jueves, 3 de diciembre de 2015

Los recortes, ausentes de la campaña electoral


Mañana empieza la campaña electoral, centrada en Cataluña y el terrorismo yihadista más que en el paro y la economía, lo que más preocupa a los españoles. Pero da igual lo que votemos, porque la primera tarea del futuro Gobierno será hacer más recortes. Lo ha reiterado la Comisión Europea: el nuevo Gobierno deberá “tomar las medidas necesarias” para cumplir con el déficit. Da igual lo que prometan los partidos y lo que votemos: Bruselas nos impondrá más recortes, 13.000 millones, que saldrán de hundir más la sanidad, educación, Dependencia e inversiones públicas, frenando la recuperación y el empleo. Por eso, la clave de estas elecciones es que los partidos digan si harán o no estos recortes, no que nos engañen prometiendo bajar impuestos. Porque sólo pueden evitar hacer más recortes recaudando más, haciendo pagar más a los que pagan poco (grandes empresas, multinacionales y ricos) para no tener que recortar más y poder así reanimar la economía y el empleo. Que nos lo aclaren estos días para no votar en vano.
 

enrique ortega


La principal preocupación de los españoles es el paro y el empleo, como reiteran en todas las encuestas del CIS. Así que crear más empleo debería ser “el gran tema electoral”, no Cataluña y el terrorismo yihadista, por muy preocupantes que sean. Y no basta con la promesa de crear 2 millones de empleos, como Rajoy. Habría que hacer “un esfuerzo extra”, para crecer más y crear más empleo del que se crea ahora, porque España tiene el doble de paro que Europa (21,18% frente a 10,8%) y porque necesitamos crear 6 millones de empleos para dar trabajo a los parados actuales (4.850.800), los “desanimados” (mujeres y jóvenes que no buscan trabajo) y los jóvenes que terminen sus estudios. Y al ritmo actual, si no se hace nada especial, harían falta 15 años para bajar el paro al 8% en que estaba antes de la crisis. No se puede esperar tanto: el futuro Gobierno debería proponer un gran Pacto social para crear más empleo, con más inversiones públicas, más salarios y más consumo, incentivos a la contratación, más formación a los parados y reorganización de las oficinas de empleo.

El otro gran tema preocupante son las pensiones, su futuro. Las cuentas no salen: la Seguridad Social cerrará el año con su quinto déficit consecutivo: 2011 (-1.000 millones), 2012 (-10.131), 2013 (-11.861), 2014 (-11.202) y 2015 (entre -11.000 y -15.000 millones). Y el Gobierno Rajoy, para pagar las extras a los pensionistas, se ha “comido” ya la mitad de la "hucha de las pensiones" (32.594 millones de 66.815), que se agotará en 2018. El problema no son tanto los gastos en pensiones (crecen menos que en toda la historia, por los recortes que hicieron Zapatero y Rajoy), sino los ingresos por cotizaciones, que apenas aumentan, porque los nuevos trabajadores cotizan por menos horas y sueldos muy bajos. Algo  hay que hacer con las pensiones. Recortarlas no, porque la mayoría son muy bajas: dos tercios de los pensionistas cobran menos de 800 euros al mes. La alternativa es ingresar más, pagar una parte de las pensiones con los Presupuestos, como ha propuesto el Tribunal de Cuentas. Podrían pagarse con impuestos las pensiones de viudedad (20.776 millones) y orfandad (1.762 millones). Y si no llega, subir  un 1%  las cotizaciones de empresas y trabajadores (8.000 millones más de ingresos), que son más bajas que en Europa. No es bueno para el empleo, pero peor es que quiebre el sistema de pensiones o que los trabajadores se tengan que pagar un Plan de pensiones privado.

El tercer gran problema, tras el paro y las pensiones, es recuperar el Estado del Bienestar (la sanidad, la educación y las ayudas a la Dependencia), tras los drásticos recortes hechos por el Gobierno Rajoy y las autonomías. La sanidad pública ha perdido 10.000 millones estos años, junto a 5.000 médicos y enfermeras, lo que ha deteriorado muy seriamente la atención, con un aumento de las listas de espera (de 379.194 para operarse en 2009 a 511.923 a finales de 2014), en beneficio de la sanidad privada (11,4 millones de españoles tienen un seguro médico privado). Urge recomponer la financiación de la sanidad pública, su personal y sus medios, lo que obliga a un cambio pactado en el sistema de financiación de las autonomías, homogeneizando la atención sanitaria, que es muy diferente según la ciudad donde uno enferme.

La educación no universitaria ha perdido 7.300 millones entre 2010 y 2014, con 24.800 profesores menos, un recorte de becas y ayudas y un deterioro de la enseñanza, con menos esfuerzo para los alumnos que se quedan atrás. En la Universidad, que ha perdido otros 8.000 millones y 13.200 empleos, los alumnos han afrontado un fuerte aumento de tasas (45% de subida media, que ha llegado a un +128% en Cataluña, 117% en Madrid, +93,9% en Valencia o +78% en Castilla y León), que convierten a la Universidad española en la cuarta más cara de Europa, con un coste medio de 1.257 euros por curso mientras en Alemania pagan 200 euros y en Francia 185 euros. Como además han bajado las becas, 70.000 universitarios han dejado las aulas desde 2012, según los rectores.

En la Dependencia, las ayudas a ancianos y discapacitados, el recorte ha sido de 2.236 millones entre 2012 y 2014 (un tercio del Presupuesto), lo que ha estancado los beneficiarios (779.373 en octubre), provocando que casi 400.000 dependientes estén a la espera de recibir la ayuda, con riesgo de que se mueran antes (100.000 dependientes se han muerto esta Legislatura antes de recibir la ayuda que tenían reconocida). Estas ayudas están reconocidas por Ley desde 2007, pero no hay financiación suficiente y las autonomías lo “capean” con recortes y retrasos, un problema que se agravará porque somos el 2º país con más viejos del mundo y en 2050 habrá 7 millones de dependientes en España.

Sigamos con la lista de problemas a resolver. El cuarto sería ayudar a los que se han quedado tirados con esta crisis: parados, trabajadores precarios y pobres. Empezando por los parados, que tienen dos graves problemas: uno, inmediato, que más de la mitad  de los parados EPA no cobran nada. Son 2.586.585 parados sin subsidio, el 53,32% de los parados estimados. Y el otro, que más de la mitad de los parados  (60,6%), casi 3 millones, llevan más de un año sin trabajar (de ellos, 2,1 millones más de 2 años y 1,5 millones más de 3 años), con lo que cada vez tienen menos posibilidades de colocarse. Y menos si tenemos en cuenta que más de la mitad de todos los parados (el 54.7%) tiene una escasa formación (hasta la ESO o incluso menos), según el INE. Así que urge darles algún ingreso a cambio de mejorar su formación para sacarles del pozo del paro de larga duración.

Un tercio de los trabajadores tienen un problema serio: su contrato es precario (temporal o por horas o las dos cosas) y su sueldo muy bajo, con lo que apenas consiguen llegar a fin de mes. De hecho, el 30% de los asalariados (4.269.840 trabajadores) son mileuristas, ingresan 1.221 euros brutos al mes (menos de 1.000 netos), según los datos de Hacienda. Y el 70% de todos los trabajadores  (casi 10 millones) gana menos de 1.700 euros netos al mes, lo que retrae su consumo (y el crecimiento de la economía). Y más de 1 de cada 5 trabajadores  españoles (3,3 millones, el 22,2%) son pobres, según la OIT: ganan menos del 60% de la renta media de los españoles. La mayoría, mujeres y jóvenes con contratos precarios. Urge una contrarreforma laboral que mejore la calidad de los contratos, evitando que en España haya dos clases de trabajadores, los fijos con antigüedad y los precarios vulnerables.

Precisamente, mujeres y jóvenes son dos colectivos que exigirían propuestas de apoyo en cualquier campaña electoral. Las mujeres sufren una desigualdad económica que urge corregir: trabajan menos (sólo el 50,3%, frente al 58,8% en la UE, el 69% en Alemania, el 60% en Francia o el 72,5% en Suecia), tienen más paro (22,69% frente al 19,9% de los hombres), tienen empleos más precarios (el 75% de los trabajos a tiempo parcial los ocupan mujeres) y ganan un 24% menos de media que los hombres. De hecho, el 40% de las mujeres no llegan a mileuristas (1.221 euros brutos), según Hacienda. Otros que están sufriendo especialmente la crisis son los jóvenes: casi la mitad está en paro (46,6% entre los menores de 25 años), dos tercios no cobran el paro y casi la mitad carece de formación, les cuesta años colocarse (6 años para ser fijos), el 71% tienen un contrato temporal sin quererlo, las empresas no les forman y les pagan 890 euros de media (cuando les pagan: sólo el 42% de los becarios cobran), según los últimos datos de la OCDE, lo que obliga al 78% a vivir con sus padres (en Francia sólo el 16% y el Alemania el 21%) . Y no olvidemos un tercer colectivo de españoles con problemas: los mayores de 45 años. Son más de un tercio de todos los parados (1.708.900 en octubre) y las tres cuartas partes llevan ya más de 1 año sin trabajar, con lo que tienen difícil colocarse, por su edad y por su poca formación. Y muchos no cobran el paro ni se pueden jubilar: tienen que esperar 10,15 o 20 años marginados.

