jueves, 6 de junio de 2013

Google: el "mundipolio" va a por todas


Google, la puerta de Internet para el 98% de internautas españoles, ha dado un gran salto, con la mejora y lanzamiento de nuevos servicios: redes sociales, mensajería y videoconferencia, fotos, móviles, juegos, mapas, pagos, música y vídeos de pago. Busca competir mejor con Apple, Facebook, Twitter, Skype, Spotify, PayPal  y cientos de empresas que no tienen su potencial, asentado en el buscador y unos servicios abiertos y gratuitos. Google busca más usuarios y más tráfico, para ampliar su negocio básico: vender publicidad. Su acción ha multiplicado por diez su valor, aunque apenas paga impuestos, ni en España ni en Europa. Está siendo investigada por la Comisión Europea, por discriminar a sus competidores. Y está abierta otra investigación, en España (APD) y en toda Europa, por el uso que hace de nuestros datos. No se entiende Internet sin Google, pero su poder, sus métodos y su opacidad dan miedo. Ojo al “mundipolio”.
enrique ortega

En septiembre pasado se cumplieron 15 años desde que dos estudiantes de Stanford (USA) pusieran en marcha Google, el buscador que es la puerta de  entrada a la Red del 83% de internautas del mundo (65% en EEUU, 95% en Europa y 98% en España). En estos años, Google se ha dedicado a ofrecer servicios abiertos y gratuitos a estos usuarios, con un claro objetivo: vender publicidad. Y venderla como nadie, porque Google conoce todo de los internautas y puede ofrecer a las empresas una publicidad segmentada y eficaz, tanto en su buscador (Adwords) como canalizada a través de millones de webs (AdSense).Google controla el 44% de la publicidad online (el 50% en España).

Google se ha convertido en el paladín de un Internet abierto y de contenidos libres porque cuanto más tráfico haya y más usuarios, más publicidad vende. Por eso, defiende “la libertad en Internet”, apoyando a los activistas anti-copyright, para no limitar tráfico y accesos ya que un tercio de los contenidos de Internet sonpiratas, según revela el excelente libro “Parasitos”, de Robert Levine: Google sabe que su motor de búsqueda funciona mejor cuando el contenido es gratuito y sin restricciones. Y así vende más publicidad. También en webs que enlazan vídeos, música, películas, libros o partidos piratas, aunque esto hunda a los creadores.

Google dio un gran salto en 2007, con el lanzamiento de Android, un sistema operativo libre para móviles y TV en Internet, que han incorporado ya la mayoría de smartphones (73%) y que funciona como “un caballo de Troya”: Google no gana dinero con Android pero los móviles ofrecen servicios que dan dinero a Google: búsquedas, You Tube, mapas, servicios proximidad… Ahora, en mayo, Google ha presentado en San Francisco un amplio catálogo de servicios gratuitos, nuevos y mejorados, que buscan lo mismo: atraer más usuarios a su plataforma y con ello, vender más publicidad. Y competir mejor con empresas tecnológicas como Apple, Facebook, Twitter, Instagram, Flick, Skype, Spotify, Sony, Nintendo, Microsoft, Bing, PayPal, Waze, FourSquare y muchas otras, gracias al tremendo poder que le da su buscador.

Los primeros cambios los hace para mejorar el buscador: búsqueda por voz y ampliación del servicio Google Now. Otros, para mejorar su red social, Google+, con nuevo diseño y más contenidos multimedia, además de hashtag automáticos y mejora del servicio de fotos. Creará también un Centro de juegos (tras anunciarse consolas con Android) compatible con todos los dispositivos y que permitirá sincronizar partidas “en la nube”. Mejora su servicio de mapas, con 3D, personalización y ofertas ligadas a la ubicación del usuario (más publicidad dirigida). Crea un servicio de mensajería, Hangouts, que permitirá mensajes de texto, fotos y videollamadas. Venderá sus propios móviles S4 Google. Y lanza, de momento en EEUU, el sistema de pago online, integrando Wallet y Gmail. Además, ha lanzado dos servicios de pago: uno en YouTube (por una suscripción de 0,99 a 4,99 dólares, ofrece  hasta 53 canales) y el otro, Google Play Music , con una suscripción mensual de 9,99 $ (como Spotify) que da acceso en streaming a millones de canciones. Y además vende libros (e-books) en Google Books.

