jueves, 9 de octubre de 2014

Latinoamérica se resfría (y nos contagia)


Nos crecen los enanos. En el último mes, sufrimos los temores de una tercera recesión en Europa. Y ahora, se desinfla Latinoamérica, donde muchas grandes empresas españolas venden ya más que en España. Primero fue la crisis de Argentina y ahora es Brasil, el gigante latinoamericano, el que está en recesión, lo mismo que Venezuela. Y tanto México como Chile apenas crecen. Todo apunta a que el continente sudamericano estará estancado este año y el que viene, afectado por el poco crecimiento de China y EEUU, la caída de precios de las materias primas y un menor consumo, tras los años del boom. Y esto afecta mucho a España, sobre todo a nuestros bancos y grandes empresas, porque somos el segundo inversor en la región, tras USA. Si Latinoamérica crece menos, España también. Pero hay que aguantar el tirón y mantener posiciones allí, para cuando se recuperen en 2016, porque es una apuesta clave para nuestro crecimiento y empleo futuros. Somos latinoamericanos.
 
enrique ortega

En Latinoamérica se acabó lo bueno, la década dorada iniciada en 2003, tras veinte años de dura y larga crisis. Tras crecer un 4,1% de media entre 2005 y 2009 y un 6% en 2010, se bajó el pistón en 2011 (+4,6%) y se entró en 2012-2013 en un bienio de bajo crecimiento (+2,9 y +2,6%), que se deteriorará más este año 2014, en que el FMI apuesta por un crecimiento de sólo el +1,3% para Latinoamérica, la mitad que en 2013 y la tercera parte que en los buenos tiempos. Y auguran que en 2015 seguirán “estancados” (+2,2%), con la esperanza de despegar en 2016.

Las grandes economías de Latinoamérica están aún peor. Brasil, la sexta economía del mundo (tras superar en 2011 a Reino Unido) ha entrado en recesión (-0,2% en el primer trimestre y -0,6% en el segundo), tras la resaca del Mundial de fútbol: el consumo privado y público (grandes inversiones en infraestructuras) se ha agotado, dejando una estela de enorme deuda (pública y privada), empeorada por la alta inflación y la ralentización de las exportaciones, sobre todo a China, USA y Europa. Argentina, su vecino y principal vendedor, sufrirá más que nadie esta crisis brasileña, con una economía impactada por los problemas de la deuda, la devaluación del peso y la alta inflación (31%), mientras caen el consumo y las exportaciones. Y el FMI acaba de vaticinar que Argentina   estará en recesión este año (-1,7%) y el próximo(-1,5%). México apenas crece (+1,8%), mientras la reforma fiscal retrae el consumo junto a las menores compras USA. Y lo mismo Chile (+2% en julio), afectado por la caída del consumo y del precio del cobre. Y Venezuela estará también este año y el próximo en recesión. Sólo se salvan de la crisis Colombia (aspira a superar a Argentina como tercera potencia regional) y Perú, la economía que más crece.

Al final, en Latinoamérica hay dos bloques económicos que van a dos velocidades. Uno, Mercosur (creado en 1991), integrado por Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia  y Venezuela, que han avanzado poco en su integración comercial y son más proteccionistas frente al exterior, con unas economías estancadas, que apenas van a crecer este año (+1,1%) y en 2015 (+1,5%). El otro bloque, la Alianza del Pacífico, integrado por México, Chile, Colombia y Perú, ha avanzado mucho en su integración comercial y en la liberalización frente a terceros países (USA, UE y Asia), y están creciendo más, tanto este año (+3,3%) como el que viene (+4%). Los inversores y empresas extranjeras apuestan más por los países de la Alianza del Pacífico, porque creen que tienen más potencial a medio plazo y porque les gustan más sus políticas económicas, más “liberales” y menos intervencionistas que las de Mercosur (donde no les gustan los tintes socializantes y populistas).

En cualquier caso, la crisis de toda Latinoamérica está ahí y afecta muy seriamente a España, el segundo inversor en el continente, tras EEUU: la inversión neta española en Latinoamérica asciende a 131.853 millones de euros, un 35% de toda nuestra inversión en el mundo, dirigida sobre todo a las finanzas, telecomunicaciones, energía, infraestructuras y servicios. Y las dos terceras partes se concentran en cuatro países: Brasil (tiene la mitad de toda la inversión española en Latinoamérica), México (18,7%), Argentina y Chile. Aunque desde 2005 se ha ralentizado la inversión española, se ha reanimado en 2013 y 2014, según un estudio de IE Business School, debido a la llegada de nuevas empresas a Colombia y Perú, los “países de moda” en el continente.

