lunes, 19 de mayo de 2014

El Plan de Empleo Juvenil que no llega


Hace ya 13 meses que los líderes europeos aprobaron la Garantía Juvenil, un Plan que pretende ofrecer formación, prácticas o un empleo a todos los jóvenes europeos menores de 25 años, en un plazo de 4 meses desde que acaben sus estudios o estén en paro. Tras 5 Cumbres posteriores, donde Hollande, Merkel, Rajoy y los demás dirigentes han reiterado su “cruzada” contra el paro juvenil (5,8 millones de jóvenes europeos, 881.400 en España), no ha llegado ni un euro europeo y el Plan no se ha puesto en marcha en ningún país. En España, la excusa es que Bruselas no adelanta el dinero (poquísimo: 943 millones anuales) y no quieren aumentar el déficit público. Mientras, lo negocian con las autonomías y dicen que podría echar a andar en julio: las ofertas a los jóvenes empezarían noviembre. Casi dos años perdidos para una generación sin alternativas. Una vergüenza. Y encima quieren que voten.
 
enrique ortega

En Europa se empezó a hablar de la Garantía Juvenil hace tres años y medio, en 2010, de la mano de una europarlamentaria verde que propuso importar un modelo de Plan que había dado buenos resultado en Austria y Finlandia. Se trataba de garantizar a todos los jóvenes de 16 a 24 años que se les ofrece una de estas tres alternativas en el plazo de cuatro meses desde que han terminado sus estudios o están en paro: formación, prácticas o un empleo. El Parlamento europeo movió la propuesta y en el Consejo europeo del 7 y 8 de febrero de 2013, los líderes europeos hicieron un hueco presupuestario (mínimo) al Plan: 6.000 millones de euros para 2014-2020. Y en la Cumbre europea del 22 de abril de 2013, aprobaron formalmente la Garantía Juvenil. El 28 de mayo, en otra Cumbre informal en París, Hollande y Merkel, junto a Rajoy y los ministros de empleo de los 28, “vendieron” a Europa este Plan contra el paro juvenil, “una emergencia contra la que hay que actuar ya” (sic).

En la Cumbre del 27 y 28 de junio de 2013, volvieron a “vender” el Plan: no sólo se aprobó, sino que decidieron gastar esos 6.000 millones en los dos primeros años (2014 y 2015) y arañar otros 2.000 millones hasta 2017. Y reiteraron que los jóvenes europeos menores de 25 años (5.630.000 parados, un 22,6%) podrían optar a formación, prácticas o un empleo a partir de enero de 2015. A España, líder en paro juvenil (55,5%) después de Grecia (59%), le correspondió la mayor parte del Plan europeo: 1.887 millones entre 2014 y 2015. Todavía  hubo tres Cumbres informales posteriores (3 de julio en Berlín, 12 de noviembre y 9 de diciembre en París) donde los líderes europeos volvieron a hablar de la Garantía Juvenil. Y en la Cumbre europea del  20 de diciembre, se pide a los países que manden sus Planes, porque 19 de los 28 no lo habían hecho. Y el Gobierno Rajoy manda su Plan de empleo juvenil a Bruselas el 23 de diciembre.

El 8 de abril de 2014, el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, reitera a los ministros de empleo de los 28 que pongan en marcha cuanto antes la Garantía Juvenil. Y hoy, 13 meses después de aprobarse en una Cumbre, ningún país europeo lo ha puesto en marcha. En España, además, el Gobierno Rajoy mantiene una pelea con Bruselas, que está retrasando más el Plan: quieren que nos anticipen el dinero (repito: 943 millones para 2014) y si no, que no cuente para el déficit público (como los 45.500 millones del rescate bancario). Pero Bruselas dice que primero hay que aprobar el destino del gasto, luego justificar que se ha hecho y después están dispuestos a pagarlo. Unos por otros, el Plan sigue sin un euro y sumido en negociaciones con autonomías, sindicatos y patronal, porque va a suponer cambios. Y ahora se habla de tenerlo listo para el verano, con lo que entraría en vigor en julio. A partir de ahí, los jóvenes se apuntarían en una web y en 4 meses habría que ofrecerles formación, practicas o un empleo. Ya  a finales de 2014.

