miércoles, 14 de noviembre de 2012

Mujeres: más discriminadas, con o sin cuotas


En Bruselas se ha librado una batalla por imponer cuotas de mujeres europeas en los Consejos de las empresas: el 40% para 2020 (hoy son el 13,7%). Al margen de este debate, Europa no afronta los verdaderos problemas de discriminación de las mujeres: trabajan menos y ganan menos. Y en España, el país nº 75 en el ranking de igualdad económica de género,  las mujeres están aún peor: trabajan sólo la mitad de las que podrían, con más precariedad y peores puestos, cobran un 22,5% menos, tienen más paro, cobran menos desempleo y cuando se jubilan, tienen un 40% menos de pensión que los hombres. Tremendo. Y la crisis se ha cebado más en las mujeres. Es urgente aplicar planes de igualdad en las empresas, que sólo tienen el 8,6% de las grandes. Y en la sociedad, empezando por nuestras casas, donde trabajan el doble.
enrique ortega

El debate de las cuotas ha incendiado Bruselas. Por un lado, la vicepresidenta Viviane Reding proponía imponer una cuota del 40% de mujeres (para 2020) en los Consejos de las grandes empresas (hoy tienen el 13,7%), apoyada por los principales hombres de la Comisión y el Parlamento Europeo, que ha vetado (por primera vez en su historia) el nombramiento de un hombre para el Consejo del BCE (23 miembros, todos hombres). Por otro, la oposición de 5 de las 7 comisarias y el veto escrito de 9 países (Gran Bretaña, Holanda, Malta y 6 ex países del Este). Al final, la batalla ha terminado hoy en un pacto para descafeinar la propuesta y recomendar las cuotas a los países, no imponerlas (y sólo para grandes empresas que coticen en Bolsa). Reding ya hizo esta recomendación en 2011 y sólo 23 empresas europeas la pusieron en marcha. El debate es: la igualdad no se puede imponer, pero sin leyes no hay igualdad.

Esta guerra por las cuotas, que seguirá ahora en el Parlamento y el Consejo europeos (Merkel y Cameron están en contra), encubre el verdadero problema: la discriminación de las mujeres europeas. Sólo dos datos. El 59% de las mujeres en edad de trabajar tienen empleo, frente al 73% de los hombres. Y las que trabajan, ganan un 17,1% menos que los hombres, una brecha salarial que se mantiene en la última década. Y eso a pesar de múltiples normas que no se cumplen: la primera Directiva europea sobre igualdad laboral es de 1975.

En España, la situación de la mujer es peor: no en vano estamos en el puesto 75 (de 135 países) en el ranking mundial de igualdad económica de género del Fondo Económico Mundial. Ser mujer en España es un mal negocio, desde la cuna a la vejez. Empezando porque tienen más difícil trabajar: si hay 15.168.700 mujeres en edad de trabajar (16-64 años), las mismas que hombres (15.288.500), sólo trabajan 10.526.600, dos millones menos que hombres (12.571.800). Y las que trabajan, tardan 4 meses más en conseguir un empleo, según el informe del CES, a pesar de que están más preparadas (un 60% de los nuevos licenciados son mujeres, aunque estudian menos carreras técnicas, con más salidas).

Trabajan menos y tienen un menor abanico de empleos: la mitad se concentran en 6 trabajos (14,5% empleadas domésticas y limpiadoras, 10,1% cuidadoras, 8,4% dependientas, 6,4% administrativas,6,1% hostelería y 4,6% auxiliares administrativas), mientras la mitad del empleo masculino se reparte en 13 ocupaciones. Y tienen peores contratos: muchos temporales (26,1% frente a 23,9% hombres) y a tiempo parcial (8 de cada 10 contratos son de mujeres). Y hacen peor carrera en las empresas: sólo el 29% llegan a puestos directivos (35% en la UE) y sólo el11% de empresas del IBEX tienen una mujer en el Consejo de administración.

Empleos de baja cualificación, contratos precarios, jornadas reducidas y menos antigüedad (por bajas para atender a los hijos) llevan a la siguiente discriminación: las mujeres cobran un 22,5% menos de salario que los hombres, según el último informe del INE (datos 2010). Ganan, de media, un salario bruto de 19.735 euros año frente a 25.479 los hombres: 5.774 euros menos al año. Y hay más mujeres mileuristas que hombres, sobre todo por los muchos contratos temporales (ganan un 31,8% menos) y a tiempo parcial (50% menos de salario).

