lunes, 30 de marzo de 2026

Otra Semana Santa récord y cara

Media España viaja o toma unas pequeñas vacaciones esta Semana Santa, tras no tener fiestas ni “puentes” desde Navidad. La fiebre por salir y moverse sigue ahí, en España y en Europa, a pesar de las guerras (Ucrania y Oriente Medio) y de la fuerte subida de precios (3,3% anual), sobre todo por los carburantes. Pero mucha gente no tendrá en cuenta estas subidas (llenar un depósito de gasóleo cuesta 31 euros más que el año pasado y 3,50 euros más si es de gasolina), ni tampoco las de los hoteles (+9,6% anual), bares y restaurantes o los billetes de autobús, tren o avión. Al final, si el tiempo no lo impide, los hoteleros esperan más clientes (sobre todo españoles)  que la Semana Santa 2025, que ya fue récord, sobre todo en Canarias, Baleares, Andalucía y Levante, más las ciudades de interior con procesiones. Y la guerra en Irán nos traerá también más extranjeros. Todos buscan evadirse de la realidad, “cargar las pilas” y afrontar una vuelta complicada. Descansen.

                           Enrique Ortega

El turismo en España ha empezado el año con fuerza, tras batir todos los récords en 2025 (96,8 millones de turistas extranjeros y 134.712 millones de gasto). Así, en enero de 2026 (último dato del INE), España recibió 5,1 millones de turistas extranjeros, un +1,2% que en 2025, con aumentos de visitantes de Italia (+8,1%), Reino Unido (+3,3%), EEUU (+3,2%, a pesar de Trump y de la fortaleza del euro), paises nórdicos (+1,8%) y del resto del mundo (+13,1%), aunque cayeron los turistas franceses (-19,2%) y alemanes (-2%). Además, y esto es importante, los turistas foráneos se gastaron un 9,3% más, lo que indica que sigue subiendo el gasto medio por turista (por la inflación y porque son turistas “de más calidad”). Y finalmente, han aumentado, en enero y febrero, las pernoctaciones hoteleras (+2,2%), más por los extranjeros (+3,3%) que por los españoles (+2,3%).

Ahora, se espera que la Semana Santa incentive la llegada de turistas extranjeros, aunque serán los españoles quienes dominen los viajes y la ocupación hotelera estos días, a pesar de las guerras y de las subidas de precios. El sector hotelero asegura que las reservas para Semana Santa serán algo superiores a las del año pasado (que ya fue récord) y que las grandes cadenas ya rozan “un lleno técnico” en Canarias, Andalucía y Baleares, con un aumento de reservas también en Madrid, Levante y Cataluña, más las ciudades de la España interior con procesiones, que disparan el turismo rural. Pero sobre todo, los hoteleros creen que mejorarán sus ventas y márgenes, por la subida de precios (la facturación media por habitación fue en febrero de 116,3 euros, +2,9% más que un año antes).

Hay varios factores que explican el aumento de la ocupación previsto para esta Semana Santa. Uno, que hay más gente trabajando que hace un año (+482.710 afiliados a la Seguridad Social en febrero 2026 que en febrero de 2025), lo que ha impulsado el consumo y el gasto, sobre todo en viajes, una prioridad de las familias tras la pandemia. Y el conflicto en Oriente Medio puede acabar desviando turistas internacionales hacia España, en perjuicio de los viajes a Turquía, Grecia, Egipto y norte de África. Pero también hay factores en contra de viajar estos días, como las subidas de carburantes y de los billetes de autobús, tren y avión. Y, sobre todo, la incertidumbre de muchas familias sobre los efectos negativos de la guerra.

Con todo, mucha gente tiene difícil llegar a fin de mes (por la inflación y los alquileres o hipotecas, mientras apenas suben los salarios), con lo que no todo el mundo viajará esta Semana Santa, aunque parezca que sí. De hecho, el 56% de los españoles no se moverá esta Semana Santa, la mayoría porque su economía no se lo permite, según una reciente Encuesta hecha por el Observatorio Cetelem. Los que sí viajen lo harán mayoritariamente (14%) dentro de España (al pueblo, a un destino interior o a la costa), siendo minoría (14%) los que viajarán al extranjero, básicamente a Europa. Y su gasto medio será de 538 euros por persona, un 13% más que el año pasado, según esta Encuesta. Un gasto medio que se destinará sobre todo a pagar alojamiento, restaurantes, compras y ocio.

