jueves, 1 de enero de 2015

2015, un año clave para salir de la crisis


España no ha salido de la crisis, por mucho que lo diga Rajoy. Pero 2015 será un año clave para la recuperación, si en Europa se hacen mejor las cosas y si en España se suavizan los recortes, por las elecciones. La clave estará en el Plan Juncker para reanimar la anémica economía europea, que choca con los nuevos recortes que defiende Bruselas para Francia, Italia, España y cuatro países más. Y lo que haga el euro y el petróleo. Y sobre todo, Grecia. En España, el 2015 se juega en el consumo, que puede animarse por la bajada de carburantes, tipos e impuestos, pero que choca con los bajos salarios y el alto endeudamiento de las familias. El crecimiento podría no llegar al 2% y crearse sólo 380.000 empleos precarios. Pero España es aún muy vulnerable, porque tiene mucha deuda y más déficit y más paro que nadie en Europa. Y si los mercados se ponen nerviosos, volverían los problemas. ¡ Feliz año !
 
enrique ortega

La clave de lo que pase en España en 2015 vendrá de Europa, donde la zona euro está estancada, con un mínimo crecimiento (+0,8% en 2014) y un paro histórico (11,5%), frente a una economía USA que crece muy fuerte (+4,6% y +5% los dos últimos trimestres) y con la mitad de paro (5,8%). Si los líderes europeos se toman en serio evitar una tercera recesión en Europa, tendrán que volcarse en el Plan Juncker, que pretende reanimar el agónico crecimiento con inversiones de 315.000 millones entre 2015 y 2017, para crear 3 millones de empleos. Pero hay muchas incógnitas, porque el Plan sólo cuenta con 21.000 millones de dinero público (una miseria: el 0,7% del Presupuesto UE) y su éxito depende de conseguir que se sumen inversiones privadas. Además, falta por ver qué países se llevan los proyectos y cuánto dinero llega a España. Y encima, el Plan no despega hasta junio de 2015 (medio año perdido).

Frente a este impulso insuficiente, hay un riesgo evidente para la recuperación europea: los avisos (en noviembre) de la nueva Comisión Europea (dominada por los fundamentalistas del déficit) a siete países para que recorten aún más sus déficits, porque incumplen el Pacto de Estabilidad: son Francia, Italia, Bélgica, Malta, Austria, Portugal y España, a quien advierten que corre el riesgo de incumplir el déficit en 2015 (piensan que será del 4,6% del PIB en lugar del 4,2% prometido por Rajoy). Todos los países han prometido reformas y recortes, que han llevado a dos huelgas generales en Italia y Bélgica y a serios conflictos internos en  Francia. Si estos recortes no se suavizan en primavera, como algunos esperan, serán un serio freno al crecimiento europeo.

Y luego queda la incógnita de Grecia: en febrero termina la prórroga del rescate y antes, el 25 de enero, tiene elecciones anticipadascon los populistas de Syriza como favoritos, lo que está revolviendo Bolsas y mercados. Y si empieza de nuevo “el baile” y Europa no crece más, todo el mundo llamará al BCE, el “bombero” de Europa, al que le quedan pocas armas para actuar: ya ha bajado tipos y ha inyectado dinero de sobra a los bancos, que siguen sin  prestar. El problema de Europa no es de falta de liquidez sino de falta de demanda y de inversión, de estancamiento. Falta voluntad  política y sobra ideología para reanimar la economía.

Para España, este balance europeo del palo (más recortes) y la zanahoria (inversiones Plan Juncker) parece pobre: pueden tocarnos 25.000 millones de inversiones en tres años (que beneficiarán a constructoras, eléctricas y gasistas) y a cambio tendríamos que recortar el déficit público en 18.000 millones (del 5,6% de 2014 al 2,8% en 2016), que perjudicará aún más al Estado del Bienestar. O sea, que Europa podría no ayudarnos a crecer en 2015. Sí ayudarán el euro, si se mantiene por debajo de 1,25 dólares (más exportaciones y más turismo), y el crudo, si sigue por debajo de 100 dólares/barril en 2015, porque ahorrará costes al país, familias y empresas. Pero si el petróleo sigue por los suelos, agravará la crisis de Rusia y Latinoamérica (México, Ecuador y Venezuela), lo que sería muy negativo para España (empresas, bancos y turismo).

