jueves, 24 de octubre de 2013

Tenemos paro para rato


Hemos salido de la segunda recesión en cinco años. Es una buena noticia. Pero seguimos en crisis, con un crecimiento casi inexistente (+0,1%). Y lo peor: vamos a seguir estancados otro lustro. El FMI augura que España crecerá menos del 1% hasta 2018. Y así, apenas se creará empleo y el paro seguirá dentro de 5 años en el 25% (uno de cada cuatro españoles sin trabajo y la mitad de los jóvenes). Este verano, el paro ha bajado por segundo trimestre consecutivo, según la EPA de hoy, pero ha sido más porque hay menos gente buscando trabajo (aumentan los “desanimados”) que porque se haya creado empleo: ha sido poco (+39.500 empleos, la cuarta parte que en el trimestre anterior), temporal y en el turismo, cayendo el empleo en los demás sectores. Así que no echen las campanas al vuelo. Seguimos estancados y con 5,9 millones de parados, más del doble que Europa. Un drama.

                                                                      Enrique Ortega
El primer problema de España, el paro, sigue ahí, con o sin recesión. La EPA del tercer trimestre no es como para echar cohetes. Apenas se crea empleo: +39.500, la cuarta parte que el trimestre anterior (+149.000), a pesar de ser el verano. Y es un empleo casi todo temporal y en el sector servicios (turismo y hostelería), ya que el empleo ha caído en el campo, en la construcción y en la industria. Y todavía hay 133.900 ocupados menos que a principios de año. En cuanto al paro, baja en 72.800 personas en el tercer trimestre (la tercera parte que en el segundo, que bajó en 225.200) y la mitad de esa bajada se debe a que siguen cayendo los que buscan trabajo (-33.300 en el trimestre y -194.000 en lo que va de año), porque crecen los “desanimados”, personas que ya ni buscan empleo (jóvenes e inmigrantes que se van de España) y mujeres y mayores de 50 años que lo ven tan negro que ya ni buscan trabajo. De no ser por ellos, seguiríamos por encima de los 6 millones de parados (ahora son 5.904.700).

Lo peor no es sólo que apenas se cree empleo y el paro sea elevadísimo. Hay tres datos más en la EPA muy preocupantes. Uno, que más de la mitad de los parados, 3.456.400 (58,5%) llevan más de un año sin trabajar (2.176.000 de ellos más de 2 años y 1.200.000 más de 3 años). Un dato preocupante, porque cuanto más tiempo se lleva en paro, menos posibilidades hay de encontrar empleo (sólo unos 11,7% pasados los dos años). El segundo, que sigue habiendo dos Españas para el paro y que las autonomías donde supera el 30% han ido a peor: Melilla (41,2% de paro), Andalucía (36,7%), Canarias (35,12%), Extremadura (33,2%) y Ceuta (31,85%). Y tercero, que más de la mitad de los parados EPA no cobra ningún subsidio: de los 5.904.700 que se consideran parados, sólo cobran  el 48,77 % (2.879.784 en agosto, según datos de Empleo), un 47% el subsidio de 821 euros y la mayoría 426 euros. Sólo hay 8 autonomías donde más de la mitad de los parados cobran (País Vasco, Extremadura, la Rioja, Cantabria, Navarra, Galicia, Castilla y León y Aragón) y en las 11 restantes hay una mayoría que no cobra, destacando la bajísima cobertura de Melilla (sólo 33,5% parados EPA cobran), Murcia (38,6% cobran) y Canarias (41,6%).

Al final, lo importante es que, si corregimos el efecto calendario de la EPA (que sea verano), cae el empleo y crece el paro en el tercer trimestre de 2013. Y van 22 trimestres consecutivos así, desde abril de 2008. Y que tenemos un 25,98% de paro, más del doble del paro europeo (10,9%) y muy lejos del paro de Alemania (5,2%), Reino Unido (7,6%), Francia (11%) o Italia (12%). Es lo grave.

