jueves, 20 de marzo de 2014

Tajo a las energías renovables


La crisis de Crimea ha cambiado las prioridades de la Cumbre Europea que se inicia hoy en Bruselas y que debía decidir la política energética europea hasta 2030. Los dirigentes europeos pretenden recortar el peso de las energías renovables, para ahorrarse subvenciones y como fruto de la presión de las eléctricas tradicionales y de los países con nucleares (Francia y Gran Bretaña) y carbón (Polonia). El Gobierno Rajoy se adelantó con una reforma eléctrica, que reduce un 25% las ayudas a las energías renovables (eólica, solar y de cogeneración). Un recorte retroactivo, que ha abierto un rosario de litigios internacionales contra España y que provocará la crisis en un sector donde España es líder. Y todo porque dicen que así bajará la luz. No es verdad. Primero, las eléctricas tradicionales reciben más ayudas que las renovables. Y segundo, la luz sube porque pagamos más de lo que cuesta producirla. Las renovables son la única vía para evitar que gastemos 57.000 millones anuales en importar petróleo y gas. Recortan el futuro.
 
enrique ortega

Europa ha sido siempre líder en energías renovables y en la lucha contra la utilización de combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas), responsables del cambio climático. Pero la crisis ha debilitado este liderazgo medioambiental, bajo la presión de las industrias (se quejan de la dificultad de competir con EEUU y países en desarrollo con los actuales topes de emisiones de CO2) y, sobre todo, con el lobby de las eléctricas europeas, que defienden sus energías más rentables (nucleares, carbón y gas) y se quejan de que las ayudas a las energías renovables encarecen la luz a particulares y empresas europeas.

Fruto de esta doble presión, la Comisión Europea ha hecho un viraje y ha aprobado un cambio en su política de renovables, propiciado por los países más nucleares (Francia, con 58 reactores, y Gran Bretaña, con 16, frente a 7 en España) y carboníferos (Polonia, donde el 90% de la electricidad procede del carbón), que defienden un menor rigor en la limitación de emisiones de CO2 (para ayudar a la industria) y un menor peso de las renovables (para defender sus centrales nucleares, de carbón y gas). Así, la Comisión propone a esta Cumbre europea rebajar las emisiones de CO2 un 40% para 2030 (sobre las de 1.990) y rebajan al 27% el peso de las energías renovables para 2030 (se había hablado antes del 35%), pero a nivel de toda Europa (ahora es el 13,5%) no país a país. Con ello, los países más verdes compensarán al resto, ahora sin obligaciones concretas en renovables.

Mientras Europa ralentiza el crecimiento de las renovables, el Gobierno Rajoy concretó en febrero el recorte a las renovables, aprobado en septiembre 2013 con la reforma del sector eléctrico: las ha reducido en 1,750 millones, aunque el sector dice que en realidad les recorta 2.100 millones (más otros 600 millones de primas cobradas desde julio pasado que tendrán que devolver), un 25% sobre los 8.123 millones en ayudas recibidos por las renovables en 2013. El Gobierno justifica el recorte para  rebajar el déficit eléctrico (-30.000 millones) y señala que las renovables han recibido 50.000 millones en primas entre 1.998 y 2013.

La mitad del recorte a las renovables se aplica a la energía eólica (-1.170 millones, sobre 2.000 millones de primas recibidos en 2013), la más afectada también porque es la única donde un tercio de la potencia instalada se queda sin ayudas (las instalaciones eólicas de antes de 2004 ya no cobrarán prima, lo que afecta más a Galicia, Castilla la Mancha y Castilla y León). Para el resto, los recortes van del 20 al 50% y afectan sobre todo a Iberdrola (24,2% de la potencia eólica instalada), Acciona (18,6%), EDPR (9,2%) y Enel (6,2%). Y eso que la energía eólica ha sido la primera fuente de generación de electricidad en 2013 (un 20,9%), por delante de la nuclear (20,8%) e hidráulica (14,4%), algo inédito en el mundo.

Otra energía muy afectada por el recorte es la fotovoltaica (paneles solares), que perderá unos -550/600 millones en primas (recibió 2.600 millones en 2013). Aquí hay tres grupos de afectados: un 40% empresas (TSolar, Fotovatio y Acciona, líder en España), un 30% Fondos de inversión extranjeros que han invertido en instalaciones españolas (solares y eólicas) y que han denunciado ya al Gobierno ante organismos internacionales) y el 30% restante son 34.000 pequeños inversores, muchos de ellos agricultores y ganaderos, sobre todo de Murcia, Navarra y Cataluña, que se endeudaron pensando que los paneles solares les iban a complementar sus ingresos y que no van a tener ahora ni para pagar al banco. Además, los particulares y empresas (granjas, empresas cárnicas, hoteles, residencias…) que han puesto paneles solares para su autoconsumo también se ven afectados negativamente por los cambios: el Gobierno les ha puesto un impuesto del 7% (el “impuesto al sol”) y además ya no les paga la energía sobrante que viertan a la red.

La tercera energía afectada es la termosolar (produce electricidad a partir de un fluido que se calienta con el sol y mueve una turbina), donde España es líder mundial en potencia instalada (60 plantas) y por capacidad tecnológica. Aquí el recorte podría ser de 400 millones, sobre los 925 millones de ayudas recibidos en 2013. Un recorte mayor sufrirá la cuarta energía renovable afectada, la cogeneración, que aprovecha el calor generado en  los procesos industriales (azulejeras, químicas, papeleras, siderurgias) para producir electricidad: les reducirán en 750 millones las ayudas (1.961 millones en 2013), lo que (tras recorte 650 millones 2013) podría llevar al cierre del 80% de instalaciones (unas 1.000).Y la misma suerte pueden  correr las granjas (sobre todo de cerdos) que producen energía con purines o empresas de biomasa que producen energía con residuos forestales, ambas afectadas por estos recortes.

