lunes, 4 de mayo de 2015

Nos imponen subidas del teléfono e Internet


Lo anticipé en este blog el 5 de marzo: “las telecos nos subirán tarifas”, tras 7 años de bajadas. Y así lo han hecho, por partida triple: subieron el establecimiento de llamada, los paquetes combinados y ahora nos cobran también por el exceso de megas que gastemos en vez de ralentizarnos Internet. Todo con un objetivo: ingresar más por cliente y recomponer sus cuentas, muy afectadas por la guerra de tarifas de estos años. Además, nos imponen las nuevas tarifas, con la excusa de ofrecernos más velocidad o más servicio (lo queramos o no), sin darnos más opción que borrarnos. Pero hay pocas alternativas, porque las tres grandes telecos tienen ahora más poder, tras las fusiones: el "triopolio”  (Movistar, Vodafone y Orange) controla el 90% del mercado. Y encima, cada vez estamos más “enganchados” al móvil y a Internet. Así que pagaremos más sí o sí. Y todavía habrá más subidas este año, con la excusa de más megas, fibra y TV de pago. Nos tienen bien pillados.
 
enrique ortega

Las telecos han estado 7 años peleándose por captar clientes, a costa de ofertas (incluido el regalo de móviles) y de bajar tarifas, sobre todo en el móvil (-70% de caída de tarifas desde 2011) y en los paquetes combinados (fijo+móvil+Internet). Y con ello, les ha bajado la facturación un 32% (2008-2014), mientras han tenido que invertir 28.000 millones de euros en nuevas redes (fibra óptica y 4G). Las cuentas ya no les daban más de sí y han aprovechado que son más fuertes (en 2014 se han quitado a dos competidores, Ono y Jazztel, absorbidos por Vodafone y Orange) y que estamos “enganchados” al móvil y a Internet para subir tarifas, como anticipé en este blog el 5 de marzo. Un camino que seguirán los próximos meses.Se acabó el chollo del móvil e Internet baratos.

Y además, han hecho una subida de tarifas por triplicado. La subida más llamativa es la de los paquetes combinados más populares, que incluyen fijo, móvil e Internet. El líder, Movistar, anticipó el 27 de marzo que sube 5 euros sus paquetes Movistar Fusión (3,7 millones de usuarios), desde mañana 5 de mayo, ofreciendo a cambio que triplicará la velocidad de navegación a sus clientes antes del verano y que más adelante migrará a fibra óptica a los que la tengan en su zona. Dos semanas después, Vodafone anunció una subida similar, entre 1 y 9 euros, que ya entró en vigor el 20 de abril. Y también se ha sumado el cuarto operador, Yoigo, que el 16 de mayo subirá 3 euros mensuales sus tarifas de Fusión a lo Yoigo, aunque extiende "indefinidamente" su oferta estrella (tarifa Sinfín). Queda pendiente la subida del tercero, Orange, que está a la espera de que Bruselas autorice (quizás en julio) su fusión con Jazztel. Y ver lo que hacen los pequeños operadores sin red (virtuales).

La segunda subida la habían hecho las telecos antes y pasó desapercibida: fue el aumento de la tarifa por establecimiento de llamada, que ha subido de 18,5 a 20 céntimos de euro (ambas, IVA incluido). La inició, como siempre, Movistar, en febrero y le siguieron dos meses después Vodafone, Orange y Ono, mientras se espera que lo haga Yoigo. Esta tarifa llevaba 8 años congelada y la mayoría de usuarios no sabemos que la pagamos en algunas tarifas. Normalmente, nos la cobran cuando hemos agotado las llamadas incluidas en un paquete por minutos o siempre en las tarifas por tiempo de llamada. Es una tarifa que se inventaron las telecos cuando les obligaron a tarificar por segundos y que no existe en muchos países europeos (y donde existe, es más baja que en España).

Y la tercera subida, de la que nos hemos enterado por sorpresa, ha sido el 28 de abril: ese día, Movistar comunicaba que iba a empezar a cobrar a sus nuevos clientes de Fusión y Vive (y a los que cambien de tarifa) por el exceso de consumo de datos, 1,5 céntimos por cada mega de más consumido hasta 500 MB (o sea, 1,5 euros por 100 MB extras). Hasta ahora, cuando un cliente supera los megas contratados en su paquete, Movistar ralentizaba su acceso a Internet hasta el mes siguiente. Ahora, le mantiene la velocidad, pero le cobra el exceso. En esto, sigue la estela de Vodafone, que ya en febrero empezó a cobrar a sus nuevos clientes por el exceso de consumo de datos: 2 euros por cada 200 MB adicionales, aunque deja al usuario la opción de desactivarlo, no pagar y reducir la velocidad de navegación, como también hacen Orange, Yoigo y Jazztel, donde puede elegirse entre ralentización o pagar el exceso.

Lo peor de todas estas subidas es que se imponen al usuario, sin darle muchas opciones, salvo borrarse del servicio: se puede hacer sin penalización, aunque no se haya terminado el tiempo de permanencia, porque las compañías han cambiado las condiciones. Pero si uno se borra, lo probable es que se encuentre también con cambios y subidas en la competencia. El problema es que las nuevas tarifas son un “trágala”: se imponen nuevas condiciones, con la excusa de aumentar la velocidad o los servicios, se quieran o no. Y es “legal”.

