jueves, 27 de febrero de 2014

Bruselas: imposible bajar impuestos


Mientras Rajoy prometía en el Estado de la Nación bajar impuestos para 2015 (año electoral), la Comisión Europea dejaba claro en Bruselas que era imposible: España tendrá que hacer un ajuste de 24.000 millones en 2015 (subiendo impuestos o con más recortes) para cumplir con el prometido recorte del déficit. A lo claro: si Rajoy baja algunos impuestos (IRPF), tendrá que subir otros o recortar a lo grande para bajar el déficit. Bruselas nos dio otra mala noticia: Rajoy no cumplió el objetivo del déficit en 2013 (ni en 2012), mientras disparaba la deuda pública un 30%. Toda su política estos dos años ha sido para bajar el déficit, a costa de una segunda recesión y de perder 1 millón de empleos. Y no baja, porque el país está parado y no se recauda. ¡Tantos sacrificios para nada¡ .Y encima, Bruselas quiere más recortes para 2015. Nos van a llevar a la tercera recesión. ¡Cambien ya de discurso¡
 
enrique ortega

La gran obsesión de Rajoy y de los fundamentalistas de Bruselas ha sido recortar el déficit, imponer la austeridad para salir de la crisis. Para lograrlo, este Gobierno impuso a los españoles un duro ajuste, elevando todos los impuestos (IRPF, IVA, autonómicos y locales) y recortando gastos drásticamente: en educación (-7.300 millones, con pérdida de 21.800 profesores, becas y ayudas de comedor, libros y transporte), en sanidad (-6.875 millones, más copago farmacéutico y de algunos servicios, disparando las listas de espera), servicios sociales y Dependencia (los dependientes graves atendidos se han reducido en 2.200 al mes desde 2011), recortes y despidos en la Administración (420.000 empleos públicos perdidos). Y aprobó en solitario una reforma laboral que, junto con la crisis, ha provocado una bajada de salarios (-10%) y gran precariedad laboral (más empleos temporales y a tiempo parcial). Y se han congelado las pensiones, mientras la mitad de los parados ya no cobra subsidios, con lo que han crecido la pobreza y la desigualdad.

Todo por bajar el déficit público. Una política que ha llevado a España a la segunda recesión: en 2011 habíamos salido de la primera recesión (2009-2010), creciendo +0,1%, pero con los ajustes de Rajoy, la economía entró en la segunda recesión, cayendo en 2012 (-1,6%) y 2013 (-1,2%). Y lo peor: gracias a esta política de austeridad, en dos años de Gobierno de Rajoy se han perdido más de un millón de empleos (-1.049.300).

Lo malo es que tanto sacrificio no ha valido para nada: España no cumplió el objetivo de déficit público en 2013, según señaló este martes la Comisión Europea. Quedó en el 6,7% del PIB (7,2% con las ayudas a la banca), frente al 6,5% prometido. Somos el país con más déficit de la eurozona, tras Irlanda (7,3%). Y es el segundo año consecutivo que Rajoy incumple: en 2012, el déficit acabó en el 6,7% (10,2% con ayudas a la banca), cuando el objetivo del Presupuesto y de Bruselas era dejarlo en el 5,3%. O sea que Rajoy ha puesto el país patas arriba, obligando a todos a grandes sacrificios, para nada. Esto ya se veía venir: si se aplica una política de impuestos y recortes, no hay consumo, no hay inversión, el país no crece y el Estado no recauda, con lo que el déficit no baja. Es el círculo vicioso de la austeridad.

Y como no se recorta el déficit, la deuda pública española crece: Rajoy la ha aumentado en 224.221 millones (+30,4%) en sus dos años de Gobierno y roza el billón de euros (961.555 millones, 20.629 euros por cada español). Prometió que la iba a bajar, pero ha subido y alcanza el 94,3% del PIB, el nivel más alto desde hace un siglo (1.909) y somos ya el 7º país con más deuda de Europa. Y Bruselas espera que crezca hasta alcanzar el 103,3% del PIB en 2015. El problema de deber mucho, como toda la Europa del sur, es doble: hay que pagar la deuda (36.616 millones en intereses en 2014, más que pagar a los parados) y nos hace muy vulnerables, porque dependemos de que nos financien otros, los mercados. Ahora están “tranquilos” (prima riesgo en 195 puntos), pero en cualquier momento pueden ponerse nerviosos y dejar de financiarnos o nos cobran más intereses por hacerlo. Y nos hunden.

