lunes, 23 de enero de 2017

Ojo a la "burbuja" del turismo


Este domingo se ha clausurado FITUR y el sector estaba eufórico por el récord de turistas: 75,3 millones en 2016. Un dato conocido porque el nuevo ministro de Turismo se saltó las normas y anticipó dos semanas una estadística que el INE dará oficialmente el 31 de enero. Lo que no dice el Gobierno, y sí el sector turístico, es que 11 de los 22 millones de turistas que España ha ganado desde el año 2010 son “prestados” de Turquía, Egipto y Túnez, por el terrorismo. Y que los turistas gastan cada año menos en España desde 2011. El ministro dice que el turismo “no ha tocado techo”, pero las empresas reconocen que la situación es “excepcional” y piden aprovecharla para reconvertir el sector. Y preocupa que los récords hayan alimentado una “burbuja turística” que puede estallar: se han casi duplicado los apartamentos turísticos y la compraventa de hoteles. Si los turistas vuelven al Mediterráneo, tendríamos un exceso de oferta. Hay que repensar el turismo a 20 años vista.
 
enrique ortega

Si alguien entra en la web del INE (Estadística) y pincha en “Calendario”, comprobará que está previsto publicar el próximo 31 de enero las estadísticas oficiales de turismo de 2016 (Frontur). Pero el nuevo ministro de Turismo, Álvaro Nadal, no ha podido esperar: sabía que iba a haber un récord histórico de turistas y quería “apuntárselo” para FITUR (18-22 enero). Así que, “saltándose a la torera” al INE (algo nunca visto hasta ahora), convocó el pasado 12 de enero una rueda de prensa para anticipar los datos: 75,3 millones de turistas llegaron a España en 2016 (7 millones más que en 2015) y se gastaron 77.000 millones de euros. Ello confirma a España como la tercera potencia turística del mundo, tanto en turistas (por detrás de Francia y EEUU) como en ingresos por turistas (tras EEUU y China).

Ciertamente, el turismo ha vuelto a ser el motor de la economía en 2016, como pasa desde 2010: el sector creció un 4,9% (PIB turístico), por encima del conjunto de la economía (el PIB creció un 3,3%), según la patronal turística Exceltur. La locomotora de ese crecimiento ha sido el turismo extranjero, que creció un 10% (los empresarios estiman 75.411.000 turistas en 2016), la mayor afluencia en los últimos 15 años. Pero sin embargo, la otra mitad del negocio turístico, los viajes de los españoles, no fue tan bien: las pernoctaciones crecieron un 4,6%, menos que en 2015 (+6%), debido a la subida de precios (los hoteles subieron un 4,5% y en algunos ligares hasta un 14%) y a que la demanda de los tour operadores extranjeros limitó mucho las plazas hoteleras disponibles para españoles (overbooking).

Pero el impresionante récord de turistas extranjeros salvó el año y las cuentas del sector, aumentando sus beneficios, sobre todo a los hoteles de la costa y las islas Baleares y Canarias, pero también a  los hoteles de Barcelona y Madrid, la España verde (Galicia, Cantabria y Asturias), Aragón, Extremadura y algunas ciudades de Castilla y León (por el buen tiempo), destacando también el alza del turismo de negocio, de los españoles (+14,6%) pero más de empresas y `profesionales extranjeros (+21%).

¿Por qué España ha conseguido superar el techo de los 75 millones de turistas extranjeros? Para la patronal turística Exceltur, el principal factor es la crisis turística en otros paises del Mediterráneo, por la inseguridad y el terrorismo, sobre todo en Turquía, Egipto y Túnez. Estiman que si España ha ganado 22,5 millones de turistas desde 2010 (de 52,93 a 75,41 millones), la mitad (un 49%) vienen “desviados” de estos paises, buscando un destino más seguro. Son 11 millones de turistas “prestados”. Incluso esto podría  pasar en Europa: en 2016, España ha captado 6 de cada 10 nuevos turistas llegados al continente y en esta ganancia podrían haber pesado también los atentados sufridos en Francia, Bélgica y Alemania.