En paralelo a estas subidas, se ha producido un hecho que va a trastocar el mundo de las telecomunicaciones: WhatsApp, el popular servicio de mensajería instantánea (instalado en el 98% de los smartphones) ha empezado a ofrecer llamadas de voz gratis (a través de Internet, VoIP), desde el 30 de marzo (Android y BlackBerry) y el 22 de abril (iPhone). Una auténtica revolución, que permite a los usuarios ahorrar en su factura de móvil, aunque consume bastantes datos (por eso recomiendan usarlo con Wifi). Las grandes telecos ya se han intentado defender, bloqueando este servicio de WhatsApp a los clientes con tarifas más baratas, que no podrán llamar con WhatsApp (tarifa Vive de Movistar, tarifas mini o Smart de Vodafone o tarifa del cero 1,2 GB de Yoigo), algo que puede ser considerado “competencia desleal” y denunciado como una “práctica abusiva” ante la Unión Europea.

Parece claro que las llamadas VoIP, que no sólo ofrece WhatsApp (también Viber, Line, Facetime y Skype) pueden acabar con el negocio de voz de las telecos, como antes ya sucedió con los SMS. Esto va a obligar a las grandes telecos a centrarse en otros negocios (datos, Internet, TV), pero sobre todo va a trastocar el negocio de los operadores virtuales, las empresas sin red que ofrecen llamadas a precios supercompetitivos. El auge de las llamadas por WhatsApp (y VoIP) les va a dañar más que a los operadores con red, porque su negocio está en cobrar a los clientes por un consumo que realmente no hacen y pagar a las telecos por lo que realmente consumen. Si ahora, con las llamadas por Internet, sus clientes consumen más datos, sus márgenes se estrecharán y sólo tendrán dos opciones: subir también tarifas (perdiendo su ventaja actual) o perder y acabar cerrando.

Todo apunta, pues, a que seguirá habiendo mucha competencia en las telecomunicaciones y que las grandes telecos buscarán reorientar su negocio, de la voz a los datos, la fibra óptica y la televisión de pago. Pero ya no van a tratar de competir por número de clientes, sino por ingresos, por conseguir clientes más fieles, que gasten más. Y para ello, ya han cambiado su política comercial: están empeorando las tarifas más baratas y tratan de migrar a los clientes a las tarifas más caras. Para ello, Movistar acaba de hacer dos movimientos estratégicos que seguirán el resto: ofrecer más velocidad de navegación y migrar a más clientes a la fibra óptica. Ambos pretenden lo mismo: que nos “enganchemos” a una red más rápida, que permita descargar música, vídeos, películas y datos con más peso y más rápidamente, que consumamos más datos y TV de pago. Y así, paguemos por el exceso o nos cambiemos a otra tarifa que ofrezca más velocidad y más servicios, pagando más.

Así que se acabó la era del móvil y la conexión a Internet baratos. Y habrá nuevas subidas, incluso este año y en el futuro, dentro de tarifas y ofertas cada vez más complejas, donde será difícil saber lo que pagamos de verdad. Pero pagaremos lo que nos digan, por dos razones. La principal, porque estamos enganchados al móvil y a Internet: hay 51 millones de contratos de móvil y el 85% son móviles inteligentes, smartphones, la principal vía de acceso a Internet de los españoles (el 81,7%). Y estamos tan enganchados al móvil para casi todo (además de para hablar, para informarnos a las redes sociales, comprar o hacer descargas), que uno de cada cuatro lo consultan más de 50 veces al día (y los jóvenes de 18 a 24 años, más de 75 veces diarias)… Así que nos cobren lo que nos cobren, nos conectaremos.

La otra razón que justifica las subidas, actuales y futuras, es que las grandes telecos tienen ahora más poder para imponerlas, tras las dos fusiones hechas en 2014: Vodafone- Ono y Orange-Jazztel. Con ello, el “triopolio”  controla ahora casi el 90% del mercado, tanto de los móviles (31,7% Movistar, 29,2% Vodafone+Ono y 28,5% Orange+Jazztel) como el acceso fijo a Internet (44,3% Movistar,  23,2% Orange+Jazztel y 21,4% Vodafone+Ono). Un exceso que no parece evitar la esperada  aprobación por Bruselas y la Comisión de la Competencia (CNMC) española, aunque con algunas condiciones cara a la galería (como ceder la red de ADSL de Jazztel). Y un grado de concentración, con acuerdos de precios y subidas (aunque no se puedan “demostrar”), que dificulta la competencia real y lleva a los usuarios a no tener apenas alternativas.

Así que ya lo saben, se acabó la era del móvil e Internet baratos, de hablar por teléfono y conectarse sin mirar al bolsillo, de cambiar de operador como de ropa. Ahora habrá que empezar a mirar mucho más cómo llamamos y qué nos bajamos de la Red. Y sobre todo, no engancharnos a altas velocidades, a descargas sin tope o a nuevos canales de TV, porque las nuevas ofertas son un reclamo: antes o después pagaremos más por ello. Aunque poco podemos hacer, porque ya no sabemos vivir sin el móvil y sin estar varias horas en Internet. Nos tienen bien cogidos.

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