Y lo preocupante es que las perspectivas son poco halagüeñas, a pesar de que acabamos de salir de la segunda recesión (9 trimestres de crecimiento negativo, entre el 2º trimestre 2011 y el 2º trimestre de 2013). En el tercer trimestre, España ha crecido un mínimo 0,1% y el Gobierno confía en crecer un 0,7% en 2014 y un 1,2% en 2015. Pero hay tres riesgos muy serios para conseguirlo. El primero, que no despega el consumo (por culpa del paro, los bajos salarios, los impuestos y recortes) y así es difícil crecer. Segundo, que no hay crédito y además es caro, con lo que las empresas, que no venden, siguen asfixiadas y aumentan los cierres y suspensiones de pagos (Fagor, Panrico, Pescanova…). Y tercero, que España tiene difícil cumplir con el recorte del déficit prometido a Bruselas, como ha advertido el Gobernador del Banco de España, por la caída de la recaudación. Y si no se cumple, el Gobierno tendrá que hacer recortes adicionales (o subidas de impuestos), que pondrán en peligro la débil recuperación. Más si Rajoy ha prometido a Bruselas otro ajuste de 17.000 millones en autonomías y Ayuntamientos para 2014-15.

Por todo ello, el FMI cree que España apenas crecerá en los próximos años entre un 0,2% (2014) y un 0,9% (2017), vaticinando que sólo creceremos por encima del 1 %  en 2018  O sea, otro lustro estancados y una década perdida, como las de Latinoamérica (años 80-90) o Asia (años 90) o la de Alemania (su crisis duró entre 1995 y 2005).

O sea, que nos queda por delante una recuperación lenta y larga. La peor consecuencia es que apenas se creará empleo, porque para dar trabajo de verdad hay que crecer en torno al 2% al menos. De ahí que el FMI estime que España va a seguir perdiendo empleo este año (-510.000 empleos según el Gobierno español) y también en 2014 (-123.000 empleos prevé el FMI, frente a -20.000 la patronal CEOE y -30.000 el Gobierno). Y aunque se cree empleo neto después, será insuficiente y el paro no bajará del 25% hasta 2018, según el FMI.

Tenemos, pues, paro para rato y muchos de los 5,9 millones de parados actuales tendrán difícil volver a trabajar, tras pasar cuatro, cinco o siete  años en el paro antes de que empiece a crecer de verdad la economía. Ese es el drama de verdad, al margen del triunfalismo del Gobierno, los récords de la Bolsa y la llegada de dinero extranjero a España a la caza de gangas (en deuda, acciones, empresas, viviendas, edificios y solares). Y la mayoría de las  familias tampoco notan la recuperación, porque los salarios siguen y seguirán cayendo, los impuestos no bajarán hasta 2015 (si bajan) y los recortes siguen ahí, datos que no alientan a gastar. Y si no se consume más, las empresas no venden y apenas crecemos. El círculo vicioso de la austeridad.

Un país con un 25% de paro (y el 56% los jóvenes) no puede estar tranquilo porque haya empezado a crecer una décima y menos si va a tardar otro lustro en crecer suficiente para crear empleo. Hay que acelerar la recuperación, porque tenemos un problema que no tiene ningún otro país europeo: el doble de paro. Eso exige un Plan de choque contra el paro, con cuatro patas. Una, dedicar más recursos al desempleo, porque no es de recibo que más de la mitad de los parados no cobren nada (lo que ha disparado la pobreza). Dos, invertir más en formación (la mitad de los parados carecen de formación) y en subvencionar los contratos fijos, con menos cotizaciones y rebajas fiscales. Tres, poner en marcha una reforma fiscal que aumente la recaudación en 50.000 millones (se puede), haciendo que paguen más grandes empresas, multinacionales y los más ricos, bajando impuestos a la mayoría. Y cuatro, negociar con Bruselas un plan de ayudas a los sectores y empresas con más futuro, a la innovación, la tecnología, el turismo y las exportaciones, para reducir la brecha de paro con la UE.

Se puede y se debe bajar el paro al 15% en unos años. Pero hace falta otra política que ponga el foco no en recortar el déficit sino en crear empleo, como ha pedido  incluso el FMI. Si no se acaba con esta austeridad suicida, Rajoy conseguirá un país con menos déficit y muy atractivo para los inversores pero un país que apenas crece y donde uno de cada cuatro (o de cada cinco) españoles siga sin trabajo. No podemos permitirlo.   

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