El Plan de Empleo Juvenil enviado por España a Bruselas tiene cuatro patas. La primera, mejorar la intermediación laboral y el servicio público de empleo (SEPE), algo que no se hace en unos meses, porque es un desastre: el SEPE sólo participa en el 2,6% de contrataciones, cuando las ETTs hacen el 14% (y en algunas autonomías el 20%). La Comisión Europea acaba de urgir, por enésima vez, esta reforma de los servicios de empleo españoles, que además de ineficaces no se han librado de los recortes: hay un funcionario por cada 190 parados, frente a 1 por 59 en Europa. Además, en agosto de 2013 se aprobó dar entrada a 60 ETTs en la contratación de parados y por supuestas irregularidades en la licitación, no será un hecho hasta septiembre, un año después (y no en Andalucía, Cataluña y Euskadi, que se han negado). La segunda pata del Plan es la mejora de la empleabilidad de los jóvenes, con más y mejor formación. La tercera, fomentar su contratación (reduciendo cotizaciones). Y la cuarta, apoyo para que se hagan emprendedores (ayuda al autoempleo, aunque la mayoría acaben cerrando).

El Plan de Empleo Juvenil, la base de la Garantía Juvenil, es un paso en la buena dirección para dar una salida a los 1.865.000 jóvenes ni-ni (menores de 25 años) que ni estudian ni trabajan (881.400 de ellos parados, según la última EPA). Pero tiene dos problemas serios. El principal, que sus recursos son muy escasos. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya dijo en julio de 2012 que un programa europeo así necesitaba para funcionar al menos 21.000 millones de euros (no 6.000), la cifra que ahora piden socialistas y verdes europeos. Y la otra, clave en España, que hace falta una enorme colaboración entre el Estado, autonomías (políticas de empleo están transferidas), sindicatos y empresas para conseguir de verdad que todos los jóvenes menores de 25 años tengan una oportunidad en 2015.

Pero este Plan de Empleo Juvenil no puede ser la panacea. Hace falta una política de empleo global, que no sólo se ocupe de “tener haciendo algo” a los menores de 25 años, sino de darles un empleo con futuro y lo mismo a los jóvenes que tienen entre 25 y 30 años (768.000 en paro) e incluso a los de 30 a 34 años (803.000 parados), dos colectivos a los que no se ofrece ningún Plan (como al conjunto de los 25,7 millones de parados europeos). Hace falta que Europa crezca más (los sindicatos han propuesto un Plan Marshall europeo, que Rajoy y otros líderes han rechazado), reanimar la economía española y afrontar los dos problemas clave del paro juvenil en España: la baja formación y la falta de experiencia laboral.

Tenemos a los jóvenes mejor formados de la historia, es verdad, pero la mayoría carecen de las competencias básicas que piden las empresas (idiomas, matemáticas, competencias personales, espíritu emprendedor), según diversos estudios. Y de los 1,9 millones de jóvenes (menores 30 años) que han perdido su empleo, la mitad no acabó la secundaria. El otro problema es la falta de experiencia: sólo el 54% de los universitarios y el 66% de los que estudian FP hacen prácticas durante su formación. Y sin experiencia, no les contratan en un país donde sobra la mano de obra, con casi 6 millones de parados. De hecho, el poco empleo que se está creando no es para los jóvenes (primer trimestre, para 50-54 años). Y eso hace que muchos jóvenes se desanimen y dejen de buscar trabajo o emigren. De hecho, en los dos últimos años, hay 480.000 jóvenes (menores de 35 años) que han dejado se ser activos, que ya no buscan trabajo: han vuelto a estudiar, han emigrado o no hacen nada.

En definitiva, Europa y España (más) tienen un grave problema de paro juvenil y la única iniciativa aprobada, la Garantía Juvenil para menores de 25 años, lleva más de un año sin ponerse en práctica y retrasará hasta finales de 2014, por la burocracia y las peleas para financiar unos míseros 6.000 millones (mientras se han gastado 591.900 millones en ayudas a la banca europea). Y el resto de jóvenes (más de 25 años) sigue sin perspectivas, sin formación adecuada, sin experiencia y con ofertas basura o emigrando fuera para subemplearse. Es una vergüenza para el continente. Y encima ahora, quieren que voten.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada