Tras la resaca de compras de estas Navidades,
llega la dura realidad de afrontarlos, de hacer frente a tarjetas y pagos.
En un mes, enero, donde muchas empresas aprovechan para subirnos
casi todo: teléfono e Internet, luz, agua, basuras, billetes de avión,
autopistas, taxis, alquileres, tabaco, paquetes y sellos de Correos, seguros…Así
que este enero será más difícil llegar a fin de mes. La contrapartida es que también
suben los ingresos de casi 10 millones de pensionistas (más
los que menos cobran), 3 millones de funcionarios, 2,4 millones
de trabajadores que cobran el salario mínimo y las ayudas del ingreso
mínimo vital (IMV) que cobran 785.000 hogares, pensiones, sueldos y
ayudas públicas que se revalorizan desde el 1 de enero. Y también
aumentan las ayudas al transporte, manteniendo las actuales y
creando una tarifa plana que permite viajar barato. Ahora, la clave es ver
lo que suben los sueldos este año, porque los precios de los alimentos,
la vivienda y la energía seguirán altos en 2026.
Enrique Ortega
Enero es el mes elegido por muchas empresas para subir
sus tarifas y precios, con el argumento de la subida de costes y del
aumento del IPC. Y este año, la lista de subidas es muy amplia.
Empezando por la
subida de las tarifas del teléfono e Internet, que suelen subir dos
veces al año. Esta vez, suben con pocos días de diferencia: el 8 de enero las
sube Vodafone (+3,9% de media, entre 1 y 5 euros al mes), el 12 de enero
Orange (+3,8%, de 1 a 6 euros al mes) y el 13 de enero Movistar
(+4%), mientras Digi no las sube. En los últimos años, las
telecos justificaban sus subidas en la previsión de aumento del IPC, pero este
año suben mucho más (el
IPC puede subir un 2,1%) y lo justifican en que les han subido los costes, sobre
todo los productos audiovisuales que ofrecen (fútbol y plataformas).
Otra subida que notaremos será la del próximo recibo de
la luz, que será diferente según el contrato que tengamos. Los que tienen
un contrato de luz en el mercado “libre” (20 millones de
clientes) tendrán
subidas del 4 al 7% cuando les toque la revisión anual de su
contrato, subidas que ya han anunciado Iberdrola, Endesa o las filiales de
Repsol, argumentando que a ellos les ha subido la luz en 2025 (y ahora) porque
Red Eléctrica obliga a mantener centrales de gas de guardia (más costosas) para
evitar un nuevo apagón como el de abril pasado. El resto de clientes, los que
están en el mercado regulado (8,4 millones) ya han sufrido en
2025 esta subida y la seguirán pagando en 2026. Y todos pagarán más este año
por la
subida de los peajes (un tercio del recibo) que fija la
Administración: los peajes de acceso subirán un +4,1% y habrá que pagar
en el recibo los demás cargos, que también suben.
Si sube la luz, también subirá la
factura del agua que pagamos. En Madrid, el
Canal de Isabel II ya anunció una subida de la factura del agua del 3%
anual hasta 2030, debido a que lleva años sin subirse y tienen que acometer
nuevas inversiones. Aigües
de Barcelona también ha anunciado una subida del +2,9% para
2026, mientras otros municipios de su área metropolitana también subirán el
agua, hasta el 5,8%. Y Aguas
de Bizkaia ha anunciado subida de tarifas del 4% en 2026, lo mismo
que muchas ciudades de media España.
Y también pagaremos más al viajar en avión, porque
las aerolíneas nos cargarán en los billetes la subida del canon aeroportuario que
les ha hecho AENA el 1 de enero,
un aumento del +6,44% para afrontar las inversiones en los aeropuertos
españoles. También será más caro viajar en coche por autopista: los
peajes subirán este año un +2,61%
al menos, aunque en las autopistas rescatadas por el Estado subirán menos, un +2%.
También podría subir este año el impuesto que paga el gasóleo, porque la
Comisión Europea obliga a igualarlo con el de la gasolina, aunque el
Gobierno no logró aprobar en 2024 el Decreto que los equipara, por el
rechazo del PP, Vox, UPN y Podemos. Pero es una reforma exigida para recibir
460 millones de Fondos europeos, por lo que el Gobierno se ha comprometido a
intentar aprobar la equiparación antes de finales de marzo. De conseguirlo, el
gasóleo subiría 7 céntimos por litro.
