lunes, 29 de diciembre de 2014

La luz volverá a subir en 2015


La luz ha subido en diciembre, tras un 2014 que ha sido un tobogán de precios. Al final, la luz  bajará este año un 4,9%, según el Gobierno, tras rebajarse otro 3,7% en 2013. Pero la mayoría de recibos subirán en 2014, porque pagamos más por la potencia instalada. Y para 2015, los futuros indican que la luz subirá un 12%, trasladando al recibo una subida del 4,5%. El Gobierno no subirá en 2015 (año electoral) su parte del recibo, los precios regulados. Para ello, ha encajado las cuentas con varios trucos para que no haya déficit  eléctrico en 2014 y 2015, algo dudoso. Pero el balance real no se sabrá hasta diciembre 2015 y si hay que subir más la luz, será en enero 2016, cuando hayamos votado. Entre tanto, la luz nos ha subido ya un 72% en los últimos 10 años. Y eso, porque seguimos pagando de más, extracostes que el Gobierno no quita del recibo, en beneficio de las eléctricas. Suba o baje la luz.
 
enrique ortega

El año 2014 acaba con una fuerte subida de la luz en el mercado eléctrico, un 8,5% en diciembre, que cierra un año con grandes variaciones de precios: bajaron hasta mayo, subieron hasta octubre y luego se moderaron hasta diciembre. El mercado eléctrico es muy oscilante y los precios dependen mucho de la climatología (que haya agua, viento y sol) y de lo que hagan las eléctricas, que desde junio han aumentado su producción con carbón, fuel y gas, energías más caras, mientras el recorte a las renovables ha encarecido la eólica. De hecho, la Comisión de la Competencia (CNMC) ha iniciado una nueva investigación por si las eléctricas son responsables de la fuerte subida de la luz este verano (ya se les investigó en 2011). En conjunto, el Gobierno estima que los precios de la luz en el mercado eléctrico (que suponen un 37,48% del recibo) bajarán un 4,9% en 2014, tras haberse reducido un 3,7% en 2013.

Pero ojo, nuestro recibo no habrá bajado ese 4%, sino que subirá: la mayoría pagaremos más por la luz que en 2013. Y eso porque en febrero de 2014 cambió el recibo y se subió la parte fija de la tarifa, la que se paga por la potencia instalada: ahora supone el 60% del recibo cuando antes era el 35%. Eso significa que todos pagamos más por tener un contrato de luz, al margen de lo que consumamos o de que el precio de la luz baje o suba (es una forma de compensar a las eléctricas por la caída del consumo). Además, los 2,5 millones de familias que tienen el bono social (jubilados, parados, familias numerosas) están pagando más en su recibo, porque en 2014 se les ha cambiado el sistema y ahora pagan una cuota fija y se les han reducido los descuentos. Al final, los consumidores de Facua calculan que el recibo ha subido un 18,3% desde enero a noviembre de 2014, una media de 12,38 euros al mes.

Para 2015, los futuros anticipan una subida de la luz en el mercado eléctrico del 12% (47,93 euros Mwh frente a 42,68 en 2014 y 46,07 en 2013), según la CNMC. Eso, traducido al recibo (el precio de la luz afecta a un 37,48%) supondría una subida del 4,5% para 2015. La otra parte del recibo (un 41,14%, el resto son impuestos), los precios regulados por el Gobierno, no subirán en 2015, año electoral. Y para justificarlo, Industria ha hecho mil “enjuagues contables” para cuadrar las cuentas del sector eléctrico en 2014 y 2015, para que no haya déficit, sino un ligero superávit, por primera vez en 14 años. Para lograrlo, han recortado más las ayudas a las renovables, han buscado ingresos de un canon al agua que no se cobraba desde enero 2013, han “quitado” lo que pagan a las grandes empresas consumidoras (pago por interrumpibilidad) y recortado lo que pagan a las eléctricas por tener disponibles centrales (gas y carbón) para cuando no hay viento. Pero tiene truco, porque los 550 millones que pagaban a las industrias los incluirán en costes del mercado (los pagaremos “en otro sitio”). Y si caen los pagos por disponibilidad es porque van a “hibernar” (paralizar) centrales de gas que sobran, con ayudas que ya pagaremos (recibo o Presupuestos).

Al final, ajustar las cuentas (ingresos y gastos) para que no haya déficit de tarifa tiene una ventaja para el Gobierno: puede justificar que no sube su parte del recibo. Y si luego hay déficit (la CNMC tiene hasta 6 incertidumbres serias de que haya superávit en 2014 y 2015), no se sabrá hasta diciembre de 2015 (liquidación definitiva de 2014).Y habría que subir la luz en enero de 2016, cuando ya hayamos votado.

