lunes, 10 de octubre de 2016

El gran salto de la sanidad privada


El mayor grupo hospitalario europeo, el alemán Helios, acaba de comprar el primer grupo hospitalario español, Quirón Salud. Es el último episodio de la “gran movida” de la sanidad privada, que lleva dos años de compras y fusiones. Y eso porque la sanidad privada se ha convertido en un gran negocio: ha duplicado su facturación y supone 1 de cada 3 euros que se gastan en salud en España. Un gran salto que se asienta en los recortes y listas de espera de la sanidad pública y que tiene dos motores poderosos: los seguros privados de salud, que ya tienen contratados 1 de cada 5 españoles, y los conciertos de la sanidad pública: un 23% de los ingresos de los hospitales privados proceden de pagos que hace la sanidad pública por derivar pacientes y pruebas junto a la gestión privada de hospitales. Ahora, todo apunta a que la sanidad privada seguirá creciendo, a costa de la pública y de nuestros bolsillos.
 
enrique ortega

La sanidad pública española era de las mejores de Europa hasta que llegaron los recortes en 2010: ha perdido 9.787 millones de presupuesto (1 de cada 7 euros) y 30.000 médicos y enfermeras, además de medios y tecnología. Y la consecuencia ha sido una pérdida de calidad en la atención sanitaria, disparándose las listas de espera: ya hay 549.424 pacientes esperando para operarse y más de 2 millones esperando consultar al especialista. El resultado es que la sanidad se ha convertido en la 5ª preocupación de los españoles (tras el paro, la economía, la corrupción y los políticos), según el CIS. Y los españoles le dan una nota de 6,38, la segunda más baja desde 2009, según el Barómetro sanitario 2015.

Con este panorama de la sanidad pública, muchos españoles han optado por hacerse un seguro privado de salud, para acudir a un médico o un hospital de la sanidad privada. De hecho, son ya 9.348.000 españoles (uno de cada cinco) los que tienen un seguro médico privado, según datos de la Fundación IDIS: 7.428.000 se lo pagan ellos (una media de 800 euros al año) y los 1.920.000 restantes son funcionarios (Muface, Mugeju-Justicia e Isfas-Defensa) a los que el Estado les paga la póliza de un seguro privado. En total, unos y otros pagaron en 2015 una prima de 7.623 millones de euros, con la que las aseguradoras pagan a los médicos y hospitales privados que les atienden. Actualmente, estos clientes privados y los pagos de sus aseguradoras suponen dos tercios (un 62%) de los ingresos que tiene la sanidad privada en España, según la consultora DBK.

Así que la sanidad privada ha crecido primero a golpe de los seguros médicos privados, los únicos que no paran de crecer (un 3% anual entre 2011 y 2015) mientras bajan los de coches y se estancan los de hogar. De hecho, en España se hacen casi el doble de seguros médicos privados que en Alemania: lo tienen 9,3 millones de personas, el 20%, mientras en Alemania lo tienen 8,8 millones, el 11%. Y cada mes, las aseguradoras  nos lanzan nuevas ofertas, en una “guerra de precios” que esconde mucha letra pequeña.

Pero hay otro potente motor del fuerte crecimiento de la sanidad privada: los pagos que le hace la sanidad pública, sobre todo los conciertos. Sólo en 2015, el Sistema Nacional de Salud (SNS) transfirió a los hospitales privados 7. 623 millones de euros, un 11,6% del presupuesto público en salud, según la Fundación IDIS. Y hay autonomías que más, como Cataluña: derivó el 25,6% de su presupuesto público en salud (2.200 millones) a los hospitales privados (hay 32 integrados incluso en la red sanitaria pública catalana). La segunda autonomía que más desvía fondos públicos a la sanidad privada es Madrid (10,6% de su Presupuesto, 852 millones), seguida de Canarias (10,5%, 270 millones) y Baleares (9,6% de su presupuesto, 123 millones). Y las que menos, Aragón (desvía el 3,40% de su Presupuesto a la sanidad privada), Cantabria (3,80%), Andalucía (4,40%) y Castilla y León (4,40%).