En España, el 2015 nos lo jugamos con el consumo, motor de dos tercios del crecimiento. Y hay varios factores que deberían servir para reanimar el consumo y el crecimiento este año, junto a la baja inflación esperada: la bajada del petróleo (rebaja de carburantes), la bajada de tipos (menos coste hipotecas y créditos), la bajada de impuestos y las ayudas a las familias numerosas y con discapacitados (3.396 millones más de ingresos para los contribuyentes en 2015), más las nuevas ayudas a una parte de los parados que no cobran (426 euros durante 6 meses a 400.000 parados de larga duración). Y esos 380.000 españoles más con empleo en 2014, aunque ganen poco y tengan empleos precarios. Pero también hay factores que juegan a la contra del consumo: unos salarios que no crecen, unas pensiones prácticamente congeladas (suben un 0,25% en 2015), casi la mitad de los parados (EPA) sin cobrar nada (2.499.645, descontando ya los 400.000 que van a cobrar desde enero) y, sobre todo, el alto endeudamiento de las familias (deben 753.000 millones en hipotecas y créditos), el principal freno al consumo porque si los hogares ingresan más, lo destinan a desendeudarse.

Al final, si el consumo tira más o menos es la clave para que las empresas vendan o no más y piensen en invertir y crear empleo. Algo a lo que no ayuda la bajísima inflación española, que lleva ya seis meses consecutivos (desde julio) con caídas de precios y una inflación anual en el -1,1%. Si los precios caen, los consumidores retrasan sus compras, las empresas reducen sus ventas e inversiones y se pone en peligro el empleo.

Con este panorama, crecer más del 2% en 2015, como asegura Rajoy, es pecar de optimismo, sobre todo cuando estamos creciendo al 0,5% (2º y 3º trimestre) y aunque mejore al 0,6% a finales 2014, como espera el Banco de España. La Comisión Europea, la OCDE y el FMI auguran un crecimiento del  1,7%, pero la clave va a estar en Europa: si no se reanima su economía, será incluso menos. Con este crecimiento, el Gobierno espera crear  400.000 empleos en 2015, pero Funcas augura 330.000, la patronal CEOE (IEE) sólo 228.300 empleos y Asempleo cree que podrían crearse menos que en 2014 (380.000 altas a la SS), por la moderación salarial, la poca confianza y el alto endeudamiento. En cualquier caso, poco crecimiento y poco empleo para un país que tiene el doble de paro que Europa: 5.427.700 parados EPA, el 23,67% de los españoles.

Rajoy sigue haciendo propaganda y presume de que estamos ”liderando el crecimiento en Europa”, algo que no es verdad: en 2014, hay 9 países euro que van a crecer más que España (+1,2%), según las previsiones de noviembre de la Comisión Europea: Alemania (+1,3%), Luxemburgo(+3%), Irlanda (+4,6%), Malta(+3%), Estonia (+1,9%), Eslovaquia y Eslovenia (+2,4%), Letonia (+2,6%) y Lituania (+2,7%). Pero sobre todo, España es un país muy vulnerable, porque tiene tres problemas graves: deuda pública, déficit y el paro, de los mayores de Europa. Por eso, el italiano Renzi dijo que “no tenía ninguna envidia de España”.