El tabaco ya ha subido el 1 de enero, con nuevos
precios para los paquetes de cigarrillos, cigarros y picadura (ver
nuevo listado de precios por marcas), aunque todavía fumar es más barato en
España que en la mayoría de Europa. Y también han
subido ya las tarifas de Correos, tanto los sellos (+7,9%: el
franqueo ordinario cuesta 96 céntimos, el doble que en 2015), los certificados
y los paquetes (+5,5%). Y han subido también los taxis en la mayoría de
España, desde Madrid
(+2,36%) y Barcelona
(+2,3%) a Sevilla,
Málaga, Valladolid, Ferrol o Salamanca, lo que se trasladará también a los
vehículos VTC.
Con todo, lo más preocupante volverá a ser la subida de
la vivienda, tanto para alquiler como para compra. Se espera
otra subida de los alquileres del +10% en 2026, que se sumaría a las
fuertes subidas de los años anteriores: +40,3% han subido los alquileres
de media en España desde 2019 (+50% en Madrid y +46,15% en Barcelona, según
Idealista).. Además, muchos contratos de alquiler (por 5 años) se terminan
en 2026, con lo que los propietarios intentarán revisar bastante al alza los
nuevos alquileres, con lo que se espera “un aluvión de subidas”. Y en cuanto a
los precios de compraventa, están ya en niveles prohibitivos: 2.605
euros/m2 de media, pero 5.089 euros/m2 en Barcelona y 5.758 euros/m2 en
Madrid. Y podrían subir otro 15% más este año, según Idealista.
Lo que también subirá en 2026 serán las nuevas hipotecas, no sólo porque hay que pedir un mayor importe (el 80% del precio de venta) para afrontar los altos precios, sino porque el Euribor lleva 5 meses consecutivos subiendo (del 2,079% en julio al 2,267% en diciembre), con lo que los bancos cobrarán este año tipos más altos, en torno al 3,5%. Eso sí, los 4 millones de familias que están pagando una vieja hipoteca no tendrán un susto en la próxima revisión anual, porque el Euribor esperado para 2026 (por debajo del 2,5%) será todavía inferior al de 2025.
Y luego hay dos subidas aseguradas para 2026, aunque todavía
no podamos decir cuánto. Una es la
subida de los seguros, desde el seguro del automóvil y del hogar al
seguro de salud, que llevan años subiendo mucho y que volverán a subir bastante este año, justificándose en
el aumento de costes de los talleres y reparaciones, los siniestros en casa y
el aumento de los costes médicos en los hospitales privados. Y también están “cantadas”
nuevas
subidas de los alimentos: frutas y verduras (muy afectadas por el
cambio climático y las cosechas), las carnes, los huevos, el café y el
chocolate, más la bollería y las bebidas.
En cambio, hay otro gasto importante, el transporte
público, que se modera o baja en 2026, por las ayudas
que ha
prorrogado o ampliado el Gobierno. Por un lado se prorrogan
los actuales descuentos al transporte en tren y autobús, manteniendo
los descuentos actuales en Cercanías, corta y media distancia y autobús, a los
que se añaden un nuevo abono trimestral y un abono de 10 viajes para Cercanías,
manteniéndose la gratuidad de todos los viajes para los menores de 14
años (para educar a los menores en el transporte público). Por otro lado, se
crea
un nuevo bono transporte de 60 euros mensuales (30 euros para menores
de 26 años) que permite viajes ilimitados en Cercanías y media distancia de
Renfe, además de las líneas estatales de autobuses. Un bono que convive con el
resto de ayudas al transporte.
Estas ayudas
van a permitir que millones de personas gasten hasta un 75% menos en
transporte público en 2026, ahorrándose este año 1.371 millones de
euros (el coste de las ayudas). Unas ayudas públicas al transporte que han sido
claves estos años, desde 2018 a finales de 2025, en que el Gobierno ha
destinado más de 11.000 millones de euros (7.200 millones desde 2022) a subvencionar los billetes de Cercanías,
trenes de media distancia y Avant y los autobuses de líneas estatales, según
datos de Transportes.
Un ahorro en transportes que no compensa el rosario de las
otras subidas de precios, unas anunciadas y otras silenciosas, que
afectarán a nuestros bolsillos en este año 2026. Menos mal que hay colectivos
que van a tener también un aumento de ingresos para afrontarlas,
básicamente pensionistas, funcionarios y los más desfavorecidos que reciben
ayudas públicas, que también se han revalorizado el 1 de enero.
