lunes, 5 de enero de 2015

Subió IVA sanitario: seguros más caros


El 1 de enero ha subido el IVA sanitario, del 10 al 21 %. Con ello, casi todo el material sanitario ha subido un 11%, encareciendo en 400 millones la factura de los hospitales públicos y privados este año. Eso agravará la crisis de la sanidad pública, aumentando los recortes y reduciendo la compra de material, en perjuicio de los pacientes. Y encarecerá los costes de los 454 hospitales privados, que subirán sus tarifas a pacientes y compañías de seguros. Concretamente, los seguros médicos privados ya se han anticipado y han subido las primas para 2015 un 3,3 % a sus 10,6 millones de asegurados, la mayoría particulares (7,2 millones) y otros trabajadores y funcionarios a los que pagan sus primas las empresas y Hacienda. Una subida que se produce en medio de una guerra de precios en los seguros de salud, que copan un 5% de la publicidad en TV, con ofertas muchas veces engañosas.
 
enrique ortega

Es la tercera vez que sube el IVA sanitario, que se ha triplicado en los últimos 5 años. Zapatero lo subió del 7 al 8% el 1 de julio de 2010, por presión de Bruselas. Y Montoro  lo subió del 8 al 10% el 1 de septiembre de 2012, junto al resto subidas del IVA. Ahora, lo sube de nuevo, del 10 al 21%, por imposición del Tribunal de Justicia de la UE, que sentenció el 17 de enero de 2013 que España incumplía la Directiva comunitaria al aplicar el IVA reducido a los productos sanitarios. Hacienda evitó la subida en 2014, pero ahora no ha podido “escaquearse” más, tras meses negociando con Bruselas para dejar fuera de la subida los más productos sanitarios posibles.

Y así, quedan fuera de la subida del IVA las gafas y lentillas, las prótesis e implantes, los productos para deficientes físicos o mentales (sillas de ruedas, muletas…), los dispositivos de diálisis domiciliaria y tratamientos respiratorios, los pañales de incontinencia, las gasas, vendas y parches oculares. Pero el 1 de enero ha subido el IVA para el 70% del material sanitario, según la patronal Fenin: aparatos (Rayos X, TAC, escáneres), instrumental sanitario, material de laboratorio, mobiliario y equipamiento de hospitales (hasta sábanas, pijamas, compresas  y pañales), además del IVA de las materias primas y equipos que se utilizan para fabricar medicamentos (lo que encarece un 11% la fabricación de casi todas las medicinas).

Hacienda estima, en la Memoria de la reforma fiscal, que ingresará 264 millones más en 2015 con esta subida del IVA. Pero la patronal Fenin, que agrupa a 520 empresas que fabrican y venden material sanitario (facturan 7.200 millones anuales) calcula que la subida del IVA les costará unos 400 millones de euros este año. Los dos datos pueden ser verdad, ya que Hacienda no cuenta con una parte de la recaudación extra, porque el 50% de todo el IVA ingresado se traspasa a las autonomías. Pero eso será ya en 2016, cuando se cierre el balance de este año. Y antes, desde el 1 de enero, las autonomías, que gestionan la sanidad, tendrán que pagar el aumento del IVA que les van a facturar las empresas de material sanitario. Los cálculos la SESCAM (Sanidad de Castilla la Mancha) son que toda la sanidad pública gastará unos 350 millones más en 2015 por esta subida del IVA sanitario.

El gasto sanitario supone la principal partida de gasto autonómico, entre el 40 y el 45% de sus presupuestos. Y los que más gastan en sanidad son los que tienen más población (Andalucía, Castilla la Mancha y Castilla y León) y los que tienen la población más envejecida (Galicia y Asturias), que son las autonomías a quien más afecta la subida del IVA. De hecho, Castilla y León ya ha estimado que la subida le costará 20 millones extras. Todas ellas y el resto tendrán que ajustar más sus Presupuestos este 2015 por esta subida del IVA, sobre todo las 7 autonomías que incumplen con el déficit fijado para 2014 (Extremadura, Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla la Mancha, Andalucía y Baleares). En conjunto, se verán obligadas a reducir las compras de material sanitario (ya muy reducidas) y a recortar más los gastos diarios, desde personal (no renovando a interinos) a los gastos de limpieza y lavandería, calefacción, ropa y hasta en comida. En resumen, menos equipamiento y peores servicios, en perjuicio de la calidad de la sanidad pública, muy afectada por los recortes.

La sanidad privada no se libra de los efectos de la subida del IVA sanitario. Han tratado de paliarlos adelantando compras al último trimestre de 2014 (algo que no pudieron hacer los hospitales públicos).Pero aun así, la subida supondrá un extracoste de 82,8 millones de euros en 2015 a los 454 hospitales y clínicas privadas, según cálculos de Fenin, un gasto que recortará un 7,7% los beneficios de la sanidad privada este año. Los hospitales privados tratarán también de ajustar otros costes, pero la mayoría del extracoste de la subida del IVA sanitario se intentará repercutir a sus clientes, en especial a las compañías de seguros.