España es muy vulnerable cara a los mercados por su elevada deuda pública, como acaba de recordarnos la Comisión Europea: en octubre 2014 superó el billón de euros (1.016.969 millones), el 96,4% del PIB, el séptimo país europeo con más deuda pública, tras Grecia (174%), Italia (133,8%), Portugal (129,45), Irlanda (116,7%), Chipre (112,2%) y Bélgica (105%). Y esta ingente deuda (80% estatal y 20% autonómica) nos obligará a pagar 100 millones diarios de intereses en 2015, que serán muchos más si “los mercados” se ponen nerviosos, por Grecia, por Rusia, por el riesgo de recesión o deflación en Europa o por el auge de Podemos en España. También somos vulnerables por el alto déficit público (5,6% en 2014, el 3º más elevado de la zona euro, con 2,9% de media), que casi nadie cree que vaya a recortarse en 2015 como promete el Gobierno, al 4,2 % (la Comisión cree que acabará en el 4,6% y el FMI en el 4,7%). Eso supone que si Bruselas nos exige cumplir, Gobierno y autonomías tendrán que recortar otros 4.000 millones en 2015. Y eso frenaría el crecimiento.

Así que el crecimiento de 2015 no está tan asegurado como dice Rajoy, para quien la crisis ya es “historia”. Algo que no comparten la mayoría de españoles: creen que la situación económica es mala (38,9%) o muy mala (46,9%), según el Barómetro del CIS de noviembre. Y lo peor, no creen que vaya a mejorar: piensan que dentro de un año, a finales de 2015, la situación económica será igual (45,6%) o peor (24,3%) y sólo un 19% cree que será mejor. Con esta falta de confianza, es difícil que el consumo, la inversión y el crecimiento mejoren.

La mayor esperanza de 2015 es que es un año electoral y eso tiene un doble efecto positivo. Por un lado, resulta más difícil que autonomías, Ayuntamientos y el propio Gobierno planteen nuevos ajustes, si Bruselas los sigue exigiendo en primavera. De hecho, Montoro les ha hecho un regalo adelantado de Reyes: financiará gratis (al 0% de interés) la deuda que tienen autonomías y Ayuntamientos, lo que les permitirá gastar más, (tras cuatro años de recortes) cara a las autonómicas y municipales de mayo 2015. Y además, 12 autonomías van a bajar impuestos en 2015, todas salvo las que no tienen elecciones (Cataluña, Andalucía, Galicia y País Vasco) y Navarra, lo que podría ayudar también al consumo este año, aunque empeorará sus déficits y su deuda.

El otro efecto es que si Rajoy y el PP pierden peso político tras las elecciones de mayo, suavizarán su política de recortes y tratarán de dar una imagen “más social”  cara a las elecciones generales de noviembre 2015. Es lo que han iniciado ya con las nuevas ayudas a los parados (mínimas: sólo para 400.000 de los 3.899.645 parados que no cobran nada) y ahora piensan en cómo sacar dinero para “vender” planes de ayuda para las familias, la infancia, la pobreza y las mujeres. Y al final, si hay menos recortes, más ayudas y más gasto, podría favorecer el consumo, el crecimiento y el empleo.

Con todo, el gran reto de crecer más y crear más empleo en 2015 pasa por hacer otra política, en Europa (reanimar la inversión y el crédito y repartir el coste de la deuda, con eurobonos) y en España, ingresando más (que paguen más impuestos los ricos, las grandes empresas y multinacionales) y dedicando más recursos y ayudas a la industrialización, a infraestructuras necesarias, a la exportación, al turismo, a la tecnología y a la formación, sobre todo de los parados (la mitad no tienen futuro si no se reciclan), reformando drásticamente los servicios públicos de empleo y los incentivos a la contratación de jóvenes, mujeres y mayores de 55 años. Y en paralelo, subir de verdad el salario mínimo (la mitad del de Alemania o Francia, tras la subida de 3,3 euros para 2015, un insulto...) y los salarios de las empresas con beneficios, para mejorar el consumo. Y mientras acaba de verdad la crisis, ayudar a los que peor lo pasan, las familias sin ingresos (700.000) y los pobres (5 millones).

2015 puede ser el año clave para salir de la crisis .Pero no será fácil. Ojala todo mejore. ¡Feliz año¡

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