domingo, 17 de julio de 2011

Energías renovables a paso lento

El Gobierno se despide aprobando un Plan de Energías Renovables 2011-2020 que busca obtener la quinta parte de la energía del aire, el sol y otras energías alternativas. Pero se trata de un Plan menos ambicioso que el anunciado el año pasado, con menores primas a las renovables, por la crisis. Y eso, a pesar de que Alemania, Italia y otros países van a relanzar las energías alternativas, tras la crisis nuclear de Japón. España, que está en primera línea en energías renovables, con empresas que son líderes mundiales en eólica y solar, corre el riesgo de quedar rezagada en la carrera por las energías limpias, que reducen la creciente factura del petróleo y crean tecnología, divisas y empleo. Podemos y debemos ser una potencia en renovables, pero hace una política decidida de apoyo, no recortes y cambios continuos.
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Las energías renovables han pasado en pocos años de aportar en España una pequeña parte de la energía (8,3% en 2005) a ser el 13,2% en 2010, con la vista puesta en que generen el 20% de la energía en 2020, la exigencia de Bruselas para toda la UE. Lo más importante es que un tercio de la electricidad (32,3%) que se consumió en España en 2010 ya procedía de las renovables: 14,6% de la eólica, 14,1% hidroeléctrica, 2,3% solar y el 1,6% de la biomasa y otras. Y en marzo de 2011, la energía eólica se convirtió en la primera fuente de electricidad (21%), por delante de la nuclear (19%), la hidráulica (17,3%) y el gas (17,2%).
Cara al futuro, la apuesta del Gobierno, en el PER 2011-2020 presentado en mayo, es mantener el esfuerzo, pero con menos ambición que el Plan anunciado en 2010: las renovables aportarán el 20% de la energía final, en  vez del 22,8%. Y sólo un 38,5% de la electricidad será renovable (ahora es el 32,3%), con altos porcentajes de kilovatios que vendrán del gas (34,7%) y nucleares (14,5%), aunque menos del carbón (8,2%) y el petróleo (2,2%). En la energía eólica, el nuevo Plan sólo incluye los proyectos ya autorizados por las autonomías y reduce a la cuarta parte la eólica marina. Se reducen también los objetivos para la biomasa y la geotermia es testimonial. En  cuanto a la solar, se asigna un objetivo de 350 MW al año, cuando Alemania ha instalado veinte veces más sólo en 2010.
La Fundación Renovables cree que este nuevo Plan retrasa en diez años el desarrollo de las renovables en España y propone dar un impulso para que aporten el 30% de la energía en 2020. De hecho, Alemania ya ha revisado sus objetivos, tras aprobar el abandono nuclear para 2022 por la crisis  de Fukushima, y busca ahora que las renovables aporten un 35% de su energía en 2020. Italia también ha parado su plan nuclear y tendrá que reforzar las renovables, como ha propuesto Obama en Estados Unidos y están haciendo otros países, incluido China.
España es uno de los países de referencia mundial  en energías renovables: somos líderes mundiales en energía eólica y nuestras empresas gestionan un tercio de la energía renovable en EEUU. Y en energía solar, somos el segundo país europeo en potencia instalada y tenemos la cuarta industria del mundo. Pero en 2010, con el recorte de primas a la energía eólica (240 millones) y solar (2.220 millones), para evitar mayores subidas de la luz, junto a los cambios normativos y la intromisión de las autonomías (concursos y nuevos impuestos), la industria española de renovables está muy tocada: la inversión cayó un 53 % y las empresas sobreviven ganando proyectos eólicos y solares en el extranjero.
Las energías renovables chocan con el sambenito de que son todavía muy caras y necesitan cobrar primas, que pagamos los usuarios en el recibo de la luz. Es verdad: el PER contempla pagar 18.500 millones en primas a las renovables, que irán perdiendo peso en el recibo: de suponer el 21,4 % de los costes del sistema eléctrico en 2010 pasarán al 10,1% desde 2018, año en que ya el ahorro de energía es mayor que el coste de las primas a las renovables. Son energías nuevas, en desarrollo, que exigen apoyo inicial, pero  que aportan grandes ventajas: ahorro en la factura energética (este año, más de 50.000 millones entre petróleo, gas y carbón), menos emisiones de CO2 (- 20% para 2020), más empleo estable (podrían crearse 100.000 en esta década), más tecnología y un creciente número de empresas españolas líderes en renovables, exportadoras y muy competitivas en Europa, Norteamérica y Asia.
De momento, el Gobierno ZP, abanderado de las renovables en 2004, ha plegado velas, acuciado por el ajuste presupuestario (el PER sólo contempla 323 millones/año en subvenciones y financiación pública a las renovables) y las presiones de las eléctricas, que prefieren las centrales de gas y las nucleares a pagar las primas de las renovables. Y no ha querido lanzar el debate nuclear, como Merkel o Berlusconi. Pero la cuestión está ahí y si no se renuevan las nucleares habrá que potenciar las renovables, una de las pocas industrias donde España puede ser líder mundial, una de las industrias para salir de la crisis. Pero la decisión, como tantas otras cosas, se retrasa para el futuro Gobierno en 2012. Y haría falta un gran Pacto energético, otro más, para trabajar a 20 años vista. Mientras, nuestras empresas venden generadores eólicos y centrales solares por todo el mundo, pero no en España.  

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