Los pagos de la sanidad pública a la privada son, básicamente, por dos conceptos: por realizar análisis, pruebas y operaciones a enfermos de la pública (para reducir listas de espera) y por la gestión privada de hospitales “públicos: 9 hospitales (5 en la Comunidad Valenciana y 4 en Madrid, más un Centro de análisis) que son concesiones de los gobiernos autonómicos del PP a la sanidad privada y por las que cobran jugosos ingresos mensuales (por gestión y enfermos atendidos). En conjunto, estos conciertos públicos  suponen ya un 23% de los ingresos totales que consigue la sanidad privada, según la Fundación IDIS. Y hay grupos que más: así, los ingresos públicos suponen el 34% de la facturación del grupo líder, Quirón Salud, y hasta un 79% de los ingresos de una de sus filiales, la Fundación Jiménez Díaz, que lleva la atención primaria de más de medio millón de madrileños.

Recapitulando: el 62% de los ingresos de la sanidad privada vienen de los seguros médicos y otro 23% de conciertos con la sanidad pública, procediendo el 15% restante de pacientes privados que se pagan sus tratamientos y operaciones. Con todo ello, la sanidad privada facturó 33.797 millones de euros en 2015 (7.623 trasvasados de la sanidad pública), según el informe de la Fundación IDIS, el doble que hace una década. Y supone ya un tercio del mercado sanitario total, donde el gasto público fue de 58.086 millones, un 13% menos que en 2009. De este pastel de la sanidad privada, dos tercios son gastos en atención sanitaria y un tercio casi el gasto en seguros privados.

Con ello, el gasto sanitario privado (sin contar los ingresos de los conciertos) supone ya en España un 28,5% del gasto total y es el mayor trozo de pastel en Europa: en Alemania, la sanidad privada supone el 23,7% del gasto total, en Francia el 21,3%, en Italia el 22,6%, en Reino Unido el 13,4% y en Suecia el 15,9%, según la Fundación IDIS. Y en la OCDE (28 paises) también es más bajo que en España: el 27%. Por esto, los grandes grupos privados europeos y los fondos de inversión buscan comprar y entrar en la sanidad privada española.

Un tercio del pastel de la sanidad privada se lo disputan los hospitales privados, que facturaron 10.300 millones en 2014, según la Fundación IDIS: 6.450 los “privados privados” (10 grandes grupos hospitalarios) y 3.850 euros los “privados benéficos” (Orden de San Juan de Dios, Hermanas Hospitalarias y Cruz Roja). En conjunto, tienen 450 hospitales (un 57% del total), 3.000 centros médicos, 51.967 camas (33% del total) y emplean a 244.335 profesionales, según datos de la Fundación IDIS (2015).Hasta hace un par de años, era un sector muy atomizado, con muchas empresas y hospitales, pero en 2014 empezaron las compras y fusiones de hospitales, para ganar tamaño y poder enfrentarse mejor a las aseguradoras, que son las que les  imponen precios, por su gran tamaño: las 5 primeras (Adeslas, sanitas, Asisa, DKV y Mapfre) concentran el 71% de las primas de seguros médicos.

La “movida” de los hospitales privados empezó en julio de 2014, cuando el grupo IDC Salud (controlado por el fondo de inversión luxemburgués CVC, dueño de la Fórmula 1 y de Deoleo, la mayor envasadora de aceite del mundo), que ya había comprado en 2012 el grupo Capio (Fundación Jiménez Díaz), se hizo con el grupo Quirón y luego en diciembre compró el Rúber, creando Quirón Salud, que hizo nuevas compras en 2015 y se consolidó como el primer grupo hospitalario español, con 43 hospitales, 2.372 millones de facturación (2015) y un 30% del mercado. Le sigue muy de lejos el grupo Vithas (propiedad de la familia Gallardo, de laboratorios Almirall, y la Caixa), con 12 hospitales y 300 millones de facturación (2015). El tercer lugar lo comparten HM Hospitales (familia Abarca) y los hospitales de la aseguradora Asisa, con 277 millones de facturación cada uno. Y completan el “top nine” el grupo canario Hospiten, los hospitales de Sanitas, el grupo valenciano Nisa, la Clínica Universitaria de Navarra y el grupo andaluz Pascual, a los  que siguen decenas de pequeños hospitales y clínicas privadas en toda España.