La patronal turística Exceltur reconoce que en 2016 ha habido un marco internacional “excepcionalmente propicio” para la llegada de turistas: petróleo barato (vuelos y viajes más baratos), bajos tipos de interés (préstamos para viajar más baratos y menos endeudamiento) y un euro en mínimos frente al dólar (viajar a España es más barato), mientras no se ha notado apenas el Brexit de junio porque agencias y británicos compraron antes sus vacaciones. Eso sí, los empresarios turísticos están preocupados porque los turistas extranjeros siguen gastando menos en España. La patronal Exceltur recuerda que lo importante no es el gasto turístico total, que ha sido récord (los 77.000 millones de que habla el Gobierno), sino la parte de ese gasto que se queda en España, descontando el precio de los viajes y lo que cobran los tour operadores extranjeros. Con ello, el dato de ingresos por turismo en España (el que utiliza también el Banco de España) baja a 54.355 millones de euros en 2016. Eso supone un gasto medio de 721 euros por turista, un 3% menos que en 2015.Un gasto que lleva 5 años cayendo, desde 2011 (792 euros) y 15 años si descontamos la inflación.

Los turistas extranjeros gastan menos cada año en España porque reducen su estancia (ahora la media son 7,9 días) pero sobre todo porque apuestan por un turismo “low cost”. La mayoría (72%) viaja por su cuenta, sin paquete turístico, en vuelos low cost,  y un número creciente viajan  en coche o se alojan en casa de amigos y familiares o en apartamentos no regulados, gastando menos. Y los turistas que más nos visitan (británicos, franceses y alemanes) son los que gastan menos, mientras que los que gastan más (norteamericanos, nórdicos o chinos) vienen menos. Estamos a tope de turistas extranjeros que gastan poco.

Otro punto negro del turismo es el empleo. A pesar del récord, en 2016 se crearon sólo 80.688 empleos, según Exceltur, 1 de cada 6 nuevos empleos. Son 2.575.938 personas trabajando en el turismo (13,9% de los ocupados), pero el empleo sólo ha crecido en 455.535 personas desde 2010, un 21,5%, la mitad de lo que han aumentado los turistas en estos seis años (22,5 millones, un 42,5%). Se crea poco empleo pero además es un empleo precario y muy mal pagado. El 97% de los nuevos empleos turísticos son temporales, según los sindicatos, y la mitad a tiempo parcial, aunque en muchos casos los contratos por horas encubren trabajos a jornada completa donde no se pagan las horas extras. Y crece de forma imparable el empleo “externalizado” (ya supera el 30%), trabajadores a los que se obliga a darse de alta como autónomos para seguir trabajando. Es el caso de las camareras de pisos, “las kellys”, a las que paga 2 euros por habitación. Y además, la hostelería resulta ser el sector peor pagado, según los datos del INE: el coste medio de un empleo era de 1.574,65 euros brutos al mes en 2016, frente a 2.444 euros de media, 2.504 euros en la construcción o 4.538 euros en la banca. Y si descontamos cotizaciones y costes no salariales, el sueldo neto en hostelería se queda en 980 euros al mes de media (muchos cobran menos).

Cara a 2017, el ministro Nadal lo tiene claro: “El turismo no ha tocado techo”. Pero el sector no es tan triunfalista: “2016 ha sido un año insólito, excepcional y difícilmente repetible”, ha dicho José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur. Creen que el turismo volverá a ser este año el motor de la economía española, pero que crecerá menos: un 3,2% (frente al 2,3% el PIB global). Prevén que el turismo de los españoles crecerá menos (por la subida del petróleo y de la inflación) y también el turismo extranjero, porque piensan que este año se notará el Brexit (el presidente de Meliá reconoce que ya se ha "ralentizado" el turismo británico, tras haber caído la libra un 18% desde el verano pasado) y el efecto negativo de la subida del petróleo y de los tipos de interés, más la incertidumbre política en EEUU y en Europa. Y el Mediterráneo perderá ya menos turistas. Aun así, creen que mejorarán los resultados de las empresas y un 67% dicen que crearán empleo este año.

Con todo, los empresarios coinciden en que hay que aprovechar el momento para perfilar el modelo turístico del futuro. Es cierto que España es una gran potencia turística, que encabeza el ranking mundial de competitividad turística elaborado por el Foro Económico Mundial, gracias a nuestras infraestructuras, nuestro clima, nuestra cultura, nuestra seguridad y la profesionalidad de nuestras empresas turísticas. Pero también lo es que el turismo español tiene “debilidades”, puntos negros que pueden hacernos vulnerables si cambia la coyuntura. Básicamente, el bajo gasto de los turistas, la precariedad del empleo (que deteriora la calidad del turismo), la excesiva concentración de la demanda (89% de los turistas son europeos que vienen sólo en verano) y la enorme concentración de la oferta (sol y playa), más un retraso en la digitalización y modernización de la gestión del sector.

