domingo, 20 de febrero de 2011

La crisis nos pone “malitos”

Con la crisis, no sólo se ven colas en las oficinas del INEM: los españoles acuden mucho más a su médico o al psicólogo y está creciendo el consumo de antidepresivos. Si dicen que “el trabajo es salud”, el miedo a perderlo o estar en paro es muy insano, como revelan distintos estudios científicos. Cuatro de cada diez españoles padece estrés laboral y son muchos los que sufren cansancio, angustia, insomnio o depresión. Incluso, comemos más. La crisis está dando más trabajo y más costes a la sanidad y provoca un estado de ánimo negativo que empeora la salud de casi todos. Por eso, hay que cuidarse y salir de la crisis.
La crisis económica está deteriorando la salud de los españoles. El aviso lo han dado 56 expertos sanitarios de SESPAS, que van a presentar en el Congreso un informe donde revelan que el paro, la inseguridad laboral, el trabajo precario y la crisis han hecho que empeoren los indicadores de salud y que aumenten las enfermedades mentales, como la depresión o la ansiedad. Y añaden que arreglar esta situación no depende sólo de mejorar la asistencia sanitaria, sino que “el Gobierno y las autonomías deben valorar el impacto de las políticas sociales y laborales sobre la salud pública antes de ponerlas en marcha”.
Es otra visión de la crisis, su impacto sobre nuestra salud. Y es que el 40% de los asalariados españoles (y el 50% de los empresarios) está afectado de estrés laboral, según datos del INE. Un síndrome que causa pérdidas por valor de 2.000 millones al año, según la Fundación Europea para la mejora de las condiciones de vida y de trabajo. Y además, casi el 70% de los españoles se siente cansado y con falta de energía, según una encuesta de SEDCA realizada en 14 países europeos, donde se revela también que España es el segundo país (tras Portugal) donde peor  se compagina vida laboral y personal, la base del estrés.
Tres de cada cuatro españoles reconoce que, en algún momento, la salud se ha visto afectada por el trabajo, según una encuesta de Randstad. Y con la crisis, han surgido nuevas patologías: fatiga crónica (cansancio, pérdida de memoria, incapacidad para concentrarse, dolores de cabeza, cuello y espalda, insomnio…), ergodependencia (dependencia del estrés: no poder estar sin trabajar), presentismo (lo contrario de absentismo: hacer horas a destajo y no salir del despacho por si le mueven la silla), tecnoestrés (no poder vivir sin Internet)…
Y sobre todo, tienen más tarea los psicólogos, incluidos los gabinetes de los sindicatos, que han detectado un aumento de cuadros depresivos, ludopatías y conflictos de pareja. No en vano, los antidepresivos son los segundos medicamentos más vendidos, por valor de 475 millones de euros en 2010. Incluso ha aumentado la obesidad: “si falta trabajo, lo que queda es comer y ver la televisión”, decía muy gráficamente el nutricionista Pierre Dukan.
¿Qué hacer? Es básico una primera actuación en las empresas, aunque sólo una de cada cuatro tiene medidas específicas para promover la salud laboral: horarios, guarderías, teletrabajo, control de reuniones a deshora, salas de juego y relax, planes de prevención… Y luego, hace falta una política de salud centrada no sólo en los médicos, los hospitales y los medicamentos, sino en mejorar las condiciones de vida y la prevención, ayudando a cambiar hábitos de vida insanos, como el sedentarismo y la obesidad. Y sobre todo, hacer una política sanitaria específica para los colectivos más afectados por la crisis: jóvenes, mujeres y mayores de 45 años, un colectivo con doble riesgo de caer enfermos.
Si no hay trabajo, por lo menos que tengamos salud. Pero hay que poner los medios, en casa, en la empresa y en el país. Un tema clave es recuperar la autoestima, ya que la imagen que tenemos los españoles de nosotros mismos ha caído en picado en los dos últimos años, según el estudio de Reputation Institute. Nos vemos peor que nos ven. Hay que cambiar eso. Somos igual de buenos que cualquier país. Y saldremos de la crisis. Que sea con salud.