Los que viajen esta Semana Santa notarán en sus bolsillos varias subidas de precios, que les obligarán a ajustar su gasto, para no pegarse un susto con el próximo pago de la tarjeta de crédito. La primera subida evidente la han tenido al repostar: el viernes 27 de marzo, el precio medio de la gasolina 95 era de 1,563 céntimos litro, inferior (-25 céntimos) al que costaba el sábado 21 de marzo (antes de los ataques a Irán), que era de 1,819 céntimos litro, gracias a la bajada de impuestos aprobada por el Gobierno. Pero algo superior al precio de la gasolina la Semana Santa de 2025 (1,56 euros/litro), con lo que llenar ahora un depósito de 55 litros de gasolina cuesta 3,50 euros más que hace un año. El mayor problema lo tienen quienes tienen un coche de gasoil: el litro costaba el viernes 1.774 euros/litro de media, 19 céntimos menos que antes de la guerra de Irán (1,964 céntimos), una rebaja menor porque el gasóleo se ha disparado más que la gasolina en los mercados internacionales. Pero al comparar el precio actual con el de la Semana Santa 2025 (1,40 euros/litro), resulta que llenar ahora un depósito de gasóleo cuesta 31 euros más que hace un año

La siguiente subida la notarán muchos al comprar un billete de autobús (+7,6%) o tren (+11,4%) y sobre todo, al comprar un billete de avión, más en los vuelos internacionales: el jet fuel (keroseno) ha subido hasta un 50% en los mercados internacionales, aunque las compañías aseguran los precios de un 80% de sus suministros para evitar extracostes. A pesar de eso, el propio director general de IATA ha vaticinado una subida de los billetes del 8 al 9%. Y lo mismo pasarán con los trenes, sobre todo los de alta velocidad (con más demanda), que además sufrirán más retrasos estos días por los tramos de menor velocidad (y no circulan directamente hasta Málaga, por los daños de las pasadas lluvias).

Otra subida la habrán visto al hacer las reservas de hoteles o apartamentos para estos días: aprovechando la mayor demanda, los precios de los hoteles han subido un +9,6% anual, según el IPC de febrero. Y lo mismo al sentarse en una terraza o comer en un restaurante o en un chiringuito de playa: la subida anual ha sido del +4,4%, según el INE. Lo mismo pasará con los locales de ocio, las copas o muchas entradas a parques o espectáculos: son muchos los que aprovecharán la subida de los carburantes para subir precios, algo que ya se está notando en los alimentos y supermercados y que se extenderá a todos los productos y servicios.

Eso sí, la Semana Santa y este mayor gasto permitirán mantener el crecimiento de la economía, alto a pesar de las guerras de Ucrania y Oriente Medio (+2,8% en 2025, el doble del 1,4% que creció la zona euro), gracias a que reanimará el consumo interno y el turismo, dos de los motores básicos de nuestra economía. Y también ayudará la Semana Santa a que crezca el empleo: el sector calcula que se han hecho 164.000 contratos para estos días, un +12,1% más que en 2025, sobre todo en hostelería (el 87%), transporte y logística (7,75%) y empresas de ocio (5,5%), un empleo que se ha concentrado (el 60%) en Andalucía, Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana, aunque muchos de estos empleos se pierden después.

Tras la vuelta de Semana Santa, el sector turístico ya tiene la vista puesta en el macropuente” de mayo: se pueden pedir 4 días de vacaciones para tener en total 9 días de vacaciones (del 25 de abril al 3 de mayo). Y a partir de ahí, mayo y junio pueden beneficiarse de la tendencia a tomar vacaciones fuera del verano (que ya se notó en 2025) y a las escapadas largas (con viernes y lunes incluidos), gracias a la generalización del teletrabajo. En cualquier caso, más escapadas y viajes antes de un verano que se espera rompa otra vez los récords de 2024 y 2025. Y de ahí, a por los 100 millones de turistas este año…

Claro que todo va a depender de Trump y Netanyahu, porque si persisten en su guerra ilegal con Irán (una dictadura teocrática dispuesta a “morir matando”) y el precio de la energía se dispara, con subidas de precios generalizadas (ya estamos en una inflación del 3,3% en marzo, que puede escalar del 4% en abril), lo sufrirán los consumidores, que frenarán su gasto, también en viajes, algo muy preocupante para una potencia turística como España. Así que crucemos los dedos y esperemos que no llegue otra crisis. Mientras, aprovechemos estos días para descansar y cargar las pilas” para la vuelta, que no será fácil.

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