La subida del IVA sanitario, del 10 al 21%, si lo repercute la sanidad privada a los seguros médicos, llevaría a una subida media del 2,5%, unos 18 euros por póliza en 2015. De hecho, las aseguradoras, que ya contaban con este aumento en la factura de los hospitales, han subido las pólizas para este año, un 3,3%. Y en algunos casos, forzados por la guerra de precios, han subido menos a cambio de recortar coberturas o aumentar los copagos.

Al final, la subida del IVA sanitario se va a traducir en más recortes en la sanidad pública y en una subida extra de los seguros médicos privados, que tienen ya 10,6 millones de españoles. Pero no afecta a todos por igual. Los 7,2 millones de españoles que se pagan ellos un seguro médico privado tendrán tres opciones: pagar más, recibir menos coberturas o darse de baja (ya para 2016). Además hay 2,2 millones  de personas a quien el seguro médico se lo paga su empresa y ahora tendrán que ver si se lo mantienen, lo recortan o lo suprimen (como pasó con muchos vales de comida). Y hay otros 1,24 millones de funcionarios del Estado que han elegido ser atendidos por la sanidad privada (¡82 de cada 100¡) y a los que MUFACE paga la prima. Como Hacienda paga poco por ellos a las aseguradoras (sólo cuatro quieren trabajar con MUFACE: Adeslas, Asisa, DKV y el Igualatorio Cantabria) y apenas han conseguido subir las primas (pagará un 0,9% más este año), van a compensar la subida del IVA con recorte de servicios: estos funcionarios ya no pueden acudir a los hospitales más importantes de Madrid y Barcelona de HM Hospitales, Ruber y Quirón.  

Al final, si hay asegurados privados, funcionarios o empresas que se dan de baja en los seguros privados, por la subida de primas o el deterioro en las coberturas, serán más los españoles que tendrá que atender la sanidad pública, aumentando las listas de espera (ya muy abultadas: 559.335 españoles están esperando para operarse, 98 días de media, y hay 67 días de espera para ir al especialista) y los costes del sistema (se estima que cada español con un seguro médico privado ahorra 563 euros anuales a la sanidad pública). Por eso, Fenin  y los hospitales privados han aprovechado esta subida del IVA para volver a pedir al Gobierno que pagar un seguro médico desgrave en el IRPF y que se ofrezca también elegir la sanidad privada (MUFACE) a los funcionarios de autonomías y Ayuntamientos (1,5 millones).

Pero la verdad es que los seguros médicos privados gozan de buena salud, a pesar de esta y otras subidas (las primas han aumentado un 32% desde 2007). De hecho, en 2013 y 2014, fueron los únicos seguros que crecieron (+5%), mientras bajaba el del automóvil y se estancaba el multirriesgo hogar. Y se espera que crezca un 7% en primas en 2015, a pesar de la subida del IVA sanitario y de las primas. Un crecimiento que se basa en el deterioro de la sanidad pública (es la quinta preocupación de los españoles, según el último Barómetro del CIS) y en el bombardeo de ofertas y la guerra de precios entre aseguradoras. De hecho, los anuncios de seguros médicos crecieron un 40% entre 2012 y 2013 y otro 20% en 2014, según datos de las TV privadas, donde estos seguros suponen ya el 5% de los ingresos publicitarios. Y más en el último trimestre del año, para forzar a cambiar de compañía.

La guerra de ofertas, apoyada por los comparadores, trata de ofrecer un bajo precio de entrada (“hágase un seguro médico desde 12 o 18 euros”), a costa de rebajar los servicios que se ofrecen (pólizas “low cost”) y de subir el precio los años siguientes. Pero ojo, estas pólizas baratas tienen muchos “trucos”: limitaciones para hacerse determinadas pruebas o ser atendido en urgencias, copagos, limitación de clínicas y cuadros médicos, limitación a los reembolsos (abonos por pagos médicos), precios diferentes si se asegura a toda la familia (según la edad) y carencias (tiempo durante el que no se puede recibir un determinado servicio: 10 meses el parto, por ejemplo). Y en la mayoría de los casos, las compañías se reservan el anular unilateralmente la póliza por edad (mayores de 60 años) o siniestralidad. Además, hay que pensárselo mucho antes de cambiar de compañía. Primero: hay que avisar dos meses antes de finalizar el contrato anual. Además, la nueva aseguradora suele excluir atender las preexistencias (enfermedades ya diagnosticadas que tenía antes de contratar la nueva póliza). Y muchas no aceptan a los mayores.

Así que, ojo a las ofertas y cuidado con lo que contrata: con la salud no se regatea. Lo malo es que mientras no se recomponga la sanidad pública (que ha sufrido un recorte de 6.700 millones entre 2012 y 2014), muchos españoles se ven obligados a contratar un seguro privado y pagar dos veces (impuestos y prima) para ser atendidos antes. Está bien que haya seguros médicos privados (cada vez más caros), como en otros países, pero no que crezcan gracias al deterioro de la sanidad pública. Nuestra salud no puede ser un negocio más.

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