lunes, 8 de diciembre de 2014

Es hora de subir los salarios


Sindicatos y patronal tienen que llegar a un acuerdo en diciembre sobre las subidas salariales para 2015 y 2016. Ha llegado la hora de subir los salarios, tras cinco años de bajadas. Primero, porque las empresas llevan dos años teniendo beneficios. Segundo, porque si no mejoran los ingresos de las familias, no se reanimará el consumo y España crecerá poco (+0,5% ahora) y no creará empleo suficiente para 5,4 millones de parados. Y también por pura justicia: durante la crisis han subido los sueldos de los directivos y el número de millonarios, mientras casi la mitad de los trabajadores son mileuristas. Hay que subir el salario mínimo (de 645 euros, la mitad del alemán, a 800) y acabar con las horas extras gratis, un fraude que roba empleo. Y en las empresas con beneficios, subidas salariales razonables. Con mejores sueldos, se trabajará mejor, habrá más consumo y más empleo. No podemos ser la China de Europa.
 
enrique ortega

La devaluación de los salarios empezó en 2010, se aceleró en 2012 con la reforma laboral y ha continuado más suavemente en 2014, con una rebaja media del 15% en esta crisis: una caída del 4,19% entre 2010 y 2011, según el estudio EADA-ICSA, y un 10% más de caída entre 2012 y 2013, por la reforma laboral, según la Fundación Sagardoy y Adecco. Incluso la bajada podría ser mayor, según el Banco de España, porque con la crisis se han perdido más los puestos de trabajo con peores salarios y ahora son los salarios más altos (que han bajado menos) los que más cuentan en las estadísticas. Además, los trabajadores no sólo han perdido ingresos por la bajada de salarios sino también porque dejaron de cobrar incentivos y horas extras, que ahora se hacen muchas veces gratis, sobre todo en los contratos precarios. Así, las horas extras gratis han pasado de 2,7 millones a la semana (2009) a 3,38 millones (2013), según el INE. Si no se hicieran, las empresas podrían emplear a 150.000 trabajadores más.

Con esta rebaja, España es el segundo país occidental que más ha bajado los salarios con la crisis, según la OCDE: una media del 1,8% anual entre 2009 y 2013, sólo superada por Grecia (-5% anual) y equiparada a la rebaja de Eslovenia o Irlanda, mientras los 24 países de la OCDE subían sus salarios un 0,2% y la zona euro -0,1%. Y en cuanto a los costes laborales, en España cayeron un -2,1% anual entre 2007 y 2013, frente al -0,2% en la OCDE y la subida en Alemania (+0,8% anual) o Francia (+0,5% anual).

Y no es sólo que hayan caído los sueldos, sino que la rebaja ha sido desigual durante la crisis: han caído un -20% a los españoles con contratos temporales (un tercio de los trabajadores) y un -5% a los que tienen contrato fijo, según la Comisión Europea. Además, les han bajado más a las mujeres que a los hombres: si en 2008 ganaban un 21,9% menos, en 2013 ganaban ya un 24% menos. Y han crecido las diferencias salariales por el sector donde se trabaja (en las eléctricas ganan 3,7 veces lo que en el sector servicios), el puesto (un directivo gana 4,14 veces más que un trabajador no cualificado), la edad (los menores de 30 años ganan un 44% menos que los que tienen entre 35 y 50 años, la nacionalidad (los inmigrantes no europeos ganan un tercio menos que los españoles) y la región donde trabajen (en Jaén, el salario medio, 11.779 euros, es menos de la mitad que en Madrid, con 24.571 euros), según los datos (2012) de la última encuesta de salarios del INE.

Quizás lo más llamativo es que se han disparado los trabajadores pobres: un 13,4% del total, 2.271.130 trabajadores son pobres, porque ganan menos del 60% del sueldo medio de los españoles (menos de 17.040 euros brutos al año una familia con dos hijos). Y hay otro dato preocupante: el salario más frecuente entre los españoles (2012) era de 15.500 euros brutos al año (según el INE), el mismo que en 2008 (supone, con la inflación acumulada, que ganan un 9,1% menos). Son 1.107 euros brutos al mes (en 14 pagas), que descontando retenciones y Seguridad Social, se queda en un sueldo neto por debajo de los 1.000 euros. Luego España se ha convertido en un país de mileuristas y minieuristas (la mitad de ellos ganan entre 400 y 800 euros netos al mes). Una realidad que se traduce en las declaraciones de Hacienda: en la de 2013, el 34% de los trabajadores declaró ganar el salario mínimo o menos (son 5,7 millones de personas), según la Agencia Tributaria. Y casi la mitad  (un 46,3% de declarantes, 7.733.681 trabajadores) confesó a Hacienda ganar menos de 1.000 euros netos al mes.