Otro problema del turismo: su concentración. Es la primera industria del país (aporta el 11,2% de la riqueza), pero sólo para una parte de España, la que vive del turismo. Vienen 75,4 millones de turistas, sí, pero el 90,7% llegan sólo a 6 autonomías: Cataluña (23,8% del total), Baleares (18%), Canarias (16,8%), Andalucía (14,2%), Comunidad Valenciana (10,5%) y Madrid (7,4%). Y si nos fijamos a dónde va el gasto de los turistas extranjeros, el 92,7% de todo el gasto se queda en esas 6 autonomías y las 11 autonomías restantes sólo reciben un 7,3% de todos los ingresos turísticos. Estos datos revelan la necesidad de cambiar el modelo de “turismo de sol y playa” por un turismo “más global”, como el de Francia, Italia o EEUU, donde se intente atraer al turismo también con la cultura y el arte, los negocios, la gastronomía, el deporte y hasta la sanidad.

Hay otro problema que preocupa en los dos últimos años: que los récords de turismo estén creando una “burbuja turística”, que podría estallar en unos años si la “normalidad” vuelve al Mediterráneo. Basten dos indicadores. Uno, el “boom” de los apartamentos turísticos no regulados, la enorme oferta de pisos en alquiler a través de plataformas online: en 2014 había 1 millón de plazas y en 2016 había ya 1,76 millones, la mitad de todas las plazas turísticas reguladas (hoteles, apartamentos, campings y casas rurales).El otro, que en 2015 y 2016 se han batido todos los récords de compraventas de hoteles (2.614 y 2.184 millones, según la consultora Irea), la mitad de inversores extranjeros que ven un gran negocio comprar hoteles en España, a un precio desorbitado, en ciudades  (Edificio España y Hotel Villamagna en Madrid, Silkel Diagonal y Torre Agbar en Barcelona) y en la costa. Al final, al calor de un turismo extra circunstancial, se puede estar creando un exceso de oferta, una “burbuja” que nos estalle cuando el sector se normalice. Ojo, ya lo hemos vivido antes con el ladrillo.

El turismo nos ha ayudado a salir de la crisis y somos una potencia turística. Pero hay que repensar el modelo y definir una estrategia a 20 años vista, al margen de los récords. Las empresas turísticas lo tienen claro: piden“ reconvertir” el sector, ajustando y renovando la oferta turística, sobre todo en zonas de costa y destinos “maduros”. Las empresas tienen que renovar sus infraestructuras, sus ofertas, ganar tamaño (fusiones) y ser más internacionales, digitalizando y modernizando su gestión. Y hay que poner orden en la oferta por Internet, en los apartamentos sin control y que no pagan impuestos, una “competencia desleal” que fomenta el turismo “low cost” y la “burbuja  turística”. Los empresarios piden también que Estado y autonomías se coordinen mejor y gasten más en turismo, tras los recortes, sobre todo en infraestructuras, en conexión de transportes (aeropuertos, trenes y ciudades) y en promoción exterior, porque España tiene que captar nuevos turistas fuera de Europa.

Un elemento que podría ayudar es generalizar el impuesto turístico, que hoy cobran Cataluña y Baleares, aunque lo estudian también la Comunidad Valenciana y Sevilla. Cobrar 1 euro por turista al día no gusta al Gobierno ni al sector pero no disuade a nadie de viajar y permitiría unos ingresos clave para compensar los efectos negativos del turismo en ciudades y pueblos (consumo de agua, servicios e infraestructuras puestas al límite) y para financiar parte de la reconversión y la promoción que necesita el turismo a medio plazo. Aprovechar los récords para asentar los cimientos de un sector estratégico para España, alimentar mejor la vaca que todo el mundo ordeña.

En resumen, que debemos alegrarnos de ser una potencia mundial en algo, el turismo, pero la euforia no debería impedirnos ver también los “puntos negros” (bajo gasto, poco empleo precario y mal pagado, excesiva concentración y riesgo de “burbuja” en la oferta).Y deberíamos aprovechar los años de “vacas gordas” para repensar el negocio, para asegurar su futuro modernizando y diversificando la oferta, invirtiendo en su renovación. Hay que definir y construir ahora el modelo de turismo que queremos para dentro de 20 años. Un turismo basado en la calidad y no la cantidad”, como defiende el propio sector (Exceltur).  No podemos dormirnos en los récords.

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