En España se produjo una burbuja” de renovables, tras las ayudas introducidas por el Gobierno ZP en 2007. De hecho, en fotovoltaica se esperaba instalar 400 Mw en tres años y se instalaron 2.700 Mw sólo en 2008. Además, España fue pionera en fotovoltaica, lo que encareció instalaciones y primas, que la tecnología abarató a partir de 2009. Pero también es cierto que España es el 8º país en potencia fotovoltaica instalada, a pesar de nuestro sol, por detrás de Alemania, Italia, USA, Japón o países de Oriente Medio. Y que España es sólo el 5º país europeo en renovables (8% de la energía), por detrás de Alemania (19%), Francia (12%), Suecia e Italia (10% ambos). En 2010, España era una potencia mundial en tecnologías renovables, con empresas punteras, y ahora, tras los recortes iniciados en 2010 y agravados en 2012 y 2014, muchas empresas han tenido que cerrar o reducir plantillas y sobreviven gracias a las renovables que instalan en América, Oriente Medio o Asia.

Las renovables denuncian que los recortes del Gobierno Rajoy buscan echarles del mercado para garantizar el futuro de las centrales de ciclo combinado (térmicas de gas), la energía con más capacidad instalada (25.000 Mw, frente a 24.000 Mw la eólica, 6.211 Mw la cogeneración, 4.177 Mw la fotovoltaica o 2.521 Mw la termoeléctrica). Aquí también se ha producido una “burbuja”: desde 2002, las eléctricas tradicionales se lanzaron a construir centrales de ciclo combinado, al amparo de primas de las que no se habla: ayudas por construirlas (26.000 € por Mw instalado al año durante 10 años) y ayudas por tenerlas operativas (4.697€ al año), aunque no funcionen: sólo el 10% lo hacen, para suplir a las centrales eólicas o solares cuando no hay viento o sol. Y ahora tenemos un exceso de potencia eléctrica instalada, más del doble que la demanda (101.631 Mw frente a 43.527 Mw), más por culpa del exceso de centrales de ciclo combinado que de renovables.

El Gobierno Rajoy justifica el recorte de primas a las renovables en que están ayudas son una de las causas del déficit eléctrico y de que suba tanto la luz. Pero no es verdad. Primero, porque las renovables han recibido menos ayudas que las eléctricas tradicionales: entre 1998 y 2011, las renovables ha recibido subvenciones por 35.000 millones, mientras las eléctricas tradicionales recibían 53.000 millones por otros pagos regulados (costes de transición a la competencia, pagos por disponibilidad, ayudas al carbón y regalo de derechos de emisión de CO2 que han vendido). Todo salía de nuestro recibo. Y segundo, el apoyo a las renovables supone un 17,21% del recibo actual, pero hay otro 11,96% que pagamos por otras ayudas a las eléctricas (y a empresas) que no dicen: 4,14% para compensar la luz que se produce en las islas,1,60% para compensar uso carbón nacional, 0,89% para moratoria nuclear, 0,41% para pagar el bono social. 2,84 % para pagar el déficit de tarifa, 1,14% por pago pérdidas de transporte y  0,94 % para compensar a grandes industrias. Y eso, sin contar la parte del recibo que destinamos a pagar el transporte (3,86%) y la distribución de la luz (12,41%). En total, un 28,23% del recibo, más que a las renovables.

Además, las ayudas a las renovables permiten bajar los costes de la luz: de los 6.136 millones de primas concedidas en 2012, 4.056 millones se recuperaron porque estas energías (eólica, solar) permitieron reducir el coste de la electricidad  en el mercado mayorista. Mientras, las ayudas “encubiertas” a las eléctricas tradicionales (mayores) fueron a engordar sus beneficios: son las eléctricas más rentables de Europa, con un 6,78% de margen sobre ventas frente al 2,62% del resto de eléctricas europeas.

Hay que dejar de hacer demagogia con las renovables: son caras (hasta que la tecnología avance), pero no tanto como se dice. Y no son las culpables de que nos suba tanto la luz: sube porque estamos pagando costes de más, sobre todo a las nucleares, hidráulicas, carbón y gas. Es urgente establecer una auditoría de costes, para pagar la luz por lo que vale. Y además, como país, tenemos que apoyar a las energías renovables por dos poderosas razones. La primera, porque España es uno de los países más dependientes de la energía extranjera (el 73,3% frente al 53% en Europa), que nos ha costado 57.162 millones en importaciones de petróleo, gas y carbón en 2013 (más de lo que ingresamos por turismo). Y la segunda, porque si no huimos del petróleo, el carbón y el gas, no reduciremos las emisiones de CO2 y nos cargaremos el Planeta. Y España es precisamente, el tercer país europeo con más emisiones de CO2 (tras Grecia e Irlanda) y donde más han crecido con la crisis.

En resumen, Europa y España (más) optan por frenar las energías renovables cuando nos hacen falta para abaratar la luz, reducir la dependencia exterior y mejorar el medio ambiente. Y todo para mantener las nucleares, el gas y el carbón y ahorrarnos 2.100 millones al año, 20 veces menos que el coste del rescate bancario. Una locura que pagarán nuestros hijos.

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