Los datos son apabullantes y reflejan un país con los sueldos por los suelos. En el caso de los trabajadores, no de los directivos de las grandes empresas: su retribución media fue de 789.721 euros en 2013, con una subida del 3,5% (+7,6% en 2012), según un documentado informe de CCOO. Y en 10 de estas empresas del IBEX, el salario medio de los directivos superó el millón de euros, llegando a 3.222.174 euros los directivos del Banco Santander (90 veces el de uno de sus empleados medios). En el caso de los consejeros ejecutivos de las empresas del IBEX (los que suelen pedir “moderación salarial”), la remuneración media subió un 6% en 2013 y ascendió a 2.530.802 euros. En paralelo, los inversores han ganado este año en Bolsa un 10% mientras se han duplicado los dividendos percibidos. Y para completar el panorama, los millonarios españoles han aumentado un 24% en 2014 y son ya 161.400.

Sacrificios salariales para unos pero no para otros, lo que ha agravado la desigualdad : España es el  país desarrollado donde más ha crecido la desigualdad entre 2006 y 2010, por la caída de los salarios y el paro, según un reciente informe de la OIT Y mientras, las empresas “han dejado atrás la crisis”, según el Banco de España: los beneficios empresariales aumentaron un 62,4% entre enero y septiembre 2014, según la Central de Balances, tras crecer un 2,3% en 2013. Y los beneficios de las empresas del IBEX crecían hasta septiembre un 11% (+16% sin bancos), tras subir un 57% en 2013 (sin Bankia).

Ante este panorama, urge subir de nuevo los salarios, no sólo por pura justicia (los trabajadores han sufrido lo peor de la crisis), sino por razones económicas: hay que crecer más (por encima del 2%), para crear más empleo, y eso sólo se conseguirá aumentando el consumo, para que las empresas vendan e inviertan más. Y para eso, las familias tienen que tener mejores sueldos, que ahora las empresas pueden pagar  porque tienen beneficios, están menos endeudadas y tienen menos costes (financieros, energéticos e impuestos). Es lo que defiende incluso el Banco de España, la OCDE y la OIT, aunque el FMI sigue pidiendo moderación salarial, igual que la Comisión Europea: ahora quiere que la rebaja de salarios llegue a los trabajadores fijos, según su informe de noviembre. Y el Gobierno también defiende moderar los salarios, que ha congelado (por 5º año) a los funcionarios para 2015.

Este mes de diciembre, sindicatos y patronal tienen que renovar un pacto salarial para 2015 y 2016, que sustituya al firmado en 2012: acordó moderación salarial para 2012 (+0,5% de subida), 2013 y 2014 (+0,6%), subidas que muchas empresas no han hecho porque la reforma laboral (febrero 2012) les permitía bajar salarios y recortar horas e incentivos. Ahora, la patronal CEOE no quiere subidas mayores del 0,6% para 2015, mientras UGT y CCOO piden subidas mayores en las empresas con beneficios, negociadas empresa a empresa.

La batalla está ahí y siguen siendo muchos los que defienden continuar con salarios bajos, aunque eso agrave el estancamiento de la economía. Hay que subir los salarios para crecer más y crear empleo. Y eso pasa por actuar en varios frentes. El primero, subir el salario mínimo, congelado por Rajoy en 645 euros al mes (14 pagas), la mitad del salario mínimo de Alemania o Francia (1.445 euros en 12 pagas). Una opción es cumplir el compromiso adquirido por España con el Consejo de Europa: que el SMI sea el 60% del salario europeo, lo que supondría subirlo a 800 euros. Además, la subida salarial en empresas con beneficios debería rondar el 2%, con mejoras adicionales para los contratos más precarios. Y urge iniciar una campaña de vigilancia de la inspección de Trabajo para acabar con las horas extras gratis que encubren jornadas más largas sin pagar, a costa de no crearse más empleo.

Subir los salarios, a cambio de mejorar la productividad en las empresas, es perfectamente posible y más ahora en que han vuelto los beneficios. Y no las impediría competir, porque España tiene los costes laborales más bajos de Europa: se pagan 20,90 euros por hora trabajada (2013), un 12% menos que la media europea (23,70 euros) y bastante menos que en Francia (35€ hora), Alemania (31€), Italia (28€) o Reino Unido (21,1€). No podemos seguir con una economía que sólo puede competir tirando precios: hay que competir en producto y en calidad. No podemos sobrevivir a costa de ser la China de Europa. Nos hunde el consumo, el crecimiento y el empleo. Y la motivación de los trabajadores. Además de ser muy injusto.

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