lunes, 17 de febrero de 2014

Europa y BCE, paralizados hasta las elecciones


España se la juega en Europa, pero ni Bruselas ni Alemania quieren tomar medidas para reanimar la lenta recuperación del continente ni el grave desempleo en España y la Europa del sur. El BCE no se atreve a bajar tipos y dar más liquidez y crédito a la economía (como EEUU), aunque la inflación está por los suelos y el euro fuerte frena las exportaciones. Alemania y la Europa del norte están cómodos con la situación, porque crecen  algo más y tienen poco paro. No quieren hacer nada hasta que pasen las elecciones de mayo, porque temen que sus electores les castiguen si toman medidas (costosas)  para reanimar la economía europea, sobre todo el estancado sur. Mientras, Europa es la zona del mundo que menos crece, tiene el mayor paro desde la postguerra mundial y en el sur siguen los recortes, el paro y la pobreza. Un caldo de cultivo nefasto para votar en mayo a las europeas.
enrique ortega

Europa no acaba de despegar, tras salir el verano pasado de la segunda recesión en esta crisis. Es el continente que menos crece: prácticamente nada (0,1%) en 2013 (frente a +1,9% EEUU, +1,7% Japón y +4,7% los países en desarrollo). Y tiene un nivel de paro histórico, el más alto en Europa desde la postguerra mundial: 10,7% en UE-28 y 12% en la zona euro (7,7% en 2008), aunque en Alemania sea sólo del 5,1%. Y el problema es que para 2014 se espera una recuperación muy débil: crecer el 1,1% (1% dice el FMI), mientras EEUU espera crecer un 3%, Japón el 1,7% y los países en desarrollo un 5,1%. Y dos países clave están “tocados”: Francia, la segunda economía del continente está creciendo en 2014 sólo un 0,2%, en tanto Italia, la tercera, espera crecer este año sólo un 0,6%mientras se temen convulsiones en los mercados por la penúltima crisis política italiana, tras la dimisión de Letta.

No es sólo que Europa crezca poco. Además, se le acumulan los problemas. Por un lado, no hay apenas crédito (cayó un 2,3% en 2013) y además, hay grandes diferencias entre el norte y el sur: las empresas españolas pagan el doble por un crédito que las alemanas (6% frente al 3%). La economía está tan parada que apenas hay consumo y por eso, la inflación está por los suelos (0,7% en enero), con riesgo de deflación (bajada de precios), algo que hundiría más a las empresas, el crecimiento y el empleo. Y fortalecería más al euro, que sigue disparado (por encima de 1,37 €/dólar), debilitando las exportaciones, la válvula de escape de muchos países (España). Y encima, la crisis de las divisas de países emergentes refuerza  al euro y dificulta aún más las exportaciones, frenando el débil crecimiento esperado.

Por si fuera poco, Europa sigue sin resolver el grave problema de los países rescatados . La propia Eurocámara acaba de culpar a la troika (Comisión, BCE y FMI) de "haber agravado su paro y su pobreza"Grecia parece necesitar un tercer rescate, a cambio de más ajustes que le hundirán más en la recesión (crecen las voces a favor de su salida temporal del euro, como única solución). Portugal, con su economía hundida, puede necesitar también más préstamos, mientras Irlanda mejora por el peso de las multinacionales que no pagan impuestos, pero con el resto de su economía en grave crisis y un 25% de empleo precario (minijobs). De Chipre y Eslovenia, con economías quebradas, ni se habla. Y España, a la que alaban sus “reformas” (recortes), ha salido de la crisis pero sigue estancada: apenas crecemos, no hay consumo, seguimos muy endeudados, no hay crédito, no se crea apenas empleo y crece la pobreza y la desigualdad.

A punto de cumplirse, en mayo, cuatro años de la política europea de austeridad, impulsada por Merkel y los fundamentalistas de Bruselas, el balance es un continente estancado y una Europa del sur con graves problemas, de bajísimo crecimiento, mucha deuda y mucho paro (28 % en Grecia, 26% en España o 15,4% en Portugal frente a 5,1% en Alemania), que necesita con urgencia estímulos para salir con más fuerza de la recesión: con el crecimiento previsto  para 2014 (0,6-0,9%), España sólo crearía 60.000 empleos netos, según el BBVA, para casi 6 millones de españoles sin trabajo. Un drama.