De momento, las grandes empresas con presencia en Latinoamérica ya están sufriendo la crisis de Brasil, Argentina, México y Chile por las menores ventas (al caer el consumo) y la devaluación de las divisas (peso argentino y mexicano, real brasileño y nuevo sol peruano), que ha afectado a sus cuentas de 2014, sobre todo a Telefónica, bancos, eléctricas y constructoras. Y es que hay 150 grandes empresas españolas que ya venden más en Latinoamérica que en España. Sólo las 35 empresas del IBEX, facturan allí un tercio de sus ventas totales, que representan un 25% de los beneficios. Y mucho más para algunas: Banco Santander (51% beneficios vienen de Latinoamérica), Telefónica (51% ingresos y 46% beneficios), Endesa (42% beneficios) OHL (40%), BBVA (22% beneficios), Repsol (19% ingresos), Iberdrola (15% beneficios), Mapfre (37,5% primas), Indra (29%), Abertis (22%), Gas Natural (26%), Prosegur (27%), Sacyr (25%)…

La otra vía por la que nos afecta la crisis de Latinoamérica es que ahora les vendemos menos: nuestras exportaciones al continente (8.128,5 millones enero-julio 2014) han caído un -8,6%, especialmente las ventas a Brasil (-14,7%), Chile (-16,7%) y Venezuela (-44,3%), aunque han crecido a México (+8,5%) y a Argentina (+6,8%). Con todo, España está comercialmente muy lejos de Latinoamérica, ya que sólo representa un 5,8% de nuestras exportaciones, un porcentaje mínimo para nuestra penetración inversora. Baste decir que exportamos más a Portugal que a toda Latinoamérica. Y que vendemos más a Canadá, India o Noruega que a Argentina, por poner otro ejemplo significativo.

Ahora queda ver si este enfriamiento de Latinoamérica y la recesión de Brasil, Argentina y Venezuela mejoran o se agravan en los próximos meses, por culpa del débil crecimiento económico mundial, debido al bajo crecimiento USA (+1,7% en 2014, según el FMI), al estancamiento de Europa (quizás crezca menos del 1%) y al menor crecimiento de China (sus compras son claves para Latinoamérica). Otro factor negativo es la retirada de estímulos en EEUU para 2015, lo que hará subir los tipos y el dólar, provocando una fuga de inversores y capitales de Latinoamérica a USA, que debilitará más las monedas latinoamericanas y sus déficit exteriores. Con todo, el mayor riesgo es que distintos países y nuevos gobernantes (hay varias elecciones de aquí a un año) caigan en la tentación de aplicar ajustes y recortes en sus economías, una receta que frenaría más el consumo, las inversiones y el crecimiento, agudizando la recesión, como ya pasó en Latinoamérica en los años 80 y 90. Ahora, sus economías están más saneadas, con menos déficits, y por tanto deberían aplicar reformas pero también medidas para fomentar el consumo y la inversión y reanimar el débil crecimiento.

Para España, que Latinoamérica se desinfle es una mala noticia, que no ayuda a la recuperación (máxime cuando Europa sigue estancada, como reconoce Draghi). Pero hay que aguantar el tirón y seguir allí, con las inversiones de nuestros bancos y empresas y tratando de exportar más. Por dos razones. Una, porque es la región del mundo con más potencial a medio plazo: tienen energía, agua, alimentos, grandes superficies cultivables, materias primas y una población joven que está saliendo de la pobreza (lentamente). Y otra, la fundamental, porque España tiene una ventaja comparativa (idioma, cultura, presencia) para aprovechar mejor que nadie ese potencial cuando Latinoamérica salga del bache, probablemente en 2016. Van a necesitar de todo y España puede ser su principal socio, si seguimos apostando por estar allí y salir de esta crisis con ellos. Pero hay una tercera razón: sin Latinoamérica, nuestras empresas no pueden mantener las ventas y el empleo (y menos crecer y aumentar plantillas). Así que hay apechugar con su resfriado y  contagiarse lo menos posible. Y seguir haciendo las Américas.

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