Pero aunque el Gobierno no suba su parte del recibo en 2015, hay dos temas que harán que paguemos más o que evitarán que nos lo hayan bajado. Uno, que tendremos que cargar los consumidores con el regalo que le ha hecho Rajoy a las industrias vascas y navarras: el recibo les baja (15% potencia y 12% energía) como contrapartida de que el PNV apoyara la Ley del Sector Eléctrico, en vigor desde 2013. Son 30 millones de euros que no pagan y que tendrán que compensarse por algún lado (nosotros). Otro, que el coste del bono social (221 millones de euros), que ya no pagan las eléctricas (ganaron el recurso al Supremo) acabará siendo pagado por los usuarios (en el recibo o en los Presupuestos). Sin olvidar el pago a las industrias por interrumpibilidad (poderles cortar la luz si falta, algo que no sucede desde 2009), 550 millones que irán al componente energía (mercado) y que pagaremos en otro lado.

Ante todas estas subidas, los usuarios se están defendiendo reduciendo la potencia de su contrato de luz: bajando de 5,75 kWh (lo más habitual) a 4 kWh (no se pueden poner todos electrodomésticos a la vez), se ahorran más de 40 euros al año. Una medida defensiva  (la potencia contratada cayó un 2,4% hasta junio) que preocupa a las eléctricas y al Gobierno, porque reduce los ingresos del sector eléctrico y podría “obligar” al Gobierno a subir la parte regulada de la luz (20 euros por usuario con la caída actual). Así que esta vía de ahorro puede acabar volviéndose en contra de los usuarios.

Al final, el hecho cierto es que el recibo de la luz nos ha subido ya un 72,3% entre 2004 y 2014, según un estudio de Facua. El consumidor medio pagó en noviembre 76,01 euros al mes, frente a 44,11 a comienzos de 2004: son 383 euros más al año que en 2004. Y la luz para uso doméstico en España es la sexta más cara de Europa, con un precio 9,75% más caro que la media UE (0,225 € kWh frente a 0,205 € kWh), según Eurostat (primer semestre 2014). Y las industrias españolas pagan la luz un 20% más cara que sus competidores alemanes, un 30% más que los franceses o un 50% más que los chinos.

Pagamos más cara la luz porque pagamos unos extracostes que el Gobierno mantiene (hoy Rajoy y antes ZP) en las tres partes del recibo. En la parte que paga la producción de electricidad (37,48% del recibo) pagamos de más los kilovatios que producen las centrales hidráulicas y nucleares, un sobreprecio que les garantizó Aznar en 1997, así como por el exceso de centrales (ayudas a las de carbón y gas, sólo porque estén disponibles), dado que la potencia instalada duplica con creces al consumo.

En la parte de los precios regulados (41,14% del recibo), estamos pagando extras injustificados, además de los 7.100 millones a las renovables: 1.689 millones al transporte de la luz (que inflan los beneficios de Red Eléctrica), 5.000 a la distribución (un gran negocio para las comercializadoras), 887 millones a Endesa para que no cobre más la luz en Baleares y Canarias (debía pagarlo el Presupuesto) y 2.969 millones (2015) para pagar la hipoteca de la deuda eléctrica, el pago anual (hasta 2028) para compensar a las eléctricas del “déficit de tarifa” que no ha cubierto el recibo desde el año 2.000 (40.000 millones más los intereses). Y el pago de la interrumpibilidad (550 millones que van a grandes consumidores, desde la siderurgia y el aluminio a las cementeras), ahora en otro sitio. Y para colmo, 3.589 millones pagados de más a las eléctricas por compensaciones (1997-2006) y que el Gobierno socialista no les reclamó, lo que ha investigado la Fiscalía Anticorrupción, que acaba de archivar la denuncia.  En la tercera parte del recibo (21,38% para pagar impuestos), estamos por debajo de la media europea, con muchos países que pagan más impuestos por la luz, como Alemania (49%), Italia (35%), Francia (30,8%) o Portugal (41,7%).

Al final, el sistema eléctrico es muy complejo y sus cuentas un galimatías, pero hay algo que nos debe quedar claro: la luz es más cara porque pagamos costes de más, extracostes que inflan los beneficios de las eléctricas y sus dividendos pero que han encarecido drásticamente nuestro recibo. Y  esto ha provocado que a un millón de familias se les cortara la luz por falta de pago en 2013, mientras medio millón de familias han perdido el bono social desde 2009. No podemos seguir así. Urge hacer una auditoría de costes del sector eléctrico, para que paguemos por la luz lo que realmente cuesta, no ayudas y subvenciones encubiertas que deberían desaparecer o ir a los Presupuestos. Si no, seguiremos pagando de más, al margen de que unos meses suba o baje la luz. El fondo del recibo es lo que cuenta.

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