirófanos por la tarde para no pagarlas), congelación de sueldos y supresión de pagas, complementos y ayudas. Otra fuente de “ahorro” han sido los recortes en servicios: cierre de centros de salud por las tardes (Cataluña, Extremadura y Cantabria), cierre de urgencias en zonas rurales (Extremadura, Cantabria, Navarra, Castilla y León, Murcia  y el intento fallido de Castilla la Mancha) o guardias localizadas (en perjuicio de una atención más inmediata). Y menos conciertos con clínicas privadas (lo que aumenta las listas de espera).También se ha recortado en gastos de material, mantenimiento e instalaciones. Además, se han buscado ingresos con nuevos copagos, desde el pago por prótesis o ambulancia hasta por tener una habitación individual (Hospital Clinic de Barcelona). Pero el mayor ajuste (67% del recorte sanitario) se ha dado en el gasto farmacéutico, con el copago por receta, la retirada de medicamentos financiables y el recorte de márgenes a farmacias y laboratorios.

Al final, todos estos recortes se han traducido en menos personal (peor pagado) y menos medios, lo que redunda en un peor servicio y más listas de espera. Y lo grave es que se esperan nuevos recortes en Sanidad, en los Presupuestos para 2014 que presentará este mes el Gobierno y después las autonomías, obligadas a recortar más su déficit. “La sanidad está al borde del colapso financiero”, ha advertido el consejero catalán. Y es que los costes siguen creciendo estructuralmente (por la mejora de la tecnología sanitaria y la mayor esperanza de vida) y caen los ingresos, obligando a impagos crecientes.

Pero el compromiso de Rajoy de recortar el déficit es inamovible y ha prometido a Bruselas recortar un 25% el gasto en Sanidad para 2015 (sobre 2009). Algo imposible si no se desmantela el sistema. Sanidad está preparando una estrategia: elaborar un catálogo de servicios básicos (que ofrecerían gratuitamente todas las autonomías) y dejando el resto como servicios complementarios, a limitar (como se ha hecho con la reproducción asistida) y ofrecer con copagos de los pacientes. En paralelo, proseguir con la privatización de la gestión de hospitales públicos, con el pretexto de que es más barata (falso) . Ya la han puesto en marcha 8 autonomías gobernadas por el PP: Comunidad Valenciana, Madrid (paralizada cautelarmente por los tribunales), Castilla la Mancha, la Rioja, Galicia, Extremadura, Castilla y León y Baleares. Y esperar que los españoles sigan haciendo seguros privados (ya  hay casi 11 millones con seguro médico privado) y descarguen de trabajo a la sanidad pública.

Pero este camino sólo lleva a hundir más a la sanidad pública, que “ya no aguanta más recortes, como ha advertido el presidente de los médicos. La alternativa es doble. Por un lado, recabar más ingresos (vía impuestos) para la sanidad, ya que está infra-financiada: España ya gastaba menos que la OCDE en 2009 y ahora es mucho menos (1.292 euros por habitante en 2013). Por otro, mejorar drásticamente la gestión, porque no es de recibo que un quirófano o una máquina de TAC, una consulta especializada o una urgencia rural sólo funcionen unas horas al día, por ejemplo. Es clave hacer otra política laboral (horarios, nuevas plazas, reclasificaciones personal, incentivos productividad…), otra política de tratamientos y uso de las tecnologías (un 30% del gasto es ineficiente, según la OMS), centralizar compras, potenciar la atención primaria y la prevención, despolitizar la gestión… Y sobre todo, conseguir un pacto con los profesionales, porque los conflictos los pagamos los pacientes.

Si la sanidad pública no se hace más eficiente y siguen los recortes, perderemos uno de los activos mejor valorados por todos y ganará la sanidad privada, lanzada a una guerra de tarifas para ganar clientes a costa del empeoramiento de la pública. Aún estamos a tiempo de que el actual deterioro no sea irrecuperable. No pueden admitirse más recortes ni más conflictos. Hay que pactar más medios y un urgente cambio de gestión. La Sanidad está enferma.

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