En definitiva, toda la política de Rajoy estaba dirigida a recortar el déficit y la deuda y ambas crecen, mientras la economía está parada y tenemos casi 6 millones de parados. Mal balance, aunque no es el que hace el Gobierno. El problema ahora es que, forzado por las elecciones de 2015, Rajoy ha emprendido una huida hacia adelante y promete bajar impuestos, aunque de momento sólo ha hecho un “guiño electoral”: promete aumentar algunas deducciones familiares y que no declaren IRPF los que ganen menos de 12.000 euros. No dice que la mayoría de ellos no pagaban ya: la medida, si la aprueban, sólo beneficiará a 402.000 contribuyentes, según los técnicos de Hacienda (GESTHA), que se ahorrarán… 49 euros al año.

El problema es que Rajoy no tiene margen para bajar impuestos, como le ha recordado esta semana la Comisión Europea: si no mantienen las actuales subidas de impuestos (aprobadas para 2012,2013 y 2014), en 2015, el déficit será del  6,5%, en vez del 4,2% impuesto por Bruselas para España. O sea, que Rajoy tendrá que hacer un ajuste de 24.000 millones en 2015, aunque haya elecciones. Sólo tiene dos vías: hacer más recortes o subir impuestos. Y si baja el IRPF, el impuesto “que se nota” (o sociedades), tendrá que subir los que “no se notan tanto”: el IVA, los impuestos especiales (carburantes, alcohol, tabaco), tasas, impuestos autonómicos y locales… Porque tiene que recaudar más y gastar menos. Si no, no cumplimos con Bruselas.

Y aquí está el problema: si hay un nuevo ajuste en 2015, si la nueva Comisión nos impone rebajar tanto el déficit, hundirá la débil recuperación y España volverá a caer en recesión, la tercera de esta crisis. Es lo que pasó ya en 2012: hay que aprender del pasado. Y con un crecimiento negativo (otra vez), será imposible recortar tanto el déficit (otra vez).

Este es el grave problema que tenemos por delante, aunque los medios no hablen de ello, (sólo de que Rajoy bajará impuestos y que creceremos el doble este año): si Bruselas nos impone su austeridad en 2015, nos hunde. Por eso, el Gobierno debe presionar a la futura Comisión Europea para que suavice sus exigencias de déficit, para no matar la recuperación. Y, en paralelo, Rajoy debería dejar de hacer demagogia con los impuestos y explicar que España necesita recaudar más (no menos) para recortar el déficit (y la deuda) y poder financiar la recuperación del empleo y la inversión. Hace falta bajar impuestos a los que menos tienen, para reanimar el consumo, pero recaudando más a los ricos, multinacionales y grandes empresas. Porque las cuentas públicas no están para demagogias electorales.

En paralelo, España tiene que presionar a los futuros dirigentes europeos (es muy importante la Comisión que salga tras las elecciones de mayo) para que reanimen la débil economía europea y sobre todo, a los países del sur, poniendo en marcha un Plan Marshall europeo, con fondos centrados en infraestructuras, tecnología y empleo. Y tienen que aligerar el peso de la deuda a los países del sur, compartiendo (mutualizando) el problema: los países deberían traspasar su exceso de deuda (por encima del 60% del PIB) a un Fondo europeo que emitiría eurobonos, liberando del pago de estos intereses a los países más endeudados. Y además, el BCE debería dar liquidez y garantizar el crédito en toda Europa.

En España, el camino no es bajar impuestos sino reanimar la economía, hacer que crezca más, porque con el 1% que creceremos este año (según el Gobierno y la Comisión) sólo se van a crear 16.758 empleos, según la previsión de esta semana de Bruselas. Y 184.340 en 2015. Una miseria para un país con casi 6 millones de parados, más de la mitad con más de un año sin trabajar y sin cobrar subsidio. Hace falta que el Gobierno se ponga las pilas y se lance a reanimar la economía, con estímulos a la contratación (la tarifa plana de 100 euros es insuficiente), a la formación, a la inversión y a la exportación, relanzando como sea el crédito. Y hay que reanimar el consumo, bajando algunos impuestos y subiendo los salarios más bajos, empezando por el salario mínimo. Reanimar de verdad la economía, no anuncios electorales.

Y sobre todo, no volver a tropezar con la misma piedra, no admitir más ajustes inútiles que nos lleven a la tercera recesión. Lo diga Bruselas o Rajoy o ambos. Nos hundirían otra vez.

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