5 comentarios:

  1. La crisis pone malitos pero a según quien, porque digo esto? muy sencillo, estoy por un lado de acuerdo con el artículo cuando dice que la crisis pone “malitos” pero los ponen a los que carecen de un puesto de trabajo y que sufren grandes depresiones por la incertidumbre de volver a trabajar, de haberse pateado las calles en busca de trabajo para llegar a casa de nuevo sin haber conseguido NADA, eso deprime muchísimo y ahora ya los desempleados ni salen en busca de trabajo porque saben que siguen sin crearse empleo lo que les sumen todavía más en una profunda depresión, en ansiedad y en obesidad por falta de trabajo y quedarse en casa comiendo y viendo la televisión.
    Pero en contra de esta afirmación, tenemos el caso contrario que avalan estudios también muy recientes en las que se confirma que ahora hay menos bajas laborales que hace unos años. Esto se debe a que los trabajadores temen que si cogen bajas, sus superiores le pondrán de patitas en la calle. Ahora hay muchísimas personas que han sufrido procesos catarrales, gástricos, … y no por ello han faltado al trabajo.
    También han disminuido aquellos que antes se cogían una baja en su empresa y en realidad estaban haciendo “chapucillas” para ganarse un dinero extra. Primero no lo hacen porque ahora con la crisis, la gente está más animada a denunciar estas anomalías y por otro lado si los pillan perderán su trabajo.
    Es tanto el control que se hace desde la calle que no hace muchos días se denunció públicamente que en unos juzgados de una localidad importante de España, se controlaba las entradas de unos funcionarios que fichaban a primera hora, para inmediatamente salir a la calle dicen “sin causa aparente de necesidad”.
    Por estos motivos que he expuesto, creo que precisamente ahora con la crisis que sufrimos, hay menos bajas y menos absentismo laboral que hace unos años en los que la economía era mejor en aquellos trabajadores que tienen un empleo. Pero estoy de acuerdo con el artículo que la crisis nos hace malitos a los que carecen de un empleo y sufren problemas psicológicos por las condiciones que la falta de trabajo trae negativamente en la vida familia, sanitaria y económica.

    Mónica Garcés Palacios, IES Jerónimo Zurita 1011B1D08

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  2. La crisis económica ha creado una situación de gran incertidumbre ya que el paro ha aumentado de forma considerable. Hay personas que llevan años buscando empleo sin conseguirlo, las personas necesitan trabajar, sentirse útiles, contribuir a la economía familiar, si no lo logran se frustran, caen en depresión, tienen angustia, insatisfacción personal, y cada vez están más desanimados ante la idea de buscar empleo. Yo pienso que si no sales a la calle y buscas trabajo , el empresario no va a ir a tu casa a ofrecerte el puesto de trabajo.
    Tal y como está ahora el empleo, las personas que trabajan valoran mucho más que antes sus puestos de trabajo, así que, cuando caen enfermas no cogen la baja por miedo a que los despidan, por lo que poco a poco la salud va deteriorándose, cogen ansiedad, estrés laboral, no consiguen reponerse cien por cien y todo esto junto con los problemas familiares va empeorando la situación, ya que hoy en día, ¿quién no tiene a alguien en su familia , a un amigo, un vecino, un conocido que lo está pasando mal, y no llega a fin de mes?, una alternativa a todo esto es ir a un psicólogo que te ayude con tus problemas, o acudir a la sanidad pública, para que te receten alguna medicación, lo que produce un aumento de los costes de sanidad.
    El Gobierno debe poner medidas para que la situación que estamos viviendo muchas personas mejore, que la gente este ilusionada con encontrar trabajo una vez que terminen sus estudios, que vuelva la gente a consumir, porque es una cadena, si no hay consumo no hay trabajo, y la situación empeora teniendo en cuenta todo los productos que se importan de China, y los negocios creados por extranjeros .
    Otro aspecto a destacar es que los trabajos temporales, crean estados de inseguridad en las personas, estos trabajos vienen muy bien para las personas que están estudiando, y es una forma de ganar un dinero extra mientras terminan su formación, el problema es cuando padres o madres de familia recurren a estos empleos, debido a que no encuentran nada más estable, eso es un factor de estrés, de preocupación constante por el futuro, etc, hay que mejorar las condiciones de trabajo, hay que luchar por que todo el mundo consiga un empleo, los sindicatos y el Gobierno, junto con los empresarios tienen que esforzarse por buscar una solución que favorezca a todos, puesto que un trabajador es más productivo en su puesto de trabajo si se siente motivado y es feliz.
    Andrea Garcia IES Jeronimo Zurita 1011B1D09

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  3. Una solucion que veo yo para este "sintoma" seria ayudar a que no sea tan caro mantener empleados y ayudar a fomentar el empleo abaratando los costes laborales porque mantener a un trabajador que gane 100 e al empresario le cuesta 140 (seguridad social, etc).Dando subvenciones directas a las empresas que realmente fomenten el empleo.