Todo apunta a que van a continuar las compras y fusiones de hospitales, para ganar tamaño y poder negociar precios a las aseguradoras, además de poder ofrecer mejores servicios y profesionales. Y sobre todo porque España es un país muy atractivo para la sanidad privada, como lo demuestra el desembarco de varios fondos de inversión multinacionales y la compra, en septiembre, de Quirón Salud por el primer grupo hospitalario europeo, Helios Kliniken, filial de la multinacional sanitaria alemana Fresenius. Se esperan nuevas fusiones y compras en España, sobre todo de pequeños y medianos hospitales independientes, entre ellos la absorción del grupo valenciano Nisa por  el grupo Vithas. Y no se descartan nuevas entradas de grupos e inversores extranjeros.

Y es que España es un mercado atractivo para la sanidad privada, por varios factores. El primero y fundamental, porque gastamos menos en sanidad que el resto de Europa: un 8,8% del PIB frente al 8,9% en la OCDE, el 10,9% en Francia o el 11% en Alemania. Y por eso, los expertos creen que hay margen para crecer en España. Un dato que daban los gestores de la alemana Fresenius: en España hay 3,2 camas de hospital por 1.000 habitantes frente a 8,3 camas en Alemania. Así que “aquí hay negocio”, demanda insatisfecha. Y además, España cuenta con una sanidad pública que es un “chollo”, que da negocio a la sanidad privada (23% de sus ingresos), algo que no se ve en otros países. Otro factor es que la sanidad privada está “menos regulada en España”, según Fresenius, lo que les da más oportunidades. Y “otra ayuda más” para crecer: en España hay más penetración de los seguros médicos privados, entre otras razones, porque son más baratos: aquí, un seguro de salud cuesta 70 euros al mes de media, frente a 240 euros en Alemania.

Hay otro factor más a favor de que crezca la sanidad privada en España: somos un país atractivo para el “turismo sanitario, tanto porque somos el segundo destino turístico del mundo como por el clima, la seguridad y la calidad de la oferta sanitaria, a unos precios imbatibles. Ponerse una prótesis de cadera en la Costa del Sol, por ejemplo, cuesta la cuarta parte que en EEUU (12.852 euros frente a 50.000) y un implante dental en Madrid vale la mitad que en Londres y la tercera parte que en Nueva York (1.288 euros frente a 2.800 y 3.500). Al final, los grandes grupos hospitalarios creen que España puede hacerse con una parte del “turismo sanitario”, que mueve 7.000 millones de euros en el mundo. Y ya hay movimientos para consolidar a Madrid como “el Houston de Europa”: Quirón Salud estudia instalar un gran centro hospitalario en “la quinta torre” que se construirá al final de la Castellana. Y la Clínica Universitaria de Navarra está construyendo un hospital cerca del aeropuerto de Barajas, para otoño de 2017.

Nada en contra del auge de la sanidad privada en España, como en todo el mundo, pero no es de recibo que sea a costa de la sanidad pública, que sigue sin presupuesto, sin personal suficiente y tecnológicamente descapitalizada. Hay que reforzar la sanidad pública y no permitir que la privada crezca a su costa, como se ha hecho en Madrid y Valencia, donde los actuales políticos ya han prometido que van a "desprivatizar" los hospitales de Alzira y Denia. Y en casi todas las autonomías (12 ya no las controla el PP), los nuevos políticos hablan de “revisar los conciertos”, retornando pacientes y pruebas a la sanidad pública (para eso necesitan contar con más presupuesto, personal y tecnología).

En resumen: bien por el salto en la sanidad privada, que crea empleo, tiene una alta calidad y puede complementar la atención pública, pero no a costa de hundir a la sanidad pública y de que las familias tengan que pagar más de 200 euros al mes en un seguro privado para no tener que esperar a operarse o ser atendidos. No puede haber dos sanidades en España: la de la mayoría, muy deteriorada, y otra de más calidad, que paga aparte el que puede. Hay que garantizar una sanidad pública mejor y luego, el que pueda y quiera, que lo complemente, no por necesidad. La salud no puede ser un negocio más.

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