Y queda atender a una pobreza creciente : en España hay 12,6 millones de españoles en situación de pobreza, que ingresan menos del 60% de la renta media, según las estadísticas europeas (Eurostat), 1,5 millones más que en 2008. Y de ellos, casi 3 millones son niños y adolescentes (menores de 18 años). Urge que el futuro Gobierno ponga en marcha un Plan contra la pobreza, para ayudar a los parados sin subsidio, a las familias sin ingresos, a las madres solteras con niños y a las familias que necesitan ayuda cada mes para comer, pagar recibos de luz, el alquiler o el colegio, 8 millones de españoles que piden ayuda hoy en los servicios sociales municipales o las ONGs. Un Plan que necesita al menos 12.000 millones de euros, para dar una renta mínima a 700.000 familias y ayudas puntuales al resto.

Al final, reanimar la economía para crecer más y crear más empleo, recuperar la sanidad, la educación y la Dependencia, ayudar a formarse y colocarse a los parados, las mujeres, los jóvenes y los mayores de 45 años, paliar la pobreza, se traduce en más gastos. Y ahí chocamos con un muro: la Comisión Europea, controlada por los fundamentalistas del déficit, que llevan desde 2010 imponiendo recortes a España y a la Europa del sur, una política que ha agravado los costes de la crisis y que ahora frena la recuperación, en Europa y en España. Pero Merkel y la Comisión siguen erre que erre: hace falta seguir con la austeridad. Y lo han dicho muy claro la semana pasada: el nuevo Gobierno español que salga de las elecciones tendrá que “tomar medidas para cumplir con el déficit”. O sea, tendrá que hacer más recortes. En total, 5.000 millones para cumplir el déficit de 2015 (creen que acabará en el 4,7% del PIB en lugar del 4,2% que dice Rajoy) y otros 8.000 millones para cumplir el déficit prometido en 2016 (2,8%, que será del 3,6% si no se cambia el Presupuesto, según Bruselas).

En total, pues, 13.000 millones de recortes que el futuro Gobierno tendrá que hacer en 2016 si no quiere una sanción de la Unión Europea o un “castigo” de los mercados. Piense en ello cuando oiga las “promesas” de los partidos en estas elecciones: que ofrezcan lo que quieran, que ya vendrán Merkel y Juncker con la tijera. Gane quien gane las elecciones (si es la izquierda, más, como ya se ha visto en Grecia y se va a ver ahora en Portugal). Pero hay una salida: no recortar, suavizar las exigencias (presionando en Europa para que acepten un déficit más alto) y, sobre todo, recaudar más. Se puede y se debe. Porque España recauda bastante menos que el resto de Europa (somos el 7º país europeo que menos recauda): recaudamos el 38,7% de la riqueza (PIB), frente al 46,6% que recaudan los 19 países del euro. Y esto es algo estructural, no por la crisis. Si recaudáramos como los demás europeos, Hacienda podría ingresar 79.000 millones de euros más al año. No habría déficit y podríamos gastar más en lo que hace falta.

¿Por qué ingresamos menos que los demás europeos? Porque hay más fraude y muchos pagan menos de lo que deberían. Primero está el fraude del IVA, por el que España deja de ingresar 12.000 millones cada año, según cálculos de la Comisión Europea. Y luego está el "fraude legal" que hacen las grandes empresas, multinacionales y los más ricos, estimado por los técnicos de Hacienda (Gestha) en otros 60.000 millones anuales. Ya tenemos 72.000 millones. Una bolsa de fraude que podría reducirse a la mitad si el próximo Gobierno toma medidas eficaces (y más medios) contra el fraude fiscal, algo que no han hecho Zapatero ni Rajoy.

Este es el gran reto de la próxima Legislatura: o se consigue recaudar más o habrá que hacer más recortes que entorpecerán la recuperación y deteriorarán más el Estado del Bienestar y las pensiones, aumentando la pobreza. Y las mujeres, los jóvenes y los mayores de 45 años seguirán sufriendo lo peor de la crisis. Las promesas de bajar impuestos (PP, Ciudadanosson un engaño, salvo que se bajen a unos y se suban a otros, porque es ineludible recaudar más. Salvo que no se quiera recuperar la economía y el Estado del Bienestar. Hace falta recaudar más, sí o sí.  Piénselo cuando escuche a los políticos y sus promesas y cuando vaya a votar. Porque si no se ponen las pilas, el futuro nos lo marcará Bruselas a golpe de más recortes. Como ha pasado estos 4 años. 

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