Y si miramos a las mujeres desempleadas (2.674.700, según la EPA), su tasa de paro (25,41%) es superior a la de los hombres (3.103.300 parados, un 24,68%). Y hay más mujeres registradas como paradas en el SEPE que hombres (2.440.825 frente a 2.392.696). Esto porque si muchos hombres se “desaniman” y ya no se apuntan al paro, hay un millón de mujeres que se han lanzado a buscar trabajo con la crisis (hay 1.114.700 mujeres activas más que en 2007), para ayudar en casa ahora que el marido o los hijos están sin empleo.

Pero también en el paro están discriminadas, doblemente. Primero, porque hay menos mujeres cobrando el subsidio (53,4% de las registradas) que hombres (63,2%), por no haber cotizado suficiente. Y segundo, las que tienen subsidio cobran un 18% menos que los hombres (754,80 euros de media frente a 919 euros).Y las paradas de más de 55 años cobran un 24,6% menos. Además, uno de cada cuatro hombres cobra desempleo a los 59 años mientras sólo lo cobra una de cada diez mujeres a esa edad.

Y llegamos a la jubilación. Las mujeres se jubilan más tarde: a los 62,4 años de media frente a 61,8 años los hombres. Y con menos años cotizados, por haber cuidado a sus hijos(o padres): un 58% menos que los hombres. Además, son más tardías cotizando: dos tercios de la cotización de las mujeres (64%) se concentra a partir de los 50 años (en los hombres sólo el 42% de las cotizaciones). Junto a peores sueldos y menos años cotizando, el resultado es brutal: las pensiones de las mujeres (4.594.842 pensionistas) son un 38,6 % inferiores a las de los hombres. De media, 638,59 € mes frente a 1.039 €. Pero si miramos sólo las pensiones de jubilación (que cobran 1.936.971 mujeres y 3.421.904 hombres), la diferencia es mayor, del -40,1%: 666,99 euros al mes las mujeres frente a 1.113 euros los hombres.

Con estas bajas pensiones o sin ellas, las mujeres enfrentan también peor su vejez, ya que viven más años que los hombres (85 años frente a 78) y están sufriendo más los recortes de las ayudas a la Dependencia, por partida doble: dos tercios de los beneficiarios (771.049 ahora y 270.000 en espera) son mujeres y también lo son el 80% de sus cuidadoras, a las que el Gobierno acaba de recortar un 15% su paga (unos 400 €), además de no pagarles ya la Seguridad Social.

Y es que las mujeres están sufriendo también más la crisis y los recortes, no sólo en la Dependencia, sino también en el empleo público, donde son más (educación, sanidad, servicios sociales) y sufren especialmente los despidos públicos(-228.000 en el último año) y la falta  de oposiciones. Las mujeres sufren también más los recortes y subidas en las guarderías y el retraso en el aumento de 2 a 4 semanas del permiso de paternidad. Y la crisis en los servicios (donde se pierden la mitad de los empleos), les afecta también más. Además, la última reforma laboral puede llevar a muchas empresas a descolgarse de convenios de sector que incluían ventajas para las mujeres trabajadoras que sean madres. De hecho, bajan los salarios y suben las horas de trabajo, perjudicando más a las mujeres. Y con la crisis, las empresas han reducido un 40% sus ayudas para guarderías y conciliación laboral.

Como vemos, hay una discriminación mucho más grave para las mujeres que su cuota en los Consejos de las empresas. España tiene desde 2007 una Ley de igualdad que no se cumple. Y la crisis hace que sea difícil exigirla en las empresas (sólo tienen Planes el 8,6% de las grandes). Es urgente poner en marcha medidas de igualdad efectivas, para que las mujeres no sean ciudadanas de segunda. Empezando por los hogares, donde las mujeres dedican 4,3 horas a las tareas y los hombres 2,3, según el INE. Las mujeres llevan un siglo peleando por la igualdad. No pueden esperar otro para lograrla. Ayudémoslas.

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