El otro gran salto lo dará con Google TV, un servicio para acceder a Internet desde el televisor (con el sistema operativo Android), que Google ha cedido para que se instale en televisores  Sony, reproductores Blu-Ray y descodificadores, como otros “caballos de Troya”: el usuario verá películas o vídeos o juegos (legales o piratas), y se conectará a Internet o con sus amigos cómodamente en su sofá, pero… viendo los anuncios de Google.Y el siguiente en octubre, con el lanzamiento de un teléfono inteligente propio, el Moto X, que revolucionará el mercado. 

Google va a por todas, a ampliar servicios para aumentar usuarios y vender así más publicidad. Una estrategia que los inversores cotizan al alza, con la acción camino de los 1.000 dólares (salió a 85$ en agosto 2004) y con el gurú George Soros saliendo de Apple y comprando Google, la cuarta empresa norteamericana por valor en Bolsa, con 50.175 millones de dólares de negocio y 10.737 millones de beneficio neto en 2012.

Y eso, tras apenas pagar impuestos en el extranjero: sólo 248 millones de dólares en 2011, un 3% sobre beneficios ((frente a 2.341 millones pagados en EEUU, un 49%), gracias a su ingeniería fiscal en Europa: factura a través de Irlanda, donde apenas paga porque envía sus ingresos (a través de Holanda, para aprovechar exenciones fiscales) a su filial en el paraíso fiscal de Bermudas. Por ello tiene abierta una investigación fiscal en Francia, Gran Bretaña y España, donde algún experto estima que se han “ahorrado” 300 millones en impuestos.

Google está también bajo investigación en Bruselas, tras haberse salvado en EEUU (enero 2013) de una investigación por posición dominante en los anuncios de banners  y abrirse otra (mayo 2013) para investigar si favorece sus propios servicios en las búsquedas, algo que también investigan Canadá, Argentina, Corea y Europa. La Comisión Europea lleva dos años y medio investigando las denuncias de Microsoft y otras 20 empresas tecnológicas por presunta discriminación: achacan a Google que utiliza dos algoritmos en su buscador, uno para sus servicios y los de sus anunciantes y otro para los demás competidores, que salen más abajo en las búsquedas. Y acaban de presentar (mayo 2013) otra denuncia por búsquedas en móviles.

Todavía hay otra investigación más sobre Google: la que realizan los 27 países de la UE tras acusarles de incumplir la normativa europea de protección de datos, más desde que en marzo de 2012 unificaron los datos de sus 60 servicios, con lo que ahora tienen una foto más completa de lo que hacen sus clientes en Internet. La Agencia Española de Protección de Datos (APD) inició en abril actuaciones previas de investigación a Google, como el resto de Agencias europeas, que van a investigar país a país porque falta (también aquí) una Legislación comunitaria sobre privacidad, que se debate en la Eurocámara.

Google se defiende diciendo que cumple las normas fiscales, de competencia y privacidad y apoyándose en los internautas, como abanderada de la “libertad en Internet” y los sistemas abiertos y gratuitos, frente a las plataformas cerradas o de pago como Apple. Un debate que está hundiendo la industria de contenidos, desde la música y el cine al periodismo, y que va a descapitalizar” Internet: si los creadores y las empresas de contenidos no cobran por su  trabajo, se devaluarán los contenidos y con ello Internet. Eso sí, Google seguirá ingresando.

Al final, Google ha conseguido tener una posición dominante en nuestras vidas, orientando lo que compramos, lo que vemos, lo que oímos y lo que leemos. Y sabiendo todo de nosotros, por las búsquedas, los correos, las compras o las llamadas. Google no es gratis: le pagamos con la información que le damos cada vez que usamos sus servicios. Y no sabemos cómo la utilizan ni cómo la “venden”. Ni cómo compiten. Es una empresa muy opaca.

Nadie puede imaginar Internet sin Google, una empresa que ha mejorado la vida de millones de personas y que permite informarse y comunicarse, como yo con este blog. Pero se ha convertido en un monopolio mundial, un “mundipolio”, con escaso control y transparencia y con una operativa que hunde otras empresas tecnológicas y a una parte de los creadores y la cultura. Son demasiado poderosos para estar tan descontrolados. Dan miedo.

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