Empecemos por los
pensionistas, 9,42 millones de personas que cobrarán algo más por sus
pensiones (10,42 millones) ya desde este mes de enero. La subida media de las
pensiones es del +2,7% (la subida de la inflación anual de noviembre
2024 a noviembre 2025), lo que supondrá cobrar unos 40 euros más al mes (una
jubilación media de 1.512 euros en 2025). Pero los 2,12 millones de
pensionistas que cobran pensiones muy bajas, con complementos de mínimos, tendrán
una subida mayor: +11,4% para los pensionistas con cargas familiares
(y las viudas) y +7% para los que no las tienen. Y para los 471.000
pensionistas que cobran una pensión no contributiva (dos tercios son mujeres),
la subida es del +11,4%.
Los 3 millones de personas que trabajan para la
Administración Pública cobrarán un +2,5% de subida retroactiva por
2025 y otro +2%
de subida salarial en 2026, más otro +4,5% en 2027 y un 2% de subida en
2028, según el acuerdo pactado por el Gobierno, que supone una subida acumulada
(por el efecto arrastre) del +11,4%
entre 2025 y 2028, un aumento superior a la inflación esperada estos
años, para recuperar parte del poder adquisitivo perdido por los funcionarios.
También volverá a subir este año el salario mínimo
interprofesional (SMI), que cobran unos 2,4 millones de trabajadores,
especialmente mujeres, jóvenes e inmigrantes que trabajan en el campo. De
momento, en enero se ha prorrogado el salario mínimo actual (1.184 euros en 14
pagas), a la espera de que el Gobierno apruebe este mes la nueva subida, que se
cobrará con efecto retroactivo desde el 1 de enero: los
expertos consultados han propuesto que suba entre 37 y 56 euros
al mes, mientras la
patronal propone una subida de 18 euros (+1,5%) y los sindicatos
piden subir 89 euros (+7,5%).
Y también sube el importe del ingreso mínimo vital (IMV)
que reciben las familias más vulnerables, actualmente 785.722 hogares (beneficiando
a 2,4 millones de personas). En 2025 cobraban entre 658,81 euros un adulto
solo y 1.449 euros mensuales las familias numerosas, importes que han
subido un 11,4% el 1 de enero, entre 75 y 170 euros más al mes. El problema
es que esta ayuda (IMV) sólo llega a la mitad de las personas que están en pobreza
severa (4,3
millones, según Cáritas). Y que muchas autonomías han aprovechado el
IMV para suprimir o reducir su ayuda, las rentas mínimas de inserción:
en los últimos 3 años se han reducido
más de 170.000 beneficiarios y 13 autonomías (Madrid y Aragón en
cabeza, un -95%, seguidas de Castilla la Mancha, Castilla y León, Andalucía, la
Rioja, Cantabria, Extremadura, Murcia, Asturias, Galicia, Cataluña y Navarra) han
reducido su gasto en estas ayudas autonómicas, que sólo llegan a 532.700
personas, el 6,1% de quienes viven en el umbral de la pobreza, según
los Directores y Gerentes de Servicios Sociales.
Ahora, la clave para afrontar las nuevas subidas de precios va
a estar en los salarios, en la subida que se pacte para 2026. Todo
indica que la patronal no ofrecerá una subida por encima del 2% (la
inflación subirá el 2,1%, según el Gobierno) y que los sindicatos
pedirán una subida mínima del 3,5%, para recuperar parte del poder
adquisitivo perdido en los últimos años (los sueldos han subido un
13,45% entre 2022 y 2025 y la inflación un 15,4%). Y, sobre todo, pedirán que
suban más los sueldos más bajos, porque el 30% de trabajadores
ganan menos de 1.582 euros brutos al mes (y otro 40% ganan entre 1.582 y
2.659 euros brutos), según el Decil de salarios
de la EPA 2024. Estos bajos salarios explican que casi la mitad de españoles (el 47,4% de los
hogares, según el INE) lleguen con dificultad a fin de mes. Y más ahora,
con la oleada de subidas de enero.
En definitiva, volvemos
a sufrir subidas de precios en múltiples servicios y gastos, sin
que tengamos claro lo que van a subir nuestros ingresos este año, lo que
explica que muchos españoles no vean bien su economía (según
el CIS) aunque España crezca más que la mayoría de paises occidentales. Eso
debería obligar a tomar medidas para “repartir
mejor el crecimiento”, controlando las subidas más impopulares
(alimentación, energía, servicios públicos) y aumentando las ayudas a los más
vulnerables, con medidas fiscales para que paguen más los que más ganan y menos
los que menos ingresan y viven de un sueldo. Y promover una negociación
colectiva que suba más los sueldos más bajos, ahora que muchas empresas pueden hacerlo,
porque llevan 5 años mejorando ventas y beneficios. Esas son las claves
para que el crecimiento lo noten la mayoría de españoles.
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