    Pablo Alfranca Ramón IES Jerónimo Zurita 1011B1C01

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  4. Las personas desde que nacemos nos educan para conseguir un trabajo y parece que todo lo que cuenta en la vida es el dinero porque eso es lo que le interesa a las sociedad consumista en la que vivimos,que ganemos dinero y que lo gastemos en sus productos eso es todo lo que quieren así nos controlan y nos tienen inmersos en un circulo vicioso que consiste en conseguir dinero y gastarlo. De alguna manera trabajamos para llenar los bolsillos a los demás y nuestro objetivo en la vida es que nos los llenen a nosotros, algunos dicen que el dinero no da la felicidad pero a la hora de la verdad nos olvidamos de eso y somos simples marionetas del consumo.

    Desde pequeños jugamos a los médicos, a las cocinitas y soñamos con tener un trabajo asombroso como astronauta, puede ser por la fama y el dinero de los astronautas o simplemente por escapar de la sociedad actual que se ha vuelto loca.
    Nuestra vida se desmorona cuando algo como es un trabajo por lo que hemos estado estudiando desde pequeños y hemos invertido gran parte de nuestra vida orientados a conseguirlo, desparece, los parados aumentan y se alarga la jubilación. Se han acabado los trabajos y los parados se pelean como animales carroñeros por cualquier trabajo aunque ese trabajo este muy por debajo de su cualificación. En la calle se pueden ver universitarios con la carrera acabada y trabajando de dependientes o de repartidores de pizzas. Esta crisis ha sido generada por los bancos y sin embargo la estamos pagando entre todos y el Estado ayuda a los bancos y hace recortes en política social, en la crisis pagan justos por pecadores.

    Dice el artículo que nos ponemos malditos con la crisis pero es que no es para menos, personalmente cuando termine mis estudios y haya estudiado en la Universidad, saldré y tendré que seguir estudiando o lo mismo u otra carrera haber si con esa tengo más suerte, realmente desmotiva pensar que tanto esfuerzo no será recompensado con un trabajo a la altura de mis estudios. La generación actual ya la llaman la generación ni-ni porque ni estudian ni trabajan, así es la realidad y es dura, pero lo último que se pierde es la esperanza.

    Sergio Clemente, IES Jerónimo Zurita 1011B1C10

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  5. La verdad es que el exceso de trabajo y la intranquilidad de que en algún momento puedas perderlo, pasa factura a muchos españoles cada año. Y ahora con la crisis económica y con los miles de despidos que está habiendo al día, se produce un aumento muy considerable en el número de personas que no pueden controlar ese estrés y esa angustia y que como consecuencia, sufren problemas nerviosos.
    Por una parte, están las personas que mantienen su trabajo y de momento no han sido despedidas, pero que hay un riesgo elevado de que pueda ocurrir. Estas personas tienen el estrés de que pueden perder su trabajo y paradójicamente es el trabajo lo que les hace enfermar. Muchos días de estrés puede llegar a desencadenar en una depresión o en enfermedades más graves. A raíz de esto probablemente se verían obligados a coger la baja y dejarían de trabajar.
    Y por otra parte, están las personas que al no llegar económicamente con un solo trabajo, se ven en la obligación de pluriemplearse. Normalmente son trabajos en los que deben estar muchas horas y en los que la remuneración suele ser más bien escasa. Estas personas se dejan la salud en varios trabajos que lo único que hacen es quitarles horas del día y, con el paso del tiempo, acabar con su salud. Si trabajan demasiado no pueden descansar bien, no pueden salir por ahí para desconectar de su mundo laboral y todo esto unido, puede pasar factura. Nadie puede aguantar mucho tiempo trabajando demasiado sin descansar lo suficiente, y tarde o temprano las consecuencias acaban apareciendo.
    Como dice el artículo, tan malo es no trabajar, como en algunos casos trabajar demasiado. En mi opinión, hay que buscar el término medio entre una cosa y la otra. Primero para poder “disfrutar” más del trabajo y por otra, para que el trabajo no acabe con lo más preciado que tiene una persona, la salud. Porque a mi modo de pensar, no hay dinero que valga una persona feliz.

    Victoria Zueco Aranda.IES Jerónimo Zurita (1011B1D21)

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