Europa está paralizada, mirando de reojo a Italia. El sur desespera, mientras Alemania y los países del norte está cómodos, con más crecimiento (bajo: Alemania creció 0,4% en 2013 y  espera +1,7% en 2014), poco paro y sin deudas. Y en medio, el BCE lleva año y medio sin tomar medidas (salvo bajar tipos en noviembre, al 0,25%), después de que en julio de 2012 salvara al euro (y a España: no Rajoy) anunciando que tomaría medidas si hacía falta para dar liquidez a Europa (como EEUU), algo que no ha llegado a hacer.

El BCE puede y debe tomar medidas para reanimar la economía europea y facilitar que la Europa del sur crezca más y cree más empleo. La primera, bajar los tipos, aunque sólo sea del 0,25 al 0% (como los tiene EEUU), una medida más “escaparate” (como mensaje a los mercados) que efectiva. Más efecto tendría una nueva “barra de liquidez”, facilitar dinero barato a los bancos europeos, como en 2012, pero a cambio de compromisos para que lo destinen a dar préstamos y no a comprar deuda pública. Otra medida podría ser la compra de deuda pública en el mercado secundario, para dar liquidez (como hace Estados Unidos desde 2009, ahora reduciéndolo), algo a lo que se opone Alemania (sería una “redistribución de la riqueza”, dice el Tribunal Constitucional alemán: ¡pues claro¡ ). Y sobre todo, tomar medidas efectivas para que el dinero cueste lo mismo en toda Europa.

Si se facilita la liquidez y el crédito, sobre todo en el sur, Europa crecerá más. Pero necesita además otro empujón de Bruselas, con un Plan Marshall europeo lanzado por la Comisión Europea, que fomente inversiones productivas en los países del sur, con los fondos estructurales y de cohesión, centradas además en planes de formación y de empleo juvenil más ambiciosos que el aprobado en 2013 (y no puesto en marcha por Rajoy, para no subir el déficit) .

En paralelo a este necesario “empujón europeo”, España debería poner en marcha un Plan de urgencia contra el paro, centrado en un ambicioso programa de formación para parados y en políticas activas de empleo, con potentes incentivos para la contratación de jóvenes, mujeres y mayores de 45 años. Además, un Plan para reanimar la actividad en sectores clave (industria, turismo, exportadores, nuevas tecnologías), junto a una mejora de ingresos que facilite el consumo: subida del salario mínimo (como Merkel y Obama), ayudas a parados que no cobran subsidio, rebajas fiscales a las rentas más bajas, mejoras salariales ligadas a la productividad, ayudas para la renegociación de hipotecas y un Plan contra la pobreza. Todo ello supondría más gasto público, que podría compensarse con mayores ingresos fiscales (por lucha contra el fraude y más recaudación a ricos y grandes empresas, además del aumento de ingresos derivado del mayor crecimiento y empleo conseguidos).

España poco puede hacer sola, si el BCE y Bruselas no ayudan reanimando la economía europea. Pero no parece que estén por la labor y menos antes de las elecciones europeas de mayo. Draghi (BCE) no se atreve a actuar por temor a Alemania, donde Merkel evita proponer un mayor gasto en Europa, por ideología y por temor a que sus votantes piensen que les tocará pagarlo. Y además, su situación económica le permite esperar y ver. Pero el sur, y sobre todo España (con más del doble de paro que Europa) no puede esperar más. Urge un golpe de timón en Europa, acabar con una austeridad suicida y avanzar por otro camino, el de reanimar la economía: EEUU lo tomó en 2009 y han creado ya 8 millones de empleos.

Si el BCE, Bruselas y Alemania no toman medidas, Europa seguirá a la cola del mundo y el sur seguirá languideciendo el resto de la década, con tasas de paro insoportables al menos hasta 2018, según el FMI. Con más pobreza y desigualdad, con dos Europas cada vez más distantes. Y con más desencanto ante la política y ante las instituciones europeas. Si no toman medidas urgentes, en estas elecciones ganarán los radicales y euroescépticos. Necesitamos soluciones desde Europa, no ajustes ni doctrinas. Si no se ponen las pilas y actúan, para reanimar la economía y crear empleo de verdad, no se quejen de los resultados de las elecciones de mayo